Desde que comenzara la guerra de Gaza tras el atentado perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023, Israel no ha dejado de estar en el foco geopolítico. El ataque comenzado el pasado 28 de febrero, junto a EE UU, a Irán y la posterior ofensiva que ha llevado a cabo en el sur de Líbano contra Hizbulá, mantienen al país en una constante bélica muy complicada de la que quiso hablar este miércoles la embajadora en funciones de Israel en España, Dana Erlich. Ofreció una conferencia en el Club Siglo XXI, fundado en 1969 y ubicado en Madrid, un espacio que lleva décadas albergando debates y encuentros. Con Paloma Segrelles como maestra de ceremonias (presidenta de honor del Club Siglo XXI), acompañados de José Manuel Calvo, director de Calidad de «The Objective», y Ana Sánchez, adjunta al director de «ABC». el evento fue presentado por el director de LA RAZÓN, Francisco Marhuenda, quien destacó de Erlich su inteligencia y brillantez. Recordó la persecución que han sufrido los judíos y su lucha por su supervivencia. También quiso señalar que Israel desea vivir en paz y apuntó que los problemas en Oriente Medio «los desarrollamos los europeos».. Erlich comenzó hablando de su relación con el Gobierno español. Admitió que «la situación en los últimos meses ha cambiado. Hay declaraciones e iniciativas que nos sorprenden. Se puede criticar a Israel y eso no es antisemitismo. Pero me preocupa cómo están aumentando las declaraciones sesgadas, la perspectiva distorsionada que solo juzga a Israel. Cuando un ministro de España generaliza y llama a los israelíes nazis, ningún país democrático puede quedar en silencio».. La embajadora insistió en su labor comunicativa para hacer entender al mundo cómo es el pueblo israelí y cuál es la realidad que vive su país, un relato que, admitió, siente que se está perdiendo entre la manipulación informativa que percibe en los medios de comunicación. «No podemos controlar la manipulación informativa. Hay países que invierten mucho dinero en manipular información. Es una batalla de los países democráticos, no solo de Israel. Cuando veo a medios de comunicación que muestran una perspectiva parcial, creo que es el desafío más grande para nosotros». Recordó la famosa frase atribuida a Golda Meir,«Si los árabes bajaran las armas hoy, no habría guerra. Si Israel bajara las armas hoy, no habría Israel», y reconoció que «no hemos logrado explicar bien el trauma de los ciudadanos de Israel por el 7-O. Entender el plan que tenían y ver las caras de los palestinos en Gaza celebrando con cada secuestrado o muerto que llegaba a Gaza nos aterró. Nosotros estamos aún superando el trauma. Entender dónde está la verdadera amenaza es parte del relato que siento que no termina de llegar y que tenemos que lograr que se entienda».. Respecto a la guerra y el escenario en las próximas semanas, aseguró que desconocía cómo se iban a desarrollar los acontecimientos ya que «no puedo ponerme en el lugar del régimen iraní. No puedo pensar como ellos. No puedo saber qué va a pasar porque lo que veo en frente es un régimen que ha dedicado décadas a una sola motivación que no esconde: la eliminación de Israel. Cuando un régimen que de forma sistemática te ataca, te amenaza, nosotros nos lo tomamos muy en serio». «El régimen es fanático y no le importa matar. En Israel queremos y necesitamos la paz, pero si no se puede coexistir, hay que eliminar la amenaza». Sí que dejó claro que Israel continuará intentando que Irán pare la ayuda a los «proxies». «Las negociaciones hay que continuarlas si de verdad son negociaciones. Irán lo que estaba haciendo no era negociar sino ganar tiempo». Añadió que lo que Israel espera es que «la comunidad internacional mande un mensaje claro al régimen iraní y a los terroristas», y lamentó que la ONU se haya convertido en «un espacio politizado, con debates contra Israel».
