La cuenta atrás ya está en marcha. Dentro de apenas unas semanas, una de las imágenes más reconocibles del sur de Europa pasará a formar parte de la historia. La Verja que separa Gibraltar de España afronta sus últimos días antes de su desaparición definitiva, prevista para el próximo 15 de julio, fecha en la que comenzará a aplicarse provisionalmente el acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y Reino Unido sobre el futuro encaje del Peñón tras el Brexit.. La retirada de esta infraestructura supone mucho más que un cambio urbanístico. Para miles de trabajadores, empresarios y vecinos de ambos lados de la frontera representa el final de décadas de incertidumbre y el inicio de un escenario completamente nuevo para la economía del Campo de Gibraltar.. Mientras continúan los trámites para la firma formal del acuerdo entre Bruselas y Londres y su posterior ratificación, los trabajos sobre el terreno avanzan a buen ritmo. Tanto es así que, según explica el portavoz del Grupo Transfronterizo, Lorenzo Periáñez, la transformación física del entorno podría estar prácticamente concluida incluso antes de la fecha prevista.. «Yo creo que incluso antes del 15 de julio estará ya más o menos finiquitado todo lo relacionado con la desaparición de la Verja y las nuevas infraestructuras adaptadas al nuevo estatus de libre circulación de personas y mercancías», asegura.. El fin de una herramienta de presión. Para Periáñez, uno de los principales beneficios del nuevo escenario será la seguridad que ofrecerá a quienes cruzan diariamente la frontera. Actualmente son alrededor de 15.000 personas las que dependen de esa movilidad para acudir a sus puestos de trabajo.. El representante transfronterizo sostiene que el acuerdo permitirá acabar con una situación que durante años convirtió el paso fronterizo en un elemento de tensión política. En su opinión, la movilidad dejará de estar condicionada por decisiones gubernamentales o conflictos diplomáticos. «Afortunadamente eso va a pasar a la historia», afirma.. Recuerda especialmente los años en los que las largas colas en la frontera afectaban directamente a la actividad económica de La Línea. Según relata, durante algunos episodios de tensión diplomática muchos gibraltareños optaban por no cruzar debido a las esperas, lo que tenía consecuencias inmediatas para el comercio y la hostelería. De hecho, asegura que un estudio elaborado por la pequeña y mediana empresa linense concluyó que cuando se producían importantes retenciones en la Verja la facturación de los negocios locales llegaba a reducirse entre un 30 y un 35 por ciento.. Más inversiones y seguridad jurídica. Más allá de la libre circulación, el acuerdo genera expectativas entre el tejido empresarial de la comarca. Periáñez considera que la existencia de un marco jurídico estable eliminará buena parte de las dudas que mantenían paralizados numerosos proyectos de inversión.. Según explica, muchos inversores aguardaban precisamente la definición de las nuevas reglas de juego para apostar por La Línea y el Campo de Gibraltar. La seguridad jurídica derivada del tratado, sostiene, puede convertirse en uno de los grandes motores económicos de la zona durante los próximos años.. Además, destaca que el uso conjunto del aeropuerto de Gibraltar abrirá nuevas oportunidades de desarrollo. Los estudios manejados por los sectores económicos implicados apuntan a la creación de unos 300 empleos directos vinculados a la nueva operativa aeroportuaria, a los que habría que sumar los puestos de trabajo indirectos asociados al transporte, la restauración y los servicios.. La vivienda, primer síntoma del cambio. El abogado linense Cayetano Caparrós observa ya algunas consecuencias del nuevo contexto incluso antes de que el acuerdo entre plenamente en vigor. Una de ellas es la evolución del mercado inmobiliario. Según explica, el precio medio de la vivienda en La Línea ha experimentado un fuerte incremento en los últimos años, impulsado por la llegada de capital procedente de Gibraltar y por el creciente interés inversor en la ciudad. «Antes estaba en torno a 1.500 