Las bajas temperaturas han llevado a los hogares de todo el mundo a poner en marcha sus distintos sistemas de calefacción. En España, la temperatura ideal en invierno es entre 19-21C durante el día para confort y ahorro, y entre 15-17C por la noche al dormir. Aun así, un hogar puede gastar entre 40 y 80 euros mensuales en gas natural para calefacción y ACS, o 150-200 euros/mes si es con radiadores eléctricos.. En cambio, en un mundo que busca desesperadamente calor limpio, Finlandia ya ha encontrado una respuesta tangible y sorprendentemente lógica: convertir el problema térmico de la era digital en una solución para el clima nórdico. Se trata de un método que reutiliza el calor para mejora la eficiencia global de todo un sistema.. La ventaja de la calefacción urbana. Finlandia lleva muchos años usando calefacción urbana, una red de tuberías que distribuye agua caliente a edificios de toda la ciudad. Sin embargo, siendo una de las ciudades más frías en invierno, la calefacción supone un gran gasto en esta época del año. Por eso, los finlandeses han encontrado una vía más limpia y eficiente para descarbonizar a la capital y mantener calientes sus hogares.. Se trata de una manera inteligente de aprovechar el calor que generan los centros de datos. Cada vez que usamos internet, vemos series o entrenamos sistemas de inteligencia artificial, los centros de datos siempre termina convirtiéndose en calor. En lugar de desperdiciarlo, la ciudad lo usa para calentar viviendas. Así, Finlandia tiene 524 bombas de calor por cada 1.000 hogares, una cifra solo superada por Noruega.. Cómo aprovechar el calor de los centros de datos. Durante años, los centros de datos funcionaban como grandes hornos: consumían mucha electricidad y el calor sobrante se expulsaba al aire. Ahora, en Helsinki han cambiado ese enfoque. Varias empresas tecnológicas como Telia, Equinix o Elisa, han llegado a capturar hasta el 90% de ese calor y para enviarlo a la red de calefacción urbana. Solo uno de estos centros ya puede calentar más de 14.000 viviendas.. Esto es posible porque el calor de los servidores se recoge, se pasa a agua y, mediante bombas de calor, se eleva la temperatura hasta el nivel necesario para esa red. Después, se reparte como cualquier otra fuente de calefacción. El sistema funciona incluso con temperaturas bajo cero en el exterior. En España, el ITE ha puesto en marcha un proyecto orientado a abordar los retos energéticos, térmicos y ambientales de los centros de procesamiento de datos (CPDs).. Un modelo eficiente, pero con límites. No es una solución perfecta ni aplicable en todas partes. Hace falta que los centros de datos estén cerca de zonas con mucha demanda de calefacción y que exista una red urbana adecuada. Además, este sistema no reduce el consumo eléctrico de los centros de datos, solo evita que el calor se pierda. Aun así, el caso de Helsinki demuestra que los centros de datos pueden dejar de ser solo grandes consumidores de energía y convertirse también en una fuente de calefacción más limpia, ayudando a reducir el uso de combustibles fósiles en la ciudad.
Los países nórdicos ya lo aprovechan y grandes operadores como Microsoft y Google exploran sistemas similares en toda Europa
Las bajas temperaturas han llevado a los hogares de todo el mundo a poner en marcha sus distintos sistemas de calefacción. En España, la temperatura ideal en invierno es entre 19-21°C durante el día para confort y ahorro, y entre 15-17°C por la noche al dormir. Aun así, un hogar puede gastar entre 40 y 80 euros mensuales en gas natural para calefacción y ACS, o 150-200 euros/mes si es con radiadores eléctricos.. En cambio, en un mundo que busca desesperadamente calor limpio, Finlandia ya ha encontrado una respuesta tangible y sorprendentemente lógica: convertir el problema térmico de la era digital en una solución para el clima nórdico. Se trata de un método que reutiliza el calor para mejora la eficiencia global de todo un sistema.. La ventaja de la calefacción urbana. Finlandia lleva muchos años usando calefacción urbana, una red de tuberías que distribuye agua caliente a edificios de toda la ciudad. Sin embargo, siendo una de las ciudades más frías en invierno, la calefacción supone un gran gasto en esta época del año. Por eso, los finlandeses han encontrado una vía más limpia y eficiente para descarbonizar a la capital y mantener calientes sus hogares.. Se trata de una manera inteligente de aprovechar el calor que generan los centros de datos. Cada vez que usamos internet, vemos series o entrenamos sistemas de inteligencia artificial, los centros de datos siempre termina convirtiéndose en calor. En lugar de desperdiciarlo, la ciudad lo usa para calentar viviendas. Así, Finlandia tiene 524 bombas de calor por cada 1.000 hogares, una cifra solo superada por Noruega.. Cómo aprovechar el calor de los centros de datos. Durante años, los centros de datos funcionaban como grandes hornos: consumían mucha electricidad y el calor sobrante se expulsaba al aire. Ahora, en Helsinki han cambiado ese enfoque. Varias empresas tecnológicas como Telia, Equinix o Elisa, han llegado a capturar hasta el 90% de ese calor y para enviarlo a la red de calefacción urbana. Solo uno de estos centros ya puede calentar más de 14.000 viviendas.. Esto es posible porque el calor de los servidores se recoge, se pasa a agua y, mediante bombas de calor, se eleva la temperatura hasta el nivel necesario para esa red. Después, se reparte como cualquier otra fuente de calefacción. El sistema funciona incluso con temperaturas bajo cero en el exterior. En España, el ITE ha puesto en marcha un proyecto orientado a abordar los retos energéticos, térmicos y ambientales de los centros de procesamiento de datos (CPDs).. Un modelo eficiente, pero con límites. No es una solución perfecta ni aplicable en todas partes. Hace falta que los centros de datos estén cerca de zonas con mucha demanda de calefacción y que exista una red urbana adecuada. Además, este sistema no reduce el consumo eléctrico de los centros de datos, solo evita que el calor se pierda. Aun así, el caso de Helsinki demuestra que los centros de datos pueden dejar de ser solo grandes consumidores de energía y convertirse también en una fuente de calefacción más limpia, ayudando a reducir el uso de combustibles fósiles en la ciudad.
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