Avanza despacio, con la mandíbula entreabierta y la mirada fija, mientras decenas de ojos siguen cada uno de sus movimientos tras el cristal curvo del Nautilus. No necesita giros bruscos ni embestidas para imponer respeto: le basta su presencia. Gastón, el tiburón toro que desde hace casi dos décadas habita el Aquarium Finisterrae de A Coruña, vuelve a ser protagonista al celebrar su veinte aniversario en la ciudad convertido ya en una auténtica institución bajo el agua coruñesa.. Gastón llegó a A Coruña el 24 de febrero de 2006 procedente del Oceanópolis de Brest, en la Bretaña francesa. Nacido en las frías aguas de la costa sudafricana, fue capturado cuando tenía alrededor de tres años. En aquel momento medía 1,80 metros y pesaba unos 50 kilos. Tras varios años en Francia, donde convivió con otros ejemplares de su especie hasta que la situación se volvió complicada, sus cuidadores decidieron trasladarlo a Galicia en busca de aguas “más tranquilas”.. Cuando aterrizó en el Aquarium Finisterrae ya alcanzaba los tres metros de longitud y rondaba los 120 kilos de peso. Desde entonces, su adaptación fue descrita como un éxito. El escualo comenzó a nadar en el tanque de la sala Nautilus el 24 de mayo de 2006, donde comparte espacio con otras grandes especies atlánticas y con la hembra de tiburón toro residente en el acuario, conocida como Hermosa.. El corazón del Nautilus. Gastón habita la sala Nautilus, uno de los espacios más espectaculares del complejo coruñés. Decorada al estilo del gabinete del capitán Nemo, esta sala permite observar una gigantesca piscina de 4,4 millones de litros donde nadan algunos de los mayores peces del Atlántico. La experiencia está pensada para sumergir al visitante en un ambiente casi submarino, acompañado por una composición musical específica que refuerza la sensación de inmersión.. El Aquarium Finisterrae, conocido popularmente como Casa de los Peces, abrió sus puertas en 1999 y desde entonces ha recibido más de seis millones de visitantes. Situado en el Paseo Marítimo, entre la Domus y la Torre de Hércules, el centro se ha consolidado como uno de los grandes referentes divulgativos de Galicia en biología marina y oceanografía.. En este contexto, la presencia de un ejemplar como Gastón no es solo un atractivo visual. Permite explicar al público las características y hábitos del tiburón toro (Carcharias taurus), una especie presente en mares de todo el mundo, que suele habitar entre los 50 y los 200 metros de profundidad y que se alimenta de peces, cefalópodos y crustáceos. Pese a su aspecto imponente, es una de las grandes desconocidas del público general.. Depredador fascinante. El tiburón toro destaca, además, por una peculiaridad biológica que sorprende a quienes lo descubren por primera vez: practica el canibalismo intrauterino. Es decir, en el interior del vientre materno, los embriones más desarrollados se alimentan de sus propios hermanos, un fenómeno que forma parte de su estrategia reproductiva y que contribuye a que nazcan crías más fuertes.. Con más de tres metros de longitud y cerca de 124 kilos de peso en la actualidad, Gastón se ha convertido en el “gran señor” del Nautilus. Su silueta, avanzando lentamente frente al ventanal curvo que separa al público del océano artificial, es una de las imágenes más buscadas por quienes recorren el acuario.. El cumpleaños de su estancia en A Coruña es también una ocasión para poner en valor la trayectoria del propio Aquarium Finisterrae, que ha sabido combinar divulgación, investigación y espectáculo científico en un enclave privilegiado frente al Atlántico. Y, sobre todo, para recordar que detrás de cada gran tanque hay historias de adaptación, conservación y conocimiento.. En el caso de Gastón, la historia de un tiburón nacido en Sudáfrica, criado en Francia y convertido en coruñés de adopción. Un viaje de miles de kilómetros que hoy se traduce en miradas asombradas frente al cristal del Nautilus.
