Los alimentos fermentados viven un momento de popularidad, desde el kéfir hasta la kombucha. Sin embargo, los nutricionistas recuerdan que uno de los fermentos más potentes y accesibles es también uno de los más antiguos: el chucrut, un plato tradicional alemán elaborado a partir de col fermentada que concentra una elevada cantidad de bacterias beneficiosas.. El proceso de fermentación del chucrut favorece el crecimiento de bacterias lácticas, microorganismos que actúan como probióticos y que han demostrado mejorar la salud intestinal, reforzar la inmunidad y reducir procesos inflamatorios asociados a enfermedades crónicas.. El famosos nutricionista británico Rob Hobson explica que el chucrut contiene enzimas naturales que facilitan la descomposición de los alimentos y mejoran la absorción de vitaminas y minerales. Además, al proceder de la col, aporta fibra y compuestos vegetales que alimentan a la microbiota.. No todos los chucruts son iguales: la clave está en evitar los pasteurizados. En los supermercados suelen coexistir dos versiones, pasteurizada y sin pasteurizar. La primera se somete a calor para prolongar su vida útil, pero ese proceso elimina buena parte de los microorganismos beneficiosos. Los expertos recomiendan elegir el chucrut refrigerado y sin pasteurizar, que conserva su flora probiótica intacta. Un estudio incluso observó que el consumo diario de chucrut puede aliviar síntomas del síndrome del intestino irritable, un trastorno digestivo que afecta a millones de personas.. La relación entre microbiota e inmunidad es estrecha. Hobson recuerda que una parte fundamental del sistema inmunitario reside en el intestino, por lo que mantener una flora equilibrada puede reforzar la respuesta frente a virus y bacterias.. La falta de bacterias beneficiosas se ha asociado a enfermedades inflamatorias intestinales, donde el sistema inmunitario ataca por error el revestimiento del intestino. Por ello, el chucrut puede ser un complemento útil dentro de un estilo de vida saludable.. Colesterol y salud cardiovascular: el papel de la fibra fermentable. La fibra presente en la col fermentada genera ácidos grasos de cadena corta, sustancias que pueden reducir la producción de colesterol LDL —el llamado colesterol malo— y favorecer el aumento del HDL, que ayuda a eliminar grasas del organismo. Sin embargo, el chucrut suele tener un alto contenido en sal, un factor relacionado con un mayor riesgo de ictus, según un análisis del la revista British Medical Journal. Por ello, los expertos recomiendan revisar la etiqueta y no superar los 6 gramos de sal diarios.. Las verduras crucíferas —col, brócoli, col rizada, coliflor— contienen glucosinolatos, compuestos con potencial anticancerígeno. Algunos estudios han vinculado su consumo con un menor riesgo de ciertos tumores, especialmente el cáncer de intestino. El chucrut conserva parte de estos compuestos, pero su efecto solo se potencia dentro de una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.. Hobson recomienda empezar con una cucharada diaria, especialmente si no se está acostumbrado a los fermentados, ya que cantidades mayores pueden provocar hinchazón o diarrea. El chucrut funciona bien como condimento en ensaladas, tostadas, huevos, patatas asadas o platos de pescado, más que como ración principal.
Los expertos destacan que esta pequeña cantidad aporta probióticos, fibra y compuestos vegetales con efectos demostrados en la digestión y la inflamación
Los alimentos fermentados viven un momento de popularidad, desde el kéfir hasta la kombucha. Sin embargo, los nutricionistas recuerdan que uno de los fermentos más potentes y accesibles es también uno de los más antiguos: el chucrut, un plato tradicional alemán elaborado a partir de col fermentada que concentra una elevada cantidad de bacterias beneficiosas.. El proceso de fermentación del chucrut favorece el crecimiento de bacterias lácticas, microorganismos que actúan como probióticos y que han demostrado mejorar la salud intestinal, reforzar la inmunidad y reducir procesos inflamatorios asociados a enfermedades crónicas.. El famosos nutricionista británico Rob Hobson explica que el chucrut contiene enzimas naturales que facilitan la descomposición de los alimentos y mejoran la absorción de vitaminas y minerales. Además, al proceder de la col, aporta fibra y compuestos vegetales que alimentan a la microbiota.. No todos los chucruts son iguales: la clave está en evitar los pasteurizados. En los supermercados suelen coexistir dos versiones, pasteurizada y sin pasteurizar. La primera se somete a calor para prolongar su vida útil, pero ese proceso elimina buena parte de los microorganismos beneficiosos. Los expertos recomiendan elegir el chucrut refrigerado y sin pasteurizar, que conserva su flora probiótica intacta. Un estudio incluso observó que el consumo diario de chucrut puede aliviar síntomas del síndrome del intestino irritable, un trastorno digestivo que afecta a millones de personas.. La relación entre microbiota e inmunidad es estrecha. Hobson recuerda que una parte fundamental del sistema inmunitario reside en el intestino, por lo que mantener una flora equilibrada puede reforzar la respuesta frente a virus y bacterias.. La falta de bacterias beneficiosas se ha asociado a enfermedades inflamatorias intestinales, donde el sistema inmunitario ataca por error el revestimiento del intestino. Por ello, el chucrut puede ser un complemento útil dentro de un estilo de vida saludable.. Colesterol y salud cardiovascular: el papel de la fibra fermentable. La fibra presente en la col fermentada genera ácidos grasos de cadena corta, sustancias que pueden reducir la producción de colesterol LDL —el llamado colesterol malo— y favorecer el aumento del HDL, que ayuda a eliminar grasas del organismo. Sin embargo, el chucrut suele tener un alto contenido en sal, un factor relacionado con un mayor riesgo de ictus, según un análisis del la revista British Medical Journal. Por ello, los expertos recomiendan revisar la etiqueta y no superar los 6 gramos de sal diarios.. Las verduras crucíferas —col, brócoli, col rizada, coliflor— contienen glucosinolatos, compuestos con potencial anticancerígeno. Algunos estudios han vinculado su consumo con un menor riesgo de ciertos tumores, especialmente el cáncer de intestino. El chucrut conserva parte de estos compuestos, pero su efecto solo se potencia dentro de una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.. Hobson recomienda empezar con una cucharada diaria, especialmente si no se está acostumbrado a los fermentados, ya que cantidades mayores pueden provocar hinchazón o diarrea. El chucrut funciona bien como condimento en ensaladas, tostadas, huevos, patatas asadas o platos de pescado, más que como ración principal.
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