La victoria de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales de Chile ha situado de nuevo en el foco internacional a una figura política que llevaba años generando debate dentro y fuera de su país. Más allá de su perfil como líder del Partido Republicano y referente de la derecha hispanoamericana, Kast ha insistido siempre en que su proyecto político no se entiende sin una cosmovisión moral, antropológica y cristiana muy definida.. Esa visión quedó expuesta con especial claridad hace ahora un año, cuando Kast fue invitado en dos ocasiones al podcast catalán “Aladetres”, dirigido por Lluís Gracia, un joven de Terrassa que ha convertido su canal en lo que él llama «un podcast con valores y con el objetivo de acercar a personajes públicos de interés a la población». “Aladetres” aborda cuestiones políticas, culturales, económicas, sociales, históricas y religiosas, y ha entrevistado a perfiles tan diversos como Iván Espinosa de los Monteros, Santiago Abascal, Salvador Illa, José María Aznar, Juan Ramón Rallo, José Mota o Juan Carlos Unzué, entre otros.. Las dos conversaciones con Kast fueron complementarias: una primera entrevista en solitario, centrada en su ideología política y proyecto de país, y una segunda tertulia junto a su esposa, Pía Adriasola, mucho más enfocada en familia, matrimonio, educación y valores. Juntas, ofrecen una radiografía muy completa del pensamiento del hoy presidente electo de Chile.. Raíces personales, fe y vocación de servicio público. Kast se presentó en el podcast no solo como político, sino como hijo de una familia numerosa, el menor de diez hermanos. Relató cómo la muerte de varios de ellos marcó profundamente su infancia y cómo sus padres le inculcaron una confianza radical en Dios: “cobijarse en Dios” incluso en el dolor, sin rendirse ante la pena. Esa experiencia, explicó, fue moldeando su carácter y su forma de entender la vida como un don que se entrega, no como una posesión absoluta.. Durante su etapa universitaria, aseguró haber descubierto una vocación de servicio público, entendida de forma muy concreta: ayudar a resolver problemas reales y urgentes de las personas desde las instituciones. En ese camino, subrayó que su mayor fortaleza personal ha sido su matrimonio con Pía Adriasola, a quien definió como un pilar esencial de su vida.. Llibertades, Estado limitado y dignidad de la persona. En el plano político, Kast sintetizó su ideario en una defensa clara de las libertades fundamentales: libertad religiosa, de expresión, de emprendimiento y de enseñanza. Frente a lo que considera una élite política y cultural que restringe esas libertades, reivindicó la defensa de la vida y la familia como principios no negociables. Se definió como «conservador».. Se mostró abiertamente opuesto al aborto y a la eutanasia, afirmando que la vida comienza en la concepción y termina con la muerte natural. Según explicó, no se trata de una posición táctica ni electoral, sino de una convicción que no piensa abandonar aunque las encuestas indiquen lo contrario.. Kast fue especialmente duro con la izquierda, a la que acusó de vivir del conflicto y del enfrentamiento permanente. A su juicio, los proyectos de izquierda no han logrado resolver problemas estructurales en ningún país y han terminado deteriorando sistemas como la sanidad, la educación o la economía. Citó ejemplos como Argentina, Cuba, Venezuela o Nicaragua para ilustrar lo que considera un patrón: la concentración del poder en manos de unos pocos “iluminados” que deciden qué está bien y qué está mal para todos.. Frente a eso, defendió una derecha que apuesta por el respeto a la diferencia, sin violencia física, verbal ni virtual contra el adversario político. Insistió en que el respeto nace de la dignidad de la persona y en que el Estado debe ser pequeño, eficiente y austero, sin instrumentalizar colegios, sindicatos o asociaciones civiles. Alertó, además, del peligro de un Estado que utiliza la educación para ideologizar desde edades tempranas.. Familia, matrimonio y educación: el núcleo de su cosmovisión. La segunda visita al podcast, junto a su esposa, permitió profundizar en la dimensión más personal y familiar del líder chileno. Pía Adriasola explicó que