Palantir, una de los emporios financieros y tecnológicos más poderosos del mundo, ha publicado una especie de manifiesto ideológico de 22 puntos sobre cómo tiene que estar gobernado el mundo. Se trata de una hoja de ruta sobre el nuevo orden mundial que asoma y que tiene una versión ampliada en el nuevo libro de Alex Karp, uno de los 100 hombres más ricos del mundo y director ejecutivo de Palantir Technologies, una empresa de software especializada en análisis de datos que tiene contratos con la NASA, el Ejército de EEUU y el ICE, la polémica policía migratoria de Trump.. Karp comienza su libro «The Tecnological Republic» diciendo que «Silicon Valley ha perdido el rumbo. «La decadencia de una cultura o de una civilización, y de hecho de su clase dirigente, solo será perdonada si dicha cultura es capaz de generar crecimiento económico y seguridad para la ciudadanía», asegura en la declaración.. Entre los argumentos más destacados de esta insólita declaración destaca el protagonismo que debe tener la élite tecnológica en la defensa y seguridad de Estados Unidos. «Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite de la ingeniería tiene la obligación de participar en la defensa de la nación», dice el comunicado.. La retórica y el poder blando («soft power») ha fallado y la democracia solo sobrevivirá mediante el empleo del poder duro (en el pasado las guerras y las coacciones), «que en este siglo es software». «La capacidad de las sociedades democráticas para prevalecer requiere algo más que atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software». Además, argumenta que el «pacifismo teatral» de Alemania y Japón tras la Segunda Guerra Mundial fue «un error que ahora debilita a Occidente y debe revertirse».. Uno de los puntos clave es el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Palantir cree que la cuestión no es si se deben construir armas de IA, sino de quién las tendrá primero. «Nuestros adversarios no se detendrán a debatir la ética; nosotros tampoco deberíamos», afirma. Propone la implantación de una mili obligatoria en EEUU «para que toda la sociedad comparta el riesgo de la guerra». Y va más allá: «Si un marine pide un rifle mejor (o mejor software), el deber de la industria es construirlo sin cuestionamientos morales».. Karp cree que estamos en el nacimiento de una nueva etapa de la Historia era que está reemplazando la era atómica. «La era atómica está terminando. Una era de disuasión está llegando a su fin y una nueva era basada en la IA está a punto de comenzar».. Sobre el desarrollo de las sociedades contemporáneas critica «el nuevo dogma», según el cual «todas las culturas son iguales ignora que algunas han producido maravillas y otras han demostrado ser mediocres o dañinas». «Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. En Occidente nos hemos resistido a definir culturas nacionales en nombre de la inclusividad. ¿Pero inclusión en qué?».. En sus postulados, algunos han visto una nueva versión tecnologizada del modelo establecido por Maquiavelo en el siglo XVI. La política -sostiene el jefe de Palantir- no debe servir para «nutrir el alma» o la identidad personal sino que tiene que ser «operativa y pragmática».. Como no podía ser menos, alaba los logros de Estados Unidos como potencia. «Ningún otro país, en la historia del mundo, ha impulsado más los valores progresistas que este. Estados Unidos está lejos de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país, para quienes no pertenecen a las élites hereditarias, que en cualquier otra nación del planeta».. Los críticos en Reino Unido y la UE ya lo han definido como el «manifiesto del supervillano». Martin Wrigley, diputado Liberal Demócrata, ha calificado el manifiesto como una «parodia de una película de Robocop» y un «desvarío narcisista perturbador». Además, ha cuestionado que una empresa con motivaciones ideológicas tan descarnadas deba trabajar con el Gobierno británico en el sector de los servicios públicos. En Estados Unidos son muchas las agencias gubernamentales que tienen contratos con Palantir. El sistema operativo el Ejército estadounidense fue desarrollado por la empresa fundada por Peter Thiel, un hombre clave en el ascenso de Donald Trump.. Incluso desde sectores de derecha, la reacción fue de incredulidad. En Estados Unidos, Richard Hanania, comentarista conservador, preguntó: «¿Quién diablos se creen que son?», en una crítica directa a la arrogancia de la empresa al pedir el servicio militar obligatorio. El experto en populismo Cas Mudde tildó el manifiesto de Palantir como «¡puro tecnofascismo!».
