Jueves a medio día en el juzgado de lo penal de Madrid. El vestíbulo está lleno de chicos y chicas muy jóvenes divididos en grupos que se miran los unos a los otros, se nota que están en un lugar ajeno a su normalidad, muchos van acompañados de sus padres. Según el juicio que se va a celebrar, son agresores y víctimas, las dos caras de las novatadas de una residencia estudiantil de Madrid. En la sala, casi todos los considerados como perjudicados, justifican todo: “Yo sabía a lo que iba, había sido avisada de que si hacía una cosa, esa era la consecuencia”, “yo nunca he sido obligado a nada, todo lo hacemos voluntariamente”, “son normas, no castigos”, “lo del pescado, lo sabíamos todos”.. Seguir leyendo
Las pruebas de estudiantes veteranos a los de primer año en una residencia de Madrid se juzgan por primera vez por un vídeo viral
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Jueves a medio día en el juzgado de lo penal de Madrid. El vestíbulo está lleno de chicos y chicas muy jóvenes divididos en grupos que se miran los unos a los otros, se nota que están en un lugar ajeno a su normalidad, muchos van acompañados de sus padres. Según el juicio que se va a celebrar, son agresores y víctimas, las dos caras de las novatadas de una residencia estudiantil de Madrid. En la sala, casi todos los considerados como perjudicados, justifican todo: “Yo sabía a lo que iba, había sido avisada de que si hacía una cosa, esa era la consecuencia”, “yo nunca he sido obligado a nada, todo lo hacemos voluntariamente”, “son normas, no castigos”, “lo del pescado, lo sabíamos todos”.. Hablan de un vídeo que se hizo viral hace tres años. Se ve a varias chicas con los ojos vendados y el sujetador por fuera de la ropa, siendo obligadas a meterse un pescado a la boca por no haber guardado “celibato” durante el primer mes de curso y consumiendo alcohol a borbotones. Es una de las pruebas de iniciación de los veteranos a los recién llegados en la residencia Galdós. Sucedió en septiembre de 2023 en el parque Jaime del Amo. Según los registros consultados por EL PAÍS, es la primera vez que una novatada llega a juicio en España. La fiscalía solicita cuatro años y medio de prisión por nueve delitos contra la integridad moral para ocho alumnos que vivían en la residencia, ubicada en el distrito de Moncloa, la zona universitaria de Madrid.. Según la investigación, se les considera autores del trato degradante que se ve en el vídeo, que saltó de los grupos de estudiantes a los medios a finales de 2023. “Qué asco hermano”, “que se lo meta entero”, se oye decir a los autores de la novatada. Fueron ellos mismos los que grabaron toda la escena, que después fue saltando de móvil a móvil, hasta que llegó al padre de una residente que no estaba presente ese día, pero que contempló alarmado la escena.. El progenitor contactó rápidamente con el director de la residencia, quien le urgió a enviarle las pruebas. Le mando los archivos por correo electrónico y el responsable del centro lo trasladó a los agentes tutores de la policía municipal de Madrid. Tras esta acción, el padre no quiso continuar en el proceso como denunciante ni colaboró con la policía.. Los agentes tutores son un grupo especial dentro del cuerpo, nacido a principios de los 2000 para servir de enlace directo entre el entorno educativo y las fuerzas de seguridad. Al principio, su función era perseguir el consumo de droga en el entorno de los centros, pero con los años han multiplicado sus funciones. El acoso escolar y las redes sociales son sus nuevos campos de actuación prioritarios.. Hace una década pusieron el foco en las novatadas en residencias y colegios mayores. “Diseñamos un tríptico y empezamos a recorrerlos todos para darnos a conocer a las instituciones educativas. A partir de ahí, empezamos con las charlas”, explica Alfonso Peña Solís, agente tutor desde hace 25 años y uno de los policías que participó en la investigación del pescado crudo. En esas charlas, explican que algunas de las llamadas novatadas pueden ser constitutivas de delito: “Les dejamos claro que una prueba de tocar el culo a alguien u obligar a imitar una felación puede ser una agresión sexual, por ejemplo”.. Peña ha sido testigo directo del cambio de mentalidad paulatino sobre las novatadas, de ser contempladas por responsables educativos y familias como algo inocuo, a considerarse como un mal inevitable, hasta la tendencia actual a luchar por su erradicación. “Ya hay mucha determinación por parte de los responsables de las residencias y los colegios mayores, pero aún queda mucho por hacer porque a veces sigue existiendo una especie de ley del silencio”, explica el agente. A pesar de las decenas de casos conocidos, casi nunca tienen recorrido judicial porque es muy costoso que las víctimas denuncien. “Existen coacciones veladas en las que se da a entender que si no lo