Que el precio de los alimentos se ha disparado hasta las nubes es un comentario habitual en las colas de las cajas de los supermercados. Pero para algunas personas esta circunstancia supone un problema muy grave, hasta el punto que el 1,8 por ciento de los valencianos confiesan que han tenido que saltarse una comida por falta de dinero u otros recursos para alimentos.. Además, en un 1,1 por ciento de los hogares «se han quedado sin alimentos en alguna ocasión; un 0,9 por ciento de los valencianos confiesa que pasa hambre y hasta un 0,8 por ciento asegura que han tenido que dejar de comer un día entero por falta de recursos económicos.. Estos son los gravísimos datos que se desprenden del último barómetro municipal de la ciudad de Valencia.. Además, en un cuatro por ciento de los hogares valencianos se ha recibido en alguna ocasión durante los últimos doce meses alimentos o ayuda para conseguirlos tanto del Banco de Alimentos como de tarjetas monedero o ayudas de amigos y vecinos.. Estos serían los datos extremos del barómetros, si bien también refleja que 41,4 por ciento de los valencianos no come de forma tan sana como quisiera por el coste de los alimentos saludables. Un 50,6 por ciento no lo hace por falta de tiempo para cocinar.. Estos datos concuerdan perfectamente con los que en los últimos años está reportando Casa Caridad en los que se alerta del aumento de la exclusión social por la carestía de la vida y en concreto, también, de los alimentos.. En 2025, la entidad ha atendido a 3.350 personas a través de su servicio de reparto de alimentos y productos básicos, un recurso que se ha convertido en un apoyo esencial para hogares que, pese a contar con ingresos, no consiguen cubrir gastos imprescindibles.. La nacionalidad mayoritaria de las personas atendidas es la española, un indicador de que esta realidad afecta cada vez más a familias de nuestro entorno cercano.. A lo largo del año, Casa Caridad ha realizado 20.289 entregas de carros con alimentos y productos de primera necesidad y ha distribuido 13.324 cheques Consum, destinados a facilitar la compra de productos básicos.. Aumento del 26 por ciento. El volumen global de entregas aumenta un 26 por ciento respecto al año anterior y confirma una tendencia sostenida: en los últimos cuatro años, las entregas se han más que duplicado, reflejo del impacto que la inflación y el encarecimiento de la vivienda, la energía y la cesta de la compra están teniendo en la economía doméstica.. En este contexto, Casa Caridad alerta también del aumento de situaciones de pobreza energética, es decir, hogares que, por falta de ingresos suficientes o por el encarecimiento de los suministros, no pueden asumir con normalidad el gasto de luz, gas o calefacción. Esta realidad se traduce en dificultades para mantener una temperatura adecuada en casa y tiene un impacto directo en la salud física y emocional, el bienestar y la vida diaria. En muchos casos, obliga a las familias a tomar decisiones límite: priorizar el pago de recibos o cubrir otras necesidades básicas como la alimentación, la higiene o los gastos escolares.. Si bien la pobreza energética no aparece en el barómetro municipal sobre «Vida saludable» los datos de Casa Caridad no hacen sino refrendar el hecho de que hay valencianos que se quitan alguna comida al día para destinar esos recursos a otros menesteres.. «La subida de los precios está empujando a muchas familias que trabajan y viven de alquiler, a una situación límite. No llegan a fin de mes y se ven obligadas a recurrir a este servicio para salir adelante y evitar que su situación se deteriore aún más», explica Elena Sánchez, presidenta de Casa Caridad. «Cada vez atendemos a más personas que antes no habrían pedido ayuda. Es una pobreza que se extiende de forma silenciosa».. El reparto de alimentos de Casa Caridad no solo cubre una necesidad inmediata. También funciona como un recurso preventivo: permite estabilizar a las familias en momentos críticos, evitar el endeudamiento y reducir el riesgo de que una dificultad puntual acabe derivando en situaciones más graves de exclusión. La entidad subraya que esta realidad se observa especialmente en hogares con menores a cargo, en familias monoparentales y en personas con empleos precarios o ingresos insuficientes para afrontar gastos fijos.. Apoyo alimentario. En este contexto, Casa Caridad insiste en que el apoyo alimentario continúa siendo un pilar imprescindible, y recuerda que la demanda no se concentra únicamente en momentos puntuales del año, sino que se mantiene elevada de forma continuada.
