A Ousman Umar no le basta con que su padre le conteste, cuando pregunta qué es un avión, cómo puede sostenerse en el aire, que se trata de «la magia de los blancos». Al niño de 14 años le parece una respuesta insuficiente, demasiado simple. Por eso decide abandonar el pueblo de Ghana donde nació (permítanme un inciso: menudo papelazo está haciendo hasta ahora la selección de aquel país africano en el Mundial, al marchar aún invicta y ocupar el segundo lugar del Grupo L; helados se quedaron los ingleses, a los que les sacó un empate) para conocer la tierra «prometida».. La sensible, que no sensiblera, película del debutante Dani Sancho, basada en hechos reales y ambientada en los años 90, narra el calvario del protagonista, incluido un episodio con traficantes de humanos y el penoso viaje a pie atravesando el desierto del Sáhara, que debe enfrentarse durante el mismo a la miseria, los abusos, el desamparo y la pérdida. Todo cambia, sin embargo, cuando tras llegar a Barcelona, conoce a una mujer (que encarna la excelente Emma Vilarasau) que, apiadada por la situación del chico, le demuestra que aún existe espacio en esta sociedad para gestos y cariños inesperados y solidarios. Aun siendo una historia dura, sobre todo hacia su tercio final, nos da la impresión de quedarse corta, como si los Ousman no abundaran en un mundo ya desgraciadamente acostumbrado a las cifras y los titulares de la desesperación.. Lo mejor: Conocer la historia real de Ousman, su tremenda lucha por alcanzar un sueño. Lo peor: Darnos de bruces de nuevo con una durísima realidad que se sigue repitiendo día a día
Director: Dani Sancho. Guion: Guillem Clua basado en el libro de Ousman Umar. Intérpretes: Víctor Sey, Benjamin Kakraba Ousman Umar, Emma Vilarasau, Jordi Bosch. España, 2026. Duración: 110 minutos. Drama
A Ousman Umar no le basta con que su padre le conteste, cuando pregunta qué es un avión, cómo puede sostenerse en el aire, que se trata de «la magia de los blancos». Al niño de 14 años le parece una respuesta insuficiente, demasiado simple. Por eso decide abandonar el pueblo de Ghana donde nació (permítanme un inciso: menudo papelazo está haciendo hasta ahora la selección de aquel país africano en el Mundial, al marchar aún invicta y ocupar el segundo lugar del Grupo L; helados se quedaron los ingleses, a los que les sacó un empate) para conocer la tierra «prometida».. La sensible, que no sensiblera, película del debutante Dani Sancho, basada en hechos reales y ambientada en los años 90, narra el calvario del protagonista, incluido un episodio con traficantes de humanos y el penoso viaje a pie atravesando el desierto del Sáhara, que debe enfrentarse durante el mismo a la miseria, los abusos, el desamparo y la pérdida. Todo cambia, sin embargo, cuando tras llegar a Barcelona, conoce a una mujer (que encarna la excelente Emma Vilarasau) que, apiadada por la situación del chico, le demuestra que aún existe espacio en esta sociedad para gestos y cariños inesperados y solidarios. Aun siendo una historia dura, sobre todo hacia su tercio final, nos da la impresión de quedarse corta, como si los Ousman no abundaran en un mundo ya desgraciadamente acostumbrado a las cifras y los titulares de la desesperación.. Lo mejor: Conocer la historia real de Ousman, su tremenda lucha por alcanzar un sueño. Lo peor: Darnos de bruces de nuevo con una durísima realidad que se sigue repitiendo día a día
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