Castilla y León es una región histórica, aunque no sea considerada como tal -como es el caso de Cataluña, Galicia y País Vasco, que son las únicas que llegaron a aprobar con anterioridad al régimen constitucional su actual un estatuto de autonomía, durante la II República, de ahí esa denominación de histórica-, aunque sí se reconoce en su Estatuto de Autonomía, donde, en su artículo 1 se puede leer que Castilla y Leónes una comunidad histórica además de cultural, formada en 1983 integrando las antiguas regiones de Castilla la Vieja y León.. Pese a no tener la misma consideración que catalanes, vascos y gallegos, la región castallano y leonesa siempre ha jugado un papel predominante y esencial en la construcción de la historia de lo que conocemos como España.. Hay muchos ejemplos que dan fe de ello a lo largo de siglos y siglos de historia de ambos reinos, aunque en estas líneas de LA RAZÓN de hoy queremos centrarnos en uno, más reciente, aunque ya han pasado casi nueve décadas de ello.. Y es que esta semana, concretamente ayer viernes 30 de enero, se han cumplido 88 años de la constitución en Burgos del primer Gobierno presidido por el general Francisco Franco en España.. Un ejecutivo que se constituía en el Palacio de la Isla burgalés, en plena Guerra Civil Española, pero con arreglo a la ley que se aprobó el día antes sobre organización de la Administración del Estado, que culminaba el proceso iniciado con la proclamación del dictador como Jefe del Gobierno del Estado el 1 de octubre de 1936, una fecha que, desde entonces, comenzó a celebrarse como el «Día del Caudillo».. Si bien, este primer Gobierno de Franco se puso en marcha al tiempo que se llevaba a cabo una de las batallas más cruentas y sangrientas, la de Teruel, se reorganizó al final de la contienda, en concreto el 9 de agosto de 1939, y apenas tres semanas antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial.. Ese 30 de enero de 1938, el «Generalísimo» nombraba suprimer gobierno con él de Presidente.. Y este era su equipo:. El general Francisco Gómez-Jordana como vicepresidente y Ministro de Asuntos Exteriores. Fidel Dávila, como ministro de Defensa. El militar Severiano Martínez Anido, al frente de la cartera de Orden Público. Ramón Serrano Súñer, ministro de Gobernación y el cuñado del mismo Franco, lo que le convirtió en la persona más influyente del Ejecutivo. El carlista Tomás Domínguez Arévalo, en Justicia. El monárquico Andrés Amado Reygondaud, en Hacienda; el militar Juan Antonio Suances. al frente del Ministerio de Comercio e Industria. Los también monárquicos Raimundo Fernández-Cuesta y Pedro Sainz Rodríguez, en Agricultura y Educación Nacional, respectivamente. El técnico Alfonso Peña Boeuf, en Obras Públicas. Y el falangista Pedro González-Bueno y Bocos, en organización y Acción Judicial.. Una de las características de este primer gobierno fue el de su pluralidad puesto que en él estaban representadas todas las familias que apoyaban al régimen, desde el ejército hasta la falange histórica y la nueva pasando por la Monarquía y Acción Española, a los que se sumarían técnicos también.. Todos ellos juraron sus cargos y celebraron su primer consejo de ministros el 2 de febrero bajo la presidencia simbólica de un crucifijo de marfil del Monasterio de las Huelgas, también conocido como el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha, que acutalmente se custodia y puede verse en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) en Madrid.. Un crucifiijo que, dicho sea de paso, está considerado como la primera representación escultórica exenta de un Cristo crucificado en la Edad Media hispánica.. Así describía el suceso un periódico de Burgos esta primera reunión bajo la presidencia del Caudillo.. «Tras jurar sus cargos, los 11 ministros del primer gobierno de Franco han celebrado esta tarde en el Palacio de la Isla su primera reunión bajo la presidencia del Caudillo. Ante un Cristo de marfil y oro que se guarda en el Monasterio de las Huelgas y un códice del siglo XIII que incluye el número de Dios y sobre los Santos Evangelios, juro desempeñar mi cargo de ministro de España con la más exacta fidelidad al Jefe del Estado, Generalísimo de nuestros