«Hay quienes preguntan cuál es la diferencia entre no ver nada y verlo todo negro». Con esta frase comienza «El ejército ciego», novela ganadora del [[LINK:TAG|||tag|||63361a0487d98e3342b273f4|||Premio Alfaguara]], del escritor mexicano David Toscana, autor de «Los puentes de Königsberg» y «El peso de vivir en la tierra». La obra parte de un hecho histórico del siglo XI, cuando Basilio II, emperador de Bizancio, ordena cegar a 15.000 soldados búlgaros. El autor, como ha resaltado el jurado, dibuja a partir de este suceso «una fábula oscura y poderosa, alejándose del relato histórico convencional para ofrecer una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Narrada en primera persona por Kozaro, el Escriba, la novela adquiere un tono oral y poético que mezcla testimonio, leyenda y humor negro».. Respecto a este último elemento, el humor, Toscana declaró que «el humor tiene que ser algo que acude a la inteligencia del lector. El humor no es el pastelazo. No es el detalle chusco, sino el giro del lenguaje que puede tener ingenio y tiene distintas maneras de leerse. Se mantiene en la cuerda floja, porque a veces es trágico». Esta historia, «una gran épica de los vencidos», pone de relieve la imaginación y la originalidad de un creador muy conocido en su país, pero mucho menos en España, a pesar de vivir en España desde hace años.. «Los tiempos que vivimos no son para héroes». David Toscana. El narrador, a la hora de entretejer esta trama, no pensó en los conflictos contemporáneos, aunque reconoció que resulta inevitable que deje entrever algunos sucesos de hoy. «Uno termina siendo contemporáneo cuando abreva en el pasado», aseguró. Un párrafo de un cronista bizantino del siglo XII encendió la mecha de la inspiración de David Toscana. El hecho discurre en el año 1014, justo después de la batalla de Klyuch, cuando el emperador bizantino Basilio II ordena cegar a los soldados búlgaros que ha vencido. Solo deja a un tuerto de cada cien combatientes para que estos puedan guiar a los demás de vuelta a casa. Los siguientes días, la gente asistirá al triste espectáculo de ceguera que suponen estos hombres. «Al escritor siempre se le pide que se posicione sobre los asuntos de ese momento. Hay demasiadas cosas sobre las que nos tenemos que posicionar y uno lo asume como una parte inherente del oficio. La escritura nos arrastra a esta coyuntura, pero es cierto que existen temas que dan pie a que esto suceda. En esta ocasión reflexiono sobre el poder, la guerra, el heroísmo y ese poder que decide acabar con el débil y que, por supuesto, dará pie a que me hagan más preguntas de estas que son incómodas, pero lo acepto como algo normal».. «Las rebeldías contra el poder te cambian como persona». David Toscana. Uno de los aspectos que el escritor premiado ha aprendido con esta inmersión en el pasado es la relación del individuo con el poder. «A veces nos dicen que las rebeldías individuales no cambian el mundo -asegura-, pero es que no vivimos en el mundo, sino en círculo cercano, y ahí sí, lo individual puede cambiar el entorno». Para él, «las rebeldías contra el poder te cambian como persona. El poder puede ser muy poderoso. Ahí está el escritor[[LINK:TAG|||tag|||633617f75c059a26e23f7ebb||| Sergio Ramírez]], a quien el poder le quitó nacionalidad, la casa, la biblioteca, pero no ha dejado de existir y sigue escribiendo. No está derrotado. Por eso me interesan las luchas que sostiene el individuo». Por eso, indica David Toscana, «algunas novelas están prohibidas y son consideradas peligrosas por el poder, porque hablan del individuo y si hablamos del individuo, hablamos de la libertad y de los derechos».. El escritor, quien ha reconocido su inclinación por las novelas bélicas y de conflictos, comentó que «los tiempos que vivimos no son para héroes, porque la mayoría no estamos sometidos a esas crisis que te llevan a distinguir quién eres. En Ucrania, muchas personas se convierten en héroes, pero ellos están viviendo un momento que no está afrontando España. A la gente hay que ponerla a prueba para saber de qué está hecha».. El jurado de esta edición, al que se han presentado más de mil manuscritos procedentes de España y América, ha estado compuesto por el novelista Jorge Volpi, que actuó de presidente, la escritora Agustina Bazterrica, Brenda Navarro, Óscar López, Camila Enrich, y la directora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes, quien tiene voz pero no voto. El galardón está dotado con 175.000 dólares estadounidenses (147.000 euros, aproximadamente), una figura del escultor español Martín Chirino (1925-2019) y la publicación de la novela de forma simultánea en España (el 26 de marzo), Estados Unidos y América Latina.. En las últimas ediciones lo habían obtenido Guillermo Saccomano, Sergio del Molino, Gustavo Rodríguez, Cristina Alarcón y Pilar Quintana. Pero también han sido distinguidos con él autores de la relevancia de Guillermo Arriaga, Patricio Pron, Ray Loriga, [[LINK:TAG|||tag|||633619621e757a32c790c39f|||Juan Gabriel Vásquez]], Elena Poniatowska, Laura Restrepo, Manuel Vicent o Clara Sánchez.
