El patrimonio monumental español es de los mejores del mundo. Su importancia histórica ha hecho que muchos pueblos hayan formado parte de su historia y hayan hecho que cuenta con algunas de las principales riquezas arquitectónicas que existen en el planeta Tierra. Un ejemplo claro son los castillos, hasta el punto que España fue considerada en su momento como «Tierra de Castillos», principalmente en la zona de Castilla.. Según la Real Academia Española (RAE), la palabra Castillo significa un lugar fuerte, cercado de murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones. Existe todo un conjunto de edificaciones militares que guardan analogías con el castillo, como el alcázar, la torre, el torreón, la atalaya, el fuerte, el palacio fortificado, la ciudadela o la alcazaba, lo que el castillo encierra es un patio de armas, en torno del cual se sitúan una serie de dependencias y que dispone por lo menos de una torre habitable.. Desde el Neolítico (entre 8500 a. C. y 2500 a. C.), la población construyó castros y fortificaciones en colinas para defenderse. Si bien los primeros castillos datan del siglo IX -simples torres de madera-, su origen es más antiguo y tienen precedentes en la arquitectura militar de la Grecia clásica. En la Alta Edad Media, se utilizaba como cerco defensivo una mera empalizada de madera, pero la evolución del armamento y de las técnicas militares hicieron inservible este procedimiento; más adelante, se confió en la solidez de las construcciones en piedra y en la altura de los muros que con este material podía alcanzarse.. Aunque los castillos feudales proliferaron durante la Edad Media, el castillo no solo cumplía funciones puramente castrenses, sino que servía también de residencia a los señores de la nobleza y a los propios reyes, llegando con el tiempo a ser un auténtico palacio fortificado. Si bien podía estar enclavado en los núcleos urbanos, lo común es que se situase en lugares estratégicos, normalmente en puntos elevados y próximos a un curso de agua para su abastecimiento, desde donde pudiera organizarse la propia defensa y la de las villas que de él dependían.. A partir del siglo XVI, con el ocaso del feudalismo y la consolidación de las monarquías absolutistas, la nobleza propietaria de los castillos los fue abandonando a cambio de mansiones palaciegas en la corte. Por este motivo, y porque quedaron obsoletos en su función militar, los castillos perdieron todo interés y decayeron. A pesar de ello, y por el empeño de los ayuntamientos y los gobiernos regionales, una gran parte han quedado como reclamo turístico y motor económico de la zona, gracias al alto grado conservación con el que cuentan gracias a la implicación de las administraciones, que han posibilitado que sean un gran atractivo.. Muchas son las fortalezas que inundan los paisajes de España, pero los más bonitos, y su grado de conservación los hacen ideales para ver una vez en la vida y para conocerlos en este periodo vacacional de Semana Santa. Las fortalezas más bonitas de España son:. Alcázar de Segovia. El Alcázar de Segovia, símbolo de la ciudad, es un castillo medieval con vistas impresionantes, que fue residencia real, fortaleza y prisión, situado en un promontorio entre los ríos Eresma y Clamores. Le anteceden unos cuidados jardines con el monumento erigido a los héroes de la Guerra de la Independencia Daoiz y Velarde, obra del escultor segoviano Aniceto Marinas. A la izquierda la Casa de la Química, construida en la época de la Ilustración y centro de investigación de Louis Proust.. A ambos lados del castillo se ofrecen espléndidas vistas del Pinarillo (con el cementerio judío) y la Iglesia de la Vera Cruz y Zamarramala. Un profundo foso con puente levadizo abre paso a una fortaleza de ubicación privilegiada, posiblemente habitada desde la época celta. El castillo, convertido en Alcázar -residencia real- en el siglo XIII, adquirirá su fisonomía gótica en los tiempos de Juan II y Enrique IV. Su restauración ha sido continua tras un grave incendio ocurrido en 1862 y que a punto estuvo de destruirlo definitivamente. Sin embargo, en 1882, reinando Alfonso XII, se inició su reconstrucción, ya nunca abandonada por el Patronato del Alcázar, que ha ido restaurando artesonados, frisos, retablos y muros.. En la silueta del monumento destaca la torrecita de Alfonso X El Sabio, en el ángulo norte, desde la que este monarca estudiaba el firmamento, y la torre de Juan II, de 80 metros de altura, con bellos esgrafiados y doce torrecillas adornando su volumen. En sus estrechas y frías prisiones pasaron días penosos nobles caídos en desgracia como Don Álvaro de Luna y otros imaginarios como Don Torcuato de «El Delincuente Honrado» de Jovellanos.. A través de una empinada y extenuante escalera de caracol, el visitante puede acceder a la parte superior de la torre, desde donde se divisa una bellísima vista de la ciudad, así como