El Tribunal de Instancia, sección de lo Contencioso ha admitido a trámite la demanda interpuesta por el presidente de la Comisión de Selección de la plaza del Cuerpo de Catedrático de Universidad (plaza CU-072-25) Ramón Espejo contra la Rectora de la Universidad de Sevilla María del Carmen Vargas y la profesora Yolanda Morató, por la concesión a esta última «de manera irregular» de la plaza de catedrática en el Departamento de Filología Inglesa de esta Universidad. El presidente de la citada Comisión, Ramón Espejo, catedrático de la Universidad de Sevilla, se negó a firmar el acta que proponía dicho nombramiento por considerarlo fraude de ley. En su demanda, denuncia que esta profesora no cumple con el número de artículos requeridos para alcanzar la acreditación a Catedrática de ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación en España), según los criterios establecidos de la convocatoria. Según advertía en una nota de prensa, el 8 de febrero pasado ya presentó una instancia por Registro Oficial a la Rectora en la que advertía formalmente de los vicios insubsanables del proceso, pese a lo cual la rectora concedió la plaza de catedrática a Yolanda Morató el 26 de febrero.. Entre las razones manifestadas por el presidente de la Comisión de Selección destacan la vulneración flagrante de los principios de mérito y capacidad de la candidata, con méritos inexistentes, alteración de la naturaleza de los mismos e incumplimiento de los estándares mínimos para pertenecer al Cuerpo de Catedrático de Universidad. Por su parte, la catedrática Morató ha manifestado a este periódico que «el presidente de un tribunal de cátedra no puede impugnar las resoluciones de la ANECA, organismo autónomo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, encargado de evaluar los méritos de manera imparcial y siguiendo un protocolo de varios filtros». Según expone Morató, dado que dicho organismo aprobó sus méritos como catedrática en 2024, «las dudas del presidente del tribunal obedecen a mera animosidad personal, que la candidata ya puso en conocimiento en enero de 2025, y de la que tuvo sobradas muestras ante más de medio centenar de testigos durante el curso de una oposición que el catedrático Espejo quiso suspender de todas las maneras posibles». El catedrático Espejo sostiene en su demanda la falta de idoneidad y competencia técnica de la Comisión de Selección, en particular de la Secretaria de la misma, una catedrática del área de Lengua Española propuesta por la propia candidata, incapacitada para juzgar una plaza del Departamento de Lengua Inglesa; así como el hecho de que los otros miembros de esta Comisión también propuestos por la candidata -un catedrático de Alcalá de Henares y otro de la Complutense de Madrid- no atendieran sus reservas ante la falta de documentación presentada por la candidata negándose a suspender el acto. En concreto, señala, los tres miembros de la Comisión de Selección ignoraron los abundantes indicios, denunciados por el presidente, de falta de la documentación preceptiva y su advertencia de que lo que estaba ocurriendo era contrario a derecho.. Por su parte, la catedrática Morató sostiene que «el catedrático Espejo miente sobre el procedimiento legal». Sostiene que ella «no propuso a ningún miembro del Tribunal» y que «como consta en las actas oficiales, se abstuvo tanto en las propuestas como en las votaciones, que, además, fueron depositadas de manera secreta en una urna». Morató afirma que «la lista se conformó mediante la propuesta de distintos profesores del departamento de Lengua Inglesa» y que «de la lista de veinte catedráticos, tres fueron elegidos por sorteo público, como manda la norma». «Dudar de la idoneidad de los miembros del tribunal, no siendo Espejo especialista en la materia que se examinaba, no puede juzgarse sino como una imprudencia temeraria, además de como una falta de respeto hacia los méritos del resto de sus colegas, con una trayectoria ampliamente demostrada», apostilla.. La demanda aporta, además, dos peritajes realizados uno de ellos por un catedrático de Documentación y