El poder blando de la realeza es uno de sus mayores activos. Y el Reino Unido hace especial uso de ello: desde el envío de Jorge VI para congraciarse con el presidente Franklin D. Roosevelt antes de la Segunda Guerra Mundial, hasta la reina Elizabeth II cortejando a Dublín en gaélico durante su histórica visita de 2011. El monarca actúa a instancias del Gobierno y va donde se le pide. Con todo, Carlos III se enfrenta a la aventura más delicada y potencialmente trascendental de su reinado.. Acompañado por la reina Camilla, comienza este lunes una visita de Estado a Estados Unidos para celebrar el 250 aniversario de la independencia. El último viaje de un monarca británico fue el que realizó Isabel II en 2007. La cita es, por tanto, histórica, pero también está envuelta en polémica por las crecientes tensiones en las relaciones bilaterales entre Londres y Washington.. Consciente de la admiración que Donald Trump siente por la Familia Real y de su gusto por la pompa y el boato, el Gobierno británico ha convertido al controvertido mandatario en el único presidente estadounidense invitado en dos ocasiones a visitas de Estado en el Reino Unido, la última en septiembre del año pasado, cuando Downing Street buscaba concesiones comerciales cruciales en plena guerra de aranceles.. Y, sin embargo, esto no ha impedido que el inquilino de la Casa Blanca se haya convertido ahora en el crítico más incisivo contra Londres por no apoyarle en su ofensiva contra Irán. El presidente ha arremetido en repetidas ocasiones contra el premier Keir Starmer, humillándole por “no ser otro Churchill”, ha comparado los portaaviones británicos con juguetes y ha desacreditado a la Marina Real, llevando la histórica relación especial entre ambos países a uno de sus momentos más delicados.. Varios diputados, incluidos laboristas, pidieron que la visita del rey se cancelara, al considerar que supondría un “enorme triunfo diplomático” para Trump en medio de los ataques estadounidenses e israelíes contra Teherán.. “En un momento en que Trump ha lanzado una guerra ilegal que está devastando Oriente Medio y disparando las facturas de la energía para las familias británicas, está claro que esta visita no debería llevarse a cabo”, dijo Ed Davey, líder del Partido Liberal Demócrata. “No debería concederse a alguien que insulta y perjudica repetidamente a nuestro país”, añadió.. Pero Trump considera que el viaje podría ayudar a reparar las relaciones transatlánticas. “Absolutamente. (El rey) es fantástico. Es un hombre fantástico. La respuesta es sí”, señaló durante una entrevista con la BBC el pasado jueves. “Lo conozco bien, lo conozco desde hace años”, añadió. “Es un hombre valiente y es un gran hombre. Serán sin duda algo positivo”.. El inquilino de la Casa Blanca también habló de su relación con Starmer, de quien dijo que solo podría “recuperarse” del escándalo que le rodea por el polémico nombramiento del embajador británico con vínculos con el pederasta convicto Jeffrey Epstein si cambiaba de rumbo en materia de inmigración. Trump ha instado repetidamente al Reino Unido a aumentar la extracción de petróleo y gas en el Mar del Norte.. Trump también criticó al Gobierno británico y a otros aliados por su respuesta a la guerra en Irán, asegurando que “no está contento” con el nivel de apoyo ofrecido por el Reino Unido, mientras que Starmer ha reiterado en varias ocasiones que el país no se implicará en un conflicto más amplio.. Cuando se le preguntó por qué necesitaba la implicación de aliados como el Reino Unido, el presidente respondió a la BBC: “No los necesitaba en absoluto, pero deberían haber estado ahí. No los necesitaba, obviamente”. “Hemos destruido al ejército iraní”, añadió. “No necesitaba a nadie”. “Quería ver si se implicaban o no”, dijo Trump, describiendo sus llamamientos a los aliados como “más bien una prueba”.. El viaje de Carlos III tiene además lugar en medio de la investigación sobre Jeffrey Epstein en Estados Unidos. Fue su amistad con el pederasta convicto lo que llevó al ex príncipe Andrés, hermano del monarca, al completo ostracismo. Pese a las peticiones de algunos activistas, ni Carlos III ni Camilla se reunirán con las víctimas, pero esto añade una capa más de complicación a un viaje ya de por sí complicado.. Según Stephen Bates, cronista real de The Guardian, el monarca y el presidente estadounidense “distan mucho de ser almas gemelas intelectuales o espirituales”. “Trump no tiene tiempo para el ecologismo, la medicina holística ni la arquitectura, a menos que se trate de uno de sus propios edificios. Y las circunstancias que rodean la reunión, con una guerra en curso, no son precisamente propicias; algunos asesores pensaron que habría sido una buena excusa para cancelar la visita de Estado, al menos por ahora, aunque eso solo habría aumentado la ira del presidente sin ningún propósito útil. Presumiblemente, no se consideró que valiera la pena provocar más la ira de Trump”, matiza.. “Carlos, por