los barrios de San Marcos y Zamarramala, y la cantera de la que se extrajo parte de la piedra empleada en la Catedral.. En el interior y alrededor del Patio de Armas -marco habitual de conciertos de música de cámara- y del Patio del Reloj se sitúan las estancias. A la izquierda están las salas dedicadas al Colegio de Artillería; a la derecha, el Palacio de los Reyes de Castilla, núcleo principal del edificio. Sobresalen por su belleza la Sala de Ajimeces; de la Galera, cuyo artesonado ha sido reconstruido recientemente; del Trono -con una llamativa techumbre mudéjar, procedente de Urones de Castroponce (Valladolid) y obra de Xadel Alcalde, autor de la que existía en la misma sala antes del incendio-; de la Chimenea; del Cordón; de las Piñas; la Cámara Regia; el Tocador de la Reina y la Capilla en la que se puede ver un retablo de la escuela castellana del primer cuarto del siglo XVI procedente de Viana de Cega (Valladolid) y otro dedicado a Santiago Apóstol, así como la Adoración de los Reyes, pintada en 1600 por Bartolomé Carduccio.. De todas ellas, destaca la Sala de Reyes con un extraordinario artesonado de hexágonos y rombos dorados y un original friso en el que 52 imágenes policromadas y sedentes representan a los Reyes y Reinas de Asturias, León y Castilla desde Don Pelayo hasta Juana la Loca.. Castillo de Ampudia (Palencia). El castillo de Ampudia es una fortaleza medieval del siglo XV, situado en la localidad palentina de Ampudia. Está considerado el mejor castillo palentino, es de titularidad privada y conservada por sus descendientes del antiguo propietario. Fue construido entre 1461 y 1488 por García López de Ayala, señor de Ayala y Salvatierra e hijo de Pedro García de Herrera, primer titular del mayorazgo de Ampudia. El sucesor de García, Pedro Ayala y Rojas, se enfrentó con su propia madre, María Sarmiento, por la posesión del castillo, resultando él vencedor. En abrazó la causa comunera, dando lugar al hecho de armas conocido como la Batalla de Ampudia entre los partidarios del emperador Carlos I de España y las tropas acaudilladas por el obispo Antonio de Acuña. En 1522, tras la derrota comunera, el emperador confiscó el castillo, pero poco después lo devolvió a la familia, aunque a cambio de 20 000 ducados. En 1528 el castillo alojó a los hijos del monarca francés Francisco I, tras la Batalla de Pavía, en calidad de rehenes.. En 1597 asumió la titularidad del señorío Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma y favorito del rey Felipe III, al que atrajo en distintas ocasiones a la villa, convirtiéndose el castillo en sede ocasional de la Corte española. A partir de entonces el castillo entrará en un largo período de abandono, lo que no obstó a su declaración como Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931. En 1960 el empresario galletero Eugenio Fontaneda Pérez, natural de Aguilar de Campoo, lo adquirió a su penúltima dueña, la condesa de la Granja, y lo acondicionó como museo para su colección de objetos de arte y antigüedades procedentes de la cuenca del Duero.. Ejemplo temprano de castillo-palacio señorial castellano, es una joya de la arquitectura civil de Castilla y León y presenta un magnífico estado después de la cuidadosa restauración acometida en los años sesenta por Eugenio Fontaneda. La edificación tiene planta trapezoidal, posee torreones en los ángulos, correspondiendo el del sudoeste a la torre del Homenaje, y foso salvado mediante puente levadizo. Está rodeado por un muro de barbacana con torres cilíndricas. La fachada está decorada con dos escaraguaitas o garitas ornamentales y en la puerta principal cuelga el escudo del Duque de Lerma. El Patio de Armas tiene tres pandas porticadas de tres pisos con arquería escarzana, siendo el piso superior de más exiguas proporciones.. El interior alberga la Colección Eugenio Fontaneda, distribuida en seis salas: Arqueología (destacando una colección de útiles de guerra de la Edad del Bronce y otra de estelas funerarias y miliarios de la época romana); Arte Sacro (incluyendo tallas de los siglos XIII a XV, mobiliario litúrgico y pinturas de los siglos XV a XVIII); Juguetes; Armas y Aparatos Musicales; Farmacia; y Etnografía y Artes Populares. Cobijados en los flancos porticados del patio se muestran escudos nobiliarios, elementos arquitectónicos, pilas bautismales, etc.. Castillo de Coca (Segovia). La fortaleza ubicada en la localidad segoviana de Coca data del año 1453 con la orden de construcción por parte de don Alonso de Fonseca, Arzobispo de Sevilla, y con el permiso del rey don Juan II de Castilla. En 1928 fue declarado Monumento Histórico Nacional. Actualmente está instalada una Escuela de Capacitación Forestal. El ladrillo es el material utilizado, no solo como material de obra, también como elemento decorativo. Destacan por su gran belleza sus salas que cuentan con hermosos motivos mudéjares en pintura y