Algo le ocurre con las casas a la Carmen Maura de la tercera edad. Ni en la reciente “Vieja loca” ni ahora en “Calle Málaga” parece capaz de separarse de un espacio que la define y enclaustra como personaje, y que encarna toda una vida -como dice el bolero interpretado por María Dolores Pradera que escucha en su raído tocadiscos en el filme de Touzani- en ese museo de reliquias cotidianas que es el hogar en que se ha amado, se ha cocinado, se ha discutido y se ha soñado.. Reforzando los vínculos entre ambas películas, podríamos ver “Calle Málaga” como el reverso amable de “Vieja loca”. Las dos tienen en común a esa Maura que monopoliza el plano, encarnando a una abuela que posee la energía de una adolescente cuando se trata de defender su individualidad, su lugar en el mundo, mal que les pese a sus familiares. Es obvio que esa Maura descarada, resuelta, capaz del desnudo íntegro por primera vez a sus ochenta años, es el centro de gravedad de “Calle Málaga”, y es impresionante la soltura, la vitalidad con que aún es capaz de sostener el andamiaje de toda una película.. Si por algo destacaban “Alma” y “El caftán azul”, los anteriores largos de Touzani, era, por un lado, por una singular capacidad para captar la vida en la calle, el bullicio de los comercios de una ciudad marroquí, y, por otro, por detenerse en la sensualidad de los gestos en el amor o en el trabajo, por fijarse en la tactilidad de lo cotidiano en los oficios y los afectos.. Algo de todo ello -del diálogo constante entre el plano de conjunto y el plano detalle- se conserva en “Calle Málaga”, aunque, en este caso, a la premisa de guion (la precipitada venta de su hogar, en contra de su voluntad) que hace tambalear la plácida vida de María Ángeles (Maura) se le nota en exceso su condición de deus ex machina, y todo lo que se deriva de ella -desde el personaje de la hija (Marta Etura), desdibujadísimo, hasta el desarrollo de la trama, con el piso convertido en club social para futboleros- es del todo artificioso, si exceptuamos un romance en la senectud que tiene sus momentos entrañables.. Lo mejor:. Da la impresión de que Maura se interpreta a sí misma, pero siempre es un placer verla.. Lo peor:. Que sea desde el personaje de la hija, tan desdibujado como víctima de la crisis de la vivienda, la que desencadene una acción poco creíble.
Dirección: Maryam Touzani. Guion: Maryam Touzani y Nabil Azouch. Intérpretes: Carmen Maura, Marta Etura, Ahmed Boulane, María Alfonso Rosso. Música: Franziska Henke. Marruecos, 2025. Duración: 116 minutos. Comedia dramática.
Algo le ocurre con las casas a la Carmen Maura de la tercera edad. Ni en la reciente “Vieja loca” ni ahora en “Calle Málaga” parece capaz de separarse de un espacio que la define y enclaustra como personaje, y que encarna toda una vida -como dice el bolero interpretado por María Dolores Pradera que escucha en su raído tocadiscos en el filme de Touzani- en ese museo de reliquias cotidianas que es el hogar en que se ha amado, se ha cocinado, se ha discutido y se ha soñado.. Reforzando los vínculos entre ambas películas, podríamos ver “Calle Málaga” como el reverso amable de “Vieja loca”. Las dos tienen en común a esa Maura que monopoliza el plano, encarnando a una abuela que posee la energía de una adolescente cuando se trata de defender su individualidad, su lugar en el mundo, mal que les pese a sus familiares. Es obvio que esa Maura descarada, resuelta, capaz del desnudo íntegro por primera vez a sus ochenta años, es el centro de gravedad de “Calle Málaga”, y es impresionante la soltura, la vitalidad con que aún es capaz de sostener el andamiaje de toda una película.. Si por algo destacaban “Alma” y “El caftán azul”, los anteriores largos de Touzani, era, por un lado, por una singular capacidad para captar la vida en la calle, el bullicio de los comercios de una ciudad marroquí, y, por otro, por detenerse en la sensualidad de los gestos en el amor o en el trabajo, por fijarse en la tactilidad de lo cotidiano en los oficios y los afectos.. Algo de todo ello -del diálogo constante entre el plano de conjunto y el plano detalle- se conserva en “Calle Málaga”, aunque, en este caso, a la premisa de guion (la precipitada venta de su hogar, en contra de su voluntad) que hace tambalear la plácida vida de María Ángeles (Maura) se le nota en exceso su condición de deus ex machina, y todo lo que se deriva de ella -desde el personaje de la hija (Marta Etura), desdibujadísimo, hasta el desarrollo de la trama, con el piso convertido en club social para futboleros- es del todo artificioso, si exceptuamos un romance en la senectud que tiene sus momentos entrañables.. Lo mejor:. Da la impresión de que Maura se interpreta a sí misma, pero siempre es un placer verla.. Lo peor:. Que sea desde el personaje de la hija, tan desdibujado como víctima de la crisis de la vivienda, la que desencadene una acción poco creíble.
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