La artista Cristina Iturrioz se consolida: del estudio hasta las grandes colecciones y ferias internacionales
La trayectoria de Cristina Iturrioz (Pamplona) es la historia de una dedicación sostenida, silenciosa y rigurosa a la creación visual. Aunque su formación académica se orientó hacia Empresariales y Derecho Fiscal en la Universidad de Deusto, nunca abandonó el dibujo ni la pintura. Desde la infancia identificó en los materiales, las texturas y los pigmentos un territorio propio. Ese impulso inicial se ha transformado con los años en una obra amplia, diversa y reconocida en colecciones públicas y privadas. Su evolución artística parte de los lenguajes figurativos, donde la naturaleza ha sido el entorno de observación. La mímesis fue el punto de partida, pero pronto entendió que era necesario dar un paso más allá: aplicar una mirada personal, abrir la interpretación y construir un estilo propio. A esa búsqueda contribuyó lo que ella denomina «la soledad del estudio», un espacio que considera indispensable para pensar, depurar ideas y descubrir el rumbo de cada obra.. ¿Qué aprendió durante su etapa figurativa inicial vinculada a la naturaleza?. Esa etapa me permitió descubrir un lenguaje que me acompaña hasta hoy. El huevo y las semillas aparecieron muy pronto como símbolos esenciales: formas que hablan de lo invisible, de lo que germina, de lo que existe antes de manifestarse plenamente. En ellas conviven fragilidad y potencia, una dualidad que atraviesa toda la naturaleza. Comprendí entonces que mi obra era, en esencia, una semilla que esperaba desplegar nuevas posibilidades. Vivir en República Dominicana me regaló un entorno que me serenaba e inspiraba cada día. La luz, la vegetación y los ciclos vitales se convirtieron en mis primeras fuentes de inspiración y en el punto de partida de todo lo que vino después.. ¿Qué le llevó a dejar atrás el retrato pop de los años 90?. Más que dejarla atrás, esa línea pop nunca desapareció del todo. Cada año mantengo en el estudio una pequeña vertiente pop que me permite jugar y experimentar desde la libertad. A veces aparece en monos divertidos, otras en gallinas que actúan como espejos de nuestras propias actitudes. Mi búsqueda actual está en otros territorios: la forma esencial, el símbolo y la escala monumental.. ¿Qué significado tiene para usted la forma del huevo y por qué se convirtió en el eje de su investigación profunda?. El huevo se convirtió en un símbolo central porque reúne una enorme cantidad de significados: origen, fertilidad, contención y posibilidad. A partir de él desarrollé exaltaciones a la naturaleza, reflexiones sobre las estaciones y homenajes a ciertos artistas. Desde ese núcleo simbólico evolucioné hacia la semilla y, más recientemente, hacia «Los Gigantes del Tiempo». Siempre busco símbolos capaces de transportar al espectador hacia lo que deseo expresar.. ¿Qué le atrae del trabajo escultórico? En especial, de las formas ovoides de gran formato.. La escultura me permite llevar mi obra a una escala mayor, donde aquello que antes fue una semilla puede expandirse y ocupar un espacio real en el mundo. Las formas ovoides me fascinan por su perfección natural. En ellas conviven fragilidad y fuerza, una tensión que deseo que el espectador perciba físicamente. En el aluminio pulido efecto espejo la obra incorpora al espectador, lo refleja y se transforma con cada mirada.. Háblenos de sus «Gigantes del Tiempo».. Los «Gigantes del Tiempo» es mi serie más reciente y uno de mis proyectos más ambiciosos. Son figuras monumentales de animales y personas reinterpretadas desde mi propio lenguaje: formas ovoides o elípticas que condensan cualidades profundamente humanas. El perro representa la lealtad, el caballo la belleza y la libertad, el búho la inteligencia y la curiosidad. El aluminio pulido efecto espejo añade una dimensión esencial: el espectador se refleja y pasa a formar parte de la obra.. Su obra forma parte de colecciones públicas, privadas y ferias internacionales, ¿qué supone?. Es un honor profundo y siento un agradecimiento enorme hacia todas las instituciones y coleccionistas que han confiado en mi trabajo. Participar en ferias internacionales me ha permitido ampliar mi visión del mercado del arte, conocer a otros artistas y situar mi práctica en un contexto global. Algunas colecciones privadas han apoyado mi trayectoria desde mis inicios.