euros el metro cuadrado y ahora se mueve entre los 2.800 y los 2.900 euros», señala.. Caparrós reconoce que este fenómeno puede generar dificultades para determinados sectores de la población con menor capacidad adquisitiva, aunque considera que refleja el atractivo económico que está adquiriendo el municipio.. Un acuerdo mejor que una frontera dura. Tanto Periáñez como Caparrós coinciden en que el peor escenario habría sido la ausencia de acuerdo tras el Brexit. El abogado recuerda que una frontera exterior plena entre Gibraltar y el espacio Schengen habría implicado controles mucho más estrictos e incluso requisitos de visado para muchos desplazamientos laborales. «Si no llega a haber un acuerdo estaríamos mucho peor», sostiene. A su juicio, Gibraltar se ha convertido en uno de los principales motores económicos de Andalucía gracias a los miles de empleos directos e indirectos que genera. Por ello considera que la eliminación de las barreras físicas beneficiará a ambas partes. «La Línea necesita a Gibraltar y Gibraltar necesita a La Línea», resume.. Un momento para la historia. La desaparición de la Verja también tiene una dimensión simbólica difícil de ignorar. La frontera quedó grabada en la memoria colectiva tras su cierre durante el franquismo y durante décadas ha representado la compleja relación entre España y la colonia británica. Por eso, más allá de las cifras económicas, muchos vecinos contemplan el próximo 15 de julio como una fecha histórica. Caparrós asegura que existe una enorme expectación entre la población y que incluso hay personas interesadas en conservar fragmentos de la infraestructura como si fuera el Muro de Berlín. Cuando la barrera desaparezca, concluirá una etapa iniciada hace más de medio siglo. En su lugar comenzará otra cuyo éxito dependerá de la capacidad de ambas orillas para aprovechar una oportunidad que empresarios, trabajadores y administraciones consideran única para el futuro del Campo de Gibraltar.
La libre circulación entre Gibraltar y La Línea despierta expectativas de crecimiento económico y nuevas inversiones
La cuenta atrás ya está en marcha. Dentro de apenas unas semanas, una de las imágenes más reconocibles del sur de Europa pasará a formar parte de la historia. La Verja que separa Gibraltar de España afronta sus últimos días antes de su desaparición definitiva, prevista para el próximo 15 de julio, fecha en la que comenzará a aplicarse provisionalmente el acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y Reino Unido sobre el futuro encaje del Peñón tras el Brexit.. La retirada de esta infraestructura supone mucho más que un cambio urbanístico. Para miles de trabajadores, empresarios y vecinos de ambos lados de la frontera representa el final de décadas de incertidumbre y el inicio de un escenario completamente nuevo para la economía del Campo de Gibraltar.. Mientras continúan los trámites para la firma formal del acuerdo entre Bruselas y Londres y su posterior ratificación, los trabajos sobre el terreno avanzan a buen ritmo. Tanto es así que, según explica el portavoz del Grupo Transfronterizo, Lorenzo Periáñez, la transformación física del entorno podría estar prácticamente concluida incluso antes de la fecha prevista.. «Yo creo que incluso antes del 15 de julio estará ya más o menos finiquitado todo lo relacionado con la desaparición de la Verja y las nuevas infraestructuras adaptadas al nuevo estatus de libre circulación de personas y mercancías», asegura.. El fin de una herramienta de presión. Para Periáñez, uno de los principales beneficios del nuevo escenario será la seguridad que ofrecerá a quienes cruzan diariamente la frontera. Actualmente son alrededor de 15.000 personas las que dependen de esa movilidad para acudir a sus puestos de trabajo.. El representante transfronterizo sostiene que el acuerdo permitirá acabar con una situación que durante años convirtió el paso fronterizo en un elemento de tensión política. En su opinión, la movilidad dejará de estar condicionada por decisiones gubernamentales o conflictos diplomáticos. «Afortunadamente eso va a pasar a la