El pleno de Barcelona ha aprobado este viernes una propuesta de ERC para desplegar una bonificación universal del 50% del precio del comedor escolar y del 100% para las familias vulnerables, que actualmente oscila entre el 70% y el 100% y reciben la mitad de alumnos usuarios del servicio.. La medida ha contado con los votos favorables de Junts y PP, que han contribuido con varias enmiendas, y de Vox, así como las abstenciones del gobierno municipal (PSC) y de BComú, que han defendido debatir la propuesta en profundidad.. La presidenta de ERC, Elisenda Alamany, ha defendido las bonificaciones para «aligerar la carga económica y contrarrestar el aumento del coste de la vida» a las familias barcelonesas, especialmente a aquellos con suficientes recursos para no optar a ayudas pero demasiado pobres para salir adelante.. El teniente de alcalde de Economía, Jordi Valls, ha señalado que este tipo de medidas, que requieren una aportación importante del consistorio y de la Generalitat, serían más fáciles de aplicar si se aprobasen presupuestos, y Alamany le ha respondido que los 20 millones necesarios del Govern «se pueden conseguir» hayan o no hayan cuentas.. ERC, que ha cifrado en 40 millones el coste de hacer realidad la bonificación, ha defendido que se cofinancie entre la Generalitat y Ayuntamiento, en este último caso utilizando los hasta 60 millones que se obtendrán en los próximos 3 años gracias a la nueva tasa turística.
La iniciativa avanza gracias a los votos de apoyo de una inusual mayoría: ERC, Junts, PP y Vox.
El viernes, la sesión plenaria de Barcelona respaldó una iniciativa del ERC para ofrecer una subvención universal del 50% a las tarifas de la cantina escolar, que se elevaría al 100% para los hogares vulnerables, un servicio que actualmente tiene un descuento del 70 al 100% para la mitad de los estudiantes que lo utilizan. La propuesta obtuvo el apoyo de Junts y PP, que agregaron varias enmiendas, junto con Vox; el gobierno municipal (PSC) y BComú se abstuvieron, prefiriendo un debate a fondo. El líder del ERC, Elisenda Alamany, defendió las subvenciones para «aliviar las presiones financieras y combatir la inflación» para las familias de Barcelona, especialmente aquellas que no son elegibles para la ayuda existente pero que tienen dificultades financieras. El vicealcalde de Economía, Jordi Valls, señaló que tales iniciativas, que exigen una financiación sustancial del ayuntamiento y la Generalitat, serían más simples con presupuestos aprobados; Alamany respondió que los 20 millones requeridos del Gobierno «son factibles» de todos modos. El ERC, que proyecta un coste de ejecución de 40 millones, insiste en una financiación compartida entre la Generalitat y el Ayuntamiento, este último obteniendo de hasta 60 millones previstos en los próximos tres años a través del nuevo impuesto turístico.
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