estuco.. Se levanta sobre el meandro del río Voltoya, afluente del Eresma. Construido en el siglo XV sobre una explanada de una zona escarpada, es uno de los mejores exponentes de la arquitectura gótico-mudéjar española.. Su construcción se realizó en el siglo XV principalmente en ladrillo, utilizado no sólo como material de obra, sino también como elemento decorativo; la piedra caliza aparece en las aspilleras, las columnas del patio de armas y otros elementos decorativos.. El recinto inferior es de planta cuadrada, y se encuentra flanqueado en sus esquinas por cuatro torres, siendo la de mayor tamaño la torre del homenaje, recorrida en su interior por una angosta escalera de caracol realizada en ladrillo que permite el acceso a diversas plantas destinadas a capilla, sala de armas y otras estancias. La Sala de armas se cubre con bóveda de nervaduras góticas adornada con mosaicos a base de motivos geométricos de varios colores. Desde lo alto de la torre se divisan los castillos de Cuéllar y de Íscar.. La torre de Pedro Mata sigue en tamaño a la del homenaje, seguramente porque junto a ella protege la puerta de acceso al patio de armas. Las dos restantes son la torre de la Muralla y la de los Peces. Dentro del recinto pueden encontrarse también otras salas con decoración de estuco y mural, así como una mazmorra.. Tras su cesión, por parte de la Casa de Alba, al Ministerio de Agricultura en 1954, y a partir de la finalización de su restauración en 1958, partes de las salas del castillo pasaron a ser la sede de la Escuela de Capacitación Forestal, que es muy solicitada por alumnos de toda España: a partir de 1958 han pasado por sus aulas 39 promociones de Capataces Forestales.. Castillo de La Mota (Medina del Campo). Este castillo, ubicado en la localidad vallisoletana de Medina del Campo, cuenta con la particularidad de que este municipio cuenta con una de las Semanas Santas de Interés Turístico Internacional de España, con la que durante estos días su visita es más especial.. A la fortaleza se la denomina «La Mota», y destaca por su espectacularidad y su importancia militar y arquitectónica, pero sobre todo por el encierro de la Reina Juana, más conocida como “Juana La Loca”.. El edificio tiene su origen en la repoblación del siglo XI: se fortifica, independizándolo del recinto de la vieja villa de «La Mota». Tras la batalla de Olmedo (1445) la fortaleza queda definitivamente bajo poder real, compatibilizando sus funciones militares con las de archivo y prisión.. El Castillo de «La Mota» empieza a tomar su forma actual en el siglo XV, aunque el cerro ya había estado fortificado con anterioridad. Su gran impulso llega bajo el reinado de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, cuando Medina del Campo se convierte en uno de los principales centros económicos del reino gracias a sus ferias internacionales, clave para el comercio de lana, paños y productos financieros. «La Mota» no defendía una frontera exterior, sino el corazón económico y político de Castilla.. A diferencia de otros castillos encaramados a riscos imposibles, “La Mota” fue diseñada para imponer por volumen y solidez, no por altura. Su planta ocupa una superficie excepcional, lo que lo convierte en el mayor castillo de España en términos de extensión, ya que cuenta con una superficie total: unos 45.000–50.000 m² (sumando el recinto interior y las defensas exteriores). Además La Torre del Homenaje cuenta con unos 40 metros de altura; y las murallas dispone de un doble recinto con un perímetro de más de 1.400 metros.. La remodelación de los Reyes Católicos será la que convertirá al Castillo de «La Mota» en una referencia entre todas las fortalezas de su época, configurándose como uno de los primeros castillos de toda Europa que se adaptó al uso de la artillería.. Además de su importancia militar y arquitectónica, «La Mota» encierra en sus muros un sinfín de historias y sucesos que dibujan el pasado de esplendor del edificio: su función de archivo de la Corona, el encierro de la princesa Juana, la huida de César de Borgia, su papel en la Guerra de las Comunidades, etc.. Uno de los aspectos más interesantes de “La Mota” es su arquitectura híbrida. El predominio del ladrillo (poco habitual en fortalezas europeas de la época), los accesos en recodo, la disposición escalonada de murallas y la importancia de la barbacana remiten claramente a tradiciones constructivas andalusíes, reinterpretadas en clave cristiana. El resultado es un castillo adaptado a la artillería incipiente del siglo XV, donde las formas musulmanas se combinan con necesidades militares modernas.. A diferencia de muchas fortalezas peninsulares, el castillo nunca cayó en el abandono total. Su uso continuado y las restauraciones del siglo XX respetaron la estructura original, eliminando añadidos innecesarios y evitando reconstrucciones fantasiosas. Hoy se recorren muros auténticos, espacios