‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’ es el segundo libro más vendido de las historia —más de 500 millones de copias distribuidas en docenas de idiomas—, siendo solamente superado por la Biblia. A pesar de haber sido publicado hace más de cuatro siglos (1605), muchas de las ideas y verdades que Miguel de Cervantes dejó por escrito siguen estando vigentes hoy en día.. Con su particular socarronería, la pluma más conocida de nuestro país condensó y puso en letra varias importantes palabras y consejos vitales, muchos de ellos presentes en el pensamiento popular. Plasmando la forma de hablar y razonar de distintas clases sociales de su época, Cervantes mostró los diferentes vicios, virtudes y formas de hacer frente a la adversidad de cada grupo.. Nunca valoraremos suficiente su obra, y es que está repleta de enseñanzas y potentes reflexiones o aforismos que suelen pasar desapercibidos si no se lee con especial atención. Una no tan conocida, pero muy provechosa, es «No hay camino que no se acabe, si no se le opone la pereza y la ociosidad». Esta frase guarda un consejo sumamente útil sobre la psicología del esfuerzo y del conflicto moral entre la acción y el abandono.. ¿Qué quiso decir Cervantes con «No hay camino que no se acabe, si no se le opone la pereza y la ociosidad»?. Aunque El Quijote es el volumen más famoso, Miguel de Cervantes escribió otras muchas novelas de gran valor. Esta frase, de hecho, aparece en ‘Los trabajos de Persiles y Sigismunda ‘, uno de sus últimos trabajos. El escritor la pone en boca del personaje Periandro (Sigismundo), cuando trata de dar ánimos a sus compañeros para que continúen juntos su peregrinación hacia Roma, recordándoles que el cansancio físico no es nada comparado con el desánimo del espíritu.. Para Cervantes el camino es una metáfora de la existencia humana o de cualquier meta ambiciosa. Cuando habla de «no hay camino que no se acabe», recuerda que toda dificultad, por muy costosa o larga que sea, tiene un final. Es un mensaje de esperanza, pues todo sufrimiento o esfuerzo es temporal y pasajero, o sea, vencible. El éxito entonces no depende de la suerte o del talento, sino de la constancia, del acto de no detenerse.. El principal enemigo de una persona con un propósito claro es la pereza —no por nada uno de los siete pecados capitales—, que el escritor toma como una falta grave de carácter. La pereza impide dar el primer paso o continuar cuando el cuerpo se cansa, pero también una especie de ‘parálisis’ del ánimo: no es el camino difícil lo que nos detiene, sino nuestra propia mente cuando interpreta que algo nos supera.. De esta forma Cervantes hablaba ya del ‘autosabotaje’, este concepto tan popular hoy día. El autor advierte que somos nosotros mismos quienes ponemos fin a nuestros sueños antes de tiempo, culpando al ‘camino’, cuando la culpa realmente es de nuestra falta de empuje. En toda la obra de Cervantes es muy importante esta idea del ‘ocio’ y la ociosidad como tiempo perdido y falta de ocupación útil (como Don Quijote, que se volvió loco leyendo demasiados libros de caballería).. La pereza es ‘no querer’, y la ociosidad es ‘perderse en lo que no importa’, ambas faltas graves del espíritu. Estos dos vicios funcionan como obstáculos que nos desvían del objetivo principal, interponiéndose en nuestro esfuerzo por alcanzar la meta. La frase de Cervantes a la que nos referimos hoy es toda una declaración de principios, un elogio de la tenacidad y el orgullo castellanos.
La pluma más conocida de España dejó grandes reflexiones y aforismos que siguen vigentes en nuestros días
‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’ es el segundo libro más vendido de las historia —más de 500 millones de copias distribuidas en docenas de idiomas—, siendo solamente superado por la Biblia. A pesar de haber sido publicado hace más de cuatro siglos (1605), muchas de las ideas y verdades que Miguel de Cervantes dejó por escrito siguen estando vigentes hoy en día.. Con su particular socarronería, la pluma más conocida de nuestro país condensó y puso en letra varias importantes palabras y consejos vitales, muchos de ellos presentes en el pensamiento popular. Plasmando la forma de hablar y razonar de distintas clases sociales de su época, Cervantes mostró los diferentes vicios, virtudes y formas de hacer frente a la adversidad de cada grupo.. Nunca valoraremos suficiente su obra, y es que está repleta de enseñanzas y potentes reflexiones o aforismos que suelen pasar desapercibidos si no se lee con especial atención. Una no tan conocida, pero muy provechosa, es «No hay camino que no se acabe, si no se le opone la pereza y la ociosidad». Esta frase guarda un consejo sumamente útil sobre la psicología del esfuerzo y del conflicto moral entre la acción y el abandono.. ¿Qué quiso decir Cervantes con «No hay camino que no se acabe, si no se le opone la pereza y la ociosidad»?. Aunque El Quijote es el volumen más famoso, Miguel de Cervantes escribió otras muchas novelas de gran valor. Esta frase, de hecho, aparece en ‘Los trabajos de Persiles y Sigismunda ‘, uno de sus últimos trabajos. El escritor la pone en boca del personaje Periandro (Sigismundo), cuando trata de dar ánimos a sus compañeros para que continúen juntos su peregrinación hacia Roma, recordándoles que el cansancio físico no es nada comparado con el desánimo del espíritu.. Para Cervantes el camino es una metáfora de la existencia humana o de cualquier meta ambiciosa. Cuando habla de «no hay camino que no se acabe», recuerda que toda dificultad, por muy costosa o larga que sea, tiene un final. Es un mensaje de esperanza, pues todo sufrimiento o esfuerzo es temporal y pasajero, o sea, vencible. El éxito entonces no depende de la suerte o del talento, sino de la constancia, del acto de no detenerse.. El principal enemigo de una persona con un propósito claro es la pereza —no por nada uno de los siete pecados capitales—, que el escritor toma como una falta grave de carácter. La pereza impide dar el primer paso o continuar cuando el cuerpo se cansa, pero también una especie de ‘parálisis’ del ánimo: no es el camino difícil lo que nos detiene, sino nuestra propia mente cuando interpreta que algo nos supera.. De esta forma Cervantes hablaba ya del ‘autosabotaje’, este concepto tan popular hoy día. El autor advierte que somos nosotros mismos quienes ponemos fin a nuestros sueños antes de tiempo, culpando al ‘camino’, cuando la culpa realmente es de nuestra falta de empuje. En toda la obra de Cervantes es muy importante esta idea del ‘ocio’ y la ociosidad como tiempo perdido y falta de ocupación útil (como Don Quijote, que se volvió loco leyendo demasiados libros de caballería).. La pereza es ‘no querer’, y la ociosidad es ‘perderse en lo que no importa’, ambas faltas graves del espíritu. Estos dos vicios funcionan como obstáculos que nos desvían del objetivo principal, interponiéndose en nuestro esfuerzo por alcanzar la meta. La frase de Cervantes a la que nos referimos hoy es toda una declaración de principios, un elogio de la tenacidad y el orgullo castellanos.
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