Las relaciones interpersonales se han vuelto más complejas y, en especial en el terreno afectivo, no es raro que un vínculo empiece con ilusión y, a los pocos días o semanas, la otra persona se esfume sin explicación. A esa desaparición repentina se la conoce como ‘ghosting’: un término anglosajón que, con el auge de las redes sociales, se ha extendido como una forma de cortar el contacto sin advertencia previa.. Aunque a quien lo sufre suele pillarle por sorpresa, la psicología señala que hay indicios claros para reconocerlo. Más que trucos infalibles, se trata de observar comportamientos concretos que, cuando se combinan, dibujan el mismo patrón: desinterés y retirada sin aviso.. Comprueba si hay planes reales para volver a verse. Uno de los signos más reveladores aparece justo al final de una cita o encuentro. Cuando existe interés genuino, lo habitual es que surjan propuestas: una actividad pendiente, una fecha aproximada, una idea para el próximo plan. En cambio, si tras quedar no se concreta nada (ni se plantea, ni se sugiere, ni se deja abierta una continuidad), puede indicar falta de interés en mantener el vínculo y anticipar un corte silencioso.. Observa la atención durante la cita. Otro termómetro está en la calidad de la presencia. Según explican los expertos, cuando alguien presta más atención al teléfono móvil que al encuentro (y además evita el contacto visual), el mensaje implícito suele ser el desinterés. A esto se suma otra señal: el cierre abrupto de la cita, como si la otra persona estuviera deseando terminar cuanto antes.. Revisa lo que ocurre después. La confirmación más directa llega tras el encuentro: la desaparición de la comunicación. La psicología lo describe con claridad: después de la cita, la otra persona deja de contestar mensajes y llamadas, o incluso desaparece de redes sociales. Ese corte sin explicación, sin una despedida ni un cierre explícito, encaja con la idea de ‘ghosting’ como retirada repentina sin aviso.
Aunque a quien lo sufre suele pillarle por sorpresa, los expertos señalan que hay indicios claros para reconocerlo
Las relaciones interpersonales se han vuelto más complejas y, en especial en el terreno afectivo, no es raro que un vínculo empiece con ilusión y, a los pocos días o semanas, la otra persona se esfume sin explicación. A esa desaparición repentina se la conoce como ‘ghosting’: un término anglosajón que, con el auge de las redes sociales, se ha extendido como una forma de cortar el contacto sin advertencia previa.. Aunque a quien lo sufre suele pillarle por sorpresa, la psicología señala que hay indicios claros para reconocerlo. Más que trucos infalibles, se trata de observar comportamientos concretos que, cuando se combinan, dibujan el mismo patrón: desinterés y retirada sin aviso.. Comprueba si hay planes reales para volver a verse. Uno de los signos más reveladores aparece justo al final de una cita o encuentro. Cuando existe interés genuino, lo habitual es que surjan propuestas: una actividad pendiente, una fecha aproximada, una idea para el próximo plan. En cambio, si tras quedar no se concreta nada (ni se plantea, ni se sugiere, ni se deja abierta una continuidad), puede indicar falta de interés en mantener el vínculo y anticipar un corte silencioso.. Observa la atención durante la cita. Otro termómetro está en la calidad de la presencia. Según explican los expertos, cuando alguien presta más atención al teléfono móvil que al encuentro (y además evita el contacto visual), el mensaje implícito suele ser el desinterés. A esto se suma otra señal: el cierre abrupto de la cita, como si la otra persona estuviera deseando terminar cuanto antes.. Revisa lo que ocurre después. La confirmación más directa llega tras el encuentro: la desaparición de la comunicación. La psicología lo describe con claridad: después de la cita, la otra persona deja de contestar mensajes y llamadas, o incluso desaparece de redes sociales. Ese corte sin explicación, sin una despedida ni un cierre explícito, encaja con la idea de ‘ghosting’ como retirada repentina sin aviso.
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