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La trayectoria de Cristina Iturrioz (Pamplona) es la historia de una dedicación sostenida, silenciosa y rigurosa a la creación visual. Aunque su formación académica se orientó hacia Empresariales y Derecho Fiscal en la Universidad de Deusto, nunca abandonó el dibujo ni la pintura. Desde la infancia identificó en los materiales, las texturas y los pigmentos un territorio propio. Ese impulso inicial se ha transformado con los años en una obra amplia, diversa y reconocida en colecciones públicas y privadas. Su evolución artística parte de los lenguajes figurativos, donde la naturaleza ha sido el entorno de observación. La mímesis fue el punto de partida, pero pronto entendió que era necesario dar un paso más allá: aplicar una mirada personal, abrir la interpretación y construir un estilo propio. A esa búsqueda contribuyó lo que ella denomina «la soledad del estudio», un espacio que considera indispensable para pensar, depurar ideas y descubrir el rumbo de cada obra.. ¿Qué aprendió durante su etapa figurativa inicial vinculada a la naturaleza?. Esa etapa me permitió descubrir un lenguaje que me acompaña hasta hoy. El huevo y las semillas aparecieron muy pronto como símbolos esenciales: formas que hablan de lo invisible, de lo que germina, de lo que existe antes de manifestarse plenamente. En ellas conviven fragilidad y potencia, una dualidad que atraviesa toda la naturaleza. Comprendí entonces que mi obra era, en esencia, una semilla que esperaba desplegar nuevas posibilidades. Vivir en República Dominicana me regaló un entorno que me serenaba e inspiraba cada día. La luz, la vegetación y los ciclos vitales se convirtieron en mis primeras fuentes de inspiración y en el punto de partida de todo lo que vino después.. ¿Qué le llevó a dejar atrás el retrato pop de los años 90?. Más que dejarla atrás, esa línea pop nunca desapareció del todo. Cada año mantengo en el estudio una pequeña vertiente pop que me permite jugar y experimentar desde la libertad. A veces aparece en monos divertidos, otras en gallinas que actúan como espejos de nuestras propias actitudes. Mi búsqueda actual está en otros territorios: la forma esencial, el símbolo y la escala monumental.. ¿Qué significado tiene para usted la forma del huevo y por qué se convirtió en el eje de su investigación profunda?. El huevo se convirtió en un símbolo central porque reúne una enorme cantidad de significados: origen, fertilidad, contención y posibilidad. A partir de él desarrollé exaltaciones a la naturaleza, reflexiones sobre las estaciones y homenajes a ciertos artistas. Desde ese núcleo simbólico evolucioné hacia la semilla y, más recientemente, hacia «Los Gigantes del Tiempo». Siempre busco símbolos capaces de transportar al espectador hacia lo que deseo expresar.. ¿Qué le atrae del trabajo escultórico? En especial, de las formas ovoides de gran formato.. La escultura me permite llevar mi obra a una escala mayor, donde aquello que antes fue una semilla puede expandirse y ocupar un espacio real en el mundo. Las formas ovoides me fascinan por su perfección natural. En ellas conviven fragilidad y fuerza, una tensión que deseo que el espectador perciba físicamente. En el aluminio pulido efecto espejo la obra incorpora al espectador, lo refleja y se transforma con cada mirada.. Háblenos de sus «Gigantes del Tiempo».. Los «Gigantes del Tiempo» es mi serie más reciente y uno de mis proyectos más ambiciosos. Son figuras monumentales de animales y personas reinterpretadas desde mi propio lenguaje: formas ovoides o elípticas que condensan cualidades profundamente humanas. El perro representa la lealtad, el caballo la belleza y la libertad, el búho la inteligencia y la curiosidad. El aluminio pulido efecto espejo añade una dimensión esencial: el espectador se refleja y pasa a formar parte de la obra.. Su obra forma parte de colecciones públicas, privadas y ferias internacionales, ¿qué supone?. Es un honor profundo y siento un agradecimiento enorme hacia todas las instituciones y coleccionistas que han confiado en mi trabajo. Participar en ferias internacionales me ha permitido ampliar mi visión del mercado del arte, conocer a otros artistas y situar mi práctica en un contexto global. Algunas colecciones privadas han apoyado mi trayectoria desde mis inicios.
