San Mamés abrió este sábado su primera jornada de LaLiga, con el Athletic – Sevilla y con un homenaje que llevaba semanas cargándose de significado. Tres campeones del mundo rojiblancos, una Copa levantada en el césped y un ambiente con distintas opiniones. El estreno de Edin Terzic en el banquillo en LaLiga llegó con todo eso encima.. El trofeo, sobre el césped. La Copa del Mundo aterrizó en San Mamés gracias a una gira organizada por la RFEF para acercar el trofeo a los seis clubes de Primera División con internacionales campeones, entre ellos Athletic Club, Real Sociedad, Real Madrid, Barcelona, Celta y Atlético de Madrid, con el objetivo de que «todas las aficiones se sientan protagonistas del triunfo». Antes del partido ante el Sevilla, los jugadores y el equipo arbitral formaron un pasillo de honor sobre el césped. Los tres mundialistas del Athletic Club concentraron toda la atención: Aymeric Laporte, Nico Williams y Unai Simón.. Laporte salió al campo con la réplica del trofeo en las manos y lo alzó hacia la grada para compartir el momento con los aficionados. Unai Simón, con el dorsal 1 a la espalda y vestido de negro, levantó el brazo en señal de agradecimiento al público. Williams caminó junto a sus compañeros y también recibió el calor de las gradas. Los tres suman ahora un título mundial que el Athletic Club ya conocía a través de Fernando Llorente y Javi Martínez, campeones en 2010, con lo que el club eleva a cinco el número total de sus jugadores que han alzado la Copa del Mundo.. Un acto, dos lecturas en las gradas. El ambiente en San Mamés fue de una intensidad que no dejó indiferente a nadie. Aplausos continuos y gritos de apoyo se mezclaron con pitos y cánticos de «español el que no bote, eh» procedentes de la Grada de Animación para afear el acto, aunque una parte amplia del estadio respondió con aplausos. La asociación de socios compromisarios Athleticen Alde Bustiko Gara había convocado a la afición a acudir con ikurriñas para reivindicar la oficialidad de la Euskal Selekzioa durante el homenaje, y también había pedido que los videomarcadores no proyectaran imágenes de los jugadores rojiblancos con la camiseta de la selección española. La misma asociación dejó claro que nunca silbarían a los jugadores del Athletic Club, y pidió a sus socios expresar la reivindicación «desde el respeto», dando libertad a cada uno para aplaudir o guardar silencio.
Laporte, Nico Williams y Unai Simón han salido con el trofeo hasta el centro del campo, en un acto muy breve
San Mamés abrió este sábado su primera jornada de LaLiga, con el Athletic – Sevilla y con un homenaje que llevaba semanas cargándose de significado. Tres campeones del mundo rojiblancos, una Copa levantada en el césped y un ambiente con distintas opiniones. El estreno de Edin Terzic en el banquillo en LaLiga llegó con todo eso encima.. El trofeo, sobre el césped. La Copa del Mundo aterrizó en San Mamés gracias a una gira organizada por la RFEF para acercar el trofeo a los seis clubes de Primera División con internacionales campeones, entre ellos Athletic Club, Real Sociedad, Real Madrid, Barcelona, Celta y Atlético de Madrid, con el objetivo de que «todas las aficiones se sientan protagonistas del triunfo». Antes del partido ante el Sevilla, los jugadores y el equipo arbitral formaron un pasillo de honor sobre el césped. Los tres mundialistas del Athletic Club concentraron toda la atención: Aymeric Laporte, Nico Williams y Unai Simón.. Laporte salió al campo con la réplica del trofeo en las manos y lo alzó hacia la grada para compartir el momento con los aficionados. Unai Simón, con el dorsal 1 a la espalda y vestido de negro, levantó el brazo en señal de agradecimiento al público. Williams caminó junto a sus compañeros y también recibió el calor de las gradas. Los tres suman ahora un título mundial que el Athletic Club ya conocía a través de Fernando Llorente y Javi Martínez, campeones en 2010, con lo que el club eleva a cinco el número total de sus jugadores que han alzado la Copa del Mundo.. Un acto, dos lecturas en las gradas. El ambiente en San Mamés fue de una intensidad que no dejó indiferente a nadie. Aplausos continuos y gritos de apoyo se mezclaron con pitos y cánticos de «español el que no bote, eh» procedentes de la Grada de Animación para afear el acto, aunque una parte amplia del estadio respondió con aplausos. La asociación de socios compromisarios Athleticen Alde Bustiko Gara había convocado a la afición a acudir con ikurriñas para reivindicar la oficialidad de la Euskal Selekzioa durante el homenaje, y también había pedido que los videomarcadores no proyectaran imágenes de los jugadores rojiblancos con la camiseta de la selección española. La misma asociación dejó claro que nunca silbarían a los jugadores del Athletic Club, y pidió a sus socios expresar la reivindicación «desde el respeto», dando libertad a cada uno para aplaudir o guardar silencio.
Fútbol hoy: Últimas noticias en La Razón