coherentes y volúmenes fieles a su función original.. Y es que el castillo actual, que responde a la tipología de la Escuela de Valladolid, aprovecha una esquina del recinto de la villa vieja, construido en hormigón de cal y canto. Su barrera exterior, con cubos cilíndricos y dotada de galerías subterráneas, data del tiempo de los Reyes Católicos y fue la más avanzada de su época. La fortaleza tiene un amplio patio de armas y una Torre del Homenaje de casi 40 metros de altura. Desde el patio se accede a la capilla de Santa María. El Centro de Recepción de Visitantes se encuentra ubicado sobre los vestigios de un poblamiento de la Edad de Hierro.. Con el paso del tiempo el castillo cayó en desuso debido al cual las instancias interiores originales se perdieron. A partir de su declaración como Monumento Nacional en 1904 se comienzan diversas obras de restauración y reconstrucción del edificio interior para albergar a partir de los años 40 la escuela de mandos de la Sección Femenina.. Castillo de los Templarios (Ponferrada). El Castillo de los Templarios, ubicado en la localidad leonesa de Ponferrada, está considerado como el más notable del noroeste de España Sus orígenes prehistóricos lo relacionan con un asentamiento durante la primera Edad del Hierro. Su privilegiada situación lo convirtió en un recinto amurallado con diferentes dependencias en su interior. Un total de 8.000 metros cuadrados conforman los restos históricos de esta impresionante fortaleza.. La llegada de los Templarios marca un hito en el Castillo. Su presencia, ligada a intereses políticos y religiosos, dejará una huella imborrable que hoy en día sigue viva. A principios del siglo XIII, el señorío de Ponferrada es cedido por el rey de León Alfonso IX a los templarios. Extienden así su poder hasta el castillo de Cornatel y nace la leyenda de un pasadizo secreto que comunicaba ambas fortalezas. Guido de Garda, Maestre Templario, será uno de los primeros tenientes del Castillo de Ponferrada.. En el recinto del castillo, con forma de polígono irregular, se distinguen dos partes diferenciadas: la parte norte, del siglo XII, y el resto, construido a lo largo del siglo XV, con algunas obras realizadas en los siglos XIX y XX. En tiempos pretéritos el castillo estuvo rodeado por un foso, excepto en el lienzo noroccidental, donde el río cumplía esa misma función.. En el interior existe un grupo de fortificaciones del siglo XII de origen templario: los restos de una barbacana en el acceso a un patio, al que abren la torre elíptica, parte del paseo de ronda, una torre que tuvo tres pisos, la torre del Malvecino y otra torre en la que destaca una puerta de arco apuntado, de gran valor artístico.. La fachada noroeste constituye un parapeto corrido que termina en la torre del Moclín, de planta hexagonal irregular. Bajo él se abría una nueva ronda que defendía el subterráneo que unía el castillo con un aljibe, situado en una torre Albarrana.. La portada principal, de mampostería, está compuesta por dos torreones que flanquean un amplio arco de medio punto. Tras este arco se alzaban las puertas de acceso al patio en el que, a la izquierda, se sitúa la torre del Homenaje, desde la que se accede al patio de armas.. Antes de entrar en el patio hay un recinto defensivo que conduce a la torre Cabrera, situada al sur y comunicada con la primera línea defensiva del lado este, en cuyo punto medio se alza una torre semicircular, destinada a calabozos y a la comunicación con la segunda línea de defensa. El paramento continúa hacia el norte, encontrándose otra torre cuadrada, antes de acceder a la torre de Malvecino, del siglo XV.. En el patio de armas, adosadas a otra línea defensiva, se encuentran varias dependencias, como la Galería de los Azulejos, derruidas y cubiertas de escombros debido a que 1811 una orden de la Regencia del Reino manda que vuelen las dependencias interiores (el daño no debió ser muy grande porque en 1815 se ofreció en sus salones un baile de sociedad) y a que desde que en 1848 el Ayuntamiento de Ponferrada, con la oposición frontal de la Comisión de Monumentos de Ponferrada, la empezase a utilizar como cantera local, llegando a volar sus muros en 1923 para la construcción de un campo deportivo.. El abandono de la fortaleza es tal que en 1994 se cierra al público por peligro de hundimiento. Se constata entonces como obligada la puesta en valor, defensa y recuperación del Castillo. De esta forma, promovido por el Ayuntamiento de Ponferrada y de la mano del arquitecto Fernando Cobos Guerra, surge a partir de 1994 el Plan Director. Tuvo como objetivo acometer la labor de esclarecimiento histórico y de recuperación de los espacios degradados del Castillo, respetando la planimetría original. La fortaleza se ha convertido en uno de los monumentos más visitados en Castilla y León.
Estas son las fortalezas más bellas y mejor conservadas de nuestro país, que bien merecen una visita