su mayor orgullo es su familia numerosa, con nueve hijos, y defendió la importancia de poner límites claros en la educación: los padres, afirmó, están para enseñar a los hijos dónde termina su espacio y empieza el del otro.. Ambos relataron cómo han educado a sus hijos en un entorno donde todos colaboran en las tareas del hogar y donde la convivencia exige organización, generosidad y espíritu de equipo. Compartieron dos “seguros” que, según explicaron, han sido claves en su matrimonio: un diálogo semanal como pareja, que llaman «el martes de pololeo» reservado expresamente para hablar, y un día semanal de familia, en su caso el domingo, con misa y comida juntos.. Defendieron la complementariedad entre hombre y mujer, señalando que muchas veces a los hombres les cuesta expresar lo que sienten y que la tarea de la mujer, desde esa complementariedad, es ayudarles a mirar hacia dentro y conocerse mejor. Reiteraron una idea que Kast ya había expresado en solitario: el mejor regalo que unos padres pueden hacer a sus hijos son otros hermanos y una buena sintonía matrimonial. Fe, cultura y legado. La fe ocupa un lugar central en el discurso de Kast. En el podcast aseguró que, si Dios pide una entrega total a una misión, es porque ese es el camino que corresponde seguir. Desde esa mirada, denunció la hipersexualización del mundo moderno, especialmente agravada por el acceso prematuro de los niños a los móviles y a la pornografía, que definió como una forma de cosificación de la mujer.. También habló de España como madre patria, criticó la Leyenda Negra antiespañola y puso en valor la evangelización como un elemento fundamental de la historia compartida entre ambos países.. Ya entonces, hace un año, Kast expresó un deseo que hoy adquiere un significado especial tras su victoria electoral: dejar a sus hijos un Chile donde «vuelva a respetarse al otro, donde prime la libertad y donde los padres puedan elegir libremente la educación de sus hijos». Una declaración que resume bien la cosmovisión política, familiar y espiritual que ahora tratará de llevar a la práctica desde Santiago.
El líder político estuvo dos veces en «Aladetres»
La victoria de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales de Chile ha situado de nuevo en el foco internacional a una figura política que llevaba años generando debate dentro y fuera de su país. Más allá de su perfil como líder del Partido Republicano y referente de la derecha hispanoamericana, Kast ha insistido siempre en que su proyecto político no se entiende sin una cosmovisión moral, antropológica y cristiana muy definida.. Esa visión quedó expuesta con especial claridad hace ahora un año, cuando Kast fue invitado en dos ocasiones al podcast catalán “Aladetres”, dirigido por Lluís Gracia, un joven de Terrassa que ha convertido su canal en un espacio dirigido mediante una mirada cristiana y humana. “Aladetres” aborda cuestiones políticas, culturales, económicas, sociales, históricas y religiosas, y ha entrevistado a perfiles tan diversos como Iván Espinosa de los Monteros, Santiago Abascal, Salvador Illa, José María Aznar, Juan Ramón Rallo, José Mota o Juan Carlos Unzué, entre otros.. Las dos conversaciones con Kast fueron complementarias: una primera entrevista en solitario, centrada en su ideología política y proyecto de país, y una segunda tertulia junto a su esposa, Pía Adriasola, mucho más enfocada en familia, matrimonio, educación y valores. Juntas, ofrecen una radiografía muy completa del pensamiento del hoy presidente electo de Chile.. Raíces personales, fe y vocación de servicio público. Kast se presentó en el podcast no solo como político, sino como hijo de una familia numerosa, el menor de diez hermanos. Relató cómo la muerte de varios de ellos marcó profundamente su infancia y cómo sus padres le inculcaron una confianza radical en Dios: “cobijarse en Dios” incluso en el dolor, sin rendirse ante la pena. Esa experiencia, explicó, fue moldeando su carácter y su forma de entender la vida como un don que se entrega, no como una posesión absoluta.. Durante su etapa universitaria, aseguró haber descubierto una vocación de servicio público, entendida de forma muy concreta: ayudar a resolver problemas reales y