Cristiano Ronaldo lleva décadas en lo más alto y el Mundial 2026 le ha devuelto al sitio donde más le gusta estar: marcando en la mayor cita del fútbol. Portugal ya se juega estar en octavos contra Croacia y confía en su estrella portuguesa. Cristiano Ronaldo también confía en sí mismo y en la fe, como reconoció en una entrevista. La máquina que no para Cuarenta y un años, contrato con Al-Nassr hasta 2027 y la convicción de que puede llegar a los 42 compitiendo. La longevidad de Ronaldo tiene una explicación que él mismo resume sin rodeos: «Intento comer sano y evitar los dulces. No bebo alcohol y creo que hay tres cosas fundamentales: dormir bien, comer bien y entrenar bien», decía en el Gazzetta. No hay fórmula secreta ni suplemento milagroso. La dieta equilibrada, el descanso y la constancia en el trabajo son los tres pilares sobre los que Cristiano ha construido una carrera que desafía cualquier calendario biológico. En este Mundial de 48 selecciones y 104 partidos, donde los cuerpos llegan al límite, su disciplina sigue marcando la diferencia. La entrevista también rescataba la herida más profunda de su vida. Ronaldo habla de la muerte de su padre en 2005 con la calma que solo da el tiempo y la fe. «Cuando murió mi padre, en 2005. Ahora es feliz, está en el cielo y lo ve todo. Fue muy duro, pero así es la vida», declara. Tenía veinte años y acababa de instalarse en el Manchester United cuando esa pérdida le sacudió. Que hoy pueda referirse a ese momento con serenidad dice mucho de cómo ha procesado el dolor, y también de la religión como ancla en su vida. Fe en las iglesias Porque la fe de Cristiano Ronaldo es algo más que una declaración de principios. Durante sus años en Turín desarrolló la costumbre de acudir a misa cada semana, rotando entre las distintas iglesias de la ciudad para pasar desapercibido. «Voy a la iglesia todas las semanas. Todas las semanas. Soy católico y voy para dar gracias a Dios por todo lo que me da. No le pido nada», afirma. Esa práctica le generó un episodio pintoresco: un paparazzi le fotografió entrando a un templo y especuló con una boda inminente. Cristiano lo desmintió con naturalidad, «Cambio de iglesia cada semana porque en Turín puedes elegir, hay muchas. Aquella vez un paparazzi me vio y pensó que iba a casarme», aclaró, dejando claro que el matrimonio no estaba entre sus planes en aquel momento. Portugal quiere seguir adelante en un torneo que ya ha deparado sorpresas mayúsculas. Paraguay eliminó a Alemania en penaltis, Marruecos hizo lo propio con Países Bajos, aunque eso fue menos sorpresa y Francia goleó 3-0 a Suecia para pasar a unos octavos que prometen. Ronaldo, con sus goles, con su disciplina y con esa mezcla de fe y determinación que lleva cultivando toda la vida adulta, apunta a seguir siendo protagonista mientras Portugal avance. A los 41 años, en su sexto Mundial, sigue sin pedir nada, solo agradecer, y marcando.
El futbolista portugués se juega el pase a los octavos del Mundial en el Portugal-Croacia. Su país confía en él y él en la fe
Cristiano Ronaldo lleva décadas en lo más alto y el Mundial 2026 le ha devuelto al sitio donde más le gusta estar: marcando en la mayor cita del fútbol. Portugal ya se juega estar en octavos contra Croacia y confía en su estrella portuguesa. Cristiano Ronaldo también confía en sí mismo y en la fe, como reconoció en una entrevista.La máquina que no paraCuarenta y un años, contrato con Al-Nassr hasta 2027 y la convicción de que puede llegar a los 42 compitiendo. La longevidad de Ronaldo tiene una explicación que él mismo resume sin rodeos: «Intento comer sano y evitar los dulces. No bebo alcohol y creo que hay tres cosas fundamentales: dormir bien, comer bien y entrenar bien», decía en el Gazzetta. No hay fórmula secreta ni suplemento milagroso. La dieta equilibrada, el descanso y la constancia en el trabajo son los tres pilares sobre los que Cristiano ha construido una carrera que desafía cualquier calendario biológico. En este Mundial de 48 selecciones y 104 partidos, donde los cuerpos llegan al límite, su disciplina sigue marcando la diferencia.La entrevista también rescataba la herida más profunda de su vida. Ronaldo habla de la muerte de su padre en 2005 con la calma que solo da el tiempo y la fe. «Cuando murió mi padre, en 2005. Ahora es feliz, está en el cielo y lo ve todo. Fue muy duro, pero así es la vida», declara. Tenía veinte años y acababa de instalarse en el Manchester United cuando esa pérdida le sacudió. Que hoy pueda referirse a ese momento con serenidad dice mucho de cómo ha procesado el dolor, y también de la religión como ancla en su vida.Fe en las iglesiasPorque la fe de Cristiano Ronaldo es algo más que una declaración de principios. Durante sus años en Turín desarrolló la costumbre de acudir a misa cada semana, rotando entre las distintas iglesias de la ciudad para pasar desapercibido. «Voy a la iglesia todas las semanas. Todas las semanas. Soy católico y voy para dar gracias a Dios por todo lo que me da. No le pido nada», afirma. Esa práctica le generó un episodio pintoresco: un paparazzi le fotografió entrando a un templo y especuló con una boda inminente. Cristiano lo desmintió con naturalidad, «Cambio de iglesia cada semana porque en Turín puedes elegir, hay muchas. Aquella vez un paparazzi me vio y pensó que iba a casarme», aclaró, dejando claro que el matrimonio no estaba entre sus planes en aquel momento.Portugal quiere seguir adelante en un torneo que ya ha deparado sorpresas mayúsculas. Paraguay eliminó a Alemania en penaltis, Marruecos hizo lo propio con Países Bajos, aunque eso fue menos sorpresa y Francia goleó 3-0 a Suecia para pasar a unos octavos que prometen. Ronaldo, con sus goles, con su disciplina y con esa mezcla de fe y determinación que lleva cultivando toda la vida adulta, apunta a seguir siendo protagonista mientras Portugal avance. A los 41 años, en su sexto Mundial, sigue sin pedir nada, solo agradecer, y marcando.
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