Hoy, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer, una fecha que recuerda la participación de las mujeres en la sociedad y la importancia de su derecho a participar plenamente en la vida pública y familiar. No se trata solo de un recuerdo, sino de reflexionar sobre los avances alcanzados y mantener presente la necesidad de que la igualdad entre hombres y mujeres se ejerza con responsabilidad.. En España, esta reflexión suele ir acompañada del recuerdo de figuras que contribuyeron decisivamente a ampliar los derechos de las mujeres. Entre ellas destaca Clara Campoamor, abogada, política y una de las principales impulsoras del sufragio femenino en nuestro país. Su conocida frase, “la libertad se aprende ejerciéndola”, resume una idea clave sobre la libertad. La libertad no es solo un principio abstracto, sino una práctica que se construye a través de decisiones y responsabilidades concretas.. Campoamor defendió esta idea en un momento especialmente decisivo de la historia española. En 1931, durante el debate en el Congreso sobre el derecho al voto de las mujeres, se produjo una intensa discusión parlamentaria. En un hemiciclo compuesto por 470 diputados, solo tres eran mujeres. De ellas, Campoamor fue la única que defendió abiertamente el sufragio femenino, incluso frente a miembros de su propio partido. Finalmente, el Parlamento aprobó el voto de las mujeres.. Su trayectoria personal da aún más sentido a sus palabras. Nacida en Madrid en el seno de una familia humilde, dejó la escuela a los 13 años tras la muerte de su padre para trabajar junto a su madre. Sin embargo, su deseo de formarse la llevó a retomar los estudios ya en la edad adulta. Con 32 años ingresó en la universidad y en 1924 se licenció en Derecho en la Universidad de Madrid. Desde entonces ejerció como abogada y participó activamente en la vida pública defendiendo reformas sociales y jurídicas, entre ellas la primera ley del divorcio.. La frase de Campoamor adquiere especial relevancia cuando se piensa en el concepto mismo de libertad. El diccionario de la RAE la define como la facultad natural que tiene la persona de actuar o no actuar, siendo responsable de sus actos. En este sentido, la libertad no solo implica poder elegir, sino también asumir las consecuencias de esas decisiones. Es, por tanto, exige madurez, conciencia y compromiso. De ahí que Campoamor insistiera en que la libertad no se aprende únicamente de forma teórica. Igual que los primeros pasos al aprender a caminar, la libertad se conquista mediante la práctica: intentando, equivocándose, levantándose de nuevo y avanzando poco a poco. Solo cuando las personas pueden ejercer sus derechos y participar en la vida común, desarrollan plenamente esa capacidad de decidir y responsabilizarse de sus actos.. En el caso de las mujeres, durante mucho tiempo esa posibilidad estuvo limitada por leyes y costumbres que restringían su participación en distintos ámbitos. Por ello, la reivindicación del voto femenino no fue solo una cuestión política, sino también un paso fundamental para reconocer a las mujeres como ciudadanas con plena capacidad de decisión en la vida pública.. La historia muestra que la libertad y la igualdad están profundamente relacionadas. Para que todas las personas puedan ejercer su libertad en condiciones reales, la sociedad debe procurar que existan oportunidades y derechos compartidos. Precisamente eso era lo que defendía Campoamor: que hombres y mujeres pudieran participar en igualdad en la construcción de la vida pública.. El 8 de marzo ofrece, por tanto, una ocasión para recordar ese proceso histórico y a quienes contribuyeron a hacerlo posible. También invita a reflexionar sobre el significado de la libertad en nuestra vida cotidiana. Una libertad que no consiste simplemente en hacer lo que uno desea en cada momento, sino en actuar con responsabilidad, pensando también en el bien común y en la convivencia social.. Recordar su figura en un día como hoy ayuda a comprender mejor el sentido del 8 de marzo. No se trata solo de mirar al pasado, sino de reconocer cómo determinados avances en derechos han sido fruto del esfuerzo y la perseverancia de muchas personas. La frase de Campoamor sigue teniendo sentido en esta sociedad porque recuerda algo esencial, y es que la libertad no se mantiene viva por sí sola. Requiere participación, responsabilidad, en otras palabras, se aprende, como ella misma dijo, ejerciéndola.
