Sin comerlo ni beberlo, Algeciras se ha situado en el centro del debate político nacional tras las declaraciones de Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso. El dirigente utilizó el nombre de la ciudad como ejemplo para defender la creación de un frente amplio de izquierdas con vistas a las próximas elecciones generales, con el objetivo de frenar el avance del PP y Vox.. “Representar a alguien de Algeciras no me hace menos catalán ni menos independentista, me hace más normal y más útil”, afirmó ante los medios, en referencia a su propuesta de cooperación entre territorios. Rufián insistió además en que la iniciativa no es nueva y que “algo hay que hacer”, aunque evitó concretar si estaría dispuesto a liderar personalmente el proyecto.. Las palabras del dirigente independentista no pasaron desapercibidas en Algeciras, donde asociaciones vecinales y colectivos ciudadanos reaccionaron con cautela. Un componente de una asociación de vecinos expresó una posición crítica y matizada: «Yo diría que lo ha hecho a colación de la canción de Serrat, que hablaba de Algeciras a Estambul en ‘Mediterráneo’. La asociación de vecinos nos mantenemos completamente al margen de todo lo que sea cuestiones políticas. Si Rufián se desvincula del independentismo, que venga y hablamos”.. Un docente de Algeciras cuestionado por este medio tiene claro que “él conocerá más lo de su zona, lo de Cataluña, pero aquí yo creo que tendrá poca información. Ahora mismo aquí lo que hace más falta son más recursos económicos. En Algeciras y en toda la provincia de Cádiz no que nadie venga en plan salvador, sino más recursos económicos. Yo soy educador y aquí tenemos uno de los datos más altos de absentismo escolar, con lo cual hacía falta mucho más de invertir en educación. Y también necesitamos políticos que trabajen contra el desempleo y de inseguridad. Entonces lo que hace falta es menos palabras y más hechos”.. Malestar en el sector comercial. En el ámbito empresarial, la utilización de Algeciras como ejemplo en el debate político tampoco fue bien recibida. Un comerciante consultado por este periódico mostró su rechazo a este enfoque: «Aquí no necesitamos que vengan de Cataluña a representarnos. Lo que queremos es que los políticos nos den la seguridad y el trabajo que necesita la gente de aquí y que no nos utilicen para salir en los telediarios».. Estas palabras reflejan un sentimiento extendido entre parte del tejido productivo local, que reclama políticas centradas en el desarrollo económico y en la mejora de las condiciones laborales, más allá de los debates ideológicos.. Apoyo desde colectivos sociales. Frente a las voces críticas, algunos colectivos sociales valoraron positivamente el mensaje del portavoz de ERC. Alfonso Torres, presidente de Orgullo y Diversidad, defiende una política inclusiva y centrada en la mayoría social: «No cometamos nosotros el error que le achacábamos al independentismo catalán de cerrarse en sí mismo y de convertirse en excluyente. Más allá de las particularidades territoriales de cada lugar luego hay una serie de soluciones políticas que priorizan unos intereses y eso tiene un impacto en Algeciras, en La Línea o en Barcelona, donde sea».. En la misma línea, Jesús Tomillero, presidente de la asociación Roja Directa LGTB, respalda la iniciativa desde la defensa de los derechos del colectivo: “Vemos positivo que la izquierda se una ante la oleada que está teniendo la derecha porque por desgracia los partidos de la extrema derecha vulneran los derechos del colectivo”.. Entre el foco mediático y las demandas reales. La referencia de Gabriel Rufián ha situado a Algeciras en el centro del debate político estatal, pero también ha puesto de manifiesto la distancia entre los discursos nacionales y las preocupaciones cotidianas de sus vecinos.. Empleo, seguridad, educación, sanidad e inversiones siguen siendo las principales demandas de una ciudad y de una comarca que, una vez más, se convierte en argumento político en un contexto electoral. Entre el respaldo de algunos colectivos, el escepticismo ciudadano y el malestar de sectores económicos, Algeciras vuelve a quedar atrapada entre el protagonismo mediático y la necesidad de respuestas concretas.
