«Con gran tristeza, he recibido la noticia de que mi hermana, la princesa Desirée, ha muerto. Son ingentes los cálidos recuerdos familiares creados en la casa de la familia Silfverschiöld, en Västergötland, un lugar en Suecia que llegó a significar mucho para mi hermana. Hoy, mi familia y yo enviamos nuestras condolencias a los hijos de la princesa Desiré y sus familias», han sido las palabras con las que el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia se ha despedido de su hermana, que ha fallecido a los 87 años de forma pacífica y rodeada de su familia, según han declarado desde la casa real sueca.. El monarca, además, ha decretado que las banderas ondeen a media asta tanto en el Palacio Real como en el de Haga, a las afueras de Estocolmo, donde reside la princesa heredera Victoria. Y es que se trata de la segunda hermana que el soberano escandinavo pierde en algo más de un año, pues en diciembre de 2024 fallecía la pintoresca Birgitta de Suecia, que desde hacía tiempo vivía en Mallorca. Además, claro, de que la semana pasada otra familia real, la griega, daba su último adiós a Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía.. Y es curioso porque, como recuerdan desde Vanitatis, las vidas de las tres princesas, Birgitta, Desirée e Irene estaban unidas no solo por la amistad, sino por un hecho específico, un episodio que las dos últimas vivieron en agosto de 1958, en Corfú, cuando las hermanas Bernadotte visitaron a la monarquía helénica en Corfú.. En una carretera rural, siendo Desirée quien conducía, ella e Irene sufrieron un accidente, siendo precisamente quien llevaba el vehículo la que se llevó la peor parte, con una fractura de muñeca y una lesión en la rodilla izquierda, mientras que la princesa griega salió casi ilesa, con algunos cortes y contusiones de carácter leve. El hecho, aunque no hubo nada que lamentar, sí que fue traumático para ambas y quizá, algo tuviese que ver en su vida posterior, siendo ambas discretas y alejadas del foco mediático.. En lo que respecta a Desirée de Suecia, tiene todavía más sentido, dado que su infancia, al igual que la de su hermano y sus hermanas, estuvo marcada por la prematura muerte de su padre en un accidente de avión en 1947. Ella estudió en palacio, donde se formó en artes, especialmente piano y ballet, así como en otros idiomas, en especial el francés. Ya adulta, realizó un curso de cuidado infantil, graduándose después del Seminario Social Pedagógico como maestra de preescolar. Tras ello estuvo un tiempo trabajando en un hospital infantil y en un instituto para ciegos.. Hay que recalcar, a la hora de conocer su vida, que Desirée nunca formó parte de la línea de sucesión, puesto que la ley sálica dejó de estar vigente en Suecia solo a partir de 1980. Ello no impidió que en los primeros años de su vida tuviese varias opciones de entrar a formar parte de otra familia real. Y es que, mientras que desde el medio Aftonbladet recuerdan que el carisma de la princesa atrajo incluso al Sha de Persia, sus visitas a Grecia no eran solo para disfrutar del verano. Y es que había cierto interés en que Désirée y Constantino de Grecia se enamorasen.. A la madre de él, Federica de Hannover, le encantaba hacer de celestina, mientras que la de ella, Sibila de Sajonia-Coburgo y Gotha, viuda y sin haber llegado nunca a ser reina consorte de Suecia, buscó entre las casas reales europeas las «mejores» opciones para casar a sus cuatro hijas, si bien solo una, Birgitta, se casaría con un príncipe, mientras que las otras tres, Margarita, Cristina y Desirée, e incluso su hijo, Carlos Gustavo, protagonizarían matrimonios morganáticos, lo que les hizo perder a ellas sus tratamientos de Alteza Real, pero en el caso de él, al ser ya rey, no tuvo consecuencias.. A Constantino de Grecia, a pesar de que acabaría casándose con la prima hermana de Desirée, Ana María de Dinamarca, la menor de las hijas de Federico X e Ingrid, sí le gustó la princesa escandinava. Pero fue ella quien no mostró reciprocidad alguna por aquella unión, dado que estaba enamorada de un conde, perteneciente a la alta nobleza de Suecia, la familia Lewenhaupt. Este, desgraciadamente, falleció a los 22 años de edad en un grave accidente.. Esto provocó que Desirée, en 1964, se acabase casando, luciendo en la boda la emblemática tiara de los Camafeos, con otro noble sueco, el barón Niclas Silfverschiöld, una relación que había surgido tiempo atrás, tras varios encuentros informales entre amigos, porque fue precisamente de una amistad inicial como terminó surgiendo el amor. Por dicho enlace, Desirée se convirtió en baronesa, lo que se unió a su título de princesa, aunque perdió, al ser él un plebeyo y no tener sangre azul, el de Alteza Real.. Ambos vivirían su vida en un discreto segundo plano, en el castillo de Koberg, donde el barón de hecho había nacido y donde falleció en 2017. Antes, ella y Niclas tendrían tres hijos: el barón Carl Otto, nacido en 1965, y las baronesas Christina y Helene, que vinieron al mundo en 1966 y 1968, respectivamente. Desirée, por último, hacía tiempo que no aparecía en público. Especialmente a partir de 2023, cuando sufrió una grave meningitis que la tuvo en cama durante meses, deteriorando mucho su salud.. Por ahora se desconoce cuándo tendrá lugar la capilla ardiente y el posterior entierro. Y todavía no es seguro si podrán asistir los tres hermanos que siguen con vida, porque al rey Carlos Gustavo, el más pequeño de todos, hay que añadirle la princesa Margaretha, la primogénita, que tiene 91 años, y la princesa Christina, de 82, pero que tras haber superado un cáncer de mama sufre leucemia crónica.
«Con gran tristeza, he recibido la noticia de que mi hermana, la princesa Desirée, ha muerto. Son ingentes los cálidos recuerdos familiares creados en la casa de la familia Silfverschiöld, en Västergötland, un lugar en Suecia que llegó a significar mucho para mi hermana. Hoy, mi familia y yo enviamos nuestras condolencias a los hijos de la princesa Desiré y sus familias», han sido las palabras con las que el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia se ha despedido de su hermana, que ha fallecido a los 87 años de forma pacífica y rodeada de su familia, según han declarado desde la casa real sueca.. El monarca, además, ha decretado que las banderas ondeen a media asta tanto en el Palacio Real como en el de Haga, a las afueras de Estocolmo, donde reside la princesa heredera Victoria. Y es que se trata de la segunda hermana que el soberano escandinavo pierde en algo más de un año, pues en diciembre de 2024 fallecía la pintoresca Birgitta de Suecia, que desde hacía tiempo vivía en Mallorca. Además, claro, de que la semana pasada otra familia real, la griega, daba su último adiós a Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía.. Y es curioso porque, como recuerdan desde Vanitatis, las vidas de las tres princesas, Birgitta, Desirée e Irene estaban unidas no solo por la amistad, sino por un hecho específico, un episodio que las dos últimas vivieron en agosto de 1958, en Corfú, cuando las hermanas Bernadotte visitaron a la monarquía helénica en Corfú.. En una carretera rural, siendo Desirée quien conducía, ella e Irene sufrieron un accidente, siendo precisamente quien llevaba el vehículo la que se llevó la peor parte, con una fractura de muñeca y una lesión en la rodilla izquierda, mientras que la princesa griega salió casi ilesa, con algunos cortes y contusiones de carácter leve. El hecho, aunque no hubo nada que lamentar, sí que fue traumático para ambas y quizá, algo tuviese que ver en su vida posterior, siendo ambas discretas y alejadas del foco mediático.. En lo que respecta a Desirée de Suecia, tiene todavía más sentido, dado que su infancia, al igual que la de su hermano y sus hermanas, estuvo marcada por la prematura muerte de su padre en un accidente de avión en 1947. Ella estudió en palacio, donde se formó en artes, especialmente piano y ballet, así como en otros idiomas, en especial el francés. Ya adulta, realizó un curso de cuidado infantil, graduándose después del Seminario Social Pedagógico como maestra de preescolar. Tras ello estuvo un tiempo trabajando en un hospital infantil y en un instituto para ciegos.. Hay que recalcar, a la hora de conocer su vida, que Desirée nunca formó parte de la línea de sucesión, puesto que la ley sálica dejó de estar vigente en Suecia solo a partir de 1980. Ello no impidió que en los primeros años de su vida tuviese varias opciones de entrar a formar parte de otra familia real. Y es que, mientras que desde el medio Aftonbladet recuerdan que el carisma de la princesa atrajo incluso al Sha de Persia, sus visitas a Grecia no eran solo para disfrutar del verano. Y es que había cierto interés en que Désirée y Constantino de Grecia se enamorasen.. A la madre de él, Federica de Hannover, le encantaba hacer de celestina, mientras que la de ella, Sibila de Sajonia-Coburgo y Gotha, viuda y sin haber llegado nunca a ser reina consorte de Suecia, buscó entre las casas reales europeas las «mejores» opciones para casar a sus cuatro hijas, si bien solo una, Birgitta, se casaría con un príncipe, mientras que las otras tres, Margarita, Cristina y Desirée, e incluso su hijo, Carlos Gustavo, protagonizarían matrimonios morganáticos, lo que les hizo perder a ellas sus tratamientos de Alteza Real, pero en el caso de él, al ser ya rey, no tuvo consecuencias.. A Constantino de Grecia, a pesar de que acabaría casándose con la prima hermana de Desirée, Ana María de Dinamarca, la menor de las hijas de Federico X e Ingrid, sí le gustó la princesa escandinava. Pero fue ella quien no mostró reciprocidad alguna por aquella unión, dado que estaba enamorada de un conde, perteneciente a la alta nobleza de Suecia, la familia Lewenhaupt. Este, desgraciadamente, falleció a los 22 años de edad en un grave accidente.. Esto provocó que Desirée, en 1964, se acabase casando, luciendo en la boda la emblemática tiara de los Camafeos, con otro noble sueco, el barón Niclas Silfverschiöld, una relación que había surgido tiempo atrás, tras varios encuentros informales entre amigos, porque fue precisamente de una amistad inicial como terminó surgiendo el amor. Por dicho enlace, Desirée se convirtió en baronesa, lo que se unió a su título de princesa, aunque perdió, al ser él un plebeyo y no tener sangre azul, el de Alteza Real.. Ambos vivirían su vida en un discreto segundo plano, en el castillo de Koberg, donde el barón de hecho había nacido y donde falleció en 2017. Antes, ella y Niclas tendrían tres hijos: el barón Carl Otto, nacido en 1965, y las baronesas Christina y Helene, que vinieron al mundo en 1966 y 1968, respectivamente. Desirée, por último, hacía tiempo que no aparecía en público. Especialmente a partir de 2023, cuando sufrió una grave meningitis que la tuvo en cama durante meses, deteriorando mucho su salud.. Por ahora se desconoce cuándo tendrá lugar la capilla ardiente y el posterior entierro. Y todavía no es seguro si podrán asistir los tres hermanos que siguen con vida, porque al rey Carlos Gustavo, el más pequeño de todos, hay que añadirle la princesa Margaretha, la primogénita, que tiene 91 años, y la princesa Christina, de 82, pero que tras haber superado un cáncer de mama sufre leucemia crónica.
