La plaza de toros de Toledo se convierte este 28 de marzo en el epicentro de una gesta que trasciende lo taurino. Con motivo de su décimo aniversario de alternativa, Álvaro Lorenzo habla para LA RAZÓN sobre el reto de estoquear seis toros en solitario a beneficio de la Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos. En esta charla, el matador analiza su madurez frente al espejo de la responsabilidad y el motor vital que ha supuesto su reciente paternidad.. ¿Cómo llega un torero a plantearse la lidia de seis toros con este trasfondo social?. Llega mi décimo aniversario y quería hacer algo especial, y ayudar al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, que es una referencia mundial, me pareció la mejor idea. Como toledano, estoy orgulloso de esta institución y la mejor manera de colaborar es haciendo lo que sé. Es una iniciativa propia que me permite mostrar mi compromiso con la profesión y con mi tierra. Mi esfuerzo esa tarde será puntual comparado con el que hacen los pacientes cada día para recuperarse; ellos son el verdadero ejemplo y el motor que me empuja a esta gesta. Es una forma de devolver a la sociedad parte de lo que el toro me ha dado a mí durante esta década.. ¿Qué busca transmitir al aficionado al elegir seis hierros de tanta exigencia y variedad?. Quería que mi compromiso fuera total. Quizás podría haber intentado un festival o lidiar otro tipo de ganaderías, pero he elegido seis divisas muy bravas y exigentes porque busco mostrarme como un torero en plenitud. Quiero que el mundo taurino mire a Toledo y vea que lo que puedo hacer con un toro de Garcigrande, también soy capaz de hacerlo con un «miura» o un «victorino». Artísticamente necesito que el aficionado sienta esa ilusión y vea la dimensión de madurez en la que me encuentro ahora mismo, sintiéndome capaz de lidiar cualquier encaste con solvencia.. ¿Hasta qué punto su reciente paternidad ha cambiado su forma de ver la carrera tras una década de matador?. Ser padre te hace madurar de golpe y ser mucho menos egoísta. Tras una tarde muy dura en Las Ventas en 2024, donde llegué a pensar en tirar la toalla, la noticia de que iba a tener un hijo fue el revulsivo que necesitaba. Me dio un motivo para no rendirme y para querer que, cuando tenga uso de razón, esté orgulloso de su padre. Ese motor me ayudó a recuperar la ilusión y la confianza cuando más cortas estaban las fuerzas y los ingresos económicos. Mi hijo ha sido el bálsamo que ha curado las heridas que me dejó una época muy dura en mi carrera.. Esa época dura de la que hablas te llegó después de triunfar en todas las plazas.. Sí, fue muy duro, especialmente cuando has sido independiente desde los dieciocho años y de repente te ves pidiendo ayuda a tu familia para poder ir a tentar al campo. Pero esos momentos te curten. El día que mi mujer me dijo que íbamos a ser padres, el «petardo» que había pegado en Madrid dejó de importarme; mi prioridad pasó a ser darles lo mejor. Esa responsabilidad, lejos de pesarme, me ha dado una fuerza extra para no dejar que nadie me quite lo que quiero conseguir en el ruedo. Toreo para ellos, para que tengan un futuro estable y para que mi hijo sepa que su padre nunca se rindió ante la adversidad.. ¿Siente que este «segundo aire» profesional le pilla en su mejor momento de madurez artística?. Me sigo sintiendo un torero joven, pero la madurez me ha dado las herramientas para mostrarme tal y como soy, sin complejos ni timidez. El proceso de cuajarse como torero necesita tiempo y no siempre va tan rápido como nos gustaría. El paso por el banquillo, tras la pandemia, y las dificultades personales me han forjado un carácter diferente. Ahora me siento preparado para afrontar retos de máxima responsabilidad, como esta cita en Toledo o mis próximas fechas en las ferias de Sevilla y Madrid. He aprendido que la paciencia es una virtud tan necesaria en los despachos como en la cara del toro.. ¿Es esta encerrona un punto de partida para reclamar su sitio en las grandes ferias?. Sin duda. Toledo es el inicio soñado, pero mis metas pasan por Sevilla y San Isidro, que son las plazas que cambian la situación de un torero. Recientemente se ha anunciado también una corrida de Victorino Martín en Bocairent que me motiva mucho. Un triunfo en las plazas grandes es lo que necesito para seguir creciendo, pero ese camino empieza por demostrar en mi tierra la capacidad y el momento de plenitud que atravieso tras una década de lucha incansable por todo en lo que creo.