el otro por un especialista en asistencia al Personal Docente e Investigador de las Universidades para la obtención de acreditaciones ANECA y Agencias Autonómicas y Sexenios de Investigación. Ambos son académicos independientes, ajenos a la Universidad de Sevilla y a este concurso-oposición. Aparte de la «exigua producción científica», el peritaje pone de manifiesto “la ausencia de normalización bibliográfica, la inconsistencia en las tipologías documentales, la endogamia en una gran parte de las publicaciones aportadas y la inclusión de artículos de divulgación como méritos profesionales de traducción” por parte de la candidata.. La catedrática Morató sostiene que «no puede juzgar qué puede ser ‘exiguo’ para un perito y qué no» y que «cuenta con tres sexenios, es decir, casi dos décadas de investigación en el plano internacional contrastadas» algo que, en su opinión, «contradice al denunciante y a su supuesto perito». «Sí reviste gravedad suficiente que el catedrático Espejo abandonase, como funcionario, el concurso que presidía sin firmar el acta, sin hacer constar nada de lo que dice ahora y, más importante, llevándose un pendrive que debía permanecer bajo custodia, todas ellas acciones que están siendo objeto de investigación», critica Morató.. Para el presidente de la Comisión de Selección al Cuerpo de Catedrático de Universidad, Ramón Espejo, “el acceso a un cuerpo docente universitario, y muy especialmente al de Catedrático de Universidad, debe ser el resultado de una valoración objetiva, rigurosa y contrastada de los méritos y la capacidad del candidato”. Los miembros del tribunal propuestos por la candidata no exhibieron un deseo honesto de juzgar la plaza de manera objetiva y solo pretendían terminar el concurso lo antes posible y otorgar la plaza a la candidata sin hacerle salvedad alguna, según señala la nota de prensa sobre la demanda judicial. La catedrática Morató ha declarado que «la oposición se extendió una hora más de la media».» Lo único alegado por el catedrático Espejo», defiende, fue que ella» no hubiera incorporado como mérito su acreditación de la ANECA». La candidata respondió que «no era un mérito en su currículum sino un requisito, disponible en la propia Universidad de Sevilla e incluso publicado online en abierto, sin el cual no habría podido concurrir al proceso de oposición». Ramón Espejo lamenta también la actitud del sindicato REDUS (Red Sindical Universitaria de Andalucía), que, según un comunicado emitido por el propio sindicato, “estuvieron presentes en el acto para apoyar en todo momento a la compañera”, llegando incluso a amenazarle por negarse a firmar el acta, en menoscabo de la transparencia y rigor que la plaza de Catedrático obliga a todos sus candidatos. Espejo denuncia también la campaña de acoso que está sufriendo por parte del entorno rectoral, “empeñado a toda costa en blanquear la actuación de la Rectora y que se ha alineado absolutamente con la candidata y los miembros del tribunal propuestos por ella, sin mostrar el más mínimo atisbo de la neutralidad que cabe esperar de un cargo de semejante trascendencia”. Espejo ha llegado a declarar que la presunta investigación “exprés” que se ha llevado a cabo “no es más que una caza de brujas, que no busca esclarecer los hechos sino poner en entredicho la reputación de la persona que ha destapado las irregularidades para así tratar de impedir que la sociedad conozca una situación tristemente habitual en el ámbito de la universidad”.. La catedrática Morató por su parte, a la espera de que «se le tome declaración» y asegura que «se guarda el derecho a querellarse contra el señor Espejo por un evidente animus iniuriandi puesto en marcha desde el día en que fue nombrado presidente del Tribunal, en enero de 2025!». Recuerda que «el plazo medio para la celebración de una oposición a cátedra en la Universidad de Sevilla está en torno a cinco o seis meses», mientras que en su caso «tuvo que esperar un año y cuatro meses desde que la ANECA le otorgó la Acreditación Estatal para el acceso al Cuerpo de Catedráticas y Catedráticos de Universidad.
