Christa Pike, una mujer de 50 años, pronunció sus últimas palabras este miércoles, atada con correas a una camilla, en la sala de ejecuciones del Penal de Máxima Seguridad de Riverbend, en Nashville (Tennessee). “Voy a dejar este mundo igual que viví la mayor parte de mi vida, con amor”, dijo. Iba a ser ejecutada después de haber pasado tres décadas en prisión por torturar y asesinar a otra adolescente en 1995, cuando tenía 18 años. La cortina de la sala se cerró poco antes de las siete y media de la tarde, hora local. Una dosis letal de pentobarbital, un potente sedante, entró en sus venas.. Seguir leyendo
La ejecución fallida de Christa Pike debe servir para avivar el movimiento contra la barbarie de la pena de muerte en Estados Unidos
Editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. La ejecución fallida de Christa Pike debe servir para avivar el movimiento contra la barbarie de la pena de muerte en Estados Unidos. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Manifestantes contra la pena de muerte en el exterior del Penal de Máxima Seguridad de Riverbend, donde estaba prevista la ejecución de Christa Pike, este miércoles. George Walker IV (AP Photo/George Walker IV). Christa Pike, una mujer de 50 años, pronunció sus últimas palabras este miércoles, atada con correas a una camilla, en la sala de ejecuciones del Penal de Máxima Seguridad de Riverbend, en Nashville (Tennessee). “Voy a dejar este mundo igual que viví la mayor parte de mi vida, con amor”, dijo. Iba a ser ejecutada después de haber pasado tres décadas en prisión por torturar y asesinar a otra adolescente en 1995, cuando tenía 18 años. La cortina de la sala se cerró poco antes de las siete y media de la tarde, hora local. Una dosis letal de pentobarbital, un potente sedante, entró en sus venas.. Pasó una hora antes de que los funcionarios decidieran administrarle una segunda dosis del barbitúrico. Pike estaba inconsciente, pero no muerta. Se la oía roncar en la camilla, según los testigos. El pentobarbital no le había parado el corazón, como se supone que ocurre con dosis altas. Sobre las nueve y cuarto de la noche, Pike fue trasladada a un hospital. Seguía con vida el jueves por la noche, según sus abogados. Nadie antes había sobrevivido a una ejecución por inyección letal.. El espanto vivido el miércoles en Nashville no provocó la más mínima reflexión por parte del gobernador republicano del Estado, Bill Lee, más allá de su preocupación por no haber podido aplicar “la voluntad del pueblo” de forma “legal, constitucional y efectiva”. Lee decidió suspender la ejecución de Pike y otra programada para el 3 de diciembre. El Estado ha ordenado una investigación independiente para averiguar qué falló. La madre de la víctima se quejó a la televisión local de que había sido “un desastre”. Los abogados de Pike han pedido que se suspenda el proceso porque se ha violado el derecho de su defendida a ser ejecutada sin crueldad.. Completamente ausente del debate está la barbarie original de la pena de muerte, una práctica atávica que no tiene sitio en una democracia avanzada del siglo XXI y que avergüenza a Estados Unidos. Desde que se retomaron las ejecuciones, en 1977, el país ha matado legalmente a más de 1.600 personas. Cada una de ellas es un fracaso de un sistema legal que renuncia a defender la vida humana como bien supremo y confunde venganza con justicia. El caso de Pike no es un suceso truculento. Es un horror en sí mismo desde el momento en que la condenaron a morir.. La pena de muerte es una lacra en el mundo. Estados Unidos comparte esta execrable práctica con China, Irán, Egipto o Somalia. La persistencia de la pena capital se asienta sobre un convencimiento casi cultural de parte del país, como demuestran reiterados fracasos de abolirla incluso en estados con amplias mayorías progresistas, como California. No se puede permitir que algo así se normalice. La crueldad desnuda del caso de Pike debe servir para revivir la indignación y revitalizar el debate que algún día, esperemos que próximo, acabe con este espanto.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. América. Norteamérica. Estados Unidos. Pena muerte. Derechos humanos. Sentencias. Sentencias condenatorias. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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