gloriosos Ejércitos ya los principios que informan el Régimen Nacional en servicio siempre a los destinos sagrados de la Patria».. La mayor parte de los ministerios tuvieron su sede en Burgos, si bien el de Orden Público estableció su centro neurálgico en Valladolid, mientras que los de Obras Públicas y Acción Sindical establecieron sus sedes en Santander, y, finalmente, Educación y Justicia tuvieron a Vitoria como ciudad elegida.. Este ejecutivo sustituyó a la Junta Técnica del Estado, con sede también en la burgalesa Casa del Cordón de la capital, y consolidó a Burgos como la capital administrativa y política del bando sublevado hasta octubre de 1939.. Su lealtad a la causa, ya que fue una de las ciudades que más pronto se sumaron al golpe, fue clave en esta elección por parte de los sublevados, pero también porque el cuartel general de la VI Región Militar se encontraba en la ciudad castellana, antigua capital del Reino de Castilla.. Y es que Burgos fue clave eb esos años. Primero, con la Junta de Defensa Nacional, que echó a andar en la capital burgalesa el 24 de julio de 1936, compuesta en sus comienzos por Miguel Cabanellas, Andrés Saliquet, Emilio Mola, Fidel Dávila, Miguel Ponte, Federico Montaner y Fernando Moreno.. Después, como comentábamos antes, con la Junta Técnica del Estado, que dio continuidad a esta también en Burgos y, finalmente, con la puesta en marcha del primer Gobierno de Franco.. Un arranque frenético. Un Ejecutivo que emprendió desde pronto una tarea política de calado, firmando decretos y aprobando iniciativas. De hecho, en poco más de un mes, concretamente el 9 de marzo de 1938, aprobó y promulgó el Fuero del Trabajo. Una de las leyes fundamentales que sacó adelante el «Franquismo» que estaba inspirada en la ‘Carta del Lavoro’ de la Italia fascista.. La norma tenía un marcado carácter ideológico nacional pero también sindicalista, donde se notaba la mano de la Falange y de las JONS, por cuanto en ella se consagraba el sindicalismo vertical y la justicia social, con un protagonismo para el Estado a la hora de intervenir e influir en la economía.. Poco después, el 5 de abril, o lo que es lo mismo, tres meses después de constituirs el Gobierno de Franco, se puso fin al Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1932.. Cuatro días más tarde de esta derogación de la Carta Magna catalana, el Gobierno de Franco promulgaba la Ley de Prensa, en la que se establecían una serie de medidas de censura a los medios de comunicación.. Ya en verano, el 5 de julio, se recuperaba la pena de muerte en España, que había sido abolida por la II República.. Y el 20 de septiembre el Consejo de Ministros de Franco daba luz verde a la Ley de Enseñanza Media, con la la que el Régimen concedía a la Iglesia católica el control total de la educación secundaria.. Y eso solo el primer año, pero el segundo no le fue a la zaga, ya que el 9 de febrero de 1939, el consejo de ministros sacaba adelante la Ley de responsabilidad política, que prohibió a todos los partidos políticos y asociaciones contrarios al nuevo régimen, así como las logias masónicas.. Fue lo último de relevancia, ya que este primer Ejecutivo Franquista constituido en Burgos hoy hace 88 años no aprobó más leyes ni iniciativas de relevancia, ya que unosmeses más tarde hubo una remodelación del mismo.. Segundo Gobierno. Fue el 9 de agosto de ese mismo año cuando Franco configuraba un segundo Gobierno ante lo que se avecinaba en Europa al estallar la Segunda Guerra Mundial.. Un Ejecutivo que, al igual que el primero, también tuvo a Burgos como sede, aunque duró poco.. Formado por catorce ministros, tenía a Ramón Serrano Súñer, conocido como «El cuñadísimo», como principal protagonista del mismo, y quien jugó un papel importante en la gestión de la neutralidad de España en la contienda mundial que se prolongó hasta 1945.. Entre las decisiones que tomó este segundo Gobierno «Franquista», pero ya fuera de la ciudad de Burgos, estuvo el envío de los voluntarios de la División Azul a apoyar a la Alemania nazi en 1941.. El 18 de octubre de 1939, seis meses después del final de la Guerra Civil, el Gobierno de España se traslada a Madrid, donde ahí se mantiene actualmente.