Expone que las dudas del presidente de la Comisión de Selección de la plaza del Cuerpo de Catedráticos, Ramón Espejo, se deben a «mera animosidad personal»
El Tribunal de Instancia, sección de lo Contencioso ha admitido a trámite la demanda interpuesta por el presidente de la Comisión de Selección de la plaza del Cuerpo de Catedrático de Universidad (plaza CU-072-25) Ramón Espejo contra la Rectora de la Universidad de Sevilla María del Carmen Vargas y la profesora Yolanda Morató, por la concesión a esta última «de manera irregular» de la plaza de catedrática en el Departamento de Filología Inglesa de esta Universidad. El presidente de la citada Comisión, Ramón Espejo, catedrático de la Universidad de Sevilla, se negó a firmar el acta que proponía dicho nombramiento por considerarlo fraude de ley. En su demanda, denuncia que esta profesora no cumple con el número de artículos requeridos para alcanzar la acreditación a Catedrática de ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación en España), según los criterios establecidos de la convocatoria. Según advertía en una nota de prensa, el 8 de febrero pasado ya presentó una instancia por Registro Oficial a la Rectora en la que advertía formalmente de los vicios insubsanables del proceso, pese a lo cual la rectora concedió la plaza de catedrática a Yolanda Morató el 26 de febrero.. Entre las razones manifestadas por el presidente de la Comisión de Selección destacan la vulneración flagrante de los principios de mérito y capacidad de la candidata, con méritos inexistentes, alteración de la naturaleza de los mismos e incumplimiento de los estándares mínimos para pertenecer al Cuerpo de Catedrático de Universidad. Por su parte, la catedrática Morató ha manifestado a este periódico que «el presidente de un tribunal de cátedra no puede impugnar las resoluciones de la ANECA, organismo autónomo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, encargado de evaluar los méritos de manera imparcial y siguiendo un protocolo de varios filtros». Según expone Morató, dado que dicho organismo aprobó sus méritos como catedrática en 2024, «las dudas del presidente del tribunal obedecen a mera animosidad personal, que la candidata ya puso en conocimiento en enero de 2025, y de la que tuvo sobradas muestras ante más de medio centenar de testigos durante el curso de una oposición que el catedrático Espejo quiso suspender de todas las maneras posibles». El catedrático Espejo sostiene en su demanda la falta de idoneidad y competencia técnica de la Comisión de Selección, en particular de la Secretaria de la misma, una catedrática del área de Lengua Española propuesta por la propia candidata, incapacitada para juzgar una plaza del Departamento de Lengua Inglesa; así como el hecho de que los otros miembros de esta Comisión también propuestos por la candidata -un catedrático de Alcalá de Henares y otro de la Complutense de Madrid- no atendieran sus reservas ante la falta de documentación presentada por la candidata negándose a suspender el acto. En concreto, señala, los tres miembros de la Comisión de Selección ignoraron los abundantes indicios, denunciados por el presidente, de falta de la documentación preceptiva y su advertencia de que lo que estaba ocurriendo era contrario a derecho.. Por su parte, la catedrática Morató sostiene que «el catedrático Espejo miente sobre el procedimiento legal». Sostiene que ella «no propuso a ningún miembro del Tribunal» y que «como consta en las actas oficiales, se abstuvo tanto en las propuestas como en las votaciones, que, además, fueron depositadas de manera secreta en una urna». Morató afirma que «la lista se conformó mediante la propuesta de distintos profesores del departamento de Lengua Inglesa» y que «de la lista de veinte catedráticos, tres fueron elegidos por sorteo público, como manda la norma». «Dudar de la idoneidad de los miembros del tribunal, no siendo Espejo especialista en la materia que se examinaba, no puede juzgarse sino como una imprudencia temeraria, además de como una falta de respeto hacia los méritos del resto de sus colegas, con una trayectoria ampliamente demostrada», apostilla.. La demanda aporta, además, dos peritajes realizados