El escritor ha obtenido el galardón con «El ejército ciego», una reflexión sobre el poder y el heroísmo basado en un hecho real del siglo XI
«Hay quienes preguntan cuál es la diferencia entre no ver nada y verlo todo negro». Con esta frase comienza «El ejército ciego», novela ganadora del Premio Alfaguara, del escritor mexicano David Toscana, autor de «Los puentes de Königsberg» y «El peso de vivir en la tierra». La obra parte de un hecho histórico del siglo XI, cuando Basilio II, emperador de Bizancio, ordena cegar a 15.000 soldados búlgaros. El autor, como ha resaltado el jurado, dibuja a partir de este suceso «una fábula oscura y poderosa, alejándose del relato histórico convencional para ofrecer una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Narrada en primera persona por Kozaro, el Escriba, la novela adquiere un tono oral y poético que mezcla testimonio, leyenda y humor negro».. Respecto a este último elemento, el humor, Toscana declaró que «el humor tiene que ser algo que acude a la inteligencia del lector. El humor no es el pastelazo. No es el detalle chusco, sino el giro del lenguaje que puede tener ingenio y tiene distintas maneras de leerse. Se mantiene en la cuerda floja, porque a veces es trágico». Esta historia, «una gran épica de los vencidos», pone de relieve la imaginación y la originalidad de un creador muy conocido en su país, pero mucho menos en España, a pesar de vivir en España desde hace años.. El narrador, a la hora de entretejer esta trama, no pensó en los conflictos contemporáneos, aunque reconoció que resulta inevitable que deje entrever algunos sucesos de hoy. «Uno termina siendo contemporáneo cuando abreva en el pasado», aseguró. Un párrafo de un cronista bizantino del siglo XII encendió la mecha de la inspiración de David Toscana. El hecho discurre en el año 1014, justo después de la batalla de Klyuch, cuando el emperador bizantino Basilio II ordena cegar a los soldados búlgaros que ha vencido. Solo deja a un tuerto de cada cien combatientes para que estos puedan guiar a los demás de vuelta a casa. Los siguientes días, la gente asistirá al triste espectáculo de ceguera que suponen estos hombres. «Al escritor siempre se le pide que se posicione sobre los asuntos de ese momento. Hay demasiadas cosas sobre las que nos tenemos que posicionar y uno lo asume como una parte inherente del oficio. La escritura nos arrastra a esta coyuntura, pero es cierto que existen temas que dan pie a que esto suceda. En esta ocasión reflexiono sobre el poder, la guerra, el heroísmo y ese poder que decide acabar con el débil y que, por supuesto, dará pie a que me hagan más preguntas de estas que son incómodas, pero lo acepto como algo normal».. El jurado de esta edición, al que se han presentado más de mil manuscritos procedentes de España y América, ha estado compuesto por el novelista Jorge Volpi, que actuó de presidente, la escritora Agustina Bazterrica, Brenda Navarro, Óscar López, Camila Enrich, y la directora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes, quien tiene voz pero no voto. El galardón está dotado con 175.000 dólares estadounidenses (147.000 euros, aproximadamente), una figura del escultor español Martín Chirino (1925-2019) y la publicación de la novela de forma simultánea en España (el 26 de marzo), Estados Unidos y América Latina.. En las últimas ediciones lo habían obtenido Guillermo Saccomano, Sergio del Molino, Gustavo Rodríguez, Cristina Alarcón y Pilar Quintana. Pero también han sido distinguidos con él autores de la relevancia de Guillermo Arriaga, Patricio Pron, Ray Loriga, Juan Gabriel Vásquez, Elena Poniatowska, Laura Restrepo, Manuel Vicent o Clara Sánchez.
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