El encarecimiento de la vivienda y el ritmo acelerado de las grandes ciudades está empujando a algunas personas a replantearse su forma de vida. Es el caso de Maite, una mujer que decidió dejar atrás Valencia para instalarse en Cañete, un pequeño municipio de la provincia de Cuenca con alrededor de mil habitantes. Su testimonio ha sido recogido en un vídeo publicado en TikTok por la cuenta de Proyecto Arraigo, una iniciativa que promueve la repoblación rural.. En la grabación, Maite explica que su decisión llegó tras varios años sintiendo que la vida en la capital valenciana se volvía cada vez más complicada. «Me vine desde Valencia hasta Cañete, y la verdad que es el mejor cambio que he podido hacer», asegura. Según relata, en la ciudad vivía «muy agobiada», rodeada de «mucho jaleo y mucho ajetreo», además de una situación laboral que describe como complicada porque «el trabajo escaseaba».. La diferencia entre ambos lugares se hizo evidente desde el primer momento, especialmente en cuestiones prácticas del día a día. «En Valencia, nada más que con salir a la puerta de un sitio a otro ya tienes que pagar transporte público», explica. A ello se sumaba, según cuenta, una sensación de desconfianza en el entorno urbano: «Luego la gente tampoco te puedes fiar de todo el mundo, pero aquí en cambio es distinto».. Uno de los factores decisivos fue el precio de la vivienda. Maite relata que en Valencia llegó a encontrarse con alquileres que consideraba desorbitados para lo que ofrecían. «Me pedían por un quinto sin ascensor de 50 metros cuadrados con dos habitaciones 550 euros de alquiler», recuerda. Esa cifra contrasta con su situación actual en Cañete.. «Dentro de diez años me veo viviendo en Cañete o en algún pueblo». En el municipio conquense la realidad es muy distinta. «Aquí ahora mismo estoy pagando 350 y es una casa completa que tiene tres plantas de 56 metros cada una y con su patio», explica. Para ella, este cambio no solo supone un ahorro económico, sino también una mejora evidente en su bienestar diario.. Por eso, Maite anima a quienes miran con recelo la vida rural a reconsiderar esa idea. «Lo que yo le diría a la gente que piensa que aquí en los pueblos no hay futuro o que no hay trabajo es que no piensen eso porque hay muchas opciones», afirma. A su juicio, quien tenga iniciativa puede encontrar oportunidades lejos de las grandes ciudades.. La mujer tiene claro que su decisión no ha sido provisional. «Ha sido la mejor decisión que he podido tomar», sostiene. De hecho, cuando piensa en el futuro no contempla regresar a la vida urbana: «Dentro de diez años me veo viviendo en Cañete o en algún pueblo. A la ciudad ya no vuelvo, porque no me gusta. Yo prefiero la calidad de vida que hay en los pueblos», finaliza.
Maite tenía un piso en alquiler por 550 euros mensuales y ahora está totalmente satisfecha con uno de 350 en Castilla-La Mancha
El encarecimiento de la vivienda y el ritmo acelerado de las grandes ciudades está empujando a algunas personas a replantearse su forma de vida. Es el caso de Maite, una mujer que decidió dejar atrás Valencia para instalarse en Cañete, un pequeño municipio de la provincia de Cuenca con alrededor de mil habitantes. Su testimonio ha sido recogido en un vídeo publicado en TikTok por la cuenta de Proyecto Arraigo, una iniciativa que promueve la repoblación rural.. En la grabación, Maite explica que su decisión llegó tras varios años sintiendo que la vida en la capital valenciana se volvía cada vez más complicada. «Me vine desde Valencia hasta Cañete, y la verdad que es el mejor cambio que he podido hacer», asegura. Según relata, en la ciudad vivía «muy agobiada», rodeada de «mucho jaleo y mucho ajetreo», además de una situación laboral que describe como complicada porque «el trabajo escaseaba».. La diferencia entre ambos lugares se hizo evidente desde el primer momento, especialmente en cuestiones prácticas del día a día. «En Valencia, nada más que con salir a la puerta de un sitio a otro ya tienes que pagar transporte público», explica. A ello se sumaba, según cuenta, una sensación de desconfianza en el entorno urbano: «Luego la gente tampoco te puedes fiar de todo el mundo, pero aquí en cambio es distinto».. Uno de los factores decisivos fue el precio de la vivienda. Maite relata que en Valencia llegó a encontrarse con alquileres que consideraba desorbitados para lo que ofrecían. «Me pedían por un quinto sin ascensor de 50 metros cuadrados con dos habitaciones 550 euros de alquiler», recuerda. Esa cifra contrasta con su situación actual en Cañete.. En el municipio conquense la realidad es muy distinta. «Aquí ahora mismo estoy pagando 350 y es una casa completa que tiene tres plantas de 56 metros cada una y con su patio», explica. Para ella, este cambio no solo supone un ahorro económico, sino también una mejora evidente en su bienestar diario.. Por eso, Maite anima a quienes miran con recelo la vida rural a reconsiderar esa idea. «Lo que yo le diría a la gente que piensa que aquí en los pueblos no hay futuro o que no hay trabajo es que no piensen eso porque hay muchas opciones», afirma. A su juicio, quien tenga iniciativa puede encontrar oportunidades lejos de las grandes ciudades.. La mujer tiene claro que su decisión no ha sido provisional. «Ha sido la mejor decisión que he podido tomar», sostiene. De hecho, cuando piensa en el futuro no contempla regresar a la vida urbana: «Dentro de diez años me veo viviendo en Cañete o en algún pueblo. A la ciudad ya no vuelvo, porque no me gusta. Yo prefiero la calidad de vida que hay en los pueblos», finaliza.
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