La Generalitat ha aprobado los presupuestos para 2026, los primeros del Govern presidido por Salvador Illa, en un contexto económico favorable y con el respaldo asegurado de los comuns, a la espera de que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) consolide la mayoría parlamentaria. Las nuevas cuentas no solo marcan un máximo histórico en volumen de recursos, sino que confirman una tendencia que se ha ido asentando en la última década: el gasto público catalán no deja de crecer.. El presupuesto asciende a 49.162 millones de euros, 9.126 millones más que el último aprobado, el de 2023. El salto es del 22,8%, el mayor diferencial entre ejercicios con presupuestos vigentes desde 2014. Si se toma en consideración el conjunto del sector público, la cifra se eleva hasta los 54.747 millones, un 24% más que en 2023. También comparado con 2025 —año sin presupuestos y gestionado mediante suplementos de crédito— el gasto aumenta un 10,3%, es decir, 4.604 millones adicionales. No se trata de un episodio aislado. Desde 2021 el gasto ha crecido con o sin presupuestos aprobados, y si se observan únicamente los ejercicios con cuentas validadas por el Parlament, la trayectoria ascendente es sostenida desde 2014.. Un aumento generalizado en todas las áreas. El incremento no se concentra en un único departamento. Todas las consellerias elevan su dotación. Salud alcanza los 13.840 millones, un 21,3% más que en 2023. Educación y Formación Profesional sube hasta 8.356 millones (+24,5%). Derechos Sociales e Inclusión crece un 28%, hasta 4.248 millones. Territorio, Vivienda y Transición Ecológica aumenta un 35%, hasta 3.453 millones, mientras que Interior y Seguridad Pública se incrementa un 34,5%, hasta 2.352 millones.. También registran alzas notables Investigación y Universidades (1.950 millones, +23,7%), Empresa y Trabajo (1.506 millones, +12,7%), Justicia (1.392 millones, +22,3%) y Presidencia (1.051 millones, +30,2%). Agricultura se sitúa en 999 millones (+21%), Cultura en 524 millones (+29%), Economía y Finanzas en 243 millones (+32,3%) y Deporte experimenta uno de los mayores crecimientos relativos: un 73,1%, hasta 144 millones. Unión Europea y Acción Exterior sube un 50%, hasta 143 millones; Igualdad y Feminismo un 16%, hasta 113 millones; y Política Lingüística un 26%, hasta 85 millones.. El Govern ha definido estas cuentas como “el presupuesto de las inversiones”. La inversión pública alcanza los 4.146 millones, un 45% más que en 2023. Las principales partidas se concentran en infraestructuras ferroviarias y transporte público (526 millones), sanidad (463,3 millones), educación (373,3 millones), carreteras (306,7 millones), ciclos del agua (293,9 millones) y vivienda y actuaciones urbanas (273,5 millones). Además, 1.900 millones se destinan específicamente a vivienda fruto del acuerdo con los comuns. El 74% del gasto, según el ejecutivo, refuerza el llamado estado del bienestar.. Es indiscutible que los ámbitos considerados esenciales —sanidad, educación, seguridad o políticas sociales— reciben más recursos. Pero también es cierto que desde hace años se cuestiona la dimensión de la estructura administrativa catalana. Desde la etapa del procés se ha acusado a la Generalitat de contar con una administración especialmente extensa, con abundancia de entes públicos, consorcios, consells comarcals, empresas públicas u organismos instrumentales cuya eficacia y racionalización han sido objeto de debate. El crecimiento del presupuesto reaviva esa discusión sobre eficiencia y duplicidades.. Más recaudación, más presión fiscal. La capacidad de aumentar el gasto descansa en un incremento significativo de los ingresos. Los catalanes aportarán 1.517 millones de euros más en impuestos a la Generalitat respecto a 2023. Los tributos propios y cedidos pasarán de 4.964 millones en 2023 a 6.481 millones en 2026, un 30% más.. El impuesto sobre transmisiones patrimoniales alcanzará los 2.533 millones (+30,5%), con 600 millones adicionales derivados de modificaciones introducidas por el Govern. Actos jurídicos documentados subirá hasta 849 millones (+20,6%); el impuesto sobre el patrimonio hasta 848 millones (+28,4%); y sucesiones hasta 908 millones (+24%). A ello se suma el nuevo impuesto estatal sobre intereses y comisiones de las entidades