Algunas ideas tardan décadas en encontrar su momento. No porque sean imposibles, sino porque la tecnología aún no está disponible. La NASA lo intentó hace años. Imaginó una suerte de “araña espacial”: un robot capaz de tejer estructuras gigantes en órbita, hilo a hilo, como si el vacío fuera una extensión de su telaraña. El proyecto se llamó SpiderFab, y proponía algo radical: dejar de lanzar satélites plegados… para empezar a construirlos directamente en el espacio. La idea era tan sorprendente como adelantada a su tiempo. Pero nunca llegó a despegar.. Sin embargo, ese concepto vuelve a tejer sus hilos. Un equipo de científicos del Instituto de Automatización de Shenyang, en China, liderados por Haitao Luo, está desarrollando tecnologías que recuerdan directamente a aquella visión: sistemas robóticos capaces de fabricar y ensamblar estructuras en órbita, sin necesidad de enviarlas completas desde la Tierra. No es exactamente el mismo robot. Pero sí la misma idea. Una que han descrito en Space: Science & Technology.. Cada objeto que enviamos al espacio comparte una misma restricción: el tamaño del cohete. Todo debe caber dentro, todo debe plegarse, comprimirse, diseñarse pensando en ese momento inicial: el lanzamiento. Paneles solares que se despliegan como abanicos. Antenas que se abren en órbita. Estructuras que pasan de compactas a gigantes en cuestión de minutos. Por ahora todo el sistema funciona, pero hay un límite. Y ahí es donde entra la idea de la “araña”.. En lugar de lanzar una estructura completa, se envía materia prima, por ejemplo, fibras de carbono, y un robot que la “teje” directamente en el espacio, construyendo antenas, paneles o incluso estaciones solares de dimensiones imposibles de lanzar de una sola pieza. Ya no se trata de desplegar, sino de fabricar.. El equipo de Luo ha presentado los elementos imprescindibles para crear la nueva “araña espacial”. El estudio “propone utilizar uniones de PEEK (fibra de carbono/polieteretercetona) translúcidas impresas en 3D para conectar las unidades tubulares, reforzadas mediante soldadura láser por transmisión. Se analizaron los efectos de la temperatura y la velocidad de soldadura sobre la resistencia de la unión, y se observaron las características microestructurales de la soldadura a escala microscópica. Finalmente, se fabricó una estructura de antena parabólica cortando unidades tubulares compuestas de CF/PEEK en diferentes longitudes, verificando la viabilidad de este método para la construcción en órbita”.. En términos sencillos la propuesta es un robot con capacidad de ensamblaje en órbita y materiales que pueden desplegarse o fabricarse fuera de la Tierra. “Construir estructuras en órbita elimina la necesidad de plegarlas dentro de un cohete o preocuparse por los límites de tamaño – añade el estudio -. Las piezas pueden fabricarse, unirse y ensamblarse directamente en el espacio”. Si esta tecnología madura, la exploración espacial podría cambiar de lógica.. Este movimiento no ocurre en el vacío. Forma parte de una tendencia más amplia: la automatización del espacio. China ya ha probado, por ejemplo, satélites con brazos robóticos capaces de acoplarse y realizar operaciones complejas en órbita, incluso repostaje.. La idea es la misma en todos los casos: trasladar al espacio tareas que antes solo podían hacerse en la Tierra. Si la “araña espacial” se convierte en realidad, no será solo una nueva herramienta, será una nueva forma de pensar el espacio. Y una nueva etapa en la carrera espacial, con China desafiando claramente a la NASA.
Se trata del proyecto SpiderFab de la agencia espacial: una tecnología cuyo objetivo es construir satélites directamente en el espacio en lugar de lanzarlos desde la Tierra.
Algunas ideas tardan décadas en encontrar su momento. No porque sean imposibles, sino porque la tecnología aún no está disponible. La NASA lo intentó hace años. Imaginó una suerte de “araña espacial”: un robot capaz de tejer estructuras gigantes en órbita, hilo a hilo, como si el vacío fuera una extensión de su telaraña. El proyecto se llamóSpiderFab, y proponía algo radical: dejar de lanzar satélites plegados… para empezar a construirlos directamente en el espacio. La idea era tan sorprendente como adelantada a su tiempo. Pero nunca llegó a despegar.. Sin embargo, ese concepto vuelve a tejer sus hilos. Un equipo de científicos del Instituto de Automatización de Shenyang, en China, liderados por Haitao Luo, está desarrollando tecnologías que recuerdan directamente a aquella visión: sistemas robóticos capaces de fabricar y ensamblar estructuras en órbita, sin necesidad de enviarlas completas desde la Tierra. No es exactamente el mismo robot. Pero sí la misma idea. Una que han descrito en Space: Science & Technology.. Cada objeto que enviamos al espacio comparte una misma restricción: el tamaño del cohete. Todo debe caber dentro, todo debe plegarse, comprimirse, diseñarse pensando en ese momento inicial: el lanzamiento. Paneles solares que se despliegan como abanicos. Antenas que se abren en órbita. Estructuras que pasan de compactas a gigantes en cuestión de minutos. Por ahora todo el sistema funciona, pero hay un límite. Y ahí es donde entra la idea de la “araña”.. En lugar de lanzar una estructura completa, se envía materia prima, por ejemplo, fibras de carbono, y un robot que la “teje” directamente en el espacio, construyendo antenas, paneles o incluso estaciones solares de dimensiones imposibles de lanzar de una sola pieza. Ya no se trata de desplegar, sino de fabricar.. El equipo de Luo ha presentado los elementos imprescindibles para crear la nueva “araña espacial”. El estudio “propone utilizar uniones de PEEK (fibra de carbono/polieteretercetona) translúcidas impresas en 3D para conectar las unidades tubulares, reforzadas mediante soldadura láser por transmisión. Se analizaron los efectos de la temperatura y la velocidad de soldadura sobre la resistencia de la unión, y se observaron las características microestructurales de la soldadura a escala microscópica. Finalmente, se fabricó una estructura de antena parabólica cortando unidades tubulares compuestas de CF/PEEK en diferentes longitudes, verificando la viabilidad de este método para la construcción en órbita”.. En términos sencillos la propuesta es un robot con capacidad de ensamblaje en órbita y materiales que pueden desplegarse o fabricarse fuera de la Tierra. “Construir estructuras en órbita elimina la necesidad de plegarlas dentro de un cohete o preocuparse por los límites de tamaño – añade el estudio -. Las piezas pueden fabricarse, unirse y ensamblarse directamente en el espacio”. Si esta tecnología madura, la exploración espacial podría cambiar de lógica.. Este movimiento no ocurre en el vacío. Forma parte de una tendencia más amplia: la automatización del espacio. China ya ha probado, por ejemplo, satélites con brazos robóticos capaces de acoplarse y realizar operaciones complejas en órbita, incluso repostaje.. La idea es la misma en todos los casos: trasladar al espacio tareas que antes solo podían hacerse en la Tierra. Si la “araña espacial” se convierte en realidad, no será solo una nueva herramienta, será una nueva forma de pensar el espacio. Yuna nueva etapa en la carrera espacial, con China desafiando claramente a la NASA.
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