Seguro que alguna vez has escuchado el famoso truco del vaso de agua para saber si un huevo está fresco. Si se hunde, está bien, si flota, peligro.. Los expertos advierten de que esta prueba no es tan fiable como muchos creen y, además, puede acabar perjudicando la conservación del alimento.. El truco del agua no es tan útil como parece. La prueba consiste en introducir el huevo en un vaso con agua fría y esperar a ver qué ocurre.. Si se hunde: está fresco. Si flota un poco: le queda un poco de tiempo. Si se queda en la superficie: no lo comas. A todo esto, los especialistas explican que este método solo resulta útil cuando el huevo ya es bastante viejo. Es decir, no permite diferenciar con precisión entre un huevo muy fresco y otro que lleva varias semanas guardado.. El riesgo de volver a guardar el huevo después de mojarlo. Uno de los errores más frecuentes es realizar la prueba del agua y volver a poner el huevo en la nevera si aparentemente sigue fresco. Los expertos desaconsejan esta práctica.. La cáscara del huevo cuenta con una película protectora natural que ayuda a impedir la entrada de microorganismos. Al entrar en contacto con el agua, esa protección puede verse alterada, aumentando el riesgo de contaminación.. Por eso, si un huevo se sumerge en agua, lo más recomendable es consumirlo inmediatamente y no volver a guardarlo.. La fecha que realmente debes mirar. A la hora de comprobar si un huevo sigue en buen estado, el primer dato importante es la fecha de consumo preferente.. En la UE, esta se establece en 28 días desde la puesta del huevo, pero esto no significa que caduque automáticamente al llegar ese día.. Si se ha conservado correctamente en la nevera y la cáscara sigue intacta, puede seguir siendo apto para el consumo varios días después, especialmente si va a cocinarse a temperaturas altas.. La nevera es la mejor aliada para conservar los huevos. Los especialistas recomiendan conservarlos en el frigorífico, preferiblemente dentro de su envase original. Así se protegen de la humedad y de los olores.. También aconsejan evitar las hueveras de la puerta, ya que suelen estar en una de las zonas más cálidas de la nevera.. Y hay otro detalle importante, solo deben sacarse los huevos que vayan a utilizarse en ese momento. Los cambios constantes de temperatura favorecen la condensación de humedad sobre la cáscara y pueden afectar a su conservación.. Las señales que revelan si un huevo está fresco al abrirlo. Más allá de la fecha, hay varios indicadores que permiten identificar fácilmente un huevo fresco.. Una clara más firme. Cuando el huevo es fresco, la clara presenta una parte más densa y gelatinosa alrededor de la yema. Cuanro más tiempo pasa, esta textura se vuelve cada vez más líquida.. Una yema redondeada. Las yemas frescas mantienen una forma elevada y redondeada. En cambio, las de los huevos más viejos suelen verse más planas y extendidas.. Las chalazas. Son esos pequeños filamentos blancos que mantienen centrada la yema. Aunque muchas personas los retiran, en realidad son una señal de frescura. Cuanto más visibles son, más reciente suele ser el huevo.. La prueba definitiva: el olor. Si existe un método infalible para detectar un huevo en mal estado, es el olfato.. Un huevo fresco nunca debe desprender ningún olor desagradable. Si al abrirlo aparece un aroma fuerte y desagardable, lo más prudente es tirarlo inmediatamente.
Los expertos advierten de los riesgos de la popular prueba del agua y explican cuáles son las señales realmente fiables para comprobar si un huevo sigue fresco
Seguro que alguna vez has escuchado el famoso truco del vaso de agua para saber si un huevo está fresco. Si se hunde, está bien, si flota, peligro.. Los expertos advierten de que esta prueba no es tan fiable como muchos creen y, además, puede acabar perjudicando la conservación del alimento.. El truco del agua no es tan útil como parece. La prueba consiste en introducir el huevo en un vaso con agua fría y esperar a ver qué ocurre.. Si se hunde: está fresco. Si flota un poco: le queda un poco de tiempo. Si se queda en la superficie: no lo comas. A todo esto, los especialistas explican que este método solo resulta útil cuando el huevo ya es bastante viejo. Es decir, no permite diferenciar con precisión entre un huevo muy fresco y otro que lleva varias semanas guardado.. El riesgo de volver a guardar el huevo después de mojarlo. Uno de los errores más frecuentes es realizar la prueba del agua y volver a poner el huevo en la nevera si aparentemente sigue fresco. Los expertos desaconsejan esta práctica.. La cáscara del huevo cuenta con una película protectora natural que ayuda a impedir la entrada de microorganismos. Al entrar en contacto con el agua, esa protección puede verse alterada, aumentando el riesgo de contaminación.. Por eso, si un huevo se sumerge en agua, lo más recomendable es consumirlo inmediatamente y no volver a guardarlo.. La fecha que realmente debes mirar. A la hora de comprobar si un huevo sigue en buen estado, el primer dato importante es la fecha de consumo preferente.. En la UE, esta se establece en 28 días desde la puesta del huevo, pero esto no significa que caduque automáticamente al llegar ese día.. Si se ha conservado correctamente en la nevera y la cáscara sigue intacta, puede seguir siendo apto para el consumo varios días después, especialmente si va a cocinarse a temperaturas altas.. La nevera es la mejor aliada para conservar los huevos. Los especialistas recomiendan conservarlos en el frigorífico, preferiblemente dentro de su envase original. Así se protegen de la humedad y de los olores.. También aconsejan evitar las hueveras de la puerta, ya que suelen estar en una de las zonas más cálidas de la nevera.. Y hay otro detalle importante, solo deben sacarse los huevos que vayan a utilizarse en ese momento. Los cambios constantes de temperatura favorecen la condensación de humedad sobre la cáscara y pueden afectar a su conservación.. Las señales que revelan si un huevo está fresco al abrirlo. Más allá de la fecha, hay varios indicadores que permiten identificar fácilmente un huevo fresco.. Una clara más firme. Cuando el huevo es fresco, la clara presenta una parte más densa y gelatinosa alrededor de la yema. Cuanro más tiempo pasa, esta textura se vuelve cada vez más líquida.. Una yema redondeada. Las yemas frescas mantienen una forma elevada y redondeada. En cambio, las de los huevos más viejos suelen verse más planas y extendidas.. Las chalazas. Son esos pequeños filamentos blancos que mantienen centrada la yema. Aunque muchas personas los retiran, en realidad son una señal de frescura. Cuanto más visibles son, más reciente suele ser el huevo.. La prueba definitiva: el olor. Si existe un método infalible para detectar un huevo en mal estado, es el olfato.. Un huevo fresco nunca debe desprender ningún olor desagradable. Si al abrirlo aparece un aroma fuerte y desagardable, lo más prudente es tirarlo inmediatamente.
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