España ha alcanzado una cifra histórica con 15.171.569 mascotas registradas. El dato, publicado por el Ministerio de Derechos Sociales, refleja un cambio profundo en los hogares españoles. Para entender su magnitud, basta compararlo con los 8,5 millones de menores de 18 años que viven en el país. Las mascotas ya no son un complemento, ya que estos se han convertido en un miembro central de la familia.. El auge de los animales de compañía ha ido acompañado de un refuerzo normativo. Desde 2023, la Ley de Bienestar Animal establece nuevas obligaciones para garantizar su protección. Entre las medidas más destacadas figuran la prohibición de vender animales en tiendas o por internet, el fin de la cría doméstica por particulares y, sobre todo, la obligación de no dejar a un perro solo más de 24 horas.. La ley es clara, aunque el animal tenga alimento y agua, no puede permanecer sin supervisión más de un día. El artículo 27 fija ese límite para los perros, mientras que gatos y hurones no pueden estar solos más de tres días consecutivos. Además, todos los animales deben estar identificados y localizables en todo momento.. Por qué la norma es tan estricta. El objetivo es evitar el abandono encubierto, una práctica habitual en fincas o casas de campo donde algunos animales pasan días sin compañía. La supervisión regular garantiza que el perro tenga agua, refugio y atención adecuada, y permite actuar ante emergencias como enfermedades repentinas, golpes de calor o accidentes.. Incumplir la obligación de supervisión puede salir caro. Dejar a un perro solo entre 24 y 72 horas, sin daños aparentes, se considera infracción leve, con multas de 500 a 10.000 euros. Si la falta provoca sufrimiento, estrés severo o perjuicios, pasa a ser infracción grave, con sanciones de hasta 50.000 euros. Cuando la desatención pone en riesgo la vida del animal, la conducta puede convertirse en delito, con consecuencias penales mucho más severas para el propietario.
La normativa estatal fija límites estrictos de supervisión y prohíbe que los animales pasen días enteros sin compañía, incluso aunque tengan agua y comida
España ha alcanzado una cifra histórica con 15.171.569 mascotas registradas. El dato, publicado por el Ministerio de Derechos Sociales, refleja un cambio profundo en los hogares españoles. Para entender su magnitud, basta compararlo con los 8,5 millones de menores de 18 años que viven en el país. Las mascotas ya no son un complemento, ya que estos se han convertido en un miembro central de la familia.. El auge de los animales de compañía ha ido acompañado de un refuerzo normativo. Desde 2023, la Ley de Bienestar Animal establece nuevas obligaciones para garantizar su protección. Entre las medidas más destacadas figuran la prohibición de vender animales en tiendas o por internet, el fin de la cría doméstica por particulares y, sobre todo, la obligación de no dejar a un perro solo más de 24 horas.. La ley es clara, aunque el animal tenga alimento y agua, no puede permanecer sin supervisión más de un día. El artículo 27 fija ese límite para los perros, mientras que gatos y hurones no pueden estar solos más de tres días consecutivos. Además, todos los animales deben estar identificados y localizables en todo momento.. El objetivo es evitar el abandono encubierto, una práctica habitual en fincas o casas de campo donde algunos animales pasan días sin compañía. La supervisión regular garantiza que el perro tenga agua, refugio y atención adecuada, y permite actuar ante emergencias como enfermedades repentinas, golpes de calor o accidentes.. Incumplir la obligación de supervisión puede salir caro. Dejar a un perro solo entre 24 y 72 horas, sin daños aparentes, se considera infracción leve, con multas de 500 a 10.000 euros. Si la falta provoca sufrimiento, estrés severo o perjuicios, pasa a ser infracción grave, con sanciones de hasta 50.000 euros. Cuando la desatención pone en riesgo la vida del animal, la conducta puede convertirse en delito, con consecuencias penales mucho más severas para el propietario.
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