El tesón de la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, para preservar en Sevilla los retratos de Carlos V y su esposa María Luisa de Parma, pintados por Goya en 1789, han dado sus frutos. El Ministerio de Cultura ha asignado ambas obras al Museo de Bellas Artes de la capital hispalense, después de que el Tribunal Supremo reconociera que son de titularidad estatal y que deben quedarse en la ciudad para la que fueron creadas. Debe recordarse que fueron los trabajadores de la Real Fábrica de Artillería los que encargaron al pintor zaragozano los retratos para celebrar la jura de los monarcas en 1789.. «Se trata de dos obras creadas para Sevilla que han permanecido siempre aquí desde su creación y que han sido históricamente demandadas por la ciudad para el Museo de Bellas Artes por tratarse de la institución museística de referencia», señaló del Pozo en una carta al Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en la que le reclamaba las obras de Goya a raíz de la sentencia del Supremo.. Como prueba del hecho histórico, la Junta recordó al Ministro que la ciudad fue engalanada con motivo de la subida al trono con colgaduras en las fachadas, desfiles y arquitecturas efímeras, como el denominado Templo de la Fama, coronado por un templete de plata que custodiaba los retratos reales de Goya. De hecho, la Real orden de 28 de febrero de 1896 adscribió al Bellas Artes los ocho cuadros que Domingo Martínez pintó para inmortalizar el «deslumbrante desfile de carrozas de dicha celebración que asimismo reflejan las crónicas de la época». La Consejería argumentó su petición también en que, en 2014, fueron expuestas temporalmente en el Museo de Bellas Artes como obra invitada y «desde entonces, han sido diversas las gestiones solicitando que se incorporen a su colección permanente para completar el ciclo artístico vinculado a esta efeméride».. «La propuesta más coherente para dos obras de titularidad estatal –concluye la misiva– es que ingresen en un museo estatal para hacer efectivo el máximo grado de protección que les corresponde como bienes de interés cultural. Y siendo su contexto geográfico y temporal Sevilla y las celebración reales en la ciudad, que ingresen en el Museo de Bellas Artes».. Finalmente, el Ministerio de Cultura ha aceptado la petición y ha asignado los retratos de Carlos V y su esposa a la colección permanente del Bellas Artes de Sevilla. Actualmente, una de las obras forma parte de la exposición temporal «El arte de preservar la memoria» en el Archivo General de Indias (Sevilla), institución que custodia ambos lienzos. Así, informó el Ministerio, «una vez la exposición finalice, el 15 de junio, las dos obras serán trasladadas al Museo de Bellas Artes de Sevilla, en coordinación con el museo».. Ahora, detallan desde el Ministerio de Cultura,, la adscripción de estos dos retratos a las colecciones públicas ofrecerá al Museo de Bellas Artes de Sevilla «la oportunidad de completar su discurso expositivo y la posibilidad de su disfrute por el público acompañados de otras pinturas que permitan su contextualización histórica y artística». El museo, con los dos retratos de Goya, podrá completar un episodio destacado de la historia de la ciudad, sumándose a los ocho cuadros de Domingo Martínez que ya posee, que reflejan el desfile de carrozas con los obreros de la Real Fábrica de Tabacos pintados para la celebración de la coronación de Fernando VI y Bárbara de Braganza, y que también fueron utilizados en los festejos de la llegada al trono del Carlos IV.. Los retratos de Carlos IV y María Luisa de Parma fueron pintados por Goya el mismo año de la Revolución Francesa, de ahí la imagen tan medida que proyecta de los monarcas, presentándolos como personas cercanas y tolerantes. Carlos IV es mostrado con una expresión afable, alejada de la pomposidad de los retratos regios pero sin olvidar los símbolos distintivos de la realeza, como la corona y la capa de armiño en color púrpura que aparecen en el lado derecho del cuadro. El óleo sobre lienzo de 128 x 95.5 cm. representa al monarca vestido de rojo, con el Toisón de Oro y la insignia de la orden de San Jenaro.. Por su parte, el «Retrato de María Luisa de Parma» es un óleo sobre lienzo en el que la reina aparece retratada a la edad de 37 años con un vestido de seda azul. La monarca está representada con un tocado, brazos desnudos y sosteniendo un abanico con la mano derecha, mientras que en el pecho luce la Orden Imperial de la Cruz Estrellada. En el mueble de la izquierda aparecen los mismos atributos que se observan en el retrato de Carlos IV, la corona y el manto de armiño.. Ambas pinturas tuvieron un coste de 4.000 reales de vellón.