Diez años de alternativa avalan el gesto del toledano, que asume en solitario la lidia de seis toros para ayudar al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo
La plaza de toros de Toledo se convierte este 28 de marzo en el epicentro de una gesta que trasciende lo taurino. Con motivo de su décimo aniversario de alternativa, Álvaro Lorenzo habla para LA RAZÓN sobre el reto de estoquear seis toros en solitario a beneficio de la Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos. En esta charla, el matador analiza su madurez frente al espejo de la responsabilidad y el motor vital que ha supuesto su reciente paternidad.. ¿Cómo llega un torero a plantearse la lidia de seis toros con este trasfondo social?. Llega mi décimo aniversario y quería hacer algo especial, y ayudar al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, que es una referencia mundial, me pareció la mejor idea. Como toledano, estoy orgulloso de esta institución y la mejor manera de colaborar es haciendo lo que sé. Es una iniciativa propia que me permite mostrar mi compromiso con la profesión y con mi tierra. Mi esfuerzo esa tarde será puntual comparado con el que hacen los pacientes cada día para recuperarse; ellos son el verdadero ejemplo y el motor que me empuja a esta gesta. Es una forma de devolver a la sociedad parte de lo que el toro me ha dado a mí durante esta década.. ¿Qué busca transmitir al aficionado al elegir seis hierros de tanta exigencia y variedad?. Quería que mi compromiso fuera total. Quizás podría haber intentado un festival o lidiar otro tipo de ganaderías, pero he elegido seis divisas muy bravas y exigentes porque busco mostrarme como un torero en plenitud. Quiero que el mundo taurino mire a Toledo y vea que lo que puedo hacer con un toro de Garcigrande, también soy capaz de hacerlo con un «miura» o un «victorino». Artísticamente necesito que el aficionado sienta esa ilusión y vea la dimensión de madurez en la que me encuentro ahora mismo, sintiéndome capaz de lidiar cualquier encaste con solvencia.. ¿Hasta qué punto su reciente paternidad ha cambiado su forma de ver la carrera tras una década de matador?. Ser padre te hace madurar de golpe y ser mucho menos egoísta. Tras una tarde muy dura en Las Ventas en 2024, donde llegué a pensar en tirar la toalla, la noticia de que iba a tener un hijo fue el revulsivo que necesitaba. Me dio un motivo para no rendirme y para querer que, cuando tenga uso de razón, esté orgulloso de su padre. Ese motor me ayudó a recuperar la ilusión y la confianza cuando más cortas estaban las fuerzas y los ingresos económicos. Mi hijo ha sido el bálsamo que ha curado las heridas que me dejó una época muy dura en mi carrera.. Esa época dura de la que hablas te llegó después de triunfar en todas las plazas.. Sí, fue muy duro, especialmente cuando has sido independiente desde los dieciocho años y de repente te ves pidiendo ayuda a tu familia para poder ir a tentar al campo. Pero esos momentos te curten. El día que mi mujer me dijo que íbamos a ser padres, el «petardo» que había pegado en Madrid dejó de importarme; mi prioridad pasó a ser darles lo mejor. Esa responsabilidad, lejos de pesarme, me ha dado una fuerza extra para no dejar que nadie me quite lo que quiero conseguir en el ruedo. Toreo para ellos, para que tengan un futuro estable y para que mi hijo sepa que su padre nunca se rindió ante la adversidad.. ¿Siente que este «segundo aire» profesional le pilla en su mejor momento de madurez artística?. Me sigo sintiendo un torero joven, pero la madurez me ha dado las herramientas para mostrarme tal y como soy, sin complejos ni timidez. El proceso de cuajarse como torero necesita tiempo y no siempre va tan rápido como nos gustaría. El paso por el banquillo, tras la pandemia, y las dificultades personales me han forjado un carácter diferente. Ahora me siento preparado para afrontar retos de máxima responsabilidad, como esta cita en Toledo o mis próximas fechas en las ferias de Sevilla y Madrid. He aprendido que la paciencia es una virtud tan necesaria en los despachos como en la cara del toro.. ¿Es esta encerrona un punto de partida para reclamar su sitio en las grandes ferias?. Sin duda. Toledo es el inicio soñado, pero mis metas pasan por Sevilla y San Isidro, que son las plazas que cambian la situación de un torero. Recientemente se ha anunciado también una corrida de Victorino Martín en Bocairent que me motiva mucho. Un triunfo en las plazas grandes es lo que necesito para seguir creciendo, pero ese camino empieza por demostrar en mi tierra la capacidad y el momento de plenitud que atravieso tras una década de lucha incansable por todo en lo que creo.
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