El gran drama de la vivienda. Es la primera preocupación de los españoles y las complicaciones llegan desde todas las vías. Las principales son la escasez de oferta y los precios desorbitados, dos aspectos relacionados entre sí, pero no los únicos. Otro de los grandes problemas es la okupación, desde todas sus vertientes. Hay casos de asaltos de forma tradicional, pero cada vez se repiten más los de inquiokupación, que evita el allanamiento o la usurpación al haber un contrato de alquiler previo, complicando todavía más el desalojo.. El objetivo de los okupas en ambos casos es similar: vivir en una casa ajena sin pagar nada por ello. Ellos se ahorran una notable cantidad de dinero, pero meten en serios problemas económicos a muchos propietarios, que en muchas ocasiones no son grandes inversores ni fondos buitre, sino familias que han trabajado toda la vida para poder comprar. Un caso en la avenida de Celanova de Barbadás, revelado por ‘La Región’, refleja el infierno que viven muchos propietarios españoles en la actualidad.. Todo nació de una compra fallida. La okupación nació después de que la propietaria buscara tener un ingreso extra para llegar a final de mes con mayor holgura. En ese momento apareció el hijo de su vecino, que planteó un alquiler con opción de compra. Incluso acordaron la cantidad: «La oscilación de precios de la zona estaba entre 130.000 y 140.000 euros y yo se lo dejé en 115.000», afirmó la víctima al mencionado medio. Ella firmó sin una atención minuciosa porque coincidió con su mudanza y nacieron los problemas.. El tiempo pasó y ella seguía haciéndose cargo de los suministros básicos: «En ningún caso se hizo efectivo y durante todo un año yo, sin darme cuenta, seguía pagando los gastos». No eran asumibles y tomó la decisión de vender el piso de manera definitiva, pero los problemas ya emergían: «Nos estuvo dando largas y al final como no lo compraba y había meses que no había pagado el alquiler, decidí que tenía que salir».. Impagos y amenazas. Ella informó de que quería sus llaves para recuperar el piso, pero ahí comunicó que había una tercera persona en el interior: «En ese momento me comenta que hay otra persona dentro, yo me bloqueé y se lo conté a mi padre». Había tenido lugar un subarrendamiento a otra pareja. El problema es que a ella no le llegaba ningún dinero e incluso temía por su seguridad: «En todo este tiempo he estado pagando todos los recibos. No estoy abierta a negociar con él».. El problema es urgente y buscó una vía más rápida: «En vista de que el proceso legal se iba a alargar, lo que hice fue preguntar opiniones y me puse en manos de Desokupa Galicia para intentar recuperar su piso». El motivo es el siguiente: «La situación ha sido muy tensa porque estuve sin trabajo, siempre andaba justa. Ahora mi situación personal no es la mejor y necesito que salgan del piso porque preciso venderlo».. La vulnerabilidad paraliza muchos desahucios, pero no entiende que eso se valore en el suyo: «Él desayuna, come y cena fuera todos los días. Ahora mismo sería más vulnerable la propietaria que ellos». Mientras tanto, los okupas presentaron unos recibos y siguen viviendo en el interior del inmueble con la dueña sin cobrar.
La víctima recuerda como estalló el caso: «Decidí que tenía que salir»
El gran drama de la vivienda. Es la primera preocupación de los españoles y las complicaciones llegan desde todas las vías. Las principales son la escasez de oferta y los precios desorbitados, dos aspectos relacionados entre sí, pero no los únicos. Otro de los grandes problemas es la okupación, desde todas sus vertientes. Hay casos de asaltos de forma tradicional, pero cada vez se repiten más los de inquiokupación, que evita el allanamiento o la usurpación al haber un contrato de alquiler previo, complicando todavía más el desalojo.. El objetivo de los okupas en ambos casos es similar: vivir en una casa ajena sin pagar nada por ello. Ellos se ahorran una notable cantidad de dinero, pero meten en serios problemas económicos a muchos propietarios, que en muchas ocasiones no son grandes inversores ni fondos buitre, sino familias que han trabajado toda la vida para poder comprar. Un caso en la avenida de Celanova de Barbadás, revelado por ‘La Región’, refleja el infierno que viven muchos propietarios españoles en la actualidad.. Todo nació de una compra fallida. La okupación nació después de que la propietaria buscara tener un ingreso extra para llegar a final de mes con mayor holgura. En ese momento apareció el hijo de su vecino, que planteó un alquiler con opción de compra. Incluso acordaron la cantidad: «La oscilación de precios de la zona estaba entre 130.000 y 140.000 euros y yo se lo dejé en 115.000», afirmó la víctima al mencionado medio. Ella firmó sin una atención minuciosa porque coincidió con su mudanza y nacieron los problemas.. El tiempo pasó y ella seguía haciéndose cargo de los suministros básicos: «En ningún caso se hizo efectivo y durante todo un año yo, sin darme cuenta, seguía pagando los gastos». No eran asumibles y tomó la decisión de vender el piso de manera definitiva, pero los problemas ya emergían: «Nos estuvo dando largas y al final como no lo compraba y había meses que no había pagado el alquiler, decidí que tenía que salir».. Impagos y amenazas. Ella informó de que quería sus llaves para recuperar el piso, pero ahí comunicó que había una tercera persona en el interior: «En ese momento me comenta que hay otra persona dentro, yo me bloqueé y se lo conté a mi padre». Había tenido lugar un subarrendamiento a otra pareja. El problema es que a ella no le llegaba ningún dinero e incluso temía por su seguridad: «En todo este tiempo he estado pagando todos los recibos. No estoy abierta a negociar con él».. El problema es urgente y buscó una vía más rápida: «En vista de que el proceso legal se iba a alargar, lo que hice fue preguntar opiniones y me puse en manos de Desokupa Galiciapara intentar recuperar su piso». El motivo es el siguiente: «La situación ha sido muy tensa porque estuve sin trabajo, siempre andaba justa. Ahora mi situación personal no es la mejor y necesito que salgan del piso porque preciso venderlo».. La vulnerabilidad paraliza muchos desahucios, pero no entiende que eso se valore en el suyo: «Él desayuna, come y cena fuera todos los días. Ahora mismo sería más vulnerable la propietaria que ellos». Mientras tanto, los okupas presentaron unos recibos y siguen viviendo en el interior del inmueble con la dueña sin cobrar.
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