El Ayuntamiento de Barcelona aprobó en 2011 una ordenanza municipal que prohibía pasear por la capital catalana sin camiseta. Sin embargo, la medida ha recorrido durante muchos años un proceso judicial que no ha permitido su aplicación hasta 2026, concretamente a partir del próximo mes de febrero.. Hace casi 25 años, en 2011 y con el socialista Jordi Hereu como líder del Ayuntamiento, el pleno municipal aprobó una norma que hablaba de ir «casi desnudo» para sancionar este tipo de conducta incívica. Con este error de formulación, varias entidades naturistas presentaron un recurso ante el Tribunal Supremo, que en 2015 tumbó la medida al considerarla «excesivamente inconcreta e indeterminada».. La norma establecía sanciones de entre 120 y 500 euros por pasear sin camiseta por Barcelona, y durante los cuatro años que estuvo activa se interpusieron unas 300 multas, según recoge La Vanguardia, muchas menos que otras sanciones como la venta ambulante o el consumo de alcohol en la calle.. 20 años de espera. Una vez el Supremo derogó la normativa, el ejecutivo municipal, ya en manos del líder de CiU, Xavier Trias, aseguró que trabajaría en su modificación. Sin embargo, pocos meses después, el 13 de junio de 2015, Ada Colau se convirtió en la alcaldesa de Barcelona y la modificación quedó aparcada. Hasta este año.. Hace poco menos de un mes, Junts y el PSC anunciaron un acuerdo para reformar la ordenanza de civismo, y posteriormente la reforma obtuvo también el voto favorable de ERC. Cabe destacar que esta votación coincide con las posiciones de 2005: PSC, Junts y ERC a favor, el Partido Popular abstención y BComú -por entonces Iniciativa- en contra (este año se debe sumar el voto negativo de Vox, que hace 20 años no tenía representación en el Ayuntamiento).. El nuevo texto, que empezará a aplicarse en febrero, recoge que «está prohibido transitar o permanecer en los espacios públicos sin camiseta, camisa u otra pieza de ropa que cubra el torso, a menos que se esté practicando alguna actividad física o deportiva».. En este sentido, la normativa no aplica en las playas, piscinas o paseos marítimos de la ciudad. Las sanciones, además, también serán más altas respecto a hace 20 años, ya que se sancionará con desde 120 hasta 300 euros a aquellas personas que infrinjan la norma. Para aquellas personas que paseen totalmente desnudas, la sanción podría subir hasta los 500 euros. La normativa especifica también que la Guardia Urbana deberá realizar una primera advertencia antes de multar.. Nueva ordenanza de civismo. La nueva ordenanza municipal tendrá el catalán como lengua «preferente» en las actuaciones policiales, y se aumentarán algunas sanciones en actos como botellones, venta ambulante, orinar en la calle o grafitis.. Concretamente, el gobierno de Barcelona avanzó a principios del año pasado que la nueva propuesta prevé aumentar las multas por orinar en la calle hasta 750 euros (actualmente el máximo es de 300). Además, se incorporarán otros 100 agentes de la Guardia Urbana de Barcelona y se les podría dotar de datáfonos para cobrar las multas de inmediato.. Defensa de la desnudez. Esta modificación de la normativa es una buena oportunidad para recordar cuando, en 2004, el gobierno municipal del PSC invitó a los barceloneses a «expresarse en desnudez». A través de un cartel publicitario, el ayuntamiento apoyaba a las personas a «respetar el derecho de la ciudadanía a vivir con la indumentaria que libremente quiera usar». Al día siguiente cambiaron su postura.
La norma, que se incluirá en la nueva ordenanza de civismo, fue tumbada por el Supremo en 2015
El Ayuntamiento de Barcelona aprobó en 2011 una ordenanza municipal que prohibía pasear por la capital catalana sin camiseta. Sin embargo, la medida ha recorrido durante muchos años un proceso judicial que no ha permitido su aplicación hasta 2026, concretamente a partir del próximo mes de febrero.. Hace casi 25 años, en 2011 y con el socialista Jordi Hereu como líder del Ayuntamiento, el pleno municipal aprobó una norma que hablaba de ir «casi desnudo» para sancionar este tipo de conducta incívica. Con este error de formulación, varias entidades naturistas presentaron un recurso ante el Tribunal Supremo, que en 2015 tumbó la medida al considerarla «excesivamente inconcreta e indeterminada».. La norma establecía sanciones de entre 120 y 500 euros por pasear sin camiseta por Barcelona, y durante los cuatro años que estuvo activa se interpusieron unas 300 multas, según recoge La Vanguardia, muchas menos que otras sanciones como la venta ambulante o el consumo de alcohol en la calle.. 20 años de espera. Una vez el Supremo derogó la normativa, el ejecutivo municipal, ya en manos del líder de CiU, Xavier Trias, aseguró que trabajaría en su modificación. Sin embargo, pocos meses después, el 13 de junio de 2015, Ada Colau se convirtió en la alcaldesa de Barcelona y la modificación quedó aparcada. Hasta este año.. Hace poco menos de un mes, Junts y el PSC anunciaron un acuerdo para reformar la ordenanza de civismo, y posteriormente la reforma obtuvo también el voto favorable de ERC. Cabe destacar que esta votación coincide con las posiciones de 2005: PSC, Junts y ERC a favor, el Partido Popular abstención y BComú -por entonces Iniciativa- en contra (este año se debe sumar el voto negativo de Vox, que hace 20 años no tenía representación en el Ayuntamiento).. El nuevo texto, que empezará a aplicarse en febrero, recoge que «está prohibido transitar o permanecer en los espacios públicos sin camiseta, camisa u otra pieza de ropa que cubra el torso, a menos que se esté practicando alguna actividad física o deportiva».. En este sentido, la normativa no aplica en las playas, piscinas o paseos marítimos de la ciudad. Las sanciones, además, también serán más altas respecto a hace 20 años, ya que se sancionará con desde 120 hasta 300 euros a aquellas personas que infrinjan la norma. Para aquellas personas que paseen totalmente desnudas, la sanción podría subir hasta los 500 euros. La normativa especifica también que la Guardia Urbana deberá realizar una primera advertencia antes de multar.. Nueva ordenanza de civismo. La nueva ordenanza municipal tendrá el catalán como lengua «preferente» en las actuaciones policiales, y se aumentarán algunas sanciones en actos como botellones, venta ambulante, orinar en la calle o grafitis.. Concretamente, el gobierno de Barcelona avanzó a principios del año pasado que la nueva propuesta prevé aumentar las multas por orinar en la calle hasta 750 euros (actualmente el máximo es de 300). Además, se incorporarán otros 100 agentes de la Guardia Urbana de Barcelona y se les podría dotar de datáfonos para cobrar las multas de inmediato.. Defensa de la desnudez. Esta modificación de la normativa es una buena oportunidad para recordar cuando, en 2004, el gobierno municipal del PSC invitó a los barceloneses a «expresarse en desnudez». A través de un cartel publicitario, el ayuntamiento apoyaba a las personas a «respetar el derecho de la ciudadanía a vivir con la indumentaria que libremente quiera usar». Al día siguiente cambiaron su postura.
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