El Barcelona – Real Madrid puede decidir LaLiga esta noche. Hay emoción en Barcelona y cierta resignación en un Madrid sin Mbappé. Es un partido extraño, tan extraño que al pasar el autobús azulgrana, los aficionados culés han empezado a lanzarle piedras, confundidos, creyendo que era el del Real Madrid.. El Camp Nou, una fiesta. El Camp Nou está preparado para ser una fiesta y las 62.000 entradas vendidas a precios escandalosos así lo certifican, con fuegos artificiales preparados para la celebración y una ciudad que huele a título desde primera hora de la mañana. Al Barça le basta con empatar para proclamarse campeón de LaLiga, porque lleva once puntos de ventaja sobre el Madrid con cuatro jornadas por disputar, y eso convierte este clásico en algo parecido a una final que solo uno de los dos equipos puede perder. El conjunto azulgrana aspira además a su segundo título liguero consecutivo, y hacerlo ante el Real Madrid en casa tiene un peso que la afición ha sentido desde que abrió los ojos esta mañana.. Autobús equivocado. El partido empieza con un Barça que necesita no perder, con un Madrid que necesita ganar, con Yamal en la grada y Mbappé en el aire, y con 62.000 personas dentro del estadio y algunas fuera que esta tarde ya tiraban piedras al autobús equivocado. Querían molestar al Real Madrid y se equivocaron de autobús. Así de caliente está la ciudad, así de raro es todo, así de cerca está LaLiga para el Barcelona.. Sin Lamine Yamal, con Tchouameni. El Barcelona llega con una baja enorme, sin Lamine Yamal. El extremo se lesionó el bíceps femoral de la pierna izquierda en el partido contra el Celta y su ausencia priva al equipo de su jugador más desequilibrante en la recta final más importante del año. Flick tendrá que encontrar soluciones para un once que sin Yamal pierde su arma más imprevisible, aunque el vestuario azulgrana llegue al partido con una cohesión interna que contrasta de manera brutal con lo que ocurre al otro lado.. Porque el vestuario del Real Madrid llega al clásico en un estado de tensión que ha traspasado cualquier límite habitual. El episodio más grave fue la pelea entre Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni, una discusión física y verbal que acabó con el uruguayo en el hospital tras golpearse la cabeza con una mesa del vestuario de Valdebebas. Valverde sufrió un traumatismo craneoencefálico que le obligó a recibir puntos de sutura y que le dejará en reposo entre diez y catorce días, mientras Tchouaméni podría jugar el clásico sin sanción y ocupar el centro del campo que se había roto en pedazos días antes. El Real Madrid llega a uno de los partidos más importantes de la temporada con heridas abiertas que no son deportivas.. Sin Mbappé. Y luego está Mbappé, que es el gran interrogante de la noche. El francés no entró en la convocatoria porque arrastra una molestia en el músculo semitendinoso de la pierna izquierda que sufrió el 24 de mayo ante el Betis, y su proceso de recuperación generó polémica cuando se difundieron fotografías suyas de vacaciones en Cerdeña junto a la actriz Esther Expósito mientras se suponía que descansaba bajo supervisión médica. Ayer se entrenó con el equipo pero se retiró a cinco minutos del final, y esa imagen lo dice todo sobre su estado real. Mbappé tiene doce goles en diez enfrentamientos contra el Barça. Brahim Díaz formará el ataque junto a Vinícius Junior.. El once del Madrid tendría a Tchouaméni, Eduardo Camavinga, Jude Bellingham y el joven Thiago Pitarch en el centro del campo, con Trent Alexander-Arnold en el lateral derecho, Rüdiger y Dean Huijsen en el centro de la defensa y Fran García como favorito para el lateral izquierdo. Es un equipo con talento, pero es también un equipo que llega roto por dentro y once puntos por detrás en la tabla, lo que le obliga a ganar para mantener cualquier esperanza matemática y convierte la noche en una obligación que el contexto hace casi imposible de cumplir.. La situación actual tiene además un punto de inversión radical respecto al otoño, porque en el clásico de octubre el Madrid llegó liderando con cinco puntos de ventaja bajo las órdenes de Xabi Alonso y ganó ese partido 2-1, y desde entonces la temporada ha dado la vuelta entera. Álvaro Arbeloa se sienta ahora en el banquillo blanco y su continuidad se cuenta en meses, con la sensación generalizada de que su etapa al frente del equipo tiene los días contados independientemente de lo que ocurra esta noche en el Camp Nou.