Los dos retratos de Goya se integrarán, de manera definitiva, en la colección permanente del museo a partir de junio
El tesón de la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, para preservar en Sevilla los retratos de Carlos V y su esposa María Luisa de Parma, pintados por Goya en 1789, han dado sus frutos. El Ministerio de Cultura ha asignado ambas obras al Museo de Bellas Artes de la capital hispalense, después de que el Tribunal Supremo reconociera que son de titularidad estatal y que deben quedarse en la ciudad para la que fueron creadas. Debe recordarse que fueron los trabajadores de la Real Fábrica de Artillería los que encargaron al pintor zaragozano los retratos para celebrar la jura de los monarcas en 1789.. «Se trata de dos obras creadas para Sevilla que han permanecido siempre aquí desde su creación y que han sido históricamente demandadas por la ciudad para el Museo de Bellas Artes por tratarse de la institución museística de referencia», señaló del Pozo en una carta al Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en la que le reclamaba las obras de Goya a raíz de la sentencia del Supremo.. Como prueba del hecho histórico, la Junta recordó al Ministro que la ciudad fue engalanada con motivo de la subida al trono con colgaduras en las fachadas, desfiles y arquitecturas efímeras, como el denominado Templo de la Fama, coronado por un templete de plata que custodiaba los retratos reales de Goya. De hecho, la Real orden de 28 de febrero de 1896 adscribió al Bellas Artes los ocho cuadros que Domingo Martínez pintó para inmortalizar el «deslumbrante desfile de carrozas de dicha celebración que asimismo reflejan las crónicas de la época». La Consejería argumentó su petición también en que, en 2014, fueron expuestas temporalmente en el Museo de Bellas Artes como obra invitada y «desde entonces, han sido diversas las gestiones solicitando que se incorporen a su colección permanente para completar el ciclo artístico vinculado a esta efeméride».. «La propuesta más coherente para dos obras de titularidad estatal –concluye la misiva– es que ingresen en un museo estatal para hacer efectivo el máximo grado de protección que les corresponde como bienes de interés cultural. Y siendo su contexto geográfico y temporal Sevilla y las celebración reales en la ciudad, que ingresen en el Museo de Bellas Artes».. Finalmente, el Ministerio de Cultura ha aceptado la petición y ha asignado los retratos de Carlos V y su esposa a la colección permanente del Bellas Artes de Sevilla. Actualmente, una de las obras forma parte de la exposición temporal «El arte de preservar la memoria» en el Archivo General de Indias (Sevilla), institución que custodia ambos lienzos. Así, informó el Ministerio, «una vez la exposición finalice, el 15 de junio, las dos obras serán trasladadas al Museo de Bellas Artes de Sevilla, en coordinación con el museo».. Ahora, detallan desde el Ministerio de Cultura,, la adscripción de estos dos retratos a las colecciones públicas ofrecerá al Museo de Bellas Artes de Sevilla «la oportunidad de completar su discurso expositivo y la posibilidad de su disfrute por el público acompañados de otras pinturas que permitan su contextualización histórica y artística». El museo, con los dos retratos de Goya, podrá completar un episodio destacado de la historia de la ciudad, sumándose a los ocho cuadros de Domingo Martínez que ya posee, que reflejan el desfile de carrozas con los obreros de la Real Fábrica de Tabacos pintados para la celebración de la coronación de Fernando VI y Bárbara de Braganza, y que también fueron utilizados en los festejos de la llegada al trono del Carlos IV.. Los retratos de Carlos IV y María Luisa de Parma fueron pintados por Goya el mismo año de la Revolución Francesa, de ahí la imagen tan medida que proyecta de los monarcas, presentándolos como personas cercanas y tolerantes. Carlos IV es mostrado con una expresión afable, alejada de la pomposidad de los retratos regios pero sin olvidar los símbolos distintivos de la realeza, como la corona y la capa de armiño en color púrpura que aparecen en el lado derecho del cuadro. El óleo sobre lienzo de 128 x 95.5 cm. representa al monarca vestido de rojo, con el Toisón de Oro y la insignia de la orden de San Jenaro.. Por su parte, el «Retrato de María Luisa de Parma» es un óleo sobre lienzo en el que la reina aparece retratada a la edad de 37 años con un vestido de seda azul. La monarca está representada con un tocado, brazos desnudos y sosteniendo un abanico con la mano derecha, mientras que en el pecho luce la Orden Imperial de la Cruz Estrellada. En el mueble de la izquierda aparecen los mismos atributos que se observan en el retrato de Carlos IV, la corona y el manto de armiño.. Ambas pinturas tuvieron un coste de 4.000 reales de vellón.
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