El brote de hantavirus en altamar mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales mientras se investigan nuevos casos y posibles vías de contagio. Expertos españoles en salud pública, epidemiología y sanidad animal coinciden en lanzar un mensaje de tranquilidad: no existe riesgo de pandemia ni de una amenaza para la población general, siempre que se adopten las medidas sanitarias adecuadas. Así lo subrayan investigadores y catedráticos que recuerdan que se trata de un virus conocido desde hace décadas y con una transmisión muy limitada entre humanos.. El investigador en Medicina Preventiva y Salud Pública de Fisabio, Salvador Peiró, explica que “la transmisión interhumana del hantavirus es muy difícil” y que, por tanto, “no hay riesgo de pandemia, ni de lejos”. Según detalla, el virus no es nuevo y se conoce desde los años 50, cuando se documentaron los primeros casos durante la guerra de Corea. Desde entonces, los contagios han sido esporádicos y muy ligados a contextos concretos, sobre todo rurales.. Una excursión en tierra. La vía principal de contagio es la inhalación de partículas de polvo contaminadas con orina o heces de roedores infectados, como ratones o topillos, que actúan como reservorio natural del virus. “Lo normal es que afecte a una persona de forma aislada cuando barre polvo contaminado en establos y espacios rurales”, señala Peiró, quien califica de “muy extraño” que se hayan producido varios casos en un entorno cerrado como un crucero. En su opinión, el foco podría estar en una excursión con exposición común o en la redistribución de partículas contaminadas a través de sistemas de ventilación.. Lo que no cuadraría de esta hipótesis es que, de los 7 afectados, algunos no estuvieron en las excursiones en tierra que se realizaron sobre el 25 de marzo.. En esta misma línea se expresa Rafael Toledo, catedrático de Parasitología en la Universidad de Valencia, que destaca la importancia de identificar la cepa implicada para evaluar el alcance real del brote. Recuerda que en Europa el virus está presente desde hace años y, aun así, “los casos son aislados y muy contados”. Incluso en América del Sur, donde se han registrado brotes algo mayores, estos han estado “muy focalizados” y relacionados casi siempre con contacto directo con roedores.. Referencias puntuales de transmisión persona a persona. Toledo admite que existen referencias puntuales a transmisión persona a persona, pero únicamente asociadas a la denominada cepa andina y en condiciones muy específicas. “La transmisión interpersonal es muy poco eficiente y no resulta sostenible”, subraya, lo que hace “muy difícil que se produzcan brotes extensos”. Un estudio publicado en 2020 analizó un brote de 34 personas en Argentina y concluyó que, aunque esa cepa puede transmitirse entre humanos, no se comporta como un virus altamente contagioso.. Desde el ámbito de la sanidad animal, el catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola, recuerda que el hantavirus es “peligroso” por su elevada letalidad en los casos graves, pero descarta una pandemia. “Eso no se ve de una manera directa ni muchísimo menos”, afirma. Badiola insiste en que se trata de una familia de virus bien conocida, que ya estaba “en la diana” de la Organización Mundial de la Salud antes del incidente del crucero.. En cuanto a la evolución clínica, los expertos advierten de que la enfermedad comienza con síntomas similares a la gripe, pero puede derivar en síndromes graves, como el cardiopulmonar o el hemorrágico con afectación renal. Estos cuadros requieren atención en UCI y explican la alta mortalidad registrada en entornos con escaso acceso sanitario, como ocurrió en el barco, donde incluso el médico resultó infectado.. Respecto a la posible llegada del crucero a Canarias, las opiniones coinciden en que el riesgo para la población general es “muy residual”. El brote afecta a un colectivo identificado, controlado y aislado, lo que permite aplicar medidas de diagnóstico, desinfección y aislamiento si fuera necesario. “El error sería extrapolar el riesgo de un barco a otros entornos abiertos”, advierte Toledo.