financieras, que aportará 367 millones.. Los ingresos no financieros crecerán un 27,9%, hasta 48.231 millones. El modelo de financiación aportará 2.063 millones más que en 2025. Además, aunque aún no está incorporada al cómputo definitivo, la modificación de la tasa turística prevé elevar su recaudación un 45%, hasta 97 millones.. El Govern también impulsa cambios técnicos en el canon del agua —para usos domésticos, industriales y ganaderos— y en la gestión de los tributos sobre el juego. En paralelo, el proyecto de ley de acompañamiento elimina 22 tasas, modifica 70 y crea tres nuevas figuras.. El aumento de ingresos tiene una doble explicación. Por un lado, el dinamismo económico: el PIB creció un 2,7% en 2025 y se prevé un 2,1% en 2026, con aumentos de exportaciones y empleo. Por otro, el crecimiento demográfico y la ampliación de bases imponibles, lo que permite recaudar más en un contexto de mayor actividad y población.. Deuda y solvencia. A pesar del incremento histórico del gasto, la Generalitat prevé reducir la ratio de deuda sobre el PIB hasta el 27,4%, frente al 28,2% anterior. Si se cancelara la deuda vinculada al Fondo de Liquidez Autonómica, la ratio bajaría al 22,2%. El crecimiento económico permite, por tanto, rebajar el peso relativo de la deuda.. Sin embargo, el volumen absoluto sigue siendo elevado: alrededor de 90.000 millones de euros, una herencia acumulada desde hace dos décadas. La factura de intereses asciende a 1.616 millones, el doble que en 2023, lo que evidencia que el coste financiero continúa siendo un condicionante relevante.. En definitiva, Cataluña afronta 2026 con los presupuestos más altos de su historia. La economía crece, la recaudación aumenta y la ratio de deuda mejora en términos relativos. Pero también se consolida una dinámica de expansión continuada del gasto público acompañada de mayor presión fiscal. El debate ya no gira únicamente en torno a cuánto se gasta, sino a si el tamaño y la arquitectura del sector público catalán garantizan eficiencia, sostenibilidad y retorno social en el medio plazo.
Las cuentas de 2026 alcanzan los 49.162 millones y elevan todas las partidas departamentales
La Generalitat ha aprobado los presupuestos para 2026, los primeros del Govern presidido por Salvador Illa, en un contexto económico favorable y con el respaldo asegurado de los comuns, a la espera de que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) consolide la mayoría parlamentaria. Las nuevas cuentas no solo marcan un máximo histórico en volumen de recursos, sino que confirman una tendencia que se ha ido asentando en la última década: el gasto público catalán no deja de crecer.. El presupuesto asciende a 49.162 millones de euros, 9.126 millones más que el último aprobado, el de 2023. El salto es del 22,8%, el mayor diferencial entre ejercicios con presupuestos vigentes desde 2014. Si se toma en consideración el conjunto del sector público, la cifra se eleva hasta los 54.747 millones, un 24% más que en 2023. También comparado con 2025 —año sin presupuestos y gestionado mediante suplementos de crédito— el gasto aumenta un 10,3%, es decir, 4.604 millones adicionales. No se trata de un episodio aislado. Desde 2021 el gasto ha crecido con o sin presupuestos aprobados, y si se observan únicamente los ejercicios con cuentas validadas por el Parlament, la trayectoria ascendente es sostenida desde 2014.. Un aumento generalizado en todas las áreas. El incremento no se concentra en un único departamento. Todas las consellerias elevan su dotación. Salud alcanza los 13.840 millones, un 21,3% más que en 2023. Educación y Formación Profesional sube hasta 8.356 millones (+24,5%). Derechos Sociales e Inclusión crece un 28%, hasta 4.248 millones. Territorio, Vivienda y Transición Ecológica aumenta un 35%, hasta 3.453 millones, mientras que Interior y Seguridad Pública se incrementa un 34,5%, hasta 2.352 millones.. También registran alzas notables Investigación y Universidades (1.950 millones, +23,7%), Empresa y Trabajo (1.506 millones, +12,7%), Justicia (1.392 millones, +22,3%) y Presidencia (1.051 millones, +30,2%). Agricultura se sitúa en 999 millones (+21%), Cultura en 524 millones (+29%), Economía y Finanzas en 243 millones (+32,3%) y Deporte experimenta uno de los mayores crecimientos relativos: un 73,1%, hasta 144 millones. Unión Europea y Acción Exterior sube un 50%, hasta 143 millones; Igualdad y Feminismo un 16%, hasta 113 millones; y Política Lingüística un 26%, hasta 85 millones.. El Govern ha definido estas cuentas como “el presupuesto de las inversiones”. La inversión pública alcanza los 4.146 millones, un 45% más que en 2023. Las principales partidas se concentran en infraestructuras ferroviarias y transporte público (526 millones), sanidad (463,3 millones), educación (373,3 millones), carreteras (306,7 millones), ciclos del agua (293,9 millones) y vivienda y actuaciones urbanas (273,5 millones). Además, 1.900 millones se destinan específicamente a vivienda fruto del acuerdo con los comuns. El 74% del gasto, según el ejecutivo, refuerza el llamado estado del bienestar.. Es indiscutible que los ámbitos considerados esenciales —sanidad, educación, seguridad o políticas sociales— reciben más recursos. Pero también es cierto que desde hace años se cuestiona la dimensión de la estructura administrativa catalana. Desde la etapa del procés se ha acusado a la Generalitat de contar con una administración especialmente extensa, con abundancia de entes públicos, consorcios, consells comarcals, empresas públicas u organismos instrumentales cuya eficacia y racionalización han sido objeto de debate. El crecimiento del presupuesto reaviva esa discusión sobre eficiencia y duplicidades.. Más recaudación, más presión fiscal. La capacidad de aumentar el gasto descansa en un incremento significativo de los ingresos. Los catalanes aportarán 1.517 millones de euros más en impuestos a la Generalitat respecto a 2023. Los tributos propios y cedidos pasarán de 4.964 millones en 2023 a 6.481 millones en 2026, un 30% más.. El impuesto sobre transmisiones patrimoniales alcanzará los 2.533 millones (+30,5%), con 600 millones adicionales derivados de modificaciones introducidas por el Govern. Actos jurídicos documentados subirá hasta 849 millones (+20,6%); el impuesto sobre el patrimonio hasta 848 millones (+28,4%); y sucesiones hasta 908 millones (+24%). A ello se suma el nuevo impuesto estatal sobre intereses y comisiones de las entidades financieras, que aportará 367 millones.. Los ingresos no financieros crecerán un 27,9%, hasta 48.231 millones. El modelo de financiación aportará 2.063 millones más que en 2025. Además, aunque aún no está incorporada al cómputo definitivo, la modificación de la tasa turística prevé elevar su recaudación un 45%, hasta 97 millones.. El Govern también impulsa cambios técnicos en el canon del agua —para usos domésticos, industriales y ganaderos— y en la gestión de los tributos sobre el juego. En paralelo, el proyecto de ley de acompañamiento elimina 22 tasas, modifica 70 y crea tres nuevas figuras.. El aumento de ingresos tiene una doble explicación. Por un lado, el dinamismo económico: el PIB creció un 2,7% en 2025 y se prevé un 2,1% en 2026, con aumentos de exportaciones y empleo. Por otro, el crecimiento demográficoy la ampliación de bases imponibles, lo que permite recaudar más en un contexto de mayor actividad y población.. Deuda y solvencia. A pesar del incremento histórico del gasto, la Generalitat prevé reducir la ratio de deuda sobre el PIB hasta el 27,4%, frente al 28,2% anterior. Si se cancelara la deuda vinculada al Fondo de Liquidez Autonómica, la ratio bajaría al 22,2%. El crecimiento económico permite, por tanto, rebajar el peso relativo de la deuda.. Sin embargo, el volumen absoluto sigue siendo elevado: alrededor de 90.000 millones de euros, una herencia acumulada desde hace dos décadas. La factura de intereses asciende a 1.616 millones, el doble que en 2023, lo que evidencia que el coste financiero continúa siendo un condicionante relevante.. En definitiva, Cataluña afronta 2026 con los presupuestos más altos de su historia. La economía crece, la recaudación aumenta y la ratio de deuda mejora en términos relativos. Pero también se consolida una dinámica de expansión continuada del gasto público acompañada de mayor presión fiscal. El debate ya no gira únicamente en torno a cuánto se gasta, sino a si el tamaño y la arquitectura del sector público catalán garantizan eficiencia, sostenibilidad y retorno social en el medio plazo.
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