El patrimonio monumental español es de los mejores del mundo. Su importancia histórica ha hecho que muchos pueblos hayan formado parte de su historia y hayan hecho que cuenta con algunas de las principales riquezas arquitectónicas que existen en el planeta Tierra. Un ejemplo claro son los castillos, hasta el punto que España fue considerada en su momento como «Tierra de Castillos», principalmente en la zona de Castilla.. Según la Real Academia Española (RAE), la palabra Castillo significa un lugar fuerte, cercado de murallas, baluartes, fosos y otras fortificaciones. Existe todo un conjunto de edificaciones militares que guardan analogías con el castillo, como el alcázar, la torre, el torreón, la atalaya, el fuerte, el palacio fortificado, la ciudadela o la alcazaba, lo que el castillo encierra es un patio de armas, en torno del cual se sitúan una serie de dependencias y que dispone por lo menos de una torre habitable.. Desde el Neolítico (entre 8500 a. C. y 2500 a. C.), la población construyó castros y fortificaciones en colinas para defenderse. Si bien los primeros castillos datan del siglo IX -simples torres de madera-, su origen es más antiguo y tienen precedentes en la arquitectura militar de la Grecia clásica. En la Alta Edad Media, se utilizaba como cerco defensivo una mera empalizada de madera, pero la evolución del armamento y de las técnicas militares hicieron inservible este procedimiento; más adelante, se confió en la solidez de las construcciones en piedra y en la altura de los muros que con este material podía alcanzarse.. Aunque los castillos feudales proliferaron durante la Edad Media, el castillo no solo cumplía funciones puramente castrenses, sino que servía también de residencia a los señores de la nobleza y a los propios reyes, llegando con el tiempo a ser un auténtico palacio fortificado. Si bien podía estar enclavado en los núcleos urbanos, lo común es que se situase en lugares estratégicos, normalmente en puntos elevados y próximos a un curso de agua para su abastecimiento, desde donde pudiera organizarse la propia defensa y la de las villas que de él dependían.. A partir del siglo XVI, con el ocaso del feudalismo y la consolidación de las monarquías absolutistas, la nobleza propietaria de los castillos los fue abandonando a cambio de mansiones palaciegas en la corte. Por este motivo, y porque quedaron obsoletos en su función militar, los castillos perdieron todo interés y decayeron. A pesar de ello, y por el empeño de los ayuntamientos y los gobiernos regionales, una gran parte han quedado como reclamo turístico y motor económico de la zona, gracias al alto grado conservación con el que cuentan gracias a la implicación de las administraciones, que han posibilitado que sean un gran atractivo.. Muchas son las fortalezas que inundan los paisajes de España, pero los más bonitos, y su grado de conservación los hacen ideales para ver una vez en la vida y para conocerlos en este periodo vacacional de Semana Santa. Las fortalezas más bonitas de España son:. Alcázar de Segovia. El Alcázar de Segovia, símbolo de la ciudad, es un castillo medieval con vistas impresionantes, que fue residencia real, fortaleza y prisión, situado en un promontorio entre los ríos Eresma y Clamores. Le anteceden unos cuidados jardines con el monumento erigido a los héroes de la Guerra de la Independencia Daoiz y Velarde, obra del escultor segoviano Aniceto Marinas. A la izquierda la Casa de la Química, construida en la época de la Ilustración y centro de investigación de Louis Proust.. A ambos lados del castillo se ofrecen espléndidas vistas del Pinarillo (con el cementerio judío) y la Iglesia de la Vera Cruz y Zamarramala. Un profundo foso con puente levadizo abre paso a una fortaleza de ubicación privilegiada, posiblemente habitada desde la época celta. El castillo, convertido en Alcázar -residencia real- en el siglo XIII, adquirirá su fisonomía gótica en los tiempos de Juan II y Enrique IV. Su restauración ha sido continua tras un grave incendio ocurrido en 1862 y que a punto estuvo de destruirlo definitivamente. Sin embargo, en 1882, reinando Alfonso XII, se inició su reconstrucción, ya nunca abandonada por el Patronato del Alcázar, que ha ido restaurando artesonados, frisos, retablos y muros.. En la silueta del monumento destaca la torrecita de Alfonso X El Sabio, en el ángulo norte, desde la que este monarca estudiaba el firmamento, y la torre de Juan II, de 80 metros de altura, con bellos esgrafiados y doce torrecillas adornando su volumen. En sus estrechas y frías prisiones pasaron días penosos nobles caídos en desgracia como Don Álvaro de Luna y otros imaginarios como Don Torcuato de «El Delincuente Honrado» de Jovellanos.. A través de una empinada y extenuante escalera de caracol, el visitante puede acceder a la parte superior de la torre, desde donde se divisa una bellísima vista de