Tras las críticas por su asistencia a diferentes premios relacionados con el mundo del cine, ahora, las influencers han vuelto a colocarse en el centro de la polémica después de que varios usuarios hayan asegurado que su ferviente devoción por la fe cristiana se debe, solo, a un intento de ganar popularidad y seguidores en las redes sociales.. Ante esto, este viernes, Vamos a ver ha conectado en directo con Andrea Payán, una joven de 26 años que ha publicado en las redes sociales el momento en el que ha recibido el sacramento del bautismo, la confirmación y la eucaristía.. «Yo no vengo de familia creyente y, efectivamente, no recibí el bautismo de pequeña, que es lo común. Siempre fui muy atea, además, estudié el bachillerato de ciencias puras y siempre decía que la razón y la fe están enemistadas. Creía eso. A través de una situación dura, una época muy difícil, pasé por una crisis existencial y caí en depresión, en un Trastorno de la Conducta Alimentaria, no sabía qué estudiar… Sentí ese vacío y la desesperanza de verlo todo negro», ha comenzado explicando la joven.. «Llegó un día, con 18 años, toqué fondo, pensé que la vida era sufrimiento y que, para no sufrir, no había que estar en esta vida. Es un pensamiento común para aquellas personas que pasan por un momento duro. Pero otro día me vino otro pensamiento de que tenía que haber algo más. Ahí empezó una búsqueda a través de leer, investigar y empecé a hacer terapia. Comencé esa espiritualidad, me replanteé si habría algo que estaba ahí, que te ayuda, que te hace llevar mejor las cosas», ha agregado la influencer.. Así, Andrea Payán ha señalado: «En esa búsqueda me topé con el cristianismo, con La Biblia, con Jesús y ahí entendí que, pese a todo el sufrimiento que hay, podía ser más ligero y llevadero con la fe, creyendo en Dios. Fue algo que no fue repentino, no fue de la noche a la mañana, sino que fue progresivo. Fue una búsqueda. En mi caso, sé cómo es la vida siendo atea, sé cómo es creyendo en Dios».. Acerca de la polémica de compartir en redes sociales las ceremonias religiosas, la influencer ha destacado: «Creo que hay de todo. Quizás puede haber personas que lo hacen por moda, pero bendita moda. Con todas las modas y tendencias que hay en la vida, que algunas son surrealistas, que haya una tendencia de creer en Dios, lo veo casi de bendita moda. No obstante, creo que, hoy en día, en el mundo también hay bastante desesperanza, muchas personas tanto adultas como jóvenes que se quitan la vida, con un vacío existencial… Tenemos todo, pero seguimos estando tristes, hay mayores tasas de depresión y peor salud mental. Creo que, como las generaciones más jóvenes hemos estado tan alejados de Dios que hemos llegado y decidido siendo más adultos. Creo que hay un anhelo y los adultos y jóvenes están ahora abrazando la fe».. Finalmente, Andrea Payán ha comentado cómo se ha tomado su familia su decisión: «Ellos me han dicho que si a mí me hace feliz, que lo ven, son testigos de primera mano de cómo ha cambiado mi vida al ser creyente, se alegran mucho».
La joven ha explicado su historia de vida hasta llegar al cristianismo y el apoyo que ha recibido por parte de su familia, todos ellos ateos.
20MINUTOS.ES – Televisión
Tras las críticas por su asistencia a diferentes premios relacionados con el mundo del cine, ahora, las influencers han vuelto a colocarse en el centro de la polémica después de que varios usuarios hayan asegurado que su ferviente devoción por la fe cristiana se debe, solo, a un intento de ganar popularidad y seguidores en las redes sociales.. Ante esto, este viernes, Vamos a ver ha conectado en directo con Andrea Payán, una joven de 26 años que ha publicado en las redes sociales el momento en el que ha recibido el sacramento del bautismo, la confirmación y la eucaristía.. «Yo no vengo de familia creyente y, efectivamente, no recibí el bautismo de pequeña, que es lo común. Siempre fui muy atea, además, estudié el bachillerato de ciencias puras y siempre decía que la razón y la fe están enemistadas. Creía eso. A través de una situación dura, una época muy difícil, pasé por una crisis existencial y caí en depresión, en un Trastorno de la Conducta Alimentaria, no sabía qué estudiar… Sentí ese vacío y la desesperanza de verlo todo negro», ha comenzado explicando la joven.. «Llegó un día, con 18 años, toqué fondo, pensé que la vida era sufrimiento y que, para no sufrir, no había que estar en esta vida. Es un pensamiento común para aquellas personas que pasan por un momento duro. Pero otro día me vino otro pensamiento de que tenía que haber algo más. Ahí empezó una búsqueda a través de leer, investigar y empecé a hacer terapia. Comencé esa espiritualidad, me replanteé si habría algo que estaba ahí, que te ayuda, que te hace llevar mejor las cosas», ha agregado la influencer.. Así, Andrea Payán ha señalado: «En esa búsqueda me topé con el cristianismo, con La Biblia, con Jesús y ahí entendí que, pese a todo el sufrimiento que hay, podía ser más ligero y llevadero con la fe, creyendo en Dios. Fue algo que no fue repentino, no fue de la noche a la mañana, sino que fue progresivo. Fue una búsqueda. En mi caso, sé cómo es la vida siendo atea, sé cómo es creyendo en Dios».. Acerca de la polémica de compartir en redes sociales las ceremonias religiosas, la influencer ha destacado: «Creo que hay de todo. Quizás puede haber personas que lo hacen por moda, pero bendita moda. Con todas las modas y tendencias que hay en la vida, que algunas son surrealistas, que haya una tendencia de creer en Dios, lo veo casi de bendita moda. No obstante, creo que, hoy en día, en el mundo también hay bastante desesperanza, muchas personas tanto adultas como jóvenes que se quitan la vida, con un vacío existencial… Tenemos todo, pero seguimos estando tristes, hay mayores tasas de depresión y peor salud mental. Creo que, como las generaciones más jóvenes hemos estado tan alejados de Dios que hemos llegado y decidido siendo más adultos. Creo que hay un anhelo y los adultos y jóvenes están ahora abrazando la fe».. Finalmente, Andrea Payán ha comentado cómo se ha tomado su familia su decisión: «Ellos me han dicho que si a mí me hace feliz, que lo ven, son testigos de primera mano de cómo ha cambiado mi vida al ser creyente, se alegran mucho».
