La Sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua, México, es escenario cada año de una de las pruebas de resistencia más duras del continente: la Ultramaratón de los Cañones. En su edición de este año, una corredora indígena registró el mejor tiempo de la historia reciente de esta carrera sin equipamiento deportivo profesional, sin la vestimenta técnica habitual y sin un entrenamiento específico.. Esta deportista pertenece al pueblo rarámuri, un grupo indígena conocido por su increíble capacidad para correr largas distancias, sin importar el terreno, algo que despierta el interés científico desde hace años, ya que intriga a antropólogos, genetistas y expertos en rendimiento humano que intentan encontrar una explicación para la habilidad de las personas pertenecientes a esta población.. La cultura de caminar. Los rarámuri, cuyo nombre se traduce comúnmente como «los de los pies ligeros», viven en una de las zonas más abruptas de México. Sus asentamientos, dispersos entre barrancas y sierras, obligan a sus habitantes a desplazarse a pie durante horas. Para ellos, cada visita a otro pueblo y cada trayecto, implica recorrer distancias que para cualquiera serían una odisea. Esa rutina moldea sus cuerpos desde pequeños.. Documentalistas y antropólogos que han convivido con ellos explican que la mayoría de sus habitantes recorre extensiones enormes casi sin darse cuenta. Además, cuentan con una peculiar elección de calzado, las tradicionales sandalias hechas a mano, que permiten una zancada ligera. Y es que, aunque desde fuera parezca una desventaja, este tipo de calzado favorece una postura eficiente y reduce ciertos impactos.. Una ventaja genética. A lo largo de los últimos años, genetistas han analizado muestras de miembros de esta comunidad y han encontrado variaciones únicas en genes relacionados con el funcionamiento de los músculos esqueléticos. Estas proteínas, fundamentales para la fuerza, la contracción y la resistencia, explican la impresionante capacidad física de los rarámuri. Aunque las investigaciones siguen abiertas, los resultados iniciales apuntan a una combinación entre biología y estilo de vida.
Rarámuri significa «pies ligeros» y tienen la habilidad para moverse por cualquier terreno, gracias a una adaptación biológica.
La Sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua, México, es escenario cada año de una de las pruebas de resistencia más duras del continente: la Ultramaratón de los Cañones. En su edición de este año, una corredora indígena registró el mejor tiempo de la historia reciente de esta carrera sin equipamiento deportivo profesional, sin la vestimenta técnica habitual y sin un entrenamiento específico.. Esta deportista pertenece al pueblo rarámuri, un grupo indígena conocido por su increíble capacidad para correr largas distancias, sin importar el terreno, algo que despierta el interés científico desde hace años, ya que intriga a antropólogos, genetistas y expertos en rendimiento humano que intentan encontrar una explicación para la habilidad de las personas pertenecientes a esta población.. La cultura de caminar. Los rarámuri, cuyo nombre se traduce comúnmente como «los de los pies ligeros», viven en una de las zonas más abruptas de México. Sus asentamientos, dispersos entre barrancas y sierras, obligan a sus habitantes a desplazarse a pie durante horas. Para ellos, cada visita a otro pueblo y cada trayecto, implica recorrer distancias que para cualquiera serían una odisea. Esa rutina moldea sus cuerpos desde pequeños.. Documentalistas y antropólogos que han convivido con ellos explican que la mayoría de sus habitantes recorre extensiones enormes casi sin darse cuenta. Además, cuentan con una peculiar elección de calzado, las tradicionales sandalias hechas a mano, que permiten una zancada ligera. Y es que, aunque desde fuera parezca una desventaja, este tipo de calzado favorece una postura eficiente y reduce ciertos impactos.. Una ventaja genética. A lo largo de los últimos años, genetistas han analizado muestras de miembros de esta comunidad y han encontrado variaciones únicas en genes relacionados con el funcionamiento de los músculos esqueléticos. Estas proteínas, fundamentales para la fuerza, la contracción y la resistencia, explican la impresionante capacidad física de los rarámuri. Aunque las investigaciones siguen abiertas, los resultados iniciales apuntan a una combinación entre biología y estilo de vida.