la ciudad, así como los barrios de San Marcos y Zamarramala, y la cantera de la que se extrajo parte de la piedra empleada en la Catedral.. En el interior y alrededor del Patio de Armas -marco habitual de conciertos de música de cámara- y del Patio del Reloj se sitúan las estancias. A la izquierda están las salas dedicadas al Colegio de Artillería; a la derecha, el Palacio de los Reyes de Castilla, núcleo principal del edificio. Sobresalen por su belleza la Sala de Ajimeces; de la Galera, cuyo artesonado ha sido reconstruido recientemente; del Trono -con una llamativa techumbre mudéjar, procedente de Urones de Castroponce (Valladolid) y obra de Xadel Alcalde, autor de la que existía en la misma sala antes del incendio-; de la Chimenea; del Cordón; de las Piñas; la Cámara Regia; el Tocador de la Reina y la Capilla en la que se puede ver un retablo de la escuela castellana del primer cuarto del siglo XVI procedente de Viana de Cega (Valladolid) y otro dedicado a Santiago Apóstol, así como la Adoración de los Reyes, pintada en 1600 por Bartolomé Carduccio.. De todas ellas, destaca la Sala de Reyes con un extraordinario artesonado de hexágonos y rombos dorados y un original friso en el que 52 imágenes policromadas y sedentes representan a los Reyes y Reinas de Asturias, León y Castilla desde Don Pelayo hasta Juana la Loca.. Castillo de Ampudia (Palencia). El castillo de Ampudia es una fortaleza medieval del siglo XV, situado en la localidad palentina de Ampudia. Está considerado el mejor castillo palentino, es de titularidad privada y conservada por sus descendientes del antiguo propietario. Fue construido entre 1461 y 1488 por García López de Ayala, señor de Ayala y Salvatierra e hijo de Pedro García de Herrera, primer titular del mayorazgo de Ampudia. El sucesor de García, Pedro Ayala y Rojas, se enfrentó con su propia madre, María Sarmiento, por la posesión del castillo, resultando él vencedor. En abrazó la causa comunera, dando lugar al hecho de armas conocido como la Batalla de Ampudia entre los partidarios del emperador Carlos I de España y las tropas acaudilladas por el obispo Antonio de Acuña. En 1522, tras la derrota comunera, el emperador confiscó el castillo, pero poco después lo devolvió a la familia, aunque a cambio de 20 000 ducados. En 1528 el castillo alojó a los hijos del monarca francés Francisco I, tras la Batalla de Pavía, en calidad de rehenes.. En 1597 asumió la titularidad del señorío Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma y favorito del rey Felipe III, al que atrajo en distintas ocasiones a la villa, convirtiéndose el castillo en sede ocasional de la Corte española. A partir de entonces el castillo entrará en un largo período de abandono, lo que no obstó a su declaración como Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931. En 1960 el empresario galletero Eugenio Fontaneda Pérez, natural de Aguilar de Campoo, lo adquirió a su penúltima dueña, la condesa de la Granja, y lo acondicionó como museo para su colección de objetos de arte y antigüedades procedentes de la cuenca del Duero.. Ejemplo temprano de castillo-palacio señorial castellano, es una joya de la arquitectura civil de Castilla y León y presenta un magnífico estado después de la cuidadosa restauración acometida en los años sesenta por Eugenio Fontaneda. La edificación tiene planta trapezoidal, posee torreones en los ángulos, correspondiendo el del sudoeste a la torre del Homenaje, y foso salvado mediante puente levadizo. Está rodeado por un muro de barbacana con torres cilíndricas. La fachada está decorada con dos escaraguaitas o garitas ornamentales y en la puerta principal cuelga el escudo del Duque de Lerma. El Patio de Armas tiene tres pandas porticadas de tres pisos con arquería escarzana, siendo el piso superior de más exiguas proporciones.. El interior alberga la Colección Eugenio Fontaneda, distribuida en seis salas: Arqueología (destacando una colección de útiles de guerra de la Edad del Bronce y otra de estelas funerarias y miliarios de la época romana); Arte Sacro (incluyendo tallas de los siglos XIII a XV, mobiliario litúrgico y pinturas de los siglos XV a XVIII); Juguetes; Armas y Aparatos Musicales; Farmacia; y Etnografía y Artes Populares. Cobijados en los flancos porticados del patio se muestran escudos nobiliarios, elementos arquitectónicos, pilas bautismales, etc.. Castillo de Coca (Segovia). La fortaleza ubicada en la localidad segoviana de Coca data del año 1453 con la orden de construcción por parte de don Alonso de Fonseca, Arzobispo de Sevilla, y con el permiso del rey don Juan II de Castilla. En 1928 fue declarado Monumento Histórico Nacional. Actualmente está instalada una Escuela de Capacitación Forestal. El ladrillo es el material utilizado, no solo como material de obra, también como elemento decorativo. Destacan por su gran belleza sus salas que cuentan con hermosos motivos mudéjares