Los expertos subrayan que se trata de un virus conocido, con brotes muy focalizados y escasa transmisión persona a persona
El brote de hantavirus en altamar mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales mientras se investigan nuevos casos y posibles vías de contagio. Expertos españoles en salud pública, epidemiología y sanidad animal coinciden en lanzar un mensaje de tranquilidad: no existe riesgo de pandemia ni de una amenaza para la población general, siempre que se adopten las medidas sanitarias adecuadas. Así lo subrayan investigadores y catedráticos que recuerdan que se trata de un virus conocido desde hace décadas y con una transmisión muy limitada entre humanos.. El investigador en Medicina Preventiva y Salud Pública de Fisabio, Salvador Peiró, explica que “la transmisión interhumana del hantavirus es muy difícil” y que, por tanto, “no hay riesgo de pandemia, ni de lejos”. Según detalla, el virus no es nuevo y se conoce desde los años 50, cuando se documentaron los primeros casos durante la guerra de Corea. Desde entonces, los contagios han sido esporádicos y muy ligados a contextos concretos, sobre todo rurales.. Una excursión en tierra. La vía principal de contagio es la inhalación de partículas de polvo contaminadas con orina o heces de roedores infectados, como ratones o topillos, que actúan como reservorio natural del virus. “Lo normal es que afecte a una persona de forma aislada cuando barre polvo contaminado en establos y espacios rurales”, señala Peiró, quien califica de “muy extraño” que se hayan producido varios casos en un entorno cerrado como un crucero. En su opinión, el foco podría estar en una excursión con exposición común o en la redistribución de partículas contaminadas a través de sistemas de ventilación.. Lo que no cuadraría de esta hipótesis es que, de los 7 afectados, algunos no estuvieron en las excursiones en tierra que se realizaron sobre el 25 de marzo.. En esta misma línea se expresa Rafael Toledo, catedrático de Parasitología en la Universidad de Valencia, que destaca la importancia de identificar la cepa implicada para evaluar el alcance real del brote. Recuerda que en Europa el virus está presente desde hace años y, aun así, “los casos son aislados y muy contados”. Incluso en América del Sur, donde se han registrado brotes algo mayores, estos han estado “muy focalizados” y relacionados casi siempre con contacto directo con roedores.. Referencias puntuales de transmisión persona a persona. Toledo admite que existen referencias puntuales a transmisión persona a persona, pero únicamente asociadas a la denominada cepa andina y en condiciones muy específicas. “La transmisión interpersonal es muy poco eficiente y no resulta sostenible”, subraya, lo que hace “muy difícil que se produzcan brotes extensos”. Un estudio publicado en 2020 analizó un brote de 34 personas en Argentina y concluyó que, aunque esa cepa puede transmitirse entre humanos, no se comporta como un virus altamente contagioso.. Desde el ámbito de la sanidad animal, el catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola, recuerda que el hantavirus es “peligroso” por su elevada letalidad en los casos graves, pero descarta una pandemia. “Eso no se ve de una manera directa ni muchísimo menos”, afirma. Badiola insiste en que se trata de una familia de virus bien conocida, que ya estaba “en la diana” de la Organización Mundial de la Salud antes del incidente del crucero.. En cuanto a la evolución clínica, los expertos advierten de que la enfermedad comienza con síntomas similares a la gripe, pero puede derivar en síndromes graves, como el cardiopulmonar o el hemorrágico con afectación renal. Estos cuadros requieren atención en UCI y explican la alta mortalidad registrada en entornos con escaso acceso sanitario, como ocurrió en el barco, donde incluso el médico resultó infectado.. Respecto a la posible llegada del crucero a Canarias, las opiniones coinciden en que el riesgo para la población general es “muy residual”. El brote afecta a un colectivo identificado, controlado y aislado, lo que permite aplicar medidas de diagnóstico, desinfección y aislamiento si fuera necesario. “El error sería extrapolar el riesgo de un barco a otros entornos abiertos”, advierte Toledo.
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