uno de ellos por un catedrático de Documentación y el otro por un especialista en asistencia al Personal Docente e Investigador de las Universidades para la obtención de acreditaciones ANECA y Agencias Autonómicas y Sexenios de Investigación. Ambos son académicos independientes, ajenos a la Universidad de Sevilla y a este concurso-oposición. Aparte de la «exigua producción científica», el peritaje pone de manifiesto “la ausencia de normalización bibliográfica, la inconsistencia en las tipologías documentales, la endogamia en una gran parte de las publicaciones aportadas y la inclusión de artículos de divulgación como méritos profesionales de traducción” por parte de la candidata.. La catedrática Morató sostiene que «no puede juzgar qué puede ser ‘exiguo’ para un perito y qué no» y que «cuenta con tres sexenios, es decir, casi dos décadas de investigación en el plano internacional contrastadas» algo que, en su opinión, «contradice al denunciante y a su supuesto perito». «Sí reviste gravedad suficiente que el catedrático Espejo abandonase, como funcionario, el concurso que presidía sin firmar el acta, sin hacer constar nada de lo que dice ahora y, más importante, llevándose un pendrive que debía permanecer bajo custodia, todas ellas acciones que están siendo objeto de investigación», critica Morató.. Para el presidente de la Comisión de Selección al Cuerpo de Catedrático de Universidad, Ramón Espejo, “el acceso a un cuerpo docente universitario, y muy especialmente al de Catedrático de Universidad, debe ser el resultado de una valoración objetiva, rigurosa y contrastada de los méritos y la capacidad del candidato”. Los miembros del tribunal propuestos por la candidata no exhibieron un deseo honesto de juzgar la plaza de manera objetiva y solo pretendían terminar el concurso lo antes posible y otorgar la plaza a la candidata sin hacerle salvedad alguna, según señala la nota de prensa sobre la demanda judicial. La catedrática Morató ha declarado que «la oposición se extendió una hora más de la media».» Lo único alegado por el catedrático Espejo», defiende, fue que ella» no hubiera incorporado como mérito su acreditación de la ANECA». La candidata respondió que «no era un mérito en su currículum sino un requisito, disponible en la propia Universidad de Sevilla e incluso publicado online en abierto, sin el cual no habría podido concurrir al proceso de oposición». Ramón Espejo lamenta también la actitud del sindicato REDUS (Red Sindical Universitaria de Andalucía), que, según un comunicado emitido por el propio sindicato, “estuvieron presentes en el acto para apoyar en todo momento a la compañera”, llegando incluso a amenazarle por negarse a firmar el acta, en menoscabo de la transparencia y rigor que la plaza de Catedrático obliga a todos sus candidatos. Espejo denuncia también la campaña de acoso que está sufriendo por parte del entorno rectoral, “empeñado a toda costa en blanquear la actuación de la Rectora y que se ha alineado absolutamente con la candidata y los miembros del tribunal propuestos por ella, sin mostrar el más mínimo atisbo de la neutralidad que cabe esperar de un cargo de semejante trascendencia”. Espejo ha llegado a declarar que la presunta investigación “exprés” que se ha llevado a cabo “no es más que una caza de brujas, que no busca esclarecer los hechos sino poner en entredicho la reputación de la persona que ha destapado las irregularidades para así tratar de impedir que la sociedad conozca una situación tristemente habitual en el ámbito de la universidad”.. La catedrática Morató por su parte, a la espera de que «se le tome declaración» y asegura que «se guarda el derecho a querellarse contra el señor Espejo por un evidente animus iniuriandi puesto en marcha desde el día en que fue nombrado presidente del Tribunal, en enero de 2025!». Recuerda que «el plazo medio para la celebración de una oposición a cátedra en la Universidad de Sevilla está en torno a cinco o seis meses», mientras que en su caso «tuvo que esperar un año y cuatro meses desde que la ANECA le otorgó la Acreditación Estatal para el acceso al Cuerpo de Catedráticas y Catedráticos de Universidad.
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