historia», afirma.. Recuerda especialmente los años en los que las largas colas en la frontera afectaban directamente a la actividad económica de La Línea. Según relata, durante algunos episodios de tensión diplomática muchos gibraltareños optaban por no cruzar debido a las esperas, lo que tenía consecuencias inmediatas para el comercio y la hostelería. De hecho, asegura que un estudio elaborado por la pequeña y mediana empresa linense concluyó que cuando se producían importantes retenciones en la Verja la facturación de los negocios locales llegaba a reducirse entre un 30 y un 35 por ciento.. Más inversiones y seguridad jurídica. Más allá de la libre circulación, el acuerdo genera expectativas entre el tejido empresarial de la comarca. Periáñez considera que la existencia de un marco jurídico estable eliminará buena parte de las dudas que mantenían paralizados numerosos proyectos de inversión.. Según explica, muchos inversores aguardaban precisamente la definición de las nuevas reglas de juego para apostar por La Línea y el Campo de Gibraltar. La seguridad jurídica derivada del tratado, sostiene, puede convertirse en uno de los grandes motores económicos de la zona durante los próximos años.. Además, destaca que el uso conjunto del aeropuerto de Gibraltar abrirá nuevas oportunidades de desarrollo. Los estudios manejados por los sectores económicos implicados apuntan a la creación de unos 300 empleos directos vinculados a la nueva operativa aeroportuaria, a los que habría que sumar los puestos de trabajo indirectos asociados al transporte, la restauración y los servicios.. La vivienda, primer síntoma del cambio. El abogado linense Cayetano Caparrós observa ya algunas consecuencias del nuevo contexto incluso antes de que el acuerdo entre plenamente en vigor. Una de ellas es la evolución del mercado inmobiliario. Según explica, el precio medio de la vivienda en La Línea ha experimentado un fuerte incremento en los últimos años, impulsado por la llegada de capital procedente de Gibraltar y por el creciente interés inversor en la ciudad. «Antes estaba en torno a 1.500 euros el metro cuadrado y ahora se mueve entre los 2.800 y los 2.900 euros», señala.. Caparrós reconoce que este fenómeno puede generar dificultades para determinados sectores de la población con menor capacidad adquisitiva, aunque considera que refleja el atractivo económico que está adquiriendo el municipio.. Un acuerdo mejor que una frontera dura. Tanto Periáñez como Caparrós coinciden en que el peor escenario habría sido la ausencia de acuerdo tras el Brexit. El abogado recuerda que una frontera exterior plena entre Gibraltar y el espacio Schengen habría implicado controles mucho más estrictos e incluso requisitos de visado para muchos desplazamientos laborales. «Si no llega a haber un acuerdo estaríamos mucho peor», sostiene. A su juicio, Gibraltar se ha convertido en uno de los principales motores económicos de Andalucía gracias a los miles de empleos directos e indirectos que genera. Por ello considera que la eliminación de las barreras físicas beneficiará a ambas partes. «La Línea necesita a Gibraltar y Gibraltar necesita a La Línea», resume.. Un momento para la historia. La desaparición de la Verja también tiene una dimensión simbólica difícil de ignorar. La frontera quedó grabada en la memoria colectiva tras su cierre durante el franquismo y durante décadas ha representado la compleja relación entre España y la colonia británica. Por eso, más allá de las cifras económicas, muchos vecinos contemplan el próximo 15 de julio como una fecha histórica. Caparrós asegura que existe una enorme expectación entre la población y que incluso hay personas interesadas en conservar fragmentos de la infraestructura como si fuera el Muro de Berlín. Cuando la barrera desaparezca, concluirá una etapa iniciada hace más de medio siglo. En su lugar comenzará otra cuyo éxito dependerá de la capacidad de ambas orillas para aprovechar una oportunidad que empresarios, trabajadores y administraciones consideran única para el futuro del Campo de Gibraltar.
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