Emilio Delgado y Mónica García libran desde hace meses un enfrentamiento silencioso por el control de Más Madrid. El diputado del partido que más proyección pública ha tenido en los últimos años y la ministra de Sanidad, la principal figura de la formación, quieren imponerse ganando las primarias por Madrid. Ninguno de los dos había anunciado su deseo explícito de presentarse, hasta que el viernes por la noche, después de avisar a Pedro Sánchez, García llamó por teléfono a Delgado para contarle que al día siguiente lo anunciaría en un acto en la capital con los militantes en el que él también participaría. Delgado pensó, de golpe, que estaría obligado a aplaudir y a sonreir a la vista de todo el mundo. Una situación un tanto violenta. Eran las diez de la noche cuando sonó el móvil de Delgado, según la reconstrucción que ha hecho EL PAÍS de ese momento.. Seguir leyendo
El enfrentamiento interno por las primarias y por el control del partido desata la disputa entre dos de sus principales dirigentes con una conversación el pasado el viernes
Feed MRSS-S Noticias
Emilio Delgado y Mónica García libran desde hace meses un enfrentamiento silencioso por el control de Más Madrid. El diputado del partido que más proyección pública ha tenido en los últimos años y la ministra de Sanidad, la principal figura de la formación, quieren imponerse ganando las primarias por Madrid. Ninguno de los dos había anunciado su deseo explícito de presentarse, hasta que el viernes por la noche, después de avisar a Pedro Sánchez, García llamó por teléfono a Delgado para contarle que al día siguiente lo anunciaría en un acto en la capital con los militantes en el que él también participaría. Delgado pensó, de golpe, que estaría obligado a aplaudir y a sonreir a la vista de todo el mundo. Una situación un tanto violenta. Eran las diez de la noche cuando sonó el móvil de Delgado, según la reconstrucción que ha hecho EL PAÍS de ese momento.. —Me lanzo mañana en la verbena —dijo García—.. —No me parece bien —respondió Delgado—. Me pones en una tesitura. O me bajo del acto y todo el mundo piensa que soy un niñato y un malqueda, o me lo como.. —A mí tampoco me pareció bien lo de Rufián.. Esta última frase expone el plomo candente entre los dos desde febrero, cuando Delgado, por su cuenta, organizó un debate abierto al público con Gabriel Rufián para hablar del futuro de la izquierda ante el avance de la extrema derecha en España. Mónica García y la dirección del partido se lo tomaron como una traición a ellas y una forma de ambición indisimulada. Les quedó claro que Delgado tenía la aspiración de arrebatarles el liderazgo. Desde entonces, los partidarios de uno y otro se enfrentan de forma soterrada.. Ese telefonazo del viernes dejó todo expuesto a una luz nítida. Delgado y García son, oficialmente, rivales. Ahora, sus diferencias alcanzan incluso la manera en la que se van a votar las primarias (para las que todavía no hay fecha). Más en concreto: quién podrá votar. García defiende que lo hagan solo los militantes, como marcan los estatutos aprobados hace un año; Delgado y los suyos, los emilistas, quieren que se amplíe a los simpatizantes.. En este proceso, según cálculos de distintas fuentes del partido, no votarán más de 1.000 personas, cuando en otros similares del partido han hecho 5.000 y 7.000. Los emilistas se sienten fuertes en un espectro más amplio por la notoriedad pública que ha ganado el diputado, entre otras cosas por su alianza con Rufián. Ellos creen que García prefiere reducirlo porque ahí se encuentran los más cercanos a la dirección. Los dirigentes actuales del partido argumentan que están totalmente equivocados, que el asunto de quién vota ya se debatió y que todo es una estrategia de Emilio para generar caos interno y hacerse con el control del partido. Hace tres semanas, interlocutores de ambos deslizaron la idea de que Delgado diese el salto a la política nacional y buscase un hueco en el Congreso de los Diputados. Los emilistas desconfían de ese ofrecimiento al considerar que el poder del partido reside en Madrid y que irse a la Carrera de San Jerónimo podría acabar con su carrera política.. “Esto es falso”, señalan fuentes de la dirección. “Emilio sí quería ir al Congreso”. Y señalan que en el partido existe una regla no escrita de no duplicar cargos y que con Delgado se hizo una excepción. “Él era concejal en Móstoles y también diputado en la Asamblea”, añaden. Pero no creen que esta crisis entre los dos no tenga solución: “En todo momento existe voluntad de llegar a un acuerdo con él”.. La incomodidad de Delgado con su espacio dentro de Más Madrid viene de años atrás. El diputado se ha sentido aislado y ha buscado espacios en los medios de comunicación y en las redes sociales. Se queja de que mientras que la portavoz en la Asamblea, Manuela Bergerot, tiene más de cinco personas que trabajan para ella, él, el portavoz adjunto, no tiene ninguna. Delgado construye su propio argumentario, se saca selfies y mueve contenido sin el apoyo de nadie. Por sentirse así, abandonado, decidió debatir con Rufián. Cree que el momento de García a nivel de Madrid ya pasó: se ha presentado dos veces a las elecciones y, en la segunda, no ha ejercido de líder de la oposición.. En la llamada del viernes, Delgado le pidió a ella que no hiciera su anuncio de regresar a Madrid con él arriba del escenario.. —¿No puedes anunciarlo 20 minutos después? Te bajas y le cuentas a los periodistas. O haces otro acto al día siguiente —le propuso—.. —Tengo prisa, si no lo va a filtrar EL PAÍS —no accedió García—.. —¿Y qué más da que lo filtre EL PAÍS?. Hace unas horas, Delgado y García se vieron las caras en el programa Al Rojo Vivo de La Sexta. Fue un encuentro breve, de casi cinco minutos, pero puso sobre la mesa el enfrentamiento abierto y la Guerra Fría que viven ellos y sus simpatizantes. El periodista Antonio García Ferreras dio paso a la ministra de Sanidad, que saludó a Delgado, presente como tertuliano. La incomodidad de ambos fue más que evidente desde el primer momento. A Delgado le subían los colores en el plató. A García le salía una risa nerviosa.. La ministra quiso darle normalidad a su intención de presentarse de nuevo a las primarias con un discurso incluyente y señaló a Ayuso como el verdadero rival. “Enfrentarnos a los que tenemos enfrente”, dijo García en clara alusión a la guerra interna. Delgado no quiso dejar pasar el momento de su inconformidad con la arquitectura de las primarias, consciente de que lo hacía en un programa de máxima audiencia.. “Es imprescindible”, dijo Emilio, “arrancar con un proceso democrático que sea lo más participativo posible. Me gustaría que no se limitara a nadie el derecho al voto. Vamos a hacer unas primaras que van a dar ejemplo a todo el país”. García, un tanto sorprendida, respondió que sí, que va a ser así, y que se pondrá la participación en el centro. “Soy ministra porque tengo militantes que se lo curran”. Delgado insistió: “Claro, pero tú sabes que nos ha acompañado mucha gente estos años y que no han podido a acudir a algunas actividades concretas. ¿Van a poder seguir votando?” García respondió: “Claro que sí, todo el que esté militando en Más Madrid”.. Podrían haber estado así el día entero. La discusión, por ahora, no tiene resolución. “Me gustaría contar contigo”, le invitó de nuevo la ministra a Delgado, como una forma de dejarle claro que ella estará al frente. Él le respondió en los mismos términos: “También contaré contigo para lo que sea”. Quedó claro que la disputa entre ellos ya es pública y evidente. No se esconde debajo de ninguna alfombra. Todo empezó con una llamada.