en pintura y estuco.. Se levanta sobre el meandro del río Voltoya, afluente del Eresma. Construido en el siglo XV sobre una explanada de una zona escarpada, es uno de los mejores exponentes de la arquitectura gótico-mudéjar española.. Su construcción se realizó en el siglo XV principalmente en ladrillo, utilizado no sólo como material de obra, sino también como elemento decorativo; la piedra caliza aparece en las aspilleras, las columnas del patio de armas y otros elementos decorativos.. El recinto inferior es de planta cuadrada, y se encuentra flanqueado en sus esquinas por cuatro torres, siendo la de mayor tamaño la torre del homenaje, recorrida en su interior por una angosta escalera de caracol realizada en ladrillo que permite el acceso a diversas plantas destinadas a capilla, sala de armas y otras estancias. La Sala de armas se cubre con bóveda de nervaduras góticas adornada con mosaicos a base de motivos geométricos de varios colores. Desde lo alto de la torre se divisan los castillos de Cuéllar y de Íscar.. La torre de Pedro Mata sigue en tamaño a la del homenaje, seguramente porque junto a ella protege la puerta de acceso al patio de armas. Las dos restantes son la torre de la Muralla y la de los Peces. Dentro del recinto pueden encontrarse también otras salas con decoración de estuco y mural, así como una mazmorra.. Tras su cesión, por parte de la Casa de Alba, al Ministerio de Agricultura en 1954, y a partir de la finalización de su restauración en 1958, partes de las salas del castillo pasaron a ser la sede de la Escuela de Capacitación Forestal, que es muy solicitada por alumnos de toda España: a partir de 1958 han pasado por sus aulas 39 promociones de Capataces Forestales.. Castillo de La Mota (Medina del Campo). Este castillo, ubicado en la localidad vallisoletana de Medina del Campo, cuenta con la particularidad de que este municipio cuenta con una de las Semanas Santas de Interés Turístico Internacional de España, con la que durante estos días su visita es más especial.. A la fortaleza se la denomina «La Mota», y destaca por su espectacularidad y su importancia militar y arquitectónica, pero sobre todo por el encierro de la Reina Juana, más conocida como “Juana La Loca”.. El edificio tiene su origen en la repoblación del siglo XI: se fortifica, independizándolo del recinto de la vieja villa de «La Mota». Tras la batalla de Olmedo (1445) la fortaleza queda definitivamente bajo poder real, compatibilizando sus funciones militares con las de archivo y prisión.. El Castillo de «La Mota» empieza a tomar su forma actual en el siglo XV, aunque el cerro ya había estado fortificado con anterioridad. Su gran impulso llega bajo el reinado de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, cuando Medina del Campo se convierte en uno de los principales centros económicos del reino gracias a sus ferias internacionales, clave para el comercio de lana, paños y productos financieros. «La Mota» no defendía una frontera exterior, sino el corazón económico y político de Castilla.. A diferencia de otros castillos encaramados a riscos imposibles, “La Mota” fue diseñada para imponer por volumen y solidez, no por altura. Su planta ocupa una superficie excepcional, lo que lo convierte en el mayor castillo de España en términos de extensión, ya que cuenta con una superficie total: unos 45.000–50.000 m² (sumando el recinto interior y las defensas exteriores). Además La Torre del Homenaje cuenta con unos 40 metros de altura; y las murallas dispone de un doble recinto con un perímetro de más de 1.400 metros.. La remodelación de los Reyes Católicos será la que convertirá al Castillo de «La Mota» en una referencia entre todas las fortalezas de su época, configurándose como uno de los primeros castillos de toda Europa que se adaptó al uso de la artillería.. Además de su importancia militar y arquitectónica, «La Mota» encierra en sus muros un sinfín de historias y sucesos que dibujan el pasado de esplendor del edificio: su función de archivo de la Corona, el encierro de la princesa Juana, la huida de César de Borgia, su papel en la Guerra de las Comunidades, etc.. Uno de los aspectos más interesantes de “La Mota” es su arquitectura híbrida. El predominio del ladrillo (poco habitual en fortalezas europeas de la época), los accesos en recodo, la disposición escalonada de murallas y la importancia de la barbacana remiten claramente a tradiciones constructivas andalusíes, reinterpretadas en clave cristiana. El resultado es un castillo adaptado a la artillería incipiente del siglo XV, donde las formas musulmanas se combinan con necesidades militares modernas.. A diferencia de muchas fortalezas peninsulares, el castillo nunca cayó en el abandono total. Su uso continuado y las restauraciones del siglo XX respetaron la estructura original, eliminando añadidos innecesarios y evitando reconstrucciones fantasiosas. Hoy se recorren muros