haces, te quedas fuera del grupo, no te vas a integrar…”, apunta.. Ignacio Fernández de Mata es profesor de la Universidad de Burgos, antropólogo, estudioso de la violencia en el ámbito educativo y autor del libro Las novatadas: el maltrato como diversión. Él mismo se encontró con estas prácticas cuando llegó con 20 años a Madrid. “Estas prácticas forman parte de un momento clave de su formación, este tipo de experiencias marcan de por vida, a ellos les indican que lo hacen por su bien, pero lo cierto es que tienen que aceptar porque se juegan la integración o el vacío absoluto”, señala.. De los nueve alumnos que la investigación policial determinó que eran víctimas en los vídeos de esa noche de septiembre, solo una menor quiso denunciar. El resto se abstuvo e incluso siete justificaron que habían lamido pescado crudo, comido galletas de perros, llevado el sujetador por fuera y bebido un brick de vino en cinco minutos por voluntad propia.. La chica que denunció contó en la sala que tuvo “miedo” de no cumplir con lo que le ordenaban y que la llamaron “puta” y “guarra”. “Yo elegí ir, pero una vez allí, me sentí coaccionada”, afirmó. “Las novatadas son voluntarias, pero esa noche me sentí presionada”, declaró la segunda perjudicada, que declinó presentar denuncia. Los demás definieron lo que sucedió esa noche como “un juego” y señalaron que esa forma despectiva de hablarles es parte de esas normas aceptadas por todos. Otra chica aseguró no recordar nada porque había pasado mucho tiempo y era de noche. La instructora del atestado contestó a uno de los abogados de la defensa que incluyó a nueve alumnos entre los perjudicados porque “a veces ni siquiera las propias víctimas creen que lo son”. En 2021, el Congreso aprobó la Ley de Convivencia Universitaria, que tipifica las novatadas como faltas muy graves y permite la expulsión de la universidad de los autores.. El agente Peña ha conocido todo tipo de “normas” y “consecuencias”, como definió uno de los chicos en la vista oral a lo que se ve en los vídeos. Desde veteranas que hacían a las novatas limpiar sus baños cuando se trasladaban a un piso en el segundo año de carrera, hasta quemaduras producidas por cigarrillos, la obligación de chupar una escobilla de baño y el reto de pasear desnudos a las tres de la mañana por la calle, por citar algunos ejemplos.. El policía recuerda especialmente un chico que estuvo unas horas en coma después de haber sido obligado a consumir un cóctel explosivo de alcohol y al despertar pidió a sus padres que no denunciaran para no ser señalado como un chivato. “Y también una chica que se quedó sin comer porque existía la regla de que no podía entrar al comedor de la residencia si no la acompañaba una veterana”, señala.. Hace cinco años, se hizo viral otro vídeo en el que los alumnos se daban tortazos con la cara llena de nata. “Una de las que sale en el vídeo se rompió el tímpano”, rememora el agente tutor. “Nada de esto es gracioso, para ningún padre es algo de buen gusto”, apunta. Por eso, en cuanto vieron el vídeo del pescado crudo, no dudaron en que podía ser una conducta delictiva. En los 25 años que ha formado parte del cuerpo de agentes tutores, nunca había llegado a juicio un caso de novatadas.. El director del centro, José Carlos P., que también compareció, identificó a los residentes que aparecían en la grabación y colaboró desde el principio con los agentes, lo que muestra que los años de contacto y protocolos han dado sus frutos a la hora de perseguir estas prácticas. “Nosotros siempre perseguimos las novatadas y no éramos conscientes de que algo así pudiera estar pasando entre nuestros residentes”, declaró el director.. Para Fernández de Mata, la llegada de estos casos a los tribunales supone un reto: “Que los jueces se den cuenta de que no es una cosa tan simple, que hay todo un contexto, una presión social y que el que no se pliega a hacer las novatadas sufre el extrañamiento más absoluto”. La sentencia de la jueza basculará entre dos visiones: la de que lo que se ve en el vídeo es una vejación cometida por los acusados y la de que son “juegos populares”, como definió otra de las testigos. “Siempre ha habido un doble discurso: las voces más comprometidas que se han situado en contra y las que contemplaban estos actos con permisividad y definen como bromas de chicos lo que son abusos de poder”, apuntala el antropólogo Fernández de Mata.. Otro de los elementos que será clave en la resolución es que la jueza dé por buena la identificación que el director y la policía hicieron al ver las imágenes. Los ocho acusados, cuatro chicos y cuatro chicas, aseguraron no haber estado presentes en el momento de las vejaciones. Unos directamente negaron haber acudido al parque esa noche y otros afirmaron que llegaron con posterioridad. En unos días, la jueza se pronunciará: ¿vejaciones o juegos de niños?
