Las elecciones parlamentarias de Armenia han concluido con Nikol Pashinian y su partido «Contrato Civil» obteniendo el 49,8% de los votos. «Armenia Fuerte», de Samvel Karapetyan, quedó en segundo lugar con el 23,3%; el bloque «Armenia», de Robert Kocharyan, obtuvo aproximadamente el 10%; y «Armenia Próspera», de Gagik Tsarukyan, se quedó a apenas unos cientos de votos del 4% y no logró acceder a escaños en la Asamblea Nacional.. Estas elecciones fueron percibidas como una especie de referéndum sobre el futuro del país: «acercamiento a Europa» o «regreso a la esfera de influencia de Rusia». La victoria de Pashinian reforzó formalmente el giro de la política exterior armenia hacia la Unión Europea, aunque dejó al primer ministro sin una mayoría constitucional que le permitiera modificar la Constitución para impulsar la integración en la Unión Europea y concluir los tratados de paz definitivos con el vecino Azerbaiyán. Además, las elecciones –en las que dos de los principales partidos de la oposición contaron con un fuerte respaldo del Kremlin– mostraron serias desviaciones respecto a los requisitos democráticos básicos: desde la privación del derecho al voto de la diáspora armenia hasta funcionarios que calificaron abiertamente a sus adversarios de «mafiosos» y «traidores», pasando por irregularidades registradas en los colegios electorales.. Hasta el 8 de junio, el Ministerio del Interior de Armenia había presentado datos oficiales según los cuales se registraron 619 denuncias de violaciones del proceso electoral, entre ellas voto múltiple, vulneración del secreto del voto, compra de votos e interferencia en el proceso electoral. 18 personas fueron detenidas y otras 322 denuncias seguían siendo investigadas. La Alianza de Observadores Independientes, una misión de supervisión cuyos miembros visitaron casi todos los colegios electorales del país, afirmó que se detectaron irregularidades en el 44% de ellos. Otra misión local de observación, Hayakve, documentó numerosos «votantes fantasma» al comprobar que los censos electorales incluían nombres de personas fallecidas.. Según la declaración preliminar de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, «la campaña fue altamente confrontativa, marcada por una retórica divisiva y empañada por acusaciones de compra de votos y otras violaciones electorales, lo que dio lugar a numerosos procesos penales contra candidatos y activistas de la oposición». La coordinadora especial de la OSCE y jefa de la misión de observación a corto plazo, Farah Karimi, fue incluso más lejos al señalar que «la concentración de arrestos y procedimientos penales dirigidos contra figuras de la oposición contribuyó a generar una percepción de justicia selectiva». Quizá sea demasiado pronto para afirmar si la presión ejercida sobre la oposición resultó decisiva para los resultados finales, pero conviene señalar que, entre las casi 200 personas detenidas antes o durante la jornada electoral, no había un solo representante de las fuerzas progubernamentales. Muy probablemente, la oposición tampoco recurrió siempre a métodos honestos y justos. Los informes sobre sus intentos de movilizar a la diáspora armenia mediante procedimientos ilegales también tuvieron una amplia repercusión en los medios internacionales.. A finales del mes de mayo, se informó de que altos funcionarios rusos habían discutido la posibilidad de enviar hasta 100.000 armenios residentes en Rusia a Armenia para votar contra Pashinian (y algunos efectivamente llegaron al país). Incluso hubo indicios de que ciudadanos armenios residentes en Francia recibieron llamadas desde Rusia instándolos a viajar a Armenia para votar por un candidato concreto. En este caso, la movilización política no se basó únicamente en la campaña electoral, sino también en prácticas de soborno y presión.. Mi argumento es que la reciente contienda estuvo influida por medios antidemocráticos desde ambos bandos. Por ello, advertiría a los europeos contra evaluaciones simplistas y categóricas. El 8 de junio, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, felicitó a Pashinian por su victoria y añadió: «Valoramos profundamente nuestra asociación con una Armenia democrática que se alinea cada vez más con Europa».. A mi juicio, la elección europea de Armenia puede celebrarse, pero si hablamos de la democracia armenia, es todavía pronto para alegrarse. La democracia no debería equipararse a una «elección correcta» entre Europa y Rusia. También implica competencia justa, primacía de los principios y las normas sobre las valoraciones personales, rechazo de la persecución de quienes resultan incómodos y ausencia de cualquier presión en la disputa por los votos. Los europeos deberían ser conscientes de que si desean implicarse en una nueva confrontación geopolítica con Rusia –esta vez en el Cáucaso Sur–, deberían apoyar a una nación que no esté internamente dividida y que confíe plenamente en unos dirigentes elegidos de manera democrática y justa. De lo contrario, no solo podría verse devaluada la propia idea de los estándares europeos, sino que Bruselas podría verse obligada a destinar recursos mucho más significativos que los 50 millones de euros en ayuda y el supuesto acceso libre de aranceles al mercado de la Unión Europea para determinados productos armenios, con el fin de subvencionar a un gobierno que no cuenta con el apoyo pleno de su población.. *Vladislav L. Inozemtsev es cofundador y miembro del Consejo Asesor del Centro de Análisis y Estrategias en Europa en Nicosia (Chipre)
