Las caminatas espaciales o más correctamente las actividades extravehiculares, son algunos de los momentos más delicados y espectaculares de la exploración espacial. Durante ellas, los astronautas abandonan la relativa seguridad de la nave y trabajan en el exterior, flotando a más de 400 kilómetros sobre la Tierra, protegidos únicamente por un traje presurizado.. Ese traje no es un simple “uniforme”: es una nave espacial en miniatura. Regula la temperatura, proporciona oxígeno, elimina dióxido de carbono y protege frente a la radiación y los micrometeoritos. Sin él, un ser humano perdería la conciencia en cuestión de segundos.. Las caminatas espaciales han dejado algunas cifras que parecen imposibles. La más larga registrada duró ocho horas y 56 minutos, realizada en 2001 por los astronautas James Voss y Susan Helms. En el extremo opuesto, la más corta apenas alcanzó 19 minutos, tras una misión que tuvo que interrumpirse.. Y luego están las anécdotas: guantes que se desgastan tras horas de trabajo, herramientas que flotan y deben ser aseguradas con cables, o incluso la sensación descrita por algunos astronautas de “estar suspendidos sobre un planeta vivo”, viendo auroras, tormentas y océanos moverse bajo sus pies. Pero más allá del espectáculo, estas salidas tienen un propósito muy concreto: mantener y mejorar infraestructuras en órbita, como la Estación Espacial Internacional (ISS).. Hoy Chris Williams y Jessica Meir, tripulantes de la ISS ( el más complejo laboratorio del universo), vuelven a salir al exterior en una nueva misión de mantenimiento. Se trata de la llamada “spacewalk 94”, una de las actividades planificadas por la NASA en marzo de 2026 para preparar mejoras en el sistema energético de la estación, incluyendo la instalación de nuevos paneles solares.. La caminata estaba prevista inicialmente antes, pero fue retrasada debido a una evacuación médica en la estación, lo que obligó a reorganizar el calendario de operaciones. Como es habitual, la actividad durará alrededor de seis horas y media, aunque estos tiempos son siempre aproximados: en el espacio, cada tarea puede alargarse si surgen imprevistos. La buena noticia es que no hace falta ser astronauta para vivirla.. La NASA ofrece cobertura completa en directo. La retransmisión comienza a las 6:30 de la mañana (hora del Este de EE. UU.), es decir, alrededor de las 11:30 en España peninsular. La señal incluye imágenes en tiempo real desde los trajes de los astronautas, audio con el control de misión y comentarios explicativos que ayudan a entender cada maniobra.. A diferencia de un lanzamiento, donde todo ocurre en minutos, una caminata espacial es un espectáculo pausado. Los movimientos son lentos, calculados, casi coreografiados. Cada herramienta se sujeta con cuidado. Cada giro del cuerpo se hace con precisión. Pero precisamente ahí reside su belleza. Porque lo que vemos no es solo una operación técnica. Es la demostración de lo que somos capaces de conseguir como especie en el entorno más desafiante para la vida: el vacío.
La retransmisión de la agencia espacial comenzará a las 11:30 hora peninsular.
Las caminatas espaciales o más correctamente las actividades extravehiculares, son algunos de los momentos más delicados y espectaculares de la exploración espacial. Durante ellas, los astronautas abandonan la relativa seguridad de la nave y trabajan en el exterior, flotando a más de 400 kilómetros sobre la Tierra, protegidos únicamente por un traje presurizado.. Ese traje no es un simple “uniforme”: es una nave espacial en miniatura. Regula la temperatura, proporciona oxígeno, elimina dióxido de carbono y protege frente a la radiación y los micrometeoritos. Sin él, un ser humano perdería la conciencia en cuestión de segundos.. Las caminatas espaciales han dejado algunas cifras que parecen imposibles. La más larga registrada duró ocho horas y 56 minutos, realizada en 2001 por los astronautas James Voss y Susan Helms. En el extremo opuesto, la más corta apenas alcanzó 19 minutos, tras una misión que tuvo que interrumpirse.. Y luego están las anécdotas: guantes que se desgastan tras horas de trabajo, herramientas que flotan y deben ser aseguradas con cables, o incluso la sensación descrita por algunos astronautas de “estar suspendidos sobre un planeta vivo”, viendo auroras, tormentas y océanos moverse bajo sus pies. Pero más allá del espectáculo, estas salidas tienen un propósito muy concreto: mantener y mejorar infraestructuras en órbita, como la Estación Espacial Internacional (ISS).. HoyChris Williams y Jessica Meir, tripulantes de la ISS ( el más complejo laboratorio del universo), vuelven a salir al exterior en una nueva misión de mantenimiento. Se trata de la llamada “spacewalk 94”, una de las actividades planificadas por la NASA en marzo de 2026 para preparar mejoras en el sistema energético de la estación, incluyendo la instalación de nuevos paneles solares.. La caminata estaba prevista inicialmente antes, pero fue retrasada debido a una evacuación médica en la estación, lo que obligó a reorganizar el calendario de operaciones. Como es habitual, la actividad durará alrededor de seis horas y media, aunque estos tiempos son siempre aproximados: en el espacio, cada tarea puede alargarse si surgen imprevistos. La buena noticia es que no hace falta ser astronauta para vivirla.. La NASA ofrece cobertura completa en directo. La retransmisión comienza a las 6:30 de la mañana (hora del Este de EE. UU.), es decir, alrededor de las 11:30 en España peninsular. La señal incluye imágenes en tiempo real desde los trajes de los astronautas, audio con el control de misión y comentarios explicativos que ayudan a entender cada maniobra.. A diferencia de un lanzamiento, donde todo ocurre en minutos, una caminata espacial es un espectáculo pausado. Los movimientos son lentos, calculados, casi coreografiados. Cada herramienta se sujeta con cuidado. Cada giro del cuerpo se hace con precisión. Pero precisamente ahí reside su belleza. Porque lo que vemos no es solo una operación técnica. Es la demostración de lo que somos capaces de conseguir como especie en el entorno más desafiante para la vida: el vacío.
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