Igual que los primeros pasos al aprender a caminar, la libertad se conquista mediante la práctica: intentando, equivocándose, levantándose de nuevo y avanzando poco a poco
Hoy, 8 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer, una fecha que recuerda la participación de las mujeres en la sociedad y la importancia de su derecho a participar plenamente en la vida pública y familiar. No se trata solo de un recuerdo, sino de reflexionar sobre los avances alcanzados y mantener presente la necesidad de que la igualdad entre hombres y mujeres se ejerza con responsabilidad.. En España, esta reflexión suele ir acompañada del recuerdo de figuras que contribuyeron decisivamente a ampliar los derechos de las mujeres. Entre ellas destaca Clara Campoamor, abogada, política y una de las principales impulsoras del sufragio femenino en nuestro país. Su conocida frase, “la libertad se aprende ejerciéndola”, resume una idea clave sobre la libertad. La libertad no es solo un principio abstracto, sino una práctica que se construye a través de decisiones y responsabilidades concretas.. Campoamor defendió esta idea en un momento especialmente decisivo de la historia española. En 1931, durante el debate en el Congreso sobre el derecho al voto de las mujeres, se produjo una intensa discusión parlamentaria. En un hemiciclo compuesto por 470 diputados, solo tres eran mujeres. De ellas, Campoamor fue la única que defendió abiertamente el sufragio femenino, incluso frente a miembros de su propio partido. Finalmente, el Parlamento aprobó el voto de las mujeres.. Su trayectoria personal da aún más sentido a sus palabras. Nacida en Madrid en el seno de una familia humilde, dejó la escuela a los 13 años tras la muerte de su padre para trabajar junto a su madre. Sin embargo, su deseo de formarse la llevó a retomar los estudios ya en la edad adulta. Con 32 años ingresó en la universidad y en 1924 se licenció en Derecho en la Universidad de Madrid. Desde entonces ejerció como abogada y participó activamente en la vida pública defendiendo reformas sociales y jurídicas, entre ellas la primera ley del divorcio.. La frase de Campoamor adquiere especial relevancia cuando se piensa en el concepto mismo de libertad. El diccionario de la RAE la define como la facultad natural que tiene la persona de actuar o no actuar, siendo responsable de sus actos. En este sentido, la libertad no solo implica poder elegir, sino también asumir las consecuencias de esas decisiones. Es, por tanto, exige madurez, conciencia y compromiso. De ahí que Campoamor insistiera en que la libertad no se aprende únicamente de forma teórica. Igual que los primeros pasos al aprender a caminar, la libertad se conquista mediante la práctica: intentando, equivocándose, levantándose de nuevo y avanzando poco a poco. Solo cuando las personas pueden ejercer sus derechos y participar en la vida común, desarrollan plenamente esa capacidad de decidir y responsabilizarse de sus actos.. En el caso de las mujeres, durante mucho tiempo esa posibilidad estuvo limitada por leyes y costumbres que restringían su participación en distintos ámbitos. Por ello, la reivindicación del voto femenino no fue solo una cuestión política, sino también un paso fundamental para reconocer a las mujeres como ciudadanas con plena capacidad de decisión en la vida pública.. La historia muestra que la libertad y la igualdad están profundamente relacionadas. Para que todas las personas puedan ejercer su libertad en condiciones reales, la sociedad debe procurar que existan oportunidades y derechos compartidos. Precisamente eso era lo que defendía Campoamor: que hombres y mujeres pudieran participar en igualdad en la construcción de la vida pública.. El 8 de marzo ofrece, por tanto, una ocasión para recordar ese proceso histórico y a quienes contribuyeron a hacerlo posible. También invita a reflexionar sobre el significado de la libertad en nuestra vida cotidiana. Una libertad que no consiste simplemente en hacer lo que uno desea en cada momento, sino en actuar con responsabilidad, pensando también en el bien común y en la convivencia social.. Recordar su figura en un día como hoy ayuda a comprender mejor el sentido del 8 de marzo. No se trata solo de mirar al pasado, sino de reconocer cómo determinados avances en derechos han sido fruto del esfuerzo y la perseverancia de muchas personas. La frase de Campoamor sigue teniendo sentido en esta sociedad porque recuerda algo esencial, y es que la libertad no se mantiene viva por sí sola. Requiere participación, responsabilidad, en otras palabras, se aprende, como ella misma dijo, ejerciéndola.
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