Vecinos, docentes, comerciantes y colectivos sociales opinan sobre el discurso del portavoz de ERC y reclaman inversiones, seguridad y soluciones reales para el Campo de Gibraltar
Sin comerlo ni beberlo, Algeciras se ha situado en el centro del debate político nacional tras las declaraciones de Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso. El dirigente utilizó el nombre de la ciudad como ejemplo para defender la creación de un frente amplio de izquierdas con vistas a las próximas elecciones generales, con el objetivo de frenar el avance del PP y Vox.. “Representar a alguien de Algeciras no me hace menos catalán ni menos independentista, me hace más normal y más útil”, afirmó ante los medios, en referencia a su propuesta de cooperación entre territorios. Rufián insistió además en que la iniciativa no es nueva y que “algo hay que hacer”, aunque evitó concretar si estaría dispuesto a liderar personalmente el proyecto.. Las palabras del dirigente independentista no pasaron desapercibidas en Algeciras, donde asociaciones vecinales y colectivos ciudadanos reaccionaron con cautela. Un componente de una asociación de vecinos expresó una posición crítica y matizada: «Yo diría que lo ha hecho a colación de la canción de Serrat, que hablaba de Algeciras a Estambul en ‘Mediterráneo’. La asociación de vecinos nos mantenemos completamente al margen de todo lo que sea cuestiones políticas. Si Rufián se desvincula del independentismo, que venga y hablamos”.. Un docente de Algeciras cuestionado por este medio tiene claro que “él conocerá más lo de su zona, lo de Cataluña, pero aquí yo creo que tendrá poca información. Ahora mismo aquí lo que hace más falta son más recursos económicos. En Algeciras y en toda la provincia de Cádiz no que nadie venga en plan salvador, sino más recursos económicos. Yo soy educador y aquí tenemos uno de los datos más altos de absentismo escolar, con lo cual hacía falta mucho más de invertir en educación. Y también necesitamos políticos que trabajen contra el desempleo y de inseguridad. Entonces lo que hace falta es menos palabras y más hechos”.. Malestar en el sector comercial. En el ámbito empresarial, la utilización de Algeciras como ejemplo en el debate político tampoco fue bien recibida. Un comerciante consultado por este periódico mostró su rechazo a este enfoque: «Aquí no necesitamos que vengan de Cataluña a representarnos. Lo que queremos es que los políticos nos den la seguridad y el trabajo que necesita la gente de aquí y que no nos utilicen para salir en los telediarios».. Estas palabras reflejan un sentimiento extendido entre parte del tejido productivo local, que reclama políticas centradas en el desarrollo económico y en la mejora de las condiciones laborales, más allá de los debates ideológicos.. Apoyo desde colectivos sociales. Frente a las voces críticas, algunos colectivos sociales valoraron positivamente el mensaje del portavoz de ERC. Alfonso Torres, presidente de Orgullo y Diversidad, defiende una política inclusiva y centrada en la mayoría social: «No cometamos nosotros el error que le achacábamos al independentismo catalán de cerrarse en sí mismo y de convertirse en excluyente. Más allá de las particularidades territoriales de cada lugar luego hay una serie de soluciones políticas que priorizan unos intereses y eso tiene un impacto en Algeciras, en La Línea o en Barcelona, donde sea».. En la misma línea, Jesús Tomillero, presidente de la asociación Roja Directa LGTB, respalda la iniciativa desde la defensa de los derechos del colectivo: “Vemos positivo que la izquierda se una ante la oleada que está teniendo la derecha porque por desgracia los partidos de la extrema derecha vulneran los derechos del colectivo”.. Entre el foco mediático y las demandas reales. La referencia de Gabriel Rufián ha situado a Algeciras en el centro del debate político estatal, pero también ha puesto de manifiesto la distancia entre los discursos nacionales y las preocupaciones cotidianas de sus vecinos.. Empleo, seguridad, educación, sanidad e inversiones siguen siendo las principales demandas de una ciudad y de una comarca que, una vez más, se convierte en argumento político en un contexto electoral. Entre el respaldo de algunos colectivos, el escepticismo ciudadano y el malestar de sectores económicos, Algeciras vuelve a quedar atrapada entre el protagonismo mediático y la necesidad de respuestas concretas.
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