supuesto, lleva décadas jugando al juego diplomático. Sabe cómo las palabras suaves apaciguan la ira y, tras haberse reunido con Trump varias veces durante sus visitas al Reino Unido, también sabe cómo halagarlo, lo que parece ser la forma de ganarse su benevolencia”, añade.. Los reyes llegarán a Washington D. C. el lunes, donde serán recibidos por Trump y la primera dama, Melania Trump, en un té privado en la Casa Blanca. La visita incluirá también una fiesta en el jardín, una revista militar ceremonial y una reunión bilateral entre el rey Carlos y el presidente, mientras que la reina Camilla y la primera dama mantendrán un encuentro por separado.. El rey intervendrá ante una sesión conjunta del Congreso el 28 de abril, convirtiéndose en el segundo monarca británico en hacerlo. Su madre, la reina Isabel II, ya se dirigió al Congreso durante una visita a Estados Unidos en 1991. Ese mismo día, los reyes regresarán a la Casa Blanca para asistir a una cena de Estado ofrecida por el presidente y la primera dama.. Antes de abandonar Washington, la pareja real depositará una corona y flores en homenaje a los militares caídos, un gesto destinado a subrayar la histórica cooperación militar entre el Reino Unido y Estados Unidos.. La visita continuará en Nueva York, donde se espera que los reyes se reúnan con equipos de emergencia y familiares de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001.. Durante su estancia en la ciudad, el rey visitará una organización comunitaria que apoya a niños y jóvenes afectados por la inseguridad alimentaria a través de un programa extraescolar de agricultura urbana sostenible, en línea con su interés por causas medioambientales y sociales.. Por su parte, la reina Camilla asistirá a un acto que celebra la pasión compartida por la literatura, incluyendo las historias de Winnie the Pooh, creadas por A. A. Milne, que cumplen 100 años este año.. El tramo estadounidense del viaje concluirá en Virginia, donde los reyes asistirán a actuaciones de grupos culturales de los Apalaches, representativos del patrimonio de la región. La visita incluirá además una “block party” comunitaria para celebrar el 250º aniversario de Estados Unidos antes de que la pareja real parta hacia Bermudas, territorio británico de ultramar del que el rey Carlos es jefe de Estado.
El poder blando de la realeza es uno de sus mayores activos. Y el Reino Unido hace especial uso de ello: desde el envío de Jorge VI para congraciarse con el presidente Franklin D. Roosevelt antes de la Segunda Guerra Mundial, hasta la reina Elizabeth II cortejando a Dublín en gaélico durante su histórica visita de 2011. El monarca actúa a instancias del Gobierno y va donde se le pide. Con todo, Carlos III se enfrenta a la aventura más delicada y potencialmente trascendental de su reinado.. Acompañado por la reina Camilla, comienza este lunes una visita de Estado a Estados Unidos para celebrar el 250 aniversario de la independencia. El último viaje de un monarca británico fue el que realizó Isabel II en 2007. La cita es, por tanto, histórica, pero también está envuelta en polémica por las crecientes tensiones en las relaciones bilaterales entre Londres y Washington.. Consciente de la admiración que Donald Trump siente por la Familia Real y de su gusto por la pompa y el boato, el Gobierno británico ha convertido al controvertido mandatario en el único presidente estadounidense invitado en dos ocasiones a visitas de Estado en el Reino Unido, la última en septiembre del año pasado, cuando Downing Street buscaba concesiones comerciales cruciales en plena guerra de aranceles.. Y, sin embargo, esto no ha impedido que el inquilino de la Casa Blanca se haya convertido ahora en el crítico más incisivo contra Londres por no apoyarle en su ofensiva contra Irán. El presidente ha arremetido en repetidas ocasiones contra el premier Keir Starmer, humillándole por “no ser otro Churchill”, ha comparado los portaaviones británicos con juguetes y ha desacreditado a la Marina Real, llevando la histórica relación especial entre ambos países a uno de sus momentos más delicados.. Varios diputados, incluidos laboristas, pidieron que la visita del rey se cancelara, al considerar que supondría un “enorme triunfo diplomático” para Trump en medio de los ataques estadounidenses e israelíes contra Teherán.. “En un momento en que Trump ha lanzado una guerra ilegal que está devastando Oriente Medio y disparando las facturas de la energía para las familias británicas, está claro que esta visita no debería llevarse a cabo”, dijo Ed Davey, líder del Partido Liberal Demócrata. “No debería concederse a alguien que insulta y perjudica repetidamente a nuestro país”, añadió.. Pero Trump considera que el viaje podría ayudar a reparar las relaciones transatlánticas. “Absolutamente. (El rey) es fantástico. Es un hombre fantástico. La respuesta es sí”, señaló durante una entrevista con la BBC el pasado jueves. “Lo conozco bien, lo conozco