Mientras los alumnos de segundo de Bachillerato se pelean en toda España con los enunciados de la PAU, en las redes sociales se libraba una batalla paralela sobre las condiciones económicas de quienes corrigen esas mismas pruebas.. El detonante ha sido un vídeo de la profesora Patri Barrón divulgado a través de TikTok en el que revela la retribución exacta que recibe por cada ejercicio evaluado. «Vamos a abrir el melón», arranca la docente antes de soltar la cifra que ha acaparado miles de reacciones: «Cobramos exactamente 2,48 euros por examen».. La joven profesional explica que cada examen exige una lectura completa, la revisión minuciosa de las respuestas, la corrección ortográfica y gramatical, y una puntuación ajustada a los criterios estandarizados. Tras exponer el proceso, plantea a sus seguidores una cuestión directa que resume su propio escepticismo: «¿Creéis que sale realmente rentable este trabajo?».. Las sospechas que el sistema de pago por pieza despierta en las familias. Más allá del dato frío de la tarifa, los comentarios que acumula la publicación de Patri Barrón dibujan un termómetro social cargado de recelo hacia el sistema de pago por pieza.. Una parte de los usuarios expresó su desconfianza directa hacia un modelo que, a su juicio, prima la velocidad sobre el rigor, con advertencias como «si vais por examen ya sabemos que van a querer corregir lo más que puedan para sacar tajada, y vamos, que no os tomaréis el tiempo suficiente a ver cada examen».. Esa suspicacia no es infundada a ojos de varias familias que han vivido revisiones de nota, como relató una madre visiblemente indignada: «Tal y como corrigieron a mi hija los dos exámenes más importantes, cobráis demasiado; casi se cargan la entrada a Medicina, tuvo que pedir revisión y la diferencia de nota fue lo que le salvó».. Otra participante, que se identifica como alumna de la prueba para mayores de 25, añadió un testimonio en la misma línea: «Los revisáis? Porque en la de mayores de 25, ni un solo compañero de más de 69 que hemos pedido revisión ha cambiado nuestra nota».. Una alternativa más rentable. Entre las réplicas surgió también una comparación reveladora sobre las distintas tareas que engloba la PAU: «Lo que es rentable es cuidar el examen; en Cataluña son 180 euros por cada día de PAU, yo prefiero cuidar nada más», escribió un docente, poniendo de relieve que la vigilancia de las aulas resulta económicamente más atractiva que la corrección intensiva.. La lluvia de ofertas jocosas de soborno (desde los tres hasta los 5,99 euros por subir la calificación) terminó de redondear un hilo en el que el humor actuaba como válvula de escape de un malestar genuino hacia la precariedad con que se retribuye una labor que decide expedientes académicos.
La profesora Patri Barrón ha publicado en TikTok un desglose detallado de lo que percibe por cada prueba de acceso a la universidad que evalúa, 2,48 euros por examen, y su testimonio ha desatado un cruce de cálculos, ironías y reproches entre los miles de estudiantes que estos días se examinan y los propios docentes
Mientras los alumnos de segundo de Bachillerato se pelean en toda España con los enunciados de la PAU, en las redes sociales se libraba una batalla paralela sobre las condiciones económicas de quienes corrigen esas mismas pruebas.. El detonante ha sido un vídeo de la profesora Patri Barrón divulgado a través de TikTok en el que revela la retribución exacta que recibe por cada ejercicio evaluado. «Vamos a abrir el melón», arranca la docente antes de soltar la cifra que ha acaparado miles de reacciones: «Cobramos exactamente 2,48 euros por examen».. La joven profesional explica que cada examen exige una lectura completa, la revisión minuciosa de las respuestas, la corrección ortográfica y gramatical, y una puntuación ajustada a los criterios estandarizados. Tras exponer el proceso, plantea a sus seguidores una cuestión directa que resume su propio escepticismo: «¿Creéis que sale realmente rentable este trabajo?».. Las sospechas que el sistema de pago por pieza despierta en las familias. Más allá del dato frío de la tarifa, los comentarios que acumula la publicación de Patri Barrón dibujan un termómetro social cargado de recelo hacia el sistema de pago por pieza.. Una parte de los usuarios expresó su desconfianza directa hacia un modelo que, a su juicio, prima la velocidad sobre el rigor, con advertencias como «si vais por examen ya sabemos que van a querer corregir lo más que puedan para sacar tajada, y vamos, que no os tomaréis el tiempo suficiente a ver cada examen».. Esa suspicacia no es infundada a ojos de varias familias que han vivido revisiones de nota, como relató una madre visiblemente indignada: «Tal y como corrigieron a mi hija los dos exámenes más importantes, cobráis demasiado; casi se cargan la entrada a Medicina, tuvo que pedir revisión y la diferencia de nota fue lo que le salvó».. Otra participante, que se identifica como alumna de la prueba para mayores de 25, añadió un testimonio en la misma línea: «Los revisáis? Porque en la de mayores de 25, ni un solo compañero de más de 69 que hemos pedido revisión ha cambiado nuestra nota».. Una alternativa más rentable. Entre las réplicas surgió también una comparación reveladora sobre las distintas tareas que engloba la PAU: «Lo que es rentable es cuidar el examen; en Cataluña son 180 euros por cada día de PAU, yo prefiero cuidar nada más», escribió un docente, poniendo de relieve que la vigilancia de las aulas resulta económicamente más atractiva que la corrección intensiva.. La lluvia de ofertas jocosas de soborno (desde los tres hasta los 5,99 euros por subir la calificación) terminó de redondear un hilo en el que el humor actuaba como válvula de escape de un malestar genuino hacia la precariedad con que se retribuye una labor que decide expedientes académicos.
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