Cataluña encabeza las listas de espera quirúrgicas de entre todas las comunidades autónomas de España. A 30 de junio de 2025, 202.114 pacientes aguardaban una intervención en el sistema sanitario público catalán, la cifra más elevada del conjunto del Estado, según la Memoria 2025 de la Asociación El Defensor del Paciente. El informe sitúa además la demora media en 148 días, once más que el año anterior, y advierte de que uno de cada tres pacientes lleva más de seis meses esperando pasar por el quirófano.. La asociación, así las cosas, califica la situación sanitaria de Cataluña como «límite» y señala a las listas de espera quirúrgicas como el principal síntoma del deterioro del sistema. Junto con Andalucía, Cataluña se sitúa en el furgón de cola del país, aunque lidera el ranking tanto por número absoluto de pacientes como por impacto acumulado sobre la red hospitalaria. «Las listas de espera son harina de otro costal», subraya el Defensor del Paciente en su informe, que denuncia que el colapso de la sanidad pública está directamente relacionado con la acumulación de retrasos en pruebas diagnósticas e intervenciones.. Las especialidades más afectadas por las demoras son traumatología, especialmente en intervenciones de prótesis de cadera y rodilla, cirugía plástica y neurocirugía. En muchos casos, se trata de operaciones no urgentes desde el punto de vista clínico, pero sí determinantes para la calidad de vida de los pacientes, que ven cómo el dolor, la pérdida de movilidad o la incapacidad funcional se prolongan durante meses.. El informe insiste en que el problema no es coyuntural ni estacional, sino estructural. La raíz del atasco quirúrgico, señala la asociación, está en la falta de profesionales sanitarios, especialmente en Atención Primaria. Según sus estimaciones, Cataluña necesitaría alrededor de 500 médicos de familia más para cubrir adecuadamente los centros de atención primaria (CAP). Distritos como Nou Barris, en Barcelona, figuran entre los más castigados por la escasez de facultativos.. Esta carencia en la Primaria genera un efecto dominó sobre el resto del sistema. La dificultad para obtener cita con el médico de cabecera empuja a muchos pacientes a acudir directamente a los servicios de Urgencias, que sufren un colapso crónico. «La hoja de ruta para acceder a la sanidad pública es una carrera de obstáculos», señala la memoria, que describe cómo la saturación de la Primaria deriva en una presión constante sobre los hospitales y en un aumento de los errores asistenciales.. Los grandes hospitales de referencia concentran buena parte de esta presión. Vall d’Hebron, Bellvitge, Sant Joan de Déu, Germans Trias i Pujol y Parc Taulí figuran como los centros catalanes más señalados en las reclamaciones recibidas por la asociación. El Defensor del Paciente aclara que no se trata de mala praxis individualizada, sino de servicios sometidos a una sobrecarga continuada, con falta de camas, demoras prolongadas y profesionales exhaustos.. Crecimiento demográfico. El documento apunta también a un desajuste entre crecimiento demográfico e inversión sanitaria como uno de los factores clave del deterioro del sistema. A juicio de la asociación, el Govern no ha adaptado los recursos humanos y materiales al aumento de la población ni al envejecimiento progresivo, lo que ha desembocado en hospitales saturados y listas de espera cada vez más difíciles de absorber.. «Basta ya de mentir con las listas de espera», reclama el Defensor del Paciente, que cuestiona la fiabilidad de algunos datos oficiales y advierte de que los retrasos están expulsando a pacientes hacia la sanidad privada. Para la asociación, la acumulación de pacientes en espera se ha convertido en uno de los principales mecanismos de privatización indirecta del sistema sanitario.. La memoria concluye que el atasco quirúrgico tiene «con la soga al cuello» al sistema sanitario catalán y que la única vía para revertir la situación pasa por mayor gasto e inversión pública, tanto en personal como en infraestructuras. Mientras no se refuercen los CAP y no se amplíe la capacidad quirúrgica, advierte, las listas de espera seguirán creciendo y tensionando un sistema que ya opera al límite.