desde hace años”, añadió. “Es un hombre valiente y es un gran hombre. Serán sin duda algo positivo”.. El inquilino de la Casa Blanca también habló de su relación con Starmer, de quien dijo que solo podría “recuperarse” del escándalo que le rodea por el polémico nombramiento del embajador británico con vínculos con el pederasta convicto Jeffrey Epstein si cambiaba de rumbo en materia de inmigración. Trump ha instado repetidamente al Reino Unido a aumentar la extracción de petróleo y gas en el Mar del Norte.. Trump también criticó al Gobierno británico y a otros aliados por su respuesta a la guerra en Irán, asegurando que “no está contento” con el nivel de apoyo ofrecido por el Reino Unido, mientras que Starmer ha reiterado en varias ocasiones que el país no se implicará en un conflicto más amplio.. Cuando se le preguntó por qué necesitaba la implicación de aliados como el Reino Unido, el presidente respondió a la BBC: “No los necesitaba en absoluto, pero deberían haber estado ahí. No los necesitaba, obviamente”. “Hemos destruido al ejército iraní”, añadió. “No necesitaba a nadie”. “Quería ver si se implicaban o no”, dijo Trump, describiendo sus llamamientos a los aliados como “más bien una prueba”.. El viaje de Carlos III tiene además lugar en medio de la investigación sobre Jeffrey Epstein en Estados Unidos. Fue su amistad con el pederasta convicto lo que llevó al ex príncipe Andrés, hermano del monarca, al completo ostracismo. Pese a las peticiones de algunos activistas, ni Carlos III ni Camilla se reunirán con las víctimas, pero esto añade una capa más de complicación a un viaje ya de por sí complicado.. Según Stephen Bates, cronista real de The Guardian, el monarca y el presidente estadounidense “distan mucho de ser almas gemelas intelectuales o espirituales”. “Trump no tiene tiempo para el ecologismo, la medicina holística ni la arquitectura, a menos que se trate de uno de sus propios edificios. Y las circunstancias que rodean la reunión, con una guerra en curso, no son precisamente propicias; algunos asesores pensaron que habría sido una buena excusa para cancelar la visita de Estado, al menos por ahora, aunque eso solo habría aumentado la ira del presidente sin ningún propósito útil. Presumiblemente, no se consideró que valiera la pena provocar más la ira de Trump”, matiza.. “Carlos, por supuesto, lleva décadas jugando al juego diplomático. Sabe cómo las palabras suaves apaciguan la ira y, tras haberse reunido con Trump varias veces durante sus visitas al Reino Unido, también sabe cómo halagarlo, lo que parece ser la forma de ganarse su benevolencia”, añade.. Los reyes llegarán a Washington D. C. el lunes, donde serán recibidos por Trump y la primera dama, Melania Trump, en un té privado en la Casa Blanca. La visita incluirá también una fiesta en el jardín, una revista militar ceremonial y una reunión bilateral entre el rey Carlos y el presidente, mientras que la reina Camilla y la primera dama mantendrán un encuentro por separado.. El rey intervendrá ante una sesión conjunta del Congreso el 28 de abril, convirtiéndose en el segundo monarca británico en hacerlo. Su madre, la reina Isabel II, ya se dirigió al Congreso durante una visita a Estados Unidos en 1991. Ese mismo día, los reyes regresarán a la Casa Blanca para asistir a una cena de Estado ofrecida por el presidente y la primera dama.. Antes de abandonar Washington, la pareja real depositará una corona y flores en homenaje a los militares caídos, un gesto destinado a subrayar la histórica cooperación militar entre el Reino Unido y Estados Unidos.. La visita continuará en Nueva York, donde se espera que los reyes se reúnan con equipos de emergencia y familiares de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001.. Durante su estancia en la ciudad, el rey visitará una organización comunitaria que apoya a niños y jóvenes afectados por la inseguridad alimentaria a través de un programa extraescolar de agricultura urbana sostenible, en línea con su interés por causas medioambientales y sociales.. Por su parte, la reina Camilla asistirá a un acto que celebra la pasión compartida por la literatura, incluyendo las historias de Winnie the Pooh, creadas por A. A. Milne, que cumplen 100 años este año.. El tramo estadounidense del viaje concluirá en Virginia, donde los reyes asistirán a actuaciones de grupos culturales de los Apalaches, representativos del patrimonio de la región. La visita incluirá además una “block party” comunitaria para celebrar el 250º aniversario de Estados Unidos antes de que la pareja real parta hacia Bermudas, territorio británico de ultramar del que el rey Carlos es jefe de Estado.
Acompañado por la reina Camilla, comienza este lunes una visita de Estado a Estados Unidos para celebrar el 250 aniversario de la independencia. La cita es histórica pero también está envuelta en polémica por las crecientes tensiones en las relaciones bilaterales
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