Su lealtad a la causa al ser una de las ciudades que más pronto se sumó al golpe y que en ella se ubicaba el cuartel general de la VI Región Militar, claves en la elección de la antigua capital del Reino de Castilla
Castilla y León es una región histórica, aunque no sea considerada como tal -como es el caso de Cataluña, Galicia y País Vasco, que son las únicas que llegaron a aprobar con anterioridad al régimen constitucional su actual un estatuto de autonomía, durante la II República, de ahí esa denominación de histórica-, aunque sí se reconoce en su Estatuto de Autonomía, donde, en su artículo 1 se puede leer que Castilla y Leónes una comunidad histórica además de cultural, formada en 1983 integrando las antiguas regiones de Castilla la Vieja y León.. Pese a no tener la misma consideración que catalanes, vascos y gallegos, la región castallano y leonesa siempre ha jugado un papel predominante y esencial en la construcción de la historia de lo que conocemos como España.. Hay muchos ejemplos que dan fe de ello a lo largo de siglos y siglos de historia de ambos reinos, aunque en estas líneas de LA RAZÓN de hoy queremos centrarnos en uno, más reciente, aunque ya han pasado casi nueve décadas de ello.. Y es que esta semana, concretamente ayer viernes 30 de enero, se han cumplido 88 años de la constitución en Burgos del primer Gobierno presidido por el general Francisco Franco en España.. Un ejecutivo que se constituía en el Palacio de la Isla burgalés, en plena Guerra Civil Española, pero con arreglo a la ley que se aprobó el día antes sobre organización de la Administración del Estado, que culminaba el proceso iniciado con la proclamación del dictador como Jefe del Gobierno del Estado el 1 de octubre de 1936, una fecha que, desde entonces, comenzó a celebrarse como el «Día del Caudillo».. Si bien, este primer Gobierno de Franco se puso en marcha al tiempo que se llevaba a cabo una de las batallas más cruentas y sangrientas, la de Teruel, se reorganizó al final de la contienda, en concreto el 9 de agosto de 1939, y apenas tres semanas antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial.. Ese 30 de enero de 1938, el «Generalísimo» nombraba suprimer gobierno con él de Presidente.. Y este era su equipo:. El general Francisco Gómez-Jordana como vicepresidente y Ministro de Asuntos Exteriores. Fidel Dávila, como ministro de Defensa. El militar Severiano Martínez Anido, al frente de la cartera de Orden Público. Ramón Serrano Súñer, ministro de Gobernación y el cuñado del mismo Franco, lo que le convirtió en la persona más influyente del Ejecutivo. El carlista Tomás Domínguez Arévalo, en Justicia. El monárquico Andrés Amado Reygondaud, en Hacienda; el militar Juan Antonio Suances. al frente del Ministerio de Comercio e Industria. Los también monárquicos Raimundo Fernández-Cuesta y Pedro Sainz Rodríguez, en Agricultura y Educación Nacional, respectivamente. El técnico Alfonso Peña Boeuf, en Obras Públicas. Y el falangista Pedro González-Bueno y Bocos, en organización y Acción Judicial.. Una de las características de este primer gobierno fue el de su pluralidad puesto que en él estaban representadas todas las familias que apoyaban al régimen, desde el ejército hasta la falange histórica y la nueva pasando por la Monarquía y Acción Española, a los que se sumarían técnicos también.. Todos ellos juraron sus cargos y celebraron su primer consejo de ministros el 2 de febrero bajo la presidencia simbólica de un crucifijo de marfil del Monasterio de las Huelgas, también conocido como el Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha, que acutalmente se custodia y puede verse en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) en Madrid.. Un crucifiijo que, dicho sea de paso, está considerado como la primera representación escultórica exenta de un Cristo crucificado en la Edad Media hispánica.. Así describía el suceso un periódico de Burgos esta primera reunión bajo la presidencia del Caudillo.. «Tras jurar sus cargos, los 11 ministros del primer gobierno de Franco han celebrado esta tarde en el Palacio de la Isla su primera reunión bajo la presidencia del Caudillo. Ante un Cristo de marfil y oro que se guarda en el Monasterio de las Huelgas y un códice del siglo XIII que incluye el número de Dios y sobre los Santos Evangelios, juro desempeñar mi cargo de ministro