Con la cercanía de la Semana Santa, que arranca este próximo Viernes de Dolores, los hornos y sartenes de las pastelerías y reposterías bullen ante una época del año en la que se consumen muchos dulces típicos de la Pasión. Los amantes de la repostería tradicional están de enhorabuena, y no es para menos, por cuanto no hay lugar en este país llamado España, por pequeño que sea, que no tenga su dulce típico semanasantero e incluso varios, y Castilla y León tiene 2.248 municipios, así que echen la cuenta.. Y es que en esta época del año se abre ante nuestros ojos un infinito abanico de exquisitos dulces. Si bien es cierto que muchos son parecidos o se elaboran de una forma similar con algún cambio de ingrediente en función de la zona y se llaman de distinta manera también, según también el lugar o la forma que tenga el pastel.. Torrijas, monas de pascua, hojuelas, pestiños, yemas de Santa Teresa… y así hasta un largo etcétera de nombres de productos dulces que los más golosos de cada casa pueden encontrarse en las pastelerías estos días y durante la Semana Santa.. Muchos de ellos son típicos o se elaboraban desde hace siglos y se han ido transmitiendo de generación en generación hasta nuestros días, donde siguen siendo considerados y reconocidos como tal. Como es el caso que ocupa estas líneas gastronómicas de hoy en LA RAZÓN: Los huesillos o turrillos.. Un dulce tradicional de origen árabe, profundamente arraigado en la repostería de la provincia de Ávila en Semana Santa, y muy especialmente en la zona de la Sierra de Gredos o en municipios como Fontiveros, aunque también se suele encontrar en Carnaval, antes de que comience la Cuaesma cristiana. También son típicos de algunas zonas de Extremadura.. Se trata de unos bollitos fritos, con forma alargada similar a un hueso, de ahí su nombre, y que destacan especialmente por su sabor a anís y textura crujiente.. Son, además, uno de esos dulces típicos que surgieron en su día para aprovechar una serie de ingredientes que sobraban de la cocina. Sus ingredientes clave son la masa elaborada a base de harina, aceite, leche, azúcar y, a menudo, anís, aunque también se suele utilizar algún que otro licor dulce.. Zona destacada: Son muy famosos en municipios como Fontiveros.. Asimismo, se suelen aromatizar con ralladura de limón o naranja y en ocasiones con canela, para dar un toque especial que lo hace característico. Se fríen en abundante aceite para desta forma conseguir que tengan un exterior super crujiente y un interior más tierno y esponjoso, para que sea más agradable en boca. Además, es tradicional también reborzarlos en azúcar una vez que se han frito pero siempre mientras están calientes, ya que de esta forma se adhiere mejor el azúcar.. Se trata de un postre de una dificultad fácil, en el que se tardan apenas 15 minutos, cinco de elaboración y el resto de coción. Lo primero es batir los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. Después se añade la leche, el aceite y el anís, y finalmente se mezcla todo, para acto seguido añadir la ralladura de limón, la sal, la harina y la levadura.. El siguiente paso es remover todo con una espátula de silicona hasta obtener una masa homogénea y se deja reposar durante quince minutos. Pasado estetiempo se coloca la masa en una manga pastelera mientras ponemos abundante aceite a calentar. Luego se vierten las porciones de masa directamente en el aceite para ir friendo los huesillos hasta que queden doraditos por fuera.. Finalmente se dejan escurrir sobre papel de cocina absorbente para después rebozarlos en azúcar cuando aún están calientes
Con la cercanía de la Pasión que arranca este Viernes de Dolores, los hornos y sartenes de las pastelerías bullen ante una época del año en la que se consumen mucha repostería tradicional
Con la cercanía de la Semana Santa, que arranca este próximo Viernes de Dolores, los hornos y sartenes de las pastelerías y reposterías bullen ante una época del año en la que se consumen muchos dulces típicos de la Pasión. Los amantes de la repostería tradicional están de enhorabuena, y no es para menos, por cuanto no hay lugar en este país llamado España, por pequeño que sea, que no tenga su dulce típico semanasantero e incluso varios, y Castilla y León tiene 2.248 municipios, así que echen la cuenta.. Y es que en esta época del año se abre ante nuestros ojos un infinito abanico de exquisitos dulces. Si bien es cierto que muchos son parecidos o se elaboran de una forma similar con algún cambio de ingrediente en función de la zona y se llaman de distinta manera también, según también el lugar o la forma que tenga el pastel.. Torrijas, monas de pascua, hojuelas, pestiños, yemas de Santa Teresa… y así hasta un largo etcétera de nombres de productos dulces que los más golosos de cada casa pueden encontrarse en las pastelerías estos días y durante la Semana Santa.. Muchos de ellos son típicos o se elaboraban desde hace siglos y se han ido transmitiendo de generación en generación hasta nuestros días, donde siguen siendo considerados y reconocidos como tal. Como es el caso que ocupa estas líneas gastronómicas de hoy en LA RAZÓN: Los huesillos o turrillos.. Un dulce tradicional de origen árabe, profundamente arraigado en la repostería de la provincia de Ávila en Semana Santa, y muy especialmente en la zona de la Sierra de Gredos o en municipios como Fontiveros, aunque también se suele encontrar en Carnaval, antes de que comience la Cuaesma cristiana. También son típicos de algunas zonas de Extremadura.. Se trata de unos bollitos fritos, con forma alargada similar a un hueso, de ahí su nombre, y que destacan especialmente por su sabor a anís y textura crujiente.. Son, además, uno de esos dulces típicos que surgieron en su día para aprovechar una serie de ingredientes que sobraban de la cocina. Sus ingredientes clave son la masa elaborada a base de harina, aceite, leche, azúcar y, a menudo, anís, aunque también se suele utilizar algún que otro licor dulce.. Zona destacada: Son muy famosos en municipios como Fontiveros.. Asimismo, se suelen aromatizar con ralladura de limón o naranja y en ocasiones con canela, para dar un toque especial que lo hace característico. Se fríen en abundante aceite para desta forma conseguir que tengan un exterior super crujiente y un interior más tierno y esponjoso, para que sea más agradable en boca. Además, es tradicional también reborzarlos en azúcar una vez que se han frito pero siempre mientras están calientes, ya que de esta forma se adhiere mejor el azúcar.. Se trata de un postre de una dificultad fácil, en el que se tardan apenas 15 minutos, cinco de elaboración y el resto de coción. Lo primero es batir los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla espumosa. Después se añade la leche, el aceite y el anís, y finalmente se mezcla todo, para acto seguido añadir la ralladura de limón, la sal, la harina y la levadura.. El siguiente paso es remover todo con una espátula de silicona hasta obtener una masa homogénea y se deja reposar durante quince minutos. Pasado estetiempo se coloca la masa en una manga pastelera mientras ponemos abundante aceite a calentar. Luego se vierten las porciones de masa directamente en el aceite para ir friendo los huesillos hasta que queden doraditos por fuera.. Finalmente se dejan escurrir sobre papel de cocina absorbente para después rebozarlos en azúcar cuando aún están calientes
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