Era octubre de 2020, con el mundo sumido en la crisis del covid, cuando saltaba la sorpresa: el nuevo consejero delegado de Engie, el gigante energético participado por el Estado francés, no iba a ser un habitual de los gabinetes ministeriales. Tampoco iba a ser un hombre: Catherine Fiamma MacGregor era la elegida para sustituir a Isabelle Kocher, que le pasaba a su vez el título de ser la única mujer al frente de una empresa del Cac 40, el gran índice bursátil francés. Más de un lustro después, la ejecutiva sigue al mando de la firma y lidera un proceso de electrificación cuyo gran hito simbólico se dio en 2015, cuando abandonó su antiguo nombre, GDF (de Gas de France) Suez. El último paso en este sentido es la inversión, por 15.800 millones de libras (unos 18.000 millones de euros) en la red eléctrica londinense UK Power Networks.. Seguir leyendo. Políticas de inclusión. Mujeres en consejos. Catherine MacGregor se ha pronunciado en varias ocasiones a favor de las políticas activas de inclusión en las empresas. Por un tiempo la única máxima dirigente de las grandes firmas francesas, la ejecutiva ha impulsado planes de equidad en Engie y participa con regularidad en eventos que promueven la igualdad de oportunidades.
La consejera delegada del gigante energético francés lidera su transición verde, cuyo último hito ha sido la adquisición de una parte de la red de transporte de Reino Unido
Era octubre de 2020, con el mundo sumido en la crisis del covid, cuando saltaba la sorpresa: el nuevo consejero delegado de Engie, el gigante energético participado por el Estado francés, no iba a ser un habitual de los gabinetes ministeriales. Tampoco iba a ser un hombre: Catherine Fiamma MacGregor era la elegida para sustituir a Isabelle Kocher, que le pasaba a su vez el título de ser la única mujer al frente de una empresa del Cac 40, el gran índice bursátil francés. Más de un lustro después, la ejecutiva sigue al mando de la firma y lidera un proceso de electrificación cuyo gran hito simbólico se dio en 2015, cuando abandonó su antiguo nombre, GDF (de Gas de France) Suez. El último paso en este sentido es la inversión, por 15.800 millones de libras (unos 18.000 millones de euros) en la red eléctrica londinense UK Power Networks.. El camino de MacGregor hasta la cima de una empresa como Engie está lejos de lo habitual en Francia, sobre todo en una participada al 24% por el Estado, y recuerda a casos como el de Ben Smith en Air France-KLM o Luca de Meo en Renault: no pasó por la ENA, escuela donde se forma a los altos ejecutivos –y, en no pocas ocasiones, a los futuros ministros y presidentes de la República–, ni formó parte de un gran cuerpo de la Administración, ni asesoró a ningún ministro. Es, simple y puramente, una profesional de la industria. Un raro perfil técnico en firmas donde los intereses gubernamentales se protegen con nombramientos políticos.. Nacida en Marruecos, la ejecutiva estudió Ingeniería en CentraleSupélec, una escuela de gran prestigio en Francia. Nada más acabar sus estudios, en 1995, comenzó una carrera de más de 20 años en el gigante de servicios petroleros Schlumberger. Poco antes de ser nombrada para dirigir Engie (ya había sonado para el puesto en otra ocasión), había dado el salto a la competencia, a TechnipFMC.. Forjada en el petróleo. Sus primeros pasos como ingeniera de perforación la llevaron al Congo, donde –de helicóptero en helicóptero– trabajó en varias plataformas petrolíferas, en lo que constituye la particular travesía del desierto de quien comienza en el sector del oro negro. Después pasó por Escocia, Malasia, Estados Unidos y, finalmente, París. En Schlumberger –Schlum, como dicen los habituales del sector– lo hizo casi todo, menos ocupar la silla más caliente, puesto para el que sonó pero que nunca llegó a alcanzar.. La directiva de 53 años tiene dos hijas de un antiguo matrimonio del que aún conserva el apellido, MacGregor. “Directa, valiente y eficaz, pero con capacidad para escuchar”, decía de ella Thierry Pilenko, antiguo ejecutivo de TechnipFMC, a Le Figaro cuando fue nombrada. A lo que otro dirigente del sector añadía: “No es el tipo de persona que cede un milímetro de su terreno, ni duda en apartar a aquellos que no considera que están a la altura”.. Más información. De hecho, a pesar de que el Estado francés controla casi un tercio de los derechos de voto de la empresa que dirige, MacGregor no se arruga en defender su posición personal frente a su Gobierno. En enero de 2023, superado lo peor de la crisis energética, defendía en El País, frente a las posiciones recurrentes de los distintos moradores del Elíseo –y, más recientemente, Emmanuel Macron–, que la nuclear, “por sí sola, no permitirá a Francia descarbonizarse”. “Vamos a necesitar renovables en el mix: no es un tema de decidir entre una y otra tecnología, necesitamos ambas, y hay que añadir tantos gigavatios libres de carbono como se pueda”, subrayaba.. En el momento de su salto a Engie, se puso en duda que una profesional criada en el petróleo fuese la encargada de dar el salto renovable de lo que en su momento era puramente una gasista. Ella y la empresa que dirige se han transformado, de alguna manera, de la mano. Desde el cambio de nombre –criterio que en España ha seguido hace poco Moeve, la antigua Cepsa, o Compañía Española de Petróleos–, hace ya más de una década, Engie se aleja poco a poco de los combustibles fósiles y busca pasar de la etiqueta de gasista a considerarse, a todos los efectos, una eléctrica. Preguntada hace poco por cuál de estas dos definiciones se ajusta más a la realidad, MacGregor respondía a Le Monde: “¡Las dos, por supuesto!”. Aunque siempre insistente con la idea de la descarbonización, la empresaria no desaprovecha nunca la oportunidad de resaltar la importancia del gas en todo este proceso. También apuesta por la producción de los gases renovables.. Por lo pronto, el grupo prefiere definirse como un líder europeo y mundial en la producción de electricidad “de bajo carbono”. Como uno de los máximos productores de electricidad del Viejo Continente, algo más de la mitad de su producción proviene ya de las energías renovables. El resto parte de sus centrales de ciclo combinado, alimentadas por gas. De hecho, Engie es el mayor operador de infraestructuras gasistas del continente. Su objetivo es casi doblar su capacidad de renovables de aquí a 2030 y alcanzar los 95 gigavatios.. La infraestructura eléctrica era, precisamente, una de las cuentas pendientes del conglomerado energético. De hecho, antes del anuncio de la operación en Reino Unido, la empresa dirigida por Macgregor era la única gran firma europea de utilities que carecía de redes eléctricas. Estos activos regulados, apuntan los analistas, gustan a los inversores porque suponen ingresos recurrentes y bastante seguros. Por ello Engie desembolsará una cifra récord de 15.800 millones de libras en UK Power Networks, que gestiona 192.000 kilómetros de líneas de alta tensión y 8,5 millones de clientes. Y se convertirá así en un poco menos gasista y algo más eléctrica. El día del anuncio, la acción del gigante francés se disparó más de un 7% en Bolsa.. Políticas de inclusión. Mujeres en consejos. Catherine MacGregor se ha pronunciado en varias ocasiones a favor de las políticas activas de inclusión en las empresas. Por un tiempo la única máxima dirigente de las grandes firmas francesas, la ejecutiva ha impulsado planes de equidad en Engie y participa con regularidad en eventos que promueven la igualdad de oportunidades.
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