Palantir, uno de los emporios financieros y tecnológicos más poderosos del mundo, ha publicado una especie de manifiesto ideológico de 22 puntos sobre cómo tiene que estar gobernado el mundo. Se trata de una hoja de ruta sobre el nuevo orden mundial que asoma y que tiene una versión ampliada en el nuevo libro de Alex Karp, uno de los 100 hombres más ricos del mundo y director ejecutivo de Palantir Technologies, una empresa de software especializada en análisis de datos que tiene contratos con la NASA, el Ejército de EEUU y el ICE, la polémica policía migratoria de Trump.. Karp comienza su libro «The Tecnological Republic» diciendo que «Silicon Valley ha perdido el rumbo. «La decadencia de una cultura o de una civilización, y de hecho de su clase dirigente, solo será perdonada si dicha cultura es capaz de generar crecimiento económico y seguridad para la ciudadanía», asegura en la declaración, que ha salido publicado en X esta semana generando un reguero de reacciones en contra.. Entre los puntos más destacados que plantea Alex Karp está su propuesta para que la élite tecnológica tenga un mayor protagonismo en la defensa y seguridad de Estados Unidos. «Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite de la ingeniería tiene la obligación de participar en la defensa de la nación», dice el comunicado.. La retórica y el poder blando («soft power») ha fallado y la democracia solo sobrevivirá mediante el empleo del poder duro (en el pasado las guerras y las coacciones), «que en este siglo es software». «La capacidad de las sociedades democráticas para prevalecer requiere algo más que atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software». Además, argumenta que el «pacifismo teatral» de Alemania y Japón tras la Segunda Guerra Mundial fue «un error que ahora debilita a Occidente y debe revertirse».. Uno de los puntos clave es el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Palantir cree que la cuestión no es si se deben construir armas de IA, sino de quién las tendrá primero. «Nuestros adversarios no se detendrán a debatir la ética; nosotros tampoco deberíamos», afirma. Propone la implantación de una mili obligatoria en EEUU «para que toda la sociedad comparta el riesgo de la guerra». Y va más allá: «Si un marine pide un rifle mejor (o mejor software), el deber de la industria es construirlo sin cuestionamientos morales».. Karp cree que estamos en el nacimiento de una nueva etapa de la Historia era que está reemplazando la era atómica. «La era atómica está terminando. Una era de disuasión está llegando a su fin y una nueva era basada en la IA está a punto de comenzar».. Sobre el desarrollo de las sociedades contemporáneas critica «el nuevo dogma», según el cual «todas las culturas son iguales ignora que algunas han producido maravillas y otras han demostrado ser mediocres o dañinas». «Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. En Occidente nos hemos resistido a definir culturas nacionales en nombre de la inclusividad. ¿Pero inclusión en qué?».. En sus postulados, algunos han visto una nueva versión tecnologizada del modelo establecido por Maquiavelo en el siglo XVI. La política -sostiene el jefe de Palantir- no debe servir para «nutrir el alma» o la identidad personal sino que tiene que ser «operativa y pragmática».. Como no podía ser menos, alaba los logros de Estados Unidos como potencia. «Ningún otro país, en la historia del mundo, ha impulsado más los valores progresistas que este. Estados Unidos está lejos de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país, para quienes no pertenecen a las élites hereditarias, que en cualquier otra nación del planeta».. Las críticas: «Puro tecnofascismo». Los críticos en Reino Unido y la UE ya lo han definido como el «manifiesto del supervillano». Martin Wrigley, diputado Liberal Demócrata, ha calificado el manifiesto como una «parodia de una película de Robocop» y un «desvarío narcisista perturbador». Además, ha cuestionado que una empresa con motivaciones ideológicas tan descarnadas deba trabajar con el Gobierno británico en el sector de los servicios públicos. En Estados Unidos son muchas las agencias gubernamentales que tienen contratos con Palantir. El sistema operativo el Ejército estadounidense fue desarrollado por la empresa fundada por Peter Thiel, un hombre clave en el ascenso de Donald Trump.. Incluso desde sectores de derecha, la reacción fue de incredulidad. En Estados Unidos, Richard Hanania, comentarista conservador, preguntó: «¿Quién diablos se creen que son?», en una crítica directa a la arrogancia de la empresa al pedir el servicio militar obligatorio. El experto en populismo Cas Mudde tildó el manifiesto de Palantir como «¡puro tecnofascismo!».
La empresa tecnológica publica un manifiesto en el que defiende la IA como la mejor arma para gobernar
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