La campaña andaluza sigue dejando escenas determinantes. Después de que la candidata socialista, María Jesús Montero, quedara atrapada en el debate electoral de Canal Sur por su referencia a los “accidentes laborales” tras el pésame por la muerte de los dos guardias civiles en Huelva, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, escuchó este miércoles abucheos y silbidos durante un acto oficial en la Academia de Guardias y Suboficiales de Baeza (Jaén).. El titular de Interior participó en la jura de bandera de los integrantes de la 131ª promoción de la academia y aludió directamente a la muerte de los agentes Germán y Jerónimo, convertida ya en uno de los episodios más sensibles políticamente para el Gobierno en plena campaña andaluza. Al entierro sólo fue la candidata andaluza del PSOE. María Jesús Montero, y no Pedro Sánchez o el propio Marlaska. El ministro fue abucheado, al menos, antes y durante de su intervención.. “Comprendo y entiendo vuestro dolor, vuestra rabia. Nada puede compensar la muerte en acto de servicio de Germán y Jerónimo”, afirmó Marlaska, que repitió varias veces que se trara de unas muertes «en acto de servicio». El ministro añadió después: “Y lo entiendo porque yo también estoy dolido. Permitidme, estoy rabioso”. Fue en ese momento cuando parte de los asistentes reaccionó con abucheos y silbidos, en una escena incómoda para el Gobierno y especialmente significativa por producirse en uno de los grandes símbolos de la Guardia Civil.. La secuencia llega unos días después del funeral celebrado en Huelva por los dos agentes fallecidos, una ceremonia a la que no acudió ningún miembro del Ejecutivo. La ausencia del Gobierno provocó malestar en amplios sectores de las fuerzas de seguridad y dio combustible político a la oposición, especialmente después de la controversia generada por las palabras de Montero durante el debate electoral de Canal Sur.. La explicación oficial del Ejecutivo para justificar las ausencias fue la gestión de la crisis sanitaria derivada del hantavirus. Marlaska compareció aquella misma jornada para informar sobre el buque aislado por el brote y posteriormente viajó a Tenerife junto a la ministra de Sanidad, Mónica García; el presidente canario, Ángel Víctor Torres, y el director de la OMS en el Puesto de Mando de Granadilla.. El episodio continúa persiguiendo al PSOE andaluz. La propia Montero insistió posteriormente en que nunca quiso banalizar la muerte de los agentes cuando habló de “accidente laboral”, aunque la expresión abrió una grieta política en plena recta final de campaña y provocó estupor incluso dentro del socialismo andaluz. La sensación en sectores del partido es que la polémica ha acabado eclipsando parte del mensaje electoral de los socialistas en una campaña donde Juanma Moreno continúa instalado en la estrategia de no asumir riesgos mientras la oposición intenta alterar el tablero a marchas forzadas.. El acto de Baeza evidencia además el profundo malestar existente dentro de la Guardia Civil tras la muerte de los dos agentes en Huelva. En una academia acostumbrada al ceremonial, el silencio solemne dejó paso durante unos segundos a los silbidos dirigidos al ministro, reflejo de una tensión que el Gobierno no ha logrado desactivar desde el suceso y a una brecha con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que reclaman más medios contra el narco y el reconocimiento de la condición de profesión de riesgo.
El ministro aludió varias veces a las muertes «en acto de servicio»
La campaña andaluza sigue dejando escenas determinantes. Después de que la candidata socialista, María Jesús Montero, quedara atrapada en el debate electoral de Canal Sur por su referencia a los “accidentes laborales” tras el pésame por la muerte de los dos guardias civiles en Huelva, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, escuchó este miércoles abucheos y silbidos durante un acto oficial en la Academia de Guardias y Suboficiales de Baeza (Jaén).. El titular de Interior participó en la jura de bandera de los integrantes de la 131ª promoción de la academia y aludió directamente a la muerte de los agentes Germán y Jerónimo, convertida ya en uno de los episodios más sensibles políticamente para el Gobierno en plena campaña andaluza. Al entierro sólo fue la candidata andaluza del PSOE. María Jesús Montero, y no Pedro Sánchez o el propio Marlaska. El ministro fue abucheado, al menos, antes y durante de su intervención.. “Comprendo y entiendo vuestro dolor, vuestra rabia. Nada puede compensar la muerte en acto de servicio de Germán y Jerónimo”, afirmó Marlaska, que repitió varias veces que se trara de unas muertes «en acto de servicio». El ministro añadió después: “Y lo entiendo porque yo también estoy dolido. Permitidme, estoy rabioso”. Fue en ese momento cuando parte de los asistentes reaccionó con abucheos y silbidos, en una escena incómoda para el Gobierno y especialmente significativa por producirse en uno de los grandes símbolos de la Guardia Civil.. La secuencia llega unos días después del funeral celebrado en Huelva por los dos agentes fallecidos, una ceremonia a la que no acudió ningún miembro del Ejecutivo. La ausencia del Gobierno provocó malestar en amplios sectores de las fuerzas de seguridad y dio combustible político a la oposición, especialmente después de la controversia generada por las palabras de Montero durante el debate electoral de Canal Sur.. La explicación oficial del Ejecutivo para justificar las ausencias fue la gestión de la crisis sanitaria derivada del hantavirus. Marlaska compareció aquella misma jornada para informar sobre el buque aislado por el brote y posteriormente viajó a Tenerife junto a la ministra de Sanidad, Mónica García; el presidente canario, Ángel Víctor Torres, y el director de la OMS en el Puesto de Mando de Granadilla.. El episodio continúa persiguiendo al PSOE andaluz. La propia Montero insistió posteriormente en que nunca quiso banalizar la muerte de los agentes cuando habló de “accidente laboral”, aunque la expresión abrió una grieta política en plena recta final de campaña y provocó estupor incluso dentro del socialismo andaluz. La sensación en sectores del partido es que la polémica ha acabado eclipsando parte del mensaje electoral de los socialistas en una campaña donde Juanma Moreno continúa instalado en la estrategia de no asumir riesgos mientras la oposición intenta alterar el tablero a marchas forzadas.. El acto de Baeza evidencia además el profundo malestar existente dentro de la Guardia Civil tras la muerte de los dos agentes en Huelva. En una academia acostumbrada al ceremonial, el silencio solemne dejó paso durante unos segundos a los silbidos dirigidos al ministro, reflejo de una tensión que el Gobierno no ha logrado desactivar desde el suceso y a una brecha con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que reclaman más medios contra el narco y el reconocimiento de la condición de profesión de riesgo.
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