Más de 200.000 pacientes esperan una operación con 148 días de demora de media
Cataluña encabeza las listas de espera quirúrgicas de entre todas las comunidades autónomas de España. A 30 de junio de 2025, 202.114 pacientes aguardaban una intervención en el sistema sanitario público catalán, la cifra más elevada del conjunto del Estado, según la Memoria 2025 de la Asociación El Defensor del Paciente. El informe sitúa además la demora media en 148 días, once más que el año anterior, y advierte de que uno de cada tres pacientes lleva más de seis meses esperando pasar por el quirófano.. La asociación, así las cosas, califica la situación sanitaria de Cataluña como «límite» y señala a las listas de espera quirúrgicas como el principal síntoma del deterioro del sistema. Junto con Andalucía, Cataluña se sitúa en el furgón de cola del país, aunque lidera el ranking tanto por número absoluto de pacientes como por impacto acumulado sobre la red hospitalaria. «Las listas de espera son harina de otro costal», subraya el Defensor del Paciente en su informe, que denuncia que el colapso de la sanidad pública está directamente relacionado con la acumulación de retrasos en pruebas diagnósticas e intervenciones.. Las especialidades más afectadas por las demoras son traumatología, especialmente en intervenciones de prótesis de cadera y rodilla, cirugía plástica y neurocirugía. En muchos casos, se trata de operaciones no urgentes desde el punto de vista clínico, pero sí determinantes para la calidad de vida de los pacientes, que ven cómo el dolor, la pérdida de movilidad o la incapacidad funcional se prolongan durante meses.. El informe insiste en que el problema no es coyuntural ni estacional, sino estructural. La raíz del atasco quirúrgico, señala la asociación, está en la falta de profesionales sanitarios, especialmente en Atención Primaria. Según sus estimaciones, Cataluña necesitaría alrededor de 500 médicos de familia más para cubrir adecuadamente los centros de atención primaria (CAP). Distritos como Nou Barris, en Barcelona, figuran entre los más castigados por la escasez de facultativos.. Esta carencia en la Primaria genera un efecto dominó sobre el resto del sistema. La dificultad para obtener cita con el médico de cabecera empuja a muchos pacientes a acudir directamente a los servicios de Urgencias, que sufren un colapso crónico. «La hoja de ruta para acceder a la sanidad pública es una carrera de obstáculos», señala la memoria, que describe cómo la saturación de la Primaria deriva en una presión constante sobre los hospitales y en un aumento de los errores asistenciales.. Los grandes hospitales de referencia concentran buena parte de esta presión. Vall d’Hebron, Bellvitge, Sant Joan de Déu, Germans Trias i Pujol y Parc Taulí figuran como los centros catalanes más señalados en las reclamaciones recibidas por la asociación. El Defensor del Paciente aclara que no se trata de mala praxis individualizada, sino de servicios sometidos a una sobrecarga continuada, con falta de camas, demoras prolongadas y profesionales exhaustos.. Crecimiento demográfico. El documento apunta también a un desajuste entre crecimiento demográfico e inversión sanitaria como uno de los factores clave del deterioro del sistema. A juicio de la asociación, el Govern no ha adaptado los recursos humanos y materiales al aumento de la población ni al envejecimiento progresivo, lo que ha desembocado en hospitales saturados y listas de espera cada vez más difíciles de absorber.. «Basta ya de mentir con las listas de espera», reclama el Defensor del Paciente, que cuestiona la fiabilidad de algunos datos oficiales y advierte de que los retrasos están expulsando a pacientes hacia la sanidad privada. Para la asociación, la acumulación de pacientes en espera se ha convertido en uno de los principales mecanismos de privatización indirecta del sistema sanitario.. La memoria concluye que el atasco quirúrgico tiene «con la soga al cuello» al sistema sanitario catalán y que la única vía para revertir la situación pasa por mayor gasto e inversión pública, tanto en personal como en infraestructuras. Mientras no se refuercen los CAP y no se amplíe la capacidad quirúrgica, advierte, las listas de espera seguirán creciendo y tensionando un sistema que ya opera al límite.
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