Nacido en Sudáfrica y trasladado desde Brest en 2006, se ha consolidado como uno de los grandes iconos del Aquarium Finisterrae
Avanza despacio, con la mandíbula entreabierta y la mirada fija, mientras decenas de ojos siguen cada uno de sus movimientos tras el cristal curvo del Nautilus. No necesita giros bruscos ni embestidas para imponer respeto: le basta su presencia. Gastón, el tiburón toro que desde hace casi dos décadas habita el Aquarium Finisterrae de A Coruña, vuelve a ser protagonista al celebrar su veinte aniversario en la ciudad convertido ya en una auténtica institución bajo el agua coruñesa.. Gastón llegó a A Coruña el 24 de febrero de 2006 procedente del Oceanópolis de Brest, en la Bretaña francesa. Nacido en las frías aguas de la costa sudafricana, fue capturado cuando tenía alrededor de tres años. En aquel momento medía 1,80 metros y pesaba unos 50 kilos. Tras varios años en Francia, donde convivió con otros ejemplares de su especie hasta que la situación se volvió complicada, sus cuidadores decidieron trasladarlo a Galicia en busca de aguas “más tranquilas”.. Cuando aterrizó en el Aquarium Finisterrae ya alcanzaba los tres metros de longitud y rondaba los 120 kilos de peso. Desde entonces, su adaptación fue descrita como un éxito. El escualo comenzó a nadar en el tanque de la sala Nautilus el 24 de mayo de 2006, donde comparte espacio con otras grandes especies atlánticas y con la hembra de tiburón toro residente en el acuario, conocida como Hermosa.. El corazón del Nautilus. Gastón habita la sala Nautilus, uno de los espacios más espectaculares del complejo coruñés. Decorada al estilo del gabinete del capitán Nemo, esta sala permite observar una gigantesca piscina de 4,4 millones de litros donde nadan algunos de los mayores peces del Atlántico. La experiencia está pensada para sumergir al visitante en un ambiente casi submarino, acompañado por una composición musical específica que refuerza la sensación de inmersión.. El Aquarium Finisterrae, conocido popularmente como Casa de los Peces, abrió sus puertas en 1999 y desde entonces ha recibido más de seis millones de visitantes. Situado en el Paseo Marítimo, entre la Domus y la Torre de Hércules, el centro se ha consolidado como uno de los grandes referentes divulgativos de Galicia en biología marina y oceanografía.. En este contexto, la presencia de un ejemplar como Gastón no es solo un atractivo visual. Permite explicar al público las características y hábitos del tiburón toro (Carcharias taurus), una especie presente en mares de todo el mundo, que suele habitar entre los 50 y los 200 metros de profundidad y que se alimenta de peces, cefalópodos y crustáceos. Pese a su aspecto imponente, es una de las grandes desconocidas del público general.. Depredador fascinante. El tiburón toro destaca, además, por una peculiaridad biológica que sorprende a quienes lo descubren por primera vez: practica el canibalismo intrauterino. Es decir, en el interior del vientre materno, los embriones más desarrollados se alimentan de sus propios hermanos, un fenómeno que forma parte de su estrategia reproductiva y que contribuye a que nazcan crías más fuertes.. Con más de tres metros de longitud y cerca de 124 kilos de peso en la actualidad, Gastón se ha convertido en el “gran señor” del Nautilus. Su silueta, avanzando lentamente frente al ventanal curvo que separa al público del océano artificial, es una de las imágenes más buscadas por quienes recorren el acuario.. El cumpleaños de su estancia en A Coruña es también una ocasión para poner en valor la trayectoria del propio Aquarium Finisterrae, que ha sabido combinar divulgación, investigación y espectáculo científico en un enclave privilegiado frente al Atlántico. Y, sobre todo, para recordar que detrás de cada gran tanque hay historias de adaptación, conservación y conocimiento.. En el caso de Gastón, la historia de un tiburón nacido en Sudáfrica, criado en Francia y convertido en coruñés de adopción. Un viaje de miles de kilómetros que hoy se traduce en miradas asombradas frente al cristal del Nautilus.
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