urgentes de las personas desde las instituciones. En ese camino, subrayó que su mayor fortaleza personal ha sido su matrimonio con Pía Adriasola, a quien definió como un pilar esencial de su vida.. Llibertades, Estado limitado y dignidad de la persona. En el plano político, Kast sintetizó su ideario en una defensa clara de las libertades fundamentales: libertad religiosa, de expresión, de emprendimiento y de enseñanza. Frente a lo que considera una élite política y cultural que restringe esas libertades, reivindicó la defensa de la vida y la familia como principios no negociables. Se definió como «conservador».. Se mostró abiertamente opuesto al aborto y a la eutanasia, afirmando que la vida comienza en la concepción y termina con la muerte natural. Según explicó, no se trata de una posición táctica ni electoral, sino de una convicción que no piensa abandonar aunque las encuestas indiquen lo contrario.. Kast fue especialmente duro con la izquierda, a la que acusó de vivir del conflicto y del enfrentamiento permanente. A su juicio, los proyectos de izquierda no han logrado resolver problemas estructurales en ningún país y han terminado deteriorando sistemas como la sanidad, la educación o la economía. Citó ejemplos como Argentina, Cuba, Venezuela o Nicaragua para ilustrar lo que considera un patrón: la concentración del poder en manos de unos pocos “iluminados” que deciden qué está bien y qué está mal para todos.. Frente a eso, defendió una derecha que apuesta por el respeto a la diferencia, sin violencia física, verbal ni virtual contra el adversario político. Insistió en que el respeto nace de la dignidad de la persona y en que el Estado debe ser pequeño, eficiente y austero, sin instrumentalizar colegios, sindicatos o asociaciones civiles. Alertó, además, del peligro de un Estado que utiliza la educación para ideologizar desde edades tempranas.. Familia, matrimonio y educación: el núcleo de su cosmovisión. La segunda visita al podcast, junto a su esposa, permitió profundizar en la dimensión más personal y familiar del líder chileno. Pía Adriasola explicó que su mayor orgullo es su familia numerosa, con nueve hijos, y defendió la importancia de poner límites claros en la educación: los padres, afirmó, están para enseñar a los hijos dónde termina su espacio y empieza el del otro.. Ambos relataron cómo han educado a sus hijos en un entorno donde todos colaboran en las tareas del hogar y donde la convivencia exige organización, generosidad y espíritu de equipo. Compartieron dos “seguros” que, según explicaron, han sido claves en su matrimonio: un diálogo semanal como pareja, reservado expresamente para hablar, y un día semanal de familia, en su caso el domingo, con misa y comida juntos.. Defendieron la complementariedad entre hombre y mujer, señalando que muchas veces a los hombres les cuesta expresar lo que sienten y que la tarea de la mujer, desde esa complementariedad, es ayudarles a mirar hacia dentro y conocerse mejor. Reiteraron una idea que Kast ya había expresado en solitario: el mejor regalo que unos padres pueden hacer a sus hijos son otros hermanos y una buena sintonía matrimonial.. Fe, cultura y legado. La fe ocupa un lugar central en el discurso de Kast. En el podcast aseguró que, si Dios pide una entrega total a una misión, es porque ese es el camino que corresponde seguir. Desde esa mirada, denunció la hipersexualización del mundo moderno, especialmente agravada por el acceso prematuro de los niños a los móviles y a la pornografía, que definió como una forma de cosificación de la mujer.. También habló de España como madre patria, criticó la Leyenda Negra antiespañola y puso en valor la evangelización como un elemento fundamental de la historia compartida entre ambos países.. Ya entonces, hace un año, Kast expresó un deseo que hoy adquiere un significado especial tras su victoria electoral: dejar a sus hijos un Chile donde «vuelva a respetarse al otro, donde prime la libertad y donde los padres puedan elegir libremente la educación de sus hijos». Una declaración que resume bien la cosmovisión política, familiar y espiritual que ahora tratará de llevar a la práctica desde Santiago.
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