Dos meses después de que las negociaciones embarrancaran por la falta de avances en la financiación singular y la recaudación del IRPF, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa ha conseguido finalmente cerrar un acuerdo con Oriol Junqueras para sacar adelante los Presupuestos catalanes de 2026. La pregunta es inevitable: ¿qué ha cambiado para que ERC haya pasado del bloqueo al sí?. La respuesta está en un pacto de amplio alcance político y económico con el que el líder socialista ha aceptado buena parte de las exigencias estratégicas de los republicanos. Desde más competencias fiscales hasta un mayor control catalán de infraestructuras clave, pasando por inversiones en sanidad, educación, vivienda y lengua, el acuerdo supone una mezcla de cesiones identitarias, refuerzo institucional y gasto público que ha permitido a Junqueras justificar el apoyo a las primeras cuentas de Illa.. La Hacienda catalana y la financiación. El principal obstáculo que hizo descarrilar el primer intento de pacto en marzo fue la ausencia de avances en una cuestión simbólica y política para ERC: la capacidad de Cataluña para recaudar el IRPF. Entonces, los republicanos dieron un paso atrás al considerar que el Gobierno no se movía.. Ahora, Illa y Junqueras han acordado trabajar conjuntamente para recuperar en el Congreso el encaje legal que permita delegar a la Generalitat la recaudación de este impuesto, integrándolo dentro del modelo de financiación singular pactado entre socialistas y ERC. El objetivo fijado es ambicioso: que las reformas legislativas queden aprobadas antes de final de año para que puedan entrar en vigor en 2027.. A ello se suma otra de las carpetas históricas del independentismo pragmático: la condonación parcial de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), que podría suponer un alivio de más de 17.000 millones para Cataluña. Paralelamente, el acuerdo contempla reforzar la Agència Tributària de Catalunya con más recursos y estabilidad presupuestaria para prepararla ante una eventual ampliación de competencias.. Más poder catalán sobre infraestructuras estratégicas. ERC también ha arrancado compromisos en ámbitos tradicionalmente sensibles para el autogobierno. Uno de los más destacados es el salto en la gobernanza aeroportuaria. El Govern impulsará una futura Autoridad Aeroportuaria de Catalunya y un órgano bilateral con el Estado para coordinar la gestión del sistema aeroportuario catalán, una vieja reivindicación del catalanismo político.. En paralelo, el pacto incorpora avances en el traspaso de Rodalies. Más allá de consolidar las inversiones estatales hasta 2030, el Govern y ERC han acordado acelerar el calendario de transferencia de líneas ferroviarias y reforzar la empresa mixta encargada de gestionar el servicio.. Dentro de este apartado sobresale el proyecto estrella de la negociación: el tren orbital ferroviario, una infraestructura valorada en unos 5.200 millones de euros que pretende conectar las principales ciudades de la segunda corona metropolitana sin pasar por Barcelona. El plan contempla un corredor de 120 kilómetros entre Vilanova i la Geltrú y Mataró, con decenas de estaciones e intercambiadores para vertebrar el territorio metropolitano.. La Zona Franca y el control de las inversiones del Estado. Junqueras también ha conseguido avances en dos reivindicaciones de fuerte carga política. La primera es el cambio de mayorías en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, donde Generalitat y Ayuntamiento pasarían a controlar el 55% del órgano de dirección frente al peso actual del Estado.. La segunda es la creación de una sociedad mercantil mixta entre Estado y Generalitat para supervisar y ejecutar inversiones estatales en Cataluña. Aunque las infraestructuras seguirían siendo de titularidad estatal, el Govern ganaría capacidad de vigilancia y decisión sobre la ejecución de obras, un terreno donde históricamente se han denunciado incumplimientos inversores.. El componente social: dinero para sanidad, escuelas y vivienda. Pero el acuerdo no se explica solo por las competencias. ERC también necesitaba exhibir resultados tangibles en el día a día de los ciudadanos y en sectores especialmente tensionados.. En educación, el Govern se compromete a movilizar hasta 400 millones de euros en inversiones escolares hasta 2030, además de destinar 100 millones para climatizar centros educativos, ampliar las aulas de acogida y mantener el vale escolar. Todo ello llega en un contexto de fuerte malestar docente y huelgas en la enseñanza pública.. En sanidad, se habilitará un fondo extraordinario de 250 millones para aliviar el déficit acumulado del sistema sanitario catalán y se reforzará la salud mental infantojuvenil, mientras se pondrá en marcha un grupo de trabajo para abordar la escasez de profesionales.. La vivienda aparece también como una de las piezas centrales del pacto: se movilizarán 160 millones anuales durante tres años para rehabilitar vivienda degradada y activar pisos vacíos, junto a nuevas líneas de financiación para municipios vulnerables. Además, se crea un Plan de Pueblos dotado con 400 millones para revitalizar municipios de menos de 5.000 habitantes.. El catalán, otro precio del acuerdo. Si hay un ámbito donde ERC ha querido dejar huella política es el lingüístico. El pacto incluye un importante paquete de medidas para reforzar el catalán dentro y fuera de Cataluña.. Habrá una inversión de 50 millones en tres años para impulsar el uso de la lengua en redes sociales, además de nuevas partidas para ampliar cursos, reforzar su presencia en el ámbito laboral, sanitario y comercial y proteger el catalán en entornos de inteligencia artificial. También se prevén ayudas para el deporte y actuaciones dirigidas a otros territorios del ámbito lingüístico catalán.
