La alcaldesa de la ciudad japonesa de Yawata, Shoko Kawata, ha comunicado que se ausentará de sus funciones durante 16 semanas por el nacimiento de su primer hijo, una medida que carece de cobertura jurídica expresa para los representantes municipales y que ella misma define como «un catalizador para cambiar el sistema». Kawata, que con 35 años es la alcaldesa más joven de Japón, prevé dar a luz a mediados de septiembre y ha organizado un reparto de tareas con un vicealcalde para mantener la gestión de esta localidad de casi 70.000 habitantes, situada en la prefectura de Kioto. La regidora ha asegurado a la CNN que seguirá revisando su correo electrónico mientras atiende al recién nacido en su domicilio. Un vacío legal que aviva las críticas en redes El anuncio ha desatado una corriente de comentarios en las plataformas sociales japonesas (y también no japonesas), donde algunos ciudadanos han cuestionado que una responsable pública cobre por un periodo de inactividad. A diferencia de lo que sucede con los empleados públicos, el ordenamiento japonés no contempla un marco específico que regule la baja por maternidad de los alcaldes u otros cargos electos. La profesora de Sociología de la Universidad de Tokio Sawako Shirahase explicó a la cadena estadounidense que las normas parten de «presunciones muy anticuadas» y no imaginan que una alcaldesa pueda ser madre durante el mandato. «Nadie puede prohibírselo, así que es una zona bastante gris», añadió. Kawata, sin embargo, ha encontrado un respaldo mayoritario en el contacto directo con los vecinos y con los funcionarios municipales, que según su relato le han transmitido un apoyo «increíblemente comprensivo» y le han animado sin reservas a tomarse ese respiro. Baja natalidad, brecha de género y una elección forzosa La decisión de Kawata irrumpe en un momento en que Japón intenta frenar una crisis demográfica que parece no tocar fondo: la CNN recoge en su pieza sobre el tema que en 2025 se registraron 671.236 nacimientos de ciudadanos japoneses, la cifra más baja desde que hay estadísticas y el décimo año consecutivo de descenso. Kawata considera que el problema de fondo es que las trabajadoras japonesas se ven abocadas a elegir entre la maternidad y la carrera profesional. «Si quieren tener un bebé, tienen que renunciar a su carrera, y si quieren seguir una carrera, tienen que renunciar a tener un bebé», declaró a la cadena estadounidense, antes de insistir en que su generación está obligada a diseñar sistemas que persigan una igualdad de género real. El Ejecutivo lleva años ensayando políticas de estímulo (desde subsidios por vivienda hasta permisos de paternidad más amplios), pero el arraigo de la cultura del exceso de trabajo y el encarecimiento del nivel de vida siguen empujando a muchos jóvenes a posponer o descartar la formación de una familia.
Shoko Kawata, regidora de Yawata desde 2023, se convertirá en la primera alcaldesa en activo de Japón en disfrutar de un permiso de maternidad, una decisión sin encaje legal claro para los cargos electos del país
La alcaldesa de la ciudad japonesa de Yawata, Shoko Kawata, ha comunicado que se ausentará de sus funciones durante 16 semanas por el nacimiento de su primer hijo, una medida que carece de cobertura jurídica expresa para los representantes municipales y que ella misma define como «un catalizador para cambiar el sistema».Kawata, que con 35 años es la alcaldesa más joven de Japón, prevé dar a luz a mediados de septiembre y ha organizado un reparto de tareas con un vicealcalde para mantener la gestión de esta localidad de casi 70.000 habitantes, situada en la prefectura de Kioto. La regidora ha asegurado a la CNN que seguirá revisando su correo electrónico mientras atiende al recién nacido en su domicilio.Un vacío legal que aviva las críticas en redesEl anuncio ha desatado una corriente de comentarios en las plataformas sociales japonesas (y también no japonesas), donde algunos ciudadanos han cuestionado que una responsable pública cobre por un periodo de inactividad.A diferencia de lo que sucede con los empleados públicos, el ordenamiento japonés no contempla un marco específico que regule la baja por maternidad de los alcaldes u otros cargos electos.La profesora de Sociología de la Universidad de Tokio Sawako Shirahase explicó a la cadena estadounidense que las normas parten de «presunciones muy anticuadas» y no imaginan que una alcaldesa pueda ser madre durante el mandato. «Nadie puede prohibírselo, así que es una zona bastante gris», añadió. Kawata, sin embargo, ha encontrado un respaldo mayoritario en el contacto directo con los vecinos y con los funcionarios municipales, que según su relato le han transmitido un apoyo «increíblemente comprensivo» y le han animado sin reservas a tomarse ese respiro.Baja natalidad, brecha de género y una elección forzosaLa decisión de Kawata irrumpe en un momento en que Japón intenta frenar una crisis demográfica que parece no tocar fondo: la CNN recoge en su pieza sobre el tema que en 2025 se registraron 671.236 nacimientos de ciudadanos japoneses, la cifra más baja desde que hay estadísticas y el décimo año consecutivo de descenso.Kawata considera que el problema de fondo es que las trabajadoras japonesas se ven abocadas a elegir entre la maternidad y la carrera profesional. «Si quieren tener un bebé, tienen que renunciar a su carrera, y si quieren seguir una carrera, tienen que renunciar a tener un bebé», declaró a la cadena estadounidense, antes de insistir en que su generación está obligada a diseñar sistemas que persigan una igualdad de género real.El Ejecutivo lleva años ensayando políticas de estímulo (desde subsidios por vivienda hasta permisos de paternidad más amplios), pero el arraigo de la cultura del exceso de trabajo y el encarecimiento del nivel de vida siguen empujando a muchos jóvenes a posponer o descartar la formación de una familia.
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