Los jugadores de Hansi Flick iban al estadio para la disputa del Clásico y lo que se ha vivido ha sido surrealista
El Barcelona – Real Madrid puede decidir LaLiga esta noche. Hay emoción en Barcelona y cierta resignación en un Madrid sin Mbappé. Es un partido extraño, tan extraño que al pasar el autobús azulgrana, los aficionados culés han empezado a lanzarle piedras, confundidos, creyendo que era el del Real Madrid.. El Camp Nou, una fiesta. El Camp Nou está preparado para ser una fiesta y las 62.000 entradas vendidas a precios escandalosos así lo certifican, con fuegos artificiales preparados para la celebración y una ciudad que huele a título desde primera hora de la mañana. Al Barça le basta con empatar para proclamarse campeón de LaLiga, porque lleva once puntos de ventaja sobre el Madrid con cuatro jornadas por disputar, y eso convierte este clásico en algo parecido a una final que solo uno de los dos equipos puede perder. El conjunto azulgrana aspira además a su segundo título liguero consecutivo, y hacerlo ante el Real Madrid en casa tiene un peso que la afición ha sentido desde que abrió los ojos esta mañana.. Autobús equivocado. El partido empieza con un Barça que necesita no perder, con un Madrid que necesita ganar, con Yamal en la grada y Mbappé en el aire, y con 62.000 personas dentro del estadio y algunas fuera que esta tarde ya tiraban piedras al autobús equivocado. Querían molestar al Real Madrid y se equivocaron de autobús. Así de caliente está la ciudad, así de raro es todo, así de cerca está LaLiga para el Barcelona.. Sin Lamine Yamal, con Tchouameni. El Barcelona llega con una baja enorme, sin Lamine Yamal. El extremo se lesionó el bíceps femoral de la pierna izquierda en el partido contra el Celta y su ausencia priva al equipo de su jugador más desequilibrante en la recta final más importante del año. Flick tendrá que encontrar soluciones para un once que sin Yamal pierde su arma más imprevisible, aunque el vestuario azulgrana llegue al partido con una cohesión interna que contrasta de manera brutal con lo que ocurre al otro lado.. Porque el vestuario del Real Madrid llega al clásico en un estado de tensión que ha traspasado cualquier límite habitual. El episodio más grave fue la pelea entre Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni, una discusión física y verbal que acabó con el uruguayo en el hospital tras golpearse la cabeza con una mesa del vestuario de Valdebebas. Valverde sufrió un traumatismo craneoencefálico que le obligó a recibir puntos de sutura y que le dejará en reposo entre diez y catorce días, mientras Tchouaméni podría jugar el clásico sin sanción y ocupar el centro del campo que se había roto en pedazos días antes. El Real Madrid llega a uno de los partidos más importantes de la temporada con heridas abiertas que no son deportivas.. Sin Mbappé. Y luego está Mbappé, que es el gran interrogante de la noche. El francés no entró en la convocatoria porque arrastra una molestia en el músculo semitendinoso de la pierna izquierda que sufrió el 24 de mayo ante el Betis, y su proceso de recuperación generó polémica cuando se difundieron fotografías suyas de vacaciones en Cerdeña junto a la actriz Esther Expósito mientras se suponía que descansaba bajo supervisión médica. Ayer se entrenó con el equipo pero se retiró a cinco minutos del final, y esa imagen lo dice todo sobre su estado real. Mbappé tiene doce goles en diez enfrentamientos contra el Barça. Brahim Díaz formará el ataque junto a Vinícius Junior.. El once del Madrid tendría a Tchouaméni, Eduardo Camavinga, Jude Bellingham y el joven Thiago Pitarch en el centro del campo, con Trent Alexander-Arnold en el lateral derecho, Rüdiger y Dean Huijsen en el centro de la defensa y Fran García como favorito para el lateral izquierdo. Es un equipo con talento, pero es también un equipo que llega roto por dentro y once puntos por detrás en la tabla, lo que le obliga a ganar para mantener cualquier esperanza matemática y convierte la noche en una obligación que el contexto hace casi imposible de cumplir.. La situación actual tiene además un punto de inversión radical respecto al otoño, porque en el clásico de octubre el Madrid llegó liderando con cinco puntos de ventaja bajo las órdenes de Xabi Alonso y ganó ese partido 2-1, y desde entonces la temporada ha dado la vuelta entera. Álvaro Arbeloa se sienta ahora en el banquillo blanco y su continuidad se cuenta en meses, con la sensación generalizada de que su etapa al frente del equipo tiene los días contados independientemente de lo que ocurra esta noche en el Camp Nou.
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