El president logra el aval republicano a las cuentas de 2026 a cambio de una combinación de cesiones soberanistas, inversiones sociales y más poder para Cataluña en organismos estratégicos
Dos meses después de que las negociaciones embarrancaran por la falta de avances en la financiación singular y la recaudación del IRPF, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa ha conseguido finalmente cerrar un acuerdo con Oriol Junqueras para sacar adelante los Presupuestos catalanes de 2026. La pregunta es inevitable: ¿qué ha cambiado para que ERC haya pasado del bloqueo al sí?. La respuesta está en un pacto de amplio alcance político y económico con el que el líder socialista ha aceptado buena parte de las exigencias estratégicas de los republicanos. Desde más competencias fiscales hasta un mayor control catalán de infraestructuras clave, pasando por inversiones en sanidad, educación, vivienda y lengua, el acuerdo supone una mezcla de cesiones identitarias, refuerzo institucional y gasto público que ha permitido a Junqueras justificar el apoyo a las primeras cuentas de Illa.. La Hacienda catalana y la financiación. El principal obstáculo que hizo descarrilar el primer intento de pacto en marzo fue la ausencia de avances en una cuestión simbólica y política para ERC: la capacidad de Cataluña para recaudar el IRPF. Entonces, los republicanos dieron un paso atrás al considerar que el Gobierno no se movía.. Ahora, Illa y Junqueras han acordado trabajar conjuntamente para recuperar en el Congreso el encaje legal que permita delegar a la Generalitat la recaudación de este impuesto, integrándolo dentro del modelo de financiación singular pactado entre socialistas y ERC. El objetivo fijado es ambicioso: que las reformas legislativas queden aprobadas antes de final de año para que puedan entrar en vigor en 2027.. A ello se suma otra de las carpetas históricas del independentismo pragmático: la condonación parcial de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), que podría suponer un alivio de más de 17.000 millones para Cataluña. Paralelamente, el acuerdo contempla reforzar la Agència Tributària de Catalunya con más recursos y estabilidad presupuestaria para prepararla ante una eventual ampliación de competencias.. Más poder catalán sobre infraestructuras estratégicas. ERC también ha arrancado compromisos en ámbitos tradicionalmente sensibles para el autogobierno. Uno de los más destacados es el salto en la gobernanza aeroportuaria. El Govern impulsará una futura Autoridad Aeroportuaria de Catalunya y un órgano bilateral con el Estado para coordinar la gestión del sistema aeroportuario catalán, una vieja reivindicación del catalanismo político.. En paralelo, el pacto incorpora avances en el traspaso de Rodalies. Más allá de consolidar las inversiones estatales hasta 2030, el Govern y ERC han acordado acelerar el calendario de transferencia de líneas ferroviarias y reforzar la empresa mixta encargada de gestionar el servicio.. Dentro de este apartado sobresale el proyecto estrella de la negociación: el tren orbital ferroviario, una infraestructura valorada en unos 5.200 millones de euros que pretende conectar las principales ciudades de la segunda corona metropolitana sin pasar por Barcelona. El plan contempla un corredor de 120 kilómetros entre Vilanova i la Geltrú y Mataró, con decenas de estaciones e intercambiadores para vertebrar el territorio metropolitano.. La Zona Franca y el control de las inversiones del Estado. Junqueras también ha conseguido avances en dos reivindicaciones de fuerte carga política. La primera es el cambio de mayorías en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, donde Generalitat y Ayuntamiento pasarían a controlar el 55% del órgano de dirección frente al peso actual del Estado.. La segunda es la creación de una sociedad mercantil mixta entre Estado y Generalitat para supervisar y ejecutar inversiones estatales en Cataluña. Aunque las infraestructuras seguirían siendo de titularidad estatal, el Govern ganaría capacidad de vigilancia y decisión sobre la ejecución de obras, un terreno donde históricamente se han denunciado incumplimientos inversores.. El componente social: dinero para sanidad, escuelas y vivienda. Pero el acuerdo no se explica solo por las competencias. ERC también necesitaba exhibir resultados tangibles en el día a día de los ciudadanos y en sectores especialmente tensionados.. En educación, el Govern se compromete a movilizar hasta 400 millones de euros en inversiones escolares hasta 2030, además de destinar 100 millones para climatizar centros educativos, ampliar las aulas de acogida y mantener el vale escolar. Todo ello llega en un contexto de fuerte malestar docente y huelgas en la enseñanza pública.. En sanidad, se habilitará un fondo extraordinario de 250 millones para aliviar el déficit acumulado del sistema sanitario catalán y se reforzará la salud mental infantojuvenil, mientras se pondrá en marcha un grupo de trabajo para abordar la escasez de profesionales.. La vivienda aparece también como una de las piezas centrales del pacto: se movilizarán 160 millones anuales durante tres años para rehabilitar vivienda degradada y activar pisos vacíos, junto a nuevas líneas de financiación para municipios vulnerables. Además, se crea un Plan de Pueblos dotado con 400 millones para revitalizar municipios de menos de 5.000 habitantes.. El catalán, otro precio del acuerdo. Si hay un ámbito donde ERC ha querido dejar huella política es el lingüístico. El pacto incluye un importante paquete de medidas para reforzar el catalán dentro y fuera de Cataluña.. Habrá una inversión de 50 millones en tres años para impulsar el uso de la lengua en redes sociales, además de nuevas partidas para ampliar cursos, reforzar su presencia en el ámbito laboral, sanitario y comercial y proteger el catalán en entornos de inteligencia artificial. También se prevén ayudas para el deporte y actuaciones dirigidas a otros territorios del ámbito lingüístico catalán.
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