de España con la más exacta fidelidad al Jefe del Estado, Generalísimo de nuestros gloriosos Ejércitos ya los principios que informan el Régimen Nacional en servicio siempre a los destinos sagrados de la Patria».. La mayor parte de los ministerios tuvieron su sede en Burgos, si bien el de Orden Público estableció su centro neurálgico en Valladolid, mientras que los de Obras Públicas y Acción Sindical establecieron sus sedes en Santander, y, finalmente, Educación y Justicia tuvieron a Vitoria como ciudad elegida.. Este ejecutivo sustituyó a la Junta Técnica del Estado, con sede también en la burgalesa Casa del Cordón de la capital, y consolidó a Burgos como la capital administrativa y política del bando sublevado hasta octubre de 1939.. Su lealtad a la causa, ya que fue una de las ciudades que más pronto se sumaron al golpe, fue clave en esta elección por parte de los sublevados, pero también porque el cuartel general de la VI Región Militar se encontraba en la ciudad castellana, antigua capital del Reino de Castilla.. Y es que Burgos fue clave eb esos años. Primero, con la Junta de Defensa Nacional, que echó a andar en la capital burgalesa el 24 de julio de 1936, compuesta en sus comienzos por Miguel Cabanellas, Andrés Saliquet, Emilio Mola, Fidel Dávila, Miguel Ponte, Federico Montaner y Fernando Moreno.. Después, como comentábamos antes, con la Junta Técnica del Estado, que dio continuidad a esta también en Burgos y, finalmente, con la puesta en marcha del primer Gobierno de Franco.. Un arranque frenético. Un Ejecutivo que emprendió desde pronto una tarea política de calado, firmando decretos y aprobando iniciativas. De hecho, en poco más de un mes, concretamente el 9 de marzo de 1938, aprobó y promulgó el Fuero del Trabajo. Una de las leyes fundamentales que sacó adelante el «Franquismo» que estaba inspirada en la ‘Carta del Lavoro’ de la Italia fascista.. La norma tenía un marcado carácter ideológico nacional pero también sindicalista, donde se notaba la mano de la Falange y de las JONS, por cuanto en ella se consagraba el sindicalismo vertical y la justicia social, con un protagonismo para el Estado a la hora de intervenir e influir en la economía.. Poco después, el 5 de abril, o lo que es lo mismo, tres meses después de constituirs el Gobierno de Franco, se puso fin al Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1932.. Cuatro días más tarde de esta derogación de la Carta Magna catalana, el Gobierno de Franco promulgaba la Ley de Prensa, en la que se establecían una serie de medidas de censura a los medios de comunicación.. Ya en verano, el 5 de julio, se recuperaba la pena de muerte en España, que había sido abolida por la II República.. Y el 20 de septiembre el Consejo de Ministros de Franco daba luz verde a la Ley de Enseñanza Media, con la la que el Régimen concedía a la Iglesia católica el control total de la educación secundaria.. Y eso solo el primer año, pero el segundo no le fue a la zaga, ya que el 9 de febrero de 1939, el consejo de ministros sacaba adelante la Ley de responsabilidad política, que prohibió a todos los partidos políticos y asociaciones contrarios al nuevo régimen, así como las logias masónicas.. Fue lo último de relevancia, ya que este primer Ejecutivo Franquista constituido en Burgos hoy hace 88 años no aprobó más leyes ni iniciativas de relevancia, ya que unosmeses más tarde hubo una remodelación del mismo.. Segundo Gobierno. Fue el 9 de agosto de ese mismo año cuando Franco configuraba un segundo Gobierno ante lo que se avecinaba en Europa al estallar la Segunda Guerra Mundial.. Un Ejecutivo que, al igual que el primero, también tuvo a Burgos como sede, aunque duró poco.. Formado por catorce ministros, tenía a Ramón Serrano Súñer, conocido como «El cuñadísimo», como principal protagonista del mismo, y quien jugó un papel importante en la gestión de la neutralidad de España en la contienda mundial que se prolongó hasta 1945.. Entre las decisiones que tomó este segundo Gobierno «Franquista», pero ya fuera de la ciudad de Burgos, estuvo el envío de los voluntarios de la División Azul a apoyar a la Alemania nazi en 1941.. El 18 de octubre de 1939, seis meses después del final de la Guerra Civil, el Gobierno de España se traslada a Madrid, donde ahí se mantiene actualmente.
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