Desde que comenzara la guerra de Gaza tras el atentado perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023, Israel no ha dejado de estar en el foco geopolítico. El ataque comenzado el pasado 28 de febrero, junto a EE UU, a Irán y la posterior ofensiva que ha llevado a cabo en el sur de Líbano contra Hizbulá, mantienen al país en una constante bélica muy complicada de la que quiso hablar este miércoles la embajadora en funciones de Israel en España, Dana Erlich. Ofreció una conferencia en el Club Siglo XXI, fundado en 1969 y ubicado en Madrid, un espacio que lleva décadas albergando debates y encuentros. Con Paloma Segrelles como maestra de ceremonias (presidenta de honor del Club Siglo XXI), acompañados de José Manuel Calvo, director de Calidad de «The Objective», y Ana Sánchez, adjunta al director de «ABC», el evento fue presentado por el director de LA RAZÓN, Francisco Marhuenda, quien destacó de Erlich su inteligencia y brillantez. Recordó la persecución que han sufrido los judíos y su lucha por su supervivencia. También quiso señalar que Israel desea vivir en paz y apuntó que los problemas en Oriente Medio «los desarrollamos los europeos».. Erlich comenzó hablando de su relación con el Gobierno español. Admitió que «la situación en los últimos meses ha cambiado. Hay declaraciones e iniciativas que nos sorprenden. Se puede criticar a Israel y eso no es antisemitismo. Pero me preocupa cómo están aumentando las declaraciones sesgadas, la perspectiva distorsionada que solo juzga a Israel. Cuando un ministro de España generaliza y llama a los israelíes nazis, ningún país democrático puede quedar en silencio».. La embajadora insistió en su labor comunicativa para hacer entender al mundo cómo es el pueblo israelí y cuál es la realidad que vive su país, un relato que, admitió, siente que se está perdiendo entre la manipulación informativa que percibe en los medios de comunicación. «No podemos controlar la manipulación informativa. Hay países que invierten mucho dinero en manipular información. Es una batalla de los países democráticos, no solo de Israel. Cuando veo a medios de comunicación que muestran una perspectiva parcial, creo que es el desafío más grande para nosotros». Recordó la famosa frase atribuida a Golda Meir, «Si los árabes bajaran las armas hoy, no habría guerra. Si Israel bajara las armas hoy, no habría Israel», y reconoció que «no hemos logrado explicar bien el trauma de los ciudadanos de Israel por el 7-O. Entender el plan que tenían y ver las caras de los palestinos en Gaza celebrando con cada secuestrado o muerto que llegaba a Gaza nos aterró. Nosotros estamos aún superando el trauma. Entender dónde está la verdadera amenaza es parte del relato que siento que no termina de llegar y que tenemos que lograr que se entienda».. Respecto a la guerra y el escenario en las próximas semanas, aseguró que desconocía cómo se iban a desarrollar los acontecimientos ya que «no puedo ponerme en el lugar del régimen iraní. No puedo pensar como ellos. No puedo saber qué va a pasar porque lo que veo en frente es un régimen que ha dedicado décadas a una sola motivación que no esconde: la eliminación de Israel. Cuando un régimen que de forma sistemática te ataca, te amenaza, nosotros nos lo tomamos muy en serio». «El régimen es fanático y no le importa matar. En Israel queremos y necesitamos la paz, pero si no se puede coexistir, hay que eliminar la amenaza». Sí que dejó claro que Israel continuará intentando que Irán pare la ayuda a los «proxies». «Las negociaciones hay que continuarlas si de verdad son negociaciones. Irán lo que estaba haciendo no era negociar sino ganar tiempo». Añadió que lo que Israel espera es que «la comunidad internacional mande un mensaje claro al régimen iraní y a los terroristas», y lamentó que la ONU se haya convertido en «un espacio politizado, con debates contra Israel».. Finalizó el encuentro Francisco Marhuenda lanzando una pregunta. “¿Cómo un pueblo con la fusión que posee el pueblo israelí, con una sociedad en guerra, es capaz de salir adelante? La capacidad de autocrítica y la capacidad de supervivencia y de dinamismo caracterizan a la sociedad israelí”.
La embajadora en funciones de Israel en España habla en el Club Siglo XXI sobre la realidad que vive su país
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