El uno por ciento de los valencianos confiesa que pasa hambre y hasta el cuarenta por ciento asegura que no come de forma más saludable por el coste de los alimentos sanos
Que el precio de los alimentos se ha disparado hasta las nubes es un comentario habitual en las colas de las cajas de los supermercados. Pero para algunas personas esta circunstancia supone un problema muy grave, hasta el punto que el 1,8 por ciento de los valencianos confiesan que han tenido que saltarse una comida por falta de dinero u otros recursos para alimentos.. Además, en un 1,1 por ciento de los hogares «se han quedado sin alimentos en alguna ocasión; un 0,9 por ciento de los valencianos confiesa que pasa hambre y hasta un 0,8 por ciento asegura que han tenido que dejar de comer un día entero por falta de recursos económicos.. Estos son los gravísimos datos que se desprenden del último barómetro municipal de la ciudad de Valencia.. Además, en un cuatro por ciento de los hogares valencianos se ha recibido en alguna ocasión durante los últimos doce meses alimentos o ayuda para conseguirlos tanto del Banco de Alimentos como de tarjetas monedero o ayudas de amigos y vecinos.. Estos serían los datos extremos del barómetros, si bien también refleja que 41,4 por ciento de los valencianos no come de forma tan sana como quisiera por el coste de los alimentos saludables. Un 50,6 por ciento no lo hace por falta de tiempo para cocinar.. Estos datos concuerdan perfectamente con los que en los últimos años está reportando Casa Caridad en los que se alerta del aumento de la exclusión social por la carestía de la vida y en concreto, también, de los alimentos.. En 2025, la entidad ha atendido a 3.350 personas a través de su servicio de reparto de alimentos y productos básicos, un recurso que se ha convertido en un apoyo esencial para hogares que, pese a contar con ingresos, no consiguen cubrir gastos imprescindibles.. La nacionalidad mayoritaria de las personas atendidas es la española, un indicador de que esta realidad afecta cada vez más a familias de nuestro entorno cercano.. A lo largo del año, Casa Caridad ha realizado 20.289 entregas de carros con alimentos y productos de primera necesidad y ha distribuido 13.324 cheques Consum, destinados a facilitar la compra de productos básicos.. Aumento del 26 por ciento. El volumen global de entregas aumenta un 26 por ciento respecto al año anterior y confirma una tendencia sostenida: en los últimos cuatro años, las entregas se han más que duplicado, reflejo del impacto que la inflación y el encarecimiento de la vivienda, la energía y la cesta de la compra están teniendo en la economía doméstica.. En este contexto, Casa Caridad alerta también del aumento de situaciones de pobreza energética, es decir, hogares que, por falta de ingresos suficientes o por el encarecimiento de los suministros, no pueden asumir con normalidad el gasto de luz, gas o calefacción. Esta realidad se traduce en dificultades para mantener una temperatura adecuada en casa y tiene un impacto directo en la salud física y emocional, el bienestar y la vida diaria. En muchos casos, obliga a las familias a tomar decisiones límite: priorizar el pago de recibos o cubrir otras necesidades básicas como la alimentación, la higiene o los gastos escolares.. Si bien la pobreza energética no aparece en el barómetro municipal sobre «Vida saludable» los datos de Casa Caridad no hacen sino refrendar el hecho de que hay valencianos que se quitan alguna comida al día para destinar esos recursos a otros menesteres.. «La subida de los precios está empujando a muchas familias que trabajan y viven de alquiler, a una situación límite. No llegan a fin de mes y se ven obligadas a recurrir a este servicio para salir adelante y evitar que su situación se deteriore aún más», explica Elena Sánchez, presidenta de Casa Caridad. «Cada vez atendemos a más personas que antes no habrían pedido ayuda. Es una pobreza que se extiende de forma silenciosa».. El reparto de alimentos de Casa Caridad no solo cubre una necesidad inmediata. También funciona como un recurso preventivo: permite estabilizar a las familias en momentos críticos, evitar el endeudamiento y reducir el riesgo de que una dificultad puntual acabe derivando en situaciones más graves de exclusión. La entidad subraya que esta realidad se observa especialmente en hogares con menores a cargo, en familias monoparentales y en personas con empleos precarios o ingresos insuficientes para afrontar gastos fijos.. Apoyo alimentario. En este contexto, Casa Caridad insiste en que el apoyo alimentario continúa siendo un pilar imprescindible, y recuerda que la demanda no se concentra únicamente en momentos puntuales del año, sino que se mantiene elevada de forma continuada.
Noticias de la Comunidad Valenciana en La Razón