auténticos, espacios coherentes y volúmenes fieles a su función original.. Y es que el castillo actual, que responde a la tipología de la Escuela de Valladolid, aprovecha una esquina del recinto de la villa vieja, construido en hormigón de cal y canto. Su barrera exterior, con cubos cilíndricos y dotada de galerías subterráneas, data del tiempo de los Reyes Católicos y fue la más avanzada de su época. La fortaleza tiene un amplio patio de armas y una Torre del Homenaje de casi 40 metros de altura. Desde el patio se accede a la capilla de Santa María. El Centro de Recepción de Visitantes se encuentra ubicado sobre los vestigios de un poblamiento de la Edad de Hierro.. Con el paso del tiempo el castillo cayó en desuso debido al cual las instancias interiores originales se perdieron. A partir de su declaración como Monumento Nacional en 1904 se comienzan diversas obras de restauración y reconstrucción del edificio interior para albergar a partir de los años 40 la escuela de mandos de la Sección Femenina.. Castillo de los Templarios (Ponferrada). El Castillo de los Templarios, ubicado en la localidad leonesa de Ponferrada, está considerado como el más notable del noroeste de España Sus orígenes prehistóricos lo relacionan con un asentamiento durante la primera Edad del Hierro. Su privilegiada situación lo convirtió en un recinto amurallado con diferentes dependencias en su interior. Un total de 8.000 metros cuadrados conforman los restos históricos de esta impresionante fortaleza.. La llegada de los Templarios marca un hito en el Castillo. Su presencia, ligada a intereses políticos y religiosos, dejará una huella imborrable que hoy en día sigue viva. A principios del siglo XIII, el señorío de Ponferrada es cedido por el rey de León Alfonso IX a los templarios. Extienden así su poder hasta el castillo de Cornatel y nace la leyenda de un pasadizo secreto que comunicaba ambas fortalezas. Guido de Garda, Maestre Templario, será uno de los primeros tenientes del Castillo de Ponferrada.. En el recinto del castillo, con forma de polígono irregular, se distinguen dos partes diferenciadas: la parte norte, del siglo XII, y el resto, construido a lo largo del siglo XV, con algunas obras realizadas en los siglos XIX y XX. En tiempos pretéritos el castillo estuvo rodeado por un foso, excepto en el lienzo noroccidental, donde el río cumplía esa misma función.. En el interior existe un grupo de fortificaciones del siglo XII de origen templario: los restos de una barbacana en el acceso a un patio, al que abren la torre elíptica, parte del paseo de ronda, una torre que tuvo tres pisos, la torre del Malvecino y otra torre en la que destaca una puerta de arco apuntado, de gran valor artístico.. La fachada noroeste constituye un parapeto corrido que termina en la torre del Moclín, de planta hexagonal irregular. Bajo él se abría una nueva ronda que defendía el subterráneo que unía el castillo con un aljibe, situado en una torre Albarrana.. La portada principal, de mampostería, está compuesta por dos torreones que flanquean un amplio arco de medio punto. Tras este arco se alzaban las puertas de acceso al patio en el que, a la izquierda, se sitúa la torre del Homenaje, desde la que se accede al patio de armas.. Antes de entrar en el patio hay un recinto defensivo que conduce a la torre Cabrera, situada al sur y comunicada con la primera línea defensiva del lado este, en cuyo punto medio se alza una torre semicircular, destinada a calabozos y a la comunicación con la segunda línea de defensa. El paramento continúa hacia el norte, encontrándose otra torre cuadrada, antes de acceder a la torre de Malvecino, del siglo XV.. En el patio de armas, adosadas a otra línea defensiva, se encuentran varias dependencias, como la Galería de los Azulejos, derruidas y cubiertas de escombros debido a que 1811 una orden de la Regencia del Reino manda que vuelen las dependencias interiores (el daño no debió ser muy grande porque en 1815 se ofreció en sus salones un baile de sociedad) y a que desde que en 1848 el Ayuntamiento de Ponferrada, con la oposición frontal de la Comisión de Monumentos de Ponferrada, la empezase a utilizar como cantera local, llegando a volar sus muros en 1923 para la construcción de un campo deportivo.. El abandono de la fortaleza es tal que en 1994 se cierra al público por peligro de hundimiento. Se constata entonces como obligada la puesta en valor, defensa y recuperación del Castillo. De esta forma, promovido por el Ayuntamiento de Ponferrada y de la mano del arquitecto Fernando Cobos Guerra, surge a partir de 1994 el Plan Director. Tuvo como objetivo acometer la labor de esclarecimiento histórico y de recuperación de los espacios degradados del Castillo, respetando la planimetría original. La fortaleza se ha convertido en uno de los monumentos más visitados en Castilla y León.
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