Las elecciones parlamentarias de Armenia han concluido con [[LINK:EXTERNO|||https://www.larazon.es/internacional/nikol-pashinian-artifice-perestroika-armenia_202606086a27346644a9ef682516be03.html|||Nikol Pashinian y su partido «Contrato Civil» obteniendo el 49,8% de los votos]]. «Armenia Fuerte», de Samvel Karapetyan, quedó en segundo lugar con el 23,3%; el bloque «Armenia», de Robert Kocharyan, obtuvo aproximadamente el 10%; y «Armenia Próspera», de Gagik Tsarukyan, se quedó a apenas unos cientos de votos del 4% y no logró acceder a escaños en la Asamblea Nacional.. Estas elecciones fueron percibidas como una especie de referéndum sobre el futuro del país: «acercamiento a Europa» o «regreso a la esfera de influencia de Rusia». La victoria de Pashinian reforzó formalmente el giro de la política exterior armenia hacia la Unión Europea, aunque dejó al primer ministro sin una mayoría constitucional que le permitiera modificar la Constitución para impulsar la integración en la Unión Europea y concluir los tratados de paz definitivos con el vecino Azerbaiyán. Además, las elecciones –en las que dos de los principales partidos de la oposición contaron con un fuerte respaldo del Kremlin– mostraron serias desviaciones respecto a los requisitos democráticos básicos: desde la privación del derecho al voto de la diáspora armenia hasta funcionarios que calificaron abiertamente a sus adversarios de «mafiosos» y «traidores», pasando por irregularidades registradas en los colegios electorales.. Hasta el 8 de junio, el Ministerio del Interior de Armenia había presentado datos oficiales según los cuales se registraron 619 denuncias de violaciones del proceso electoral, entre ellas voto múltiple, vulneración del secreto del voto, compra de votos e interferencia en el proceso electoral. 18 personas fueron detenidas y otras 322 denuncias seguían siendo investigadas. La Alianza de Observadores Independientes, una misión de supervisión cuyos miembros visitaron casi todos los colegios electorales del país, afirmó que se detectaron irregularidades en el 44% de ellos. Otra misión local de observación, Hayakve, documentó numerosos «votantes fantasma» al comprobar que los censos electorales incluían nombres de personas fallecidas.. Según la declaración preliminar de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, «la campaña fue altamente confrontativa, marcada por una retórica divisiva y empañada por acusaciones de compra de votos y otras violaciones electorales, lo que dio lugar a numerosos procesos penales contra candidatos y activistas de la oposición». La coordinadora especial de la OSCE y jefa de la misión de observación a corto plazo, Farah Karimi, fue incluso más lejos al señalar que «la concentración de arrestos y procedimientos penales dirigidos contra figuras de la oposición contribuyó a generar una percepción de justicia selectiva». Quizá sea demasiado pronto para afirmar si la presión ejercida sobre la oposición resultó decisiva para los resultados finales, pero conviene señalar que, entre las casi 200 personas detenidas antes o durante la jornada electoral, no había un solo representante de las fuerzas progubernamentales. Muy probablemente, la oposición tampoco recurrió siempre a métodos honestos y justos. Los informes sobre sus intentos de movilizar a la diáspora armenia mediante procedimientos ilegales también tuvieron una amplia repercusión en los medios internacionales.. A finales del mes de mayo, se informó de que altos funcionarios rusos habían discutido la posibilidad de enviar hasta 100.000 armenios residentes en Rusia a Armenia para votar contra Pashinian (y algunos efectivamente llegaron al país). Incluso hubo indicios de que ciudadanos armenios residentes en Francia recibieron llamadas desde Rusia instándolos a viajar a Armenia para votar por un candidato concreto. En este caso, la movilización política no se basó únicamente en la campaña electoral, sino también en prácticas de soborno y presión.. Mi argumento es que la reciente contienda estuvo influida por medios antidemocráticos desde ambos bandos. Por ello, advertiría a los europeos contra evaluaciones simplistas y categóricas. El 8 de junio, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, felicitó a Pashinian por su victoria y añadió: «Valoramos profundamente nuestra asociación con una Armenia democrática que se alinea cada vez más con Europa».. A mi juicio, la elección europea de Armenia puede celebrarse, pero si hablamos de la democracia armenia, es todavía pronto para alegrarse. La democracia no debería equipararse a una «elección correcta» entre Europa y Rusia. También implica competencia justa, primacía de los principios y las normas sobre las valoraciones personales, rechazo de la persecución de quienes resultan incómodos y ausencia de cualquier presión en la disputa por los votos. Los europeos deberían ser conscientes de que si desean implicarse en una nueva confrontación geopolítica con Rusia –esta vez en el Cáucaso Sur–, deberían apoyar a una nación que no esté internamente dividida y que confíe plenamente en unos dirigentes elegidos de manera democrática y justa. De lo contrario, no solo podría verse devaluada la propia idea de los estándares europeos, sino que Bruselas podría verse obligada a destinar recursos mucho más significativos que los 50 millones de euros en ayuda y el supuesto acceso libre de aranceles al mercado de la Unión Europea para determinados productos armenios, con el fin de subvencionar a un gobierno que no cuenta con el apoyo pleno de su población.. *Vladislav L. Inozemtsev es cofundador y miembro del Consejo Asesor del Centro de Análisis y Estrategias en Europa en Nicosia (Chipre)
La selección europea que ha hecho el país en las urnas puede celebrarse, pero si hablamos de la democracia armenia, es pronto para alegrarse
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