Aunque en las últimas décadas China se ha convertido en una potencia militar avanzada, aún hay parte de su tecnología que procede de la época soviética. Es el caso de la familia de bombarderos pesados H-6, basados en el Tupolev Tu-16 que voló por primera vez en 1952, que forma parte del Ejército Popular de Liberación (EPL) desde finales de la década de los 60. Desde entonces, China ha producido múltiples variantes con capacidades mejoradas y entre ellas se encuentra el relativamente reciente H-6J, al que se han añadido dos pods o cápsulas externas con instrumentos de reconocimiento que mejoran de forma significativa su capacidad para detectar objetivos a grandes distancias, según ha revelado la televisión estatal china CCTV.. El H-6J es una variante de ataque naval de la familia de bombarderos H-6 de la Fuerza Aérea del EPL y lleva en servicio al menos cinco años. Según Cai Suliang, identificado por CCTV como miembro de una formación de bombarderos del EPL, la diferencia más visible del aparato respecto al H-6K es la incorporación de dos pods montados externamente.. ‘Esto equivale a darle [al bombardero] un par de ojos adicionales, lo que le permite ver objetivos marítimos a mayores distancias y en un área más amplia’, afirmó Cai en CCTV, según recoge South China Morning Post.. Los pods están diseñados para mejorar la capacidad del avión de localizar y seguir objetivos en el mar más allá del alcance de su radar de a bordo. Esta capacidad es especialmente relevante para la vigilancia oceánica, donde la detección temprana puede determinar el resultado de las misiones de ataque de largo alcance.. Informaciones previas en medios también han sugerido que los pods podrían respaldar funciones de guerra electrónica, ampliando aún más la flexibilidad operativa del bombardero.. El H-6J bimotor desempeña un papel central en la disuasión de otras fuerzas navales en escenarios como un hipotético conflicto por Taiwán. En los últimos años, ha participado en múltiples ejercicios de entrenamiento en el mar de China Meridional, un área en la que las reclamaciones territoriales de China se solapan con las de varios países vecinos, en especial Filipinas.. El reportaje de CCTV de la semana pasada describe al H-6J como una fuerza clave para ataques aéreos de largo alcance y precisión en operaciones marítimas. El aparato puede equipar misiles de crucero antibuque supersónicos YJ-12, cada uno con un alcance estimado de unos 400 kilómetros. Estos misiles están pensados para atacar a grandes buques de superficie, incluidos destructores y portaaviones, desde distancias de seguridad considerables.. El Ministerio de Defensa Nacional de China confirmó por primera vez que el H-6J estaba operativo en 2020, cuando se mostraron bombarderos asignados a la Fuerza de Aviación Naval del Comando del Teatro Sur del EPL durante un ejercicio de adiestramiento.. En comparación con variantes marítimas anteriores como el H-6G, el H-6J supone un gran salto de capacidad. Medios chinos han publicado que su carga total de armamento es aproximadamente el doble que la del H-6G. Su radio de combate también se ha ampliado alrededor de un 50%, hasta alcanzar aproximadamente 3.500 km.. Una de las mejoras más destacadas es el incremento de los puntos de anclaje bajo las alas. El H-6J cuenta con ocho, frente a los seis del H-6K. Esto permite al bombardero llevar más misiles, sensores o equipos específicos de misión en una sola salida, respaldando tanto funciones de ataque como de vigilancia a largas distancias.. El analista militar Song Zhongping ha afirmado que el pod de reconocimiento fue diseñado para detectar objetivos marítimos desde mayor distancia, especialmente buques de movimiento lento. ‘Al usar el pod de reconocimiento, el avión puede detectar objetivos a mayores distancias que con su radar de a bordo por sí solo, además de proporcionar una designación de objetivos más detallada, lo que resulta beneficioso para ataques de largo alcance’, asegura Song.. El analista de aviación Fu Qianshao coincide y destaca la importancia de la detección temprana para las operaciones aéreas modernas. ‘En tiempo de guerra, puede armarse con misiles para llevar a cabo misiones de ataque, mientras que en tiempo de paz puede realizar operaciones de reconocimiento de largo alcance’, afirma Qianshao.. El H-6J apareció junto al H-6K y el H-6N en un desfile militar en Pekín en septiembre del año pasado, mostrando la continua modernización de la serie H-6. Aunque son bombarderos derivados del Tu-16 de la era soviética, siguen siendo la columna vertebral de la fuerza de bombarderos operativa de China, en un momento en el que Pekín busca reforzar sus capacidades de ataque marítimo y vigilancia.
El avión cuenta con el doble de armas, alcance y mayores capacidades de reconocimiento que otras variantes del Ejército chino
Aunque en las últimas décadas China se ha convertido en una potencia militar avanzada, aún hay parte de su tecnología que procede de la época soviética. Es el caso de la familia de bombarderos pesados H-6, basados en el Tupolev Tu-16 que voló por primera vez en 1952, que forma parte del Ejército Popular de Liberación (EPL) desde finales de la década de los 60. Desde entonces, China ha producido múltiples variantes con capacidades mejoradas y entre ellas se encuentra el relativamente reciente H-6J, al que se han añadido dos pods o cápsulas externas con instrumentos de reconocimiento que mejoran de forma significativa su capacidad para detectar objetivos a grandes distancias, según ha revelado la televisión estatal china CCTV.. El H-6J es una variante de ataque naval de la familia de bombarderos H-6 de la Fuerza Aérea del EPL y lleva en servicio al menos cinco años. Según Cai Suliang, identificado por CCTV como miembro de una formación de bombarderos del EPL, la diferencia más visible del aparato respecto al H-6K es la incorporación de dos pods montados externamente.. ‘Esto equivale a darle [al bombardero] un par de ojos adicionales, lo que le permite ver objetivos marítimos a mayores distancias y en un área más amplia’, afirmó Cai en CCTV, según recoge South China Morning Post.. Los pods están diseñados para mejorar la capacidad del avión de localizar y seguir objetivos en el mar más allá del alcance de su radar de a bordo. Esta capacidad es especialmente relevante para la vigilancia oceánica, donde la detección temprana puede determinar el resultado de las misiones de ataque de largo alcance.. Informaciones previas en medios también han sugerido que los pods podrían respaldar funciones de guerra electrónica, ampliando aún más la flexibilidad operativa del bombardero.. El H-6J bimotor desempeña un papel central en la disuasión de otras fuerzas navales en escenarios como un hipotético conflicto por Taiwán. En los últimos años, ha participado en múltiples ejercicios de entrenamiento en el mar de China Meridional, un área en la que las reclamaciones territoriales de China se solapan con las de varios países vecinos, en especial Filipinas.. El reportaje de CCTV de la semana pasada describe al H-6J como una fuerza clave para ataques aéreos de largo alcance y precisión en operaciones marítimas. El aparato puede equipar misiles de crucero antibuque supersónicos YJ-12, cada uno con un alcance estimado de unos 400 kilómetros. Estos misiles están pensados para atacar a grandes buques de superficie, incluidos destructores y portaaviones, desde distancias de seguridad considerables.. El Ministerio de Defensa Nacional de China confirmó por primera vez que el H-6J estaba operativo en 2020, cuando se mostraron bombarderos asignados a la Fuerza de Aviación Naval del Comando del Teatro Sur del EPL durante un ejercicio de adiestramiento.. En comparación con variantes marítimas anteriores como el H-6G, el H-6J supone un gran salto de capacidad. Medios chinos han publicado que su carga total de armamento es aproximadamente el doble que la del H-6G. Su radio de combate también se ha ampliado alrededor de un 50%, hasta alcanzar aproximadamente 3.500 km.. Una de las mejoras más destacadas es el incremento de los puntos de anclaje bajo las alas. El H-6J cuenta con ocho, frente a los seis del H-6K. Esto permite al bombardero llevar más misiles, sensores o equipos específicos de misión en una sola salida, respaldando tanto funciones de ataque como de vigilancia a largas distancias.. El analista militar Song Zhongping ha afirmado que el pod de reconocimiento fue diseñado para detectar objetivos marítimos desde mayor distancia, especialmente buques de movimiento lento. ‘Al usar el pod de reconocimiento, el avión puede detectar objetivos a mayores distancias que con su radar de a bordo por sí solo, además de proporcionar una designación de objetivos más detallada, lo que resulta beneficioso para ataques de largo alcance’, asegura Song.. El analista de aviación Fu Qianshao coincide y destaca la importancia de la detección temprana para las operaciones aéreas modernas. ‘En tiempo de guerra, puede armarse con misiles para llevar a cabo misiones de ataque, mientras que en tiempo de paz puede realizar operaciones de reconocimiento de largo alcance’, afirma Qianshao.. El H-6J apareció junto al H-6K y el H-6N en un desfile militar en Pekín en septiembre del año pasado, mostrando la continua modernización de la serie H-6. Aunque son bombarderos derivados del Tu-16 de la era soviética, siguen siendo la columna vertebral de la fuerza de bombarderos operativa de China, en un momento en el que Pekín busca reforzar sus